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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2019

Para una $emitica de curso legal
El fetichismo del dlar

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Instituto de Cultura y Comunicacin UNLa


Es imposible imperializar una moneda sin imponer un supervalor simblico que la envuelva. Adems de la confianza econmica que supone para comerciar, el dlar, en particular, ha sido barnizado con un valor de status histrico fabricado para inocularlo como fetiche y conjuro rayano en la irracionalidad y en el fundamentalismo de mercado. Una especie de Dios plenamente descrito, por ejemplo, con Ludovico Silva en su Plusvala Ideolgica. De una vez y por todas adelantemos vsperas contra los alegatos economicistas: Nada de la economa es ajeno a la poltica ni a la Cultura. Por eso el dlar exhibe lo que exhibe en su historia [1] y en su grfica extica e inicitica. Ni Dios confa en ellos.

Para las burguesas adictas al capitalismo norteamericano, el dlar es mucho ms que un refugio, es complicidad nada secreta siempre armada con el objetivo de derrocar a los gobiernos, acabar con todas las creencias y uniformar a la humanidad bajo un nico Orden Monetario Mundial, con un sistema global de pensamiento nico, ideologa nica y una religin planetaria nica: el capitalismo de curso legal.

La ideologa de la clase dominante impone los pueblos su pensamiento y lenguaje, usando todos los reductos semiticos que tenga a mano y es capaz de asignar sentidos mercantiles a todos los objetos de la realidad. Y uno, que ocupa un lugar preferencial, en lo objetivo y en lo subjetivo, es su particular forma de fetichizar al dlar. Tal fetichismo resulta digno de estudio, en su forma de signo, por la importancia adquirida en el marco de la dominacin Cultural.

As, resulta que el dlar es un valor que, a su vez, se articula en en la tensin histrica del desarrollo militar armado en el territorio y en la memoria. A travs del dlar y sus adicciones, una nacin se rinde, implcita o explcitamente, con toda su historia y sus creencias ms all de su servicio como divisa internacional. En la dependencia respecto del dlar se expresa el espritu de las pocas y su sometimiento a un aspecto colonial de las ideas que han determinado la auto-representacin de los pueblos esclavos de una moneda impuesta. La ideologa de la clase dominante ha amalgamado alma y el mercado, en el fetiche del dlar en todos los aspectos de la vida: en sus alimentos, salud, tiempo libre, sexualidad, educcin, seguridad social y muerte. Aquello que confusamente llamamos divisa controlada por el capitalismo es un sistema que inunda la realidad en cuerpos y almas.

En este territorio necesitamos una Semitica emancipadora capaz de desmontar la red de sentido fabricada para imponer al dlar como una fuerza suprema que nos protege, incluso, de los propios devaneos burgueses, cada uno ellos camuflados de sentido para la esclavitud semntica y sintctica de los pueblos. Y es que el dlar cambia de piel en las entraas de la Ideologa Dominante; es la muerte y resurreccin de sus smbolos y palimpsestos monetarios. La dominacin econmica contina dentro del dlar, tambin, como objeto con grafica y simbologa pensadas por una semitica hegemnica con ambiciones metafsicas.

El dlar y su utilizacin como smbolo, en todas las formas, sirve para transmitir mensajes con contenido, tradicionalmente opresor con su semitica de clase infestada en estimuladores de mercadeo. Semitica o semiologa subordinada como ciencia al servicio de los sistemas de fetichizacin monetarista, manoseando a Charles S. Peirce, Ferdinand de Saussure, o cualquier otro de los referentes tericos tergiversados por la lgica del mercado apuntalado con guerras. El dlar como emblema de un marketing semitico, o como fuerza supra-natural que debe ser adorada en el mercadeo de las mentalidades domesticadas para la compra de mercancas o como interaccionismo simblico. El lenguaje de los dlares transmitido eficiente y realmente como esencia de los seres humanos. Exageramos?

Cada vez se nota con mayor claridad lo que sucede por el fetichismo del dlar, en todo el mundo, cuando los seres humanos se sienten seguros de un valor, de una representatividad existencial que cada quien considera adecuada para satisfacer miedos, deseos o necesidades, poniendo el producto de su trabajo, el patrimonio de la prole, en manos de la moneda del depredador ms grande de la historia. Los dlares mutantes simblicos entre evaluar y valorar equivalencias mercantiles tangibles, a planos culturales que incrementan su intangibilidad segn las necesidades ideolgicas de la clase dominante. Queda ms claro, y cada da con mayor certeza, que los pueblos se hacen adictos tambin al mercado de la simbologa hegemnica, avalando con su trabajo y sus salarios, el valor objetivo, subjetivo (e ideolgico) de las mercancas y sus marcas. Especialmente si se venden a precio de dlar y con aprecio por el dlar.

Emanciparse de una moneda imperial, es decir de la moneda impuesta por el capitalismo en su fase imperial, es tambin emanciparse de un filn de la Cultura y la Comunicacin imperiales. No deben ser vistos como dos realidades inconexas y es indispensable profundizar la accin y la intervencin econmica, poltica y semitica emancipadoras para combatir cientficamente el producto ideolgico monstruoso radicado frecuentemente- en la cabeza de los pueblos que ven, en el dlar, la salvacin de sus ahorros mientras disfrutan, silenciosamente, el discreto encanto de la burguesa en monedas.


Nota

[1] http://projects.exeter.ac.uk/RDavies/arian/dollar.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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