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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2019

Ay, la propiedad

Miguel Alejandro Hayes
Rebelin


El marxismo se debe respeto a s mismo; sin embargo, lo pierde cuando es poco riguroso, dogmtico, cuando contamina sus estructuras al tomar otras y colorearlas diferente y as se ha comportado en una buena parte de su historia.

Durante mucho tiempo, esta tradicin ha sido ms, un conjunto de doctrinas polticas postura respecto al poder del estado-, que una corriente de pensamiento consecuente con las lgicas sobre las que se levant el padre fundador; incluso, se ha sido ms seguidor de los esquemas y modos de pensar que deberan cuestionarse, que de los que deben aplicarse.

El mayor error, al menos desde cierto punto de vista, es el de no comprender los fundamentos de las ideas de Marx; que es lo mismo que leer a Hegel como si fuera Kant, que leer a Marx como si fuera Ricardo. Ello causado -a riesgo de caer en discursividad post-estructuralista- por no poder trascender los marcos del lenguaje siempre formal- que encerraron a Kant, o a las lecturas al economista ingls.

Reconozco que para el pensamiento cotidiano los grados y sistematicidad de abstracciones requeridos para hacer apropiacin de lo antes mencionado no son nada fciles de alcanzar, y que ese propio pensamiento cotidiano ya contamina el ejercicio del pensar terico; a pesar de ello, es necesario un mnimo esfuerzo como contenido de una asimilacin responsable para evitar otra clase de errores que llevan menos arsenal terico, y s un mayor nivel de respeto y honestidad intelectual.

No tratan estas lneas de culpar a alguien por tales prcticas. Hay que ser conscientes de que el mundo altamente digitalizado, con inmensos volmenes de informacin, producen no un intelectual modelado como Descartes, sino uno que salta pasos, que debe saltar pasos y trabajar a base de estereotipos y clichs tericos, y no sobre el estudio riguroso.

Uno de esas creencias poco rigurosas que el marxismo una parte de l, claro-, aun se empea en gritar, a tal punto que he llegado a creer que es ms un asunto producto de la auto-percepcin que del estudio, es el de considerar a un enemigo acrrimo a la propiedad privada.

Es cierto que Marx anuncia en el Manifiesto Comunista una guerra sin cuartel de los obreros contra la propiedad privada, pero, qu Marx, y en qu contexto histrico, espiritual, y de evolucin de su propio pensamiento se encontraba?

Un breve recuento nos recuerda que Prometeo, en 1848 estaba en proceso de conformacin de lo que sera su sistema terico. No se puede olvidar, como he sealado en otras ocasiones, que la dialctica no puede ser retazos, sino un sistema.

El Marx de 1848, intentaba traspasarse de Feuerbach a Hegel, y viceversa. Aos antes, buscaba descifrar la enajenacin, y se acerc certeramente, explicando que era generada por la totalidad social en la que se est inmerso, pero aun incapaz de desarrollar las herramientas para penetrar el prisma que era la ideologa -tema este que exige un texto propio para ser abordado con seriedad.

Pero lo anterior, brevemente, solo son argumentos que justifican el no ptimo grado de elaboracin de las ideas de Marx cuando sentenci la batalla que aqu se mencion, y que no muestran cmo se traduce eso.

En el momento de declarar la guerra a la propiedad privada, dnde est el error?

Las relaciones de propiedad, se dan a la par que se dan las relaciones de produccin. No por gusto, para comprenderlas en el modo capitalista de producir, se despleg el modo en que se produce -porque las relaciones de propiedad se reflejan en aquel-. Por tanto, cuando se declara abiertamente un tipo de propiedad, se est asumiendo la lgica de produccin que esta porta; de ah, que hablar de un tipo de propiedad, lleva, conocer, estudiar desplegar el sistema de relaciones de produccin que le corresponden. Entonces, cada vez que se le declara el tipo de propiedad, se conoce el sistema de relaciones que esconde, a profundidad? En 1848, todava no estaba dilucidada la teora marxista del capitalismo, alcanzada en El Capital.

Por otro lado, hay una cuestin que no se puede dejar de lado. La produccin siempre es determinada. La sencilla sentencia aparecida en los Grundrisse, deja uno de los principios que ms se olvida. Hay traer a colacin que la dialctica se declara contra el uso de generalidades abstractas, tan incipientes y peligrosas. La generalidad abstracta es, fundamento carente de forma, imagen fija que busca proyectarse en todo objeto; es, paso a los idealismos trascendentales, a las ideas estticas que mutilan al pensamiento; es un principio, un puro principio metafsico. No es acaso un principio metafsico partir de asumir a ultranza a la propiedad privada como adversaria? No es acaso un dogma a seguir? Se puede responder que la propiedad privada produce capitalismo, pero ya Marx explic que el capitalismo se impone como fenmeno cuando ocurre la acumulacin originaria, y no cuando cuatro emprendedores crecen lineal y desmedidamente.

Por lo que sigue en pie la interrogante, es toda propiedad privada enemiga? Si recordamos las ideas antes planteadas, donde la produccin es produccin determinada, y las relaciones de propiedad se reflejan en las de produccin, la propiedad siempre es, propiedad determinada. Agrguesele que, asumiendo que el enemigo es el tipo de propiedad que reproduce el capitalismo, entonces el enemigo es el tipo de propiedad correspondiente determinada- a una produccin determinada: la que sostiene el capitalismo como fenmeno. De ah, que deba corregirse, que, a lo que se enfrenta la lucha social por la justicia es, a un tipo de produccin que se produce, distribuye, cambia y consume determinadamente, y que a ella se le hace corresponder un tipo de propiedad.

Quien declare guerras a conflicto a generalidades abstractas, tenga lo honestidad de discernir o conocer a qu propiedad determinada se lo hace, o al menos sepa, que al construir la generalidad, toma a todos los tipos de propiedad privadas determinadas, por igual aun cuando no todas juegan el mismo papel.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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