Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2019

Reseas extemporneas
La vida cotidiana del dibujante underground, de Nazario

Jos ngel Gordillo Gonzlez
Rebelin



Siempre me apasion contar mis aventuras, incluyendo, por supuesto, las ms ntimas, educado como fui en rigurosas confidencias en los confesionarios. Pero resulta muy difcil hallar a las personas adecuadas que sepan o quieran or nuestras confidencias. Quizs sea sta una de las razones por las que un da los exhibicionistas nos volcamos en nuestros diarios, como el nufrago que mete un escrito en una botella y lo lanza al mar (p.223).

Conviene empezar aclarando ante qu tipo de libro nos encontramos y, a tal fin, la cita inicial tal vez pueda preparar el terreno. Nada ms fcil, en principio, que endosarle la etiqueta de memoria o autobiografa. Pero, ancha es Castilla y a buen seguro las naturalezas ms inquietas no daran su curiosidad por satisfecha con una afirmacin tan vaga. Ms an si tenemos en cuenta el amplo abanico de productos de mayor o menor calado autobiogrfico que hoy da discurren por este nuestro atiborrado mercado editorial. Incluso partiendo de una definicin acotada y restringida de lo autobiogrfico, no nos quedara ms remedio que reconocer que la categora en cuestin se presta y da cabida a frmulas dispares: desde los registros ms testimoniales hasta los estilos ms introspectivos. La primera modalidad, prxima a la prctica de las ciencias sociales y propia de autores extrovertidos y dotados de las cualidades de un buen observador, pierde hoy la partida frente aquella otra basada, fundamentalmente, en la circulacin libre y desinhibida de reflexiones ntimas y personales, ms propias de un diario que de un escrito con pretensiones de proyeccin pblica, a menudo envueltas por una oportuna ptina de atribulada profundidad, generalmente relacionada con alguna faceta de orden identitario y de dudoso inters para el comn de los mortales. Verbigracia: ese tipo de libros que se leen con la ambivalente y contradictoria sensacin de estar, por un lado, hurgando en los rincones ms ntimos de la existencia humana; pero, al mismo tiempo, bajo la irreprimible conviccin de que todo ha sido medido y orquestado al milmetro: el rastro irreductible y hediondo, en definitiva, de la impostura y el artificio.

Pues bien, el libro de Nazario se asemeja a un diario por varios motivos. Para empezar, porque, como l mismo revela, sus pginas estn repletas de intimidades mostradas sin aprensin, vergenza o inhibicin; casi como si de un ejercicio de exhibicionismo se tratara, haciendo uso de los mismos trminos que l emplea. No obstante, esa exhibicin se ajusta a un prosasmo claro y directo; una suerte de sinceridad desprovista de engolados artificios, desde la cual se construye un discurso bajo cuyo paraguas incluso las reflexiones ms ntimas y personales se ajustan al molde de un lenguaje asequible, libre de requiebros y fatuidades. La vida sexual del autor, sus encuentros y desencuentros con las drogas o sus posicionamientos polticos son slo algunas de las dimensiones vitales que aqu se proyectan hacia el exterior sin ningn atisbo represivo. Por aadidura, en estas memorias el entorno es tanto o ms relevante que la vida interior del autor y si antes decamos que incluso los prrafos ms reflexivos asuman la claridad como principal criterio expositivo, hay que sealar ahora que todas ellas toman pie en realidades bien slidas, concretas y palpables, alejndose de divagaciones etreas. De modo que, no teman los asendereados lectores de la editorial Anagrama: en Nazario no encontrarn a un epgono trasnochado de Karl Ove Knausgrd o de tantos otros miembros de la cofrada del autobombo. Por consiguiente, habra que encuadrar La vida cotidiana del dibujante underground dentro del primer paradigma del escrito autobiogrfico, tal y como lo hemos definido.

Pero este libro tambin tiene trazas de diario o, en todo caso, de producto pensado para el consumo personal, en otro sentido, estrictamente formal. No en vano, adopta una estructura peculiar, regida, en apariencia, por el desorden y la espontaneidad. Tanto la apertura como el cierre del libro dan cumplida cuenta de este rasgo, desprovistas la una y la otra hasta del distintivo ms elemental: algo que revele al lector, en cada caso, que se encuentra al principio o al final de la lectura. Los acontecimientos narrados tampoco se suceden de forma lineal, acordes a un criterio cronolgico de ordenacin. No obstante, tras la construccin de los captulos, inconexos entre s, pero internamente coherentes y relativamente autnomos, se adivina un criterio organizativo de tipo temtico. Esta eleccin contribuye a suavizar la sensacin de desconcierto y desorientacin que, por momentos, asalta al lector y llega a convertir la lectura en una tarea ardua y farragosa.

Concluidas estas lneas introductorias, a medio camino entre el prembulo y la advertencia, ha llegado el momento de enumerar las virtudes que este libro atesora para merecer un juicio genricamente benigno y positivo. Algo apunt ya, al recalcar la importancia concedida al entorno en el curso de la narracin. Y es que buena parte del texto agota su extensin en descripciones vivas pero metdicas de personajes, lugares, ancdotas, eventos y acontecimientos de todo tipo y de mayor o menor relevancia histrica. Llegados a este punto, tal vez no obedezca a un vano capricho traer a colacin la figura de Mesonero Romanos, a ttulo meramente ilustrativo; pues no se puede negar el peso de una incuestionable impronta costumbrista en las descripciones de las cofradas sevillanas y de su peculiar composicin, de las muchas tascas, garitos y tugurios frecuentados por Nazario o del formidable supra-mundo de las azoteas barcelonesas, con sus palomares y jardines improvisados. En ocasiones, la perspectiva microscpica, casi ubicua, deja paso a la narracin de acontecimientos y fenmenos de mayor envergadura, de esos que suelen ir acompaados del epteto histrico. En este punto sale a relucir la faceta poltica de Nazario; faceta de signo antagonista e indisociable del resto de dimensiones de su existencia (lo que, a su vez, le sita a aos luz de esos divos disipados devenidos en mandarines que la Movida produjo a espuertas); lo hace para hablarnos de las clebres Jornadas Libertarias, de la antipsiquiatra, del tndem SIDA-herona y de su malhadada proyeccin epidmica o de los primeros pinitos de la gentrificacin en la Barcelona pre-olmpica. Pedacitos desmigajados de una historia mal avenida con los relatos oficiales y complacientes. Conviene recordar que, a tenor de su propio oficio o condicin de dibujante underground, el periplo vital de Nazario coincide con y en s mismo constituye un captulo relevante del complejo y abigarrado fenmeno de la contracultura nativa en su completo devenir vital: gestacin, evolucin y fenecimiento. De resultas de todo lo dicho, un producto singular sale a la luz: un fresco, ms bien un mural de formidables dimensiones que, a modo de retablo en movimiento, retrata las muchas caras, vrtices y aristas de una poca cronolgicamente abierta y de lmites difusos (que se extiende, con saltos y omisiones, desde el tardofranquismo hasta el presente).

Lo dicho hasta el momento constituye, sin lugar a dudas, el punto fuerte del libro: su veta ms feraz y productiva, el depsito fundamental de su potencia. A ello suma, no obstante, otra virtud digna de resea: su diversidad temtica. Como ya apunt, no hay en este libro rastro de ms criterio organizativo que el temtico: bajo la forma de captulos bien delineados, Nazario aborda temticas muy dispares y distantes entre s. Mucho ms de lo que el propio ttulo hara suponer; de hecho, las partes dedicadas al mundillo del dibujo underground representan una porcin relativamente escasa del conjunto, predominantemente entregado al retrato de una cotidianidad entendida en sentido lato. Juzgo positiva esta pluralidad temtica porque ensancha la base de lectores potenciales, evitando as las estrecheces sectarias y monomaniacas que un pblico demasiado selecto suele imponer. As pues, quienes ante todo conozcan a Nazario como dibujante, encontrarn jugosos apartados dedicados al particular, aunque tal vez no tantos como caba esperar. Si, por el contrario, uno siente especial curiosidad por las dimensiones ms disipadas de su existencia, no son pocas las pginas que dedica a describir, de forma pormenorizada, juergas, tascas y un sinfn de carnavalescos episodios. Tambin vern su apetito saciado los lectores particularmente atrados por la inefable cuestin de las drogas, pues estas memorias contienen pasajes a la altura de la engolada y pretenciosa fenomenologa de Escohotado. Pueden unirse al pblico receptor los lectores encandilados por esa Barcelona pre-olmpica en tantas ocasiones y por tantas plumas retratada, mientras que quienes prefieran entretener su atencin en el relato de ancdotas e intimidades (una categora, la de lo ntimo, que en el caso que nos ocupa solo puede admitirse por un puro convencionalismo), encontrarn una minuciosa y detallada descripcin de su vida hogarea. Por supuesto, una composicin tan heterclita encierra en s misma posibles contradicciones; contrapartidas lgicas y predecibles de su faceta virtuosa: una capacidad variable y cambiante, pero en todo caso irregular y difcilmente regulable, para despertar el inters del lector, que bascula entre el entusiasmo y la duermevela. Asimismo, la elogiada pluralidad podra exacerbar la percepcin de las peculiaridades formales sealadas, inclinando an ms el fiel de la balanza hacia un tono general de apariencia improvisada.

Intuyo que mis comentarios, genricamente favorables y positivos, pueden transmitir una idea global un tanto alejada de la valoracin parca y mesurada que, en ltima instancia, el libro merece. valoracin que encabeza la resea, dedicar las lneas finales a justificar mi decisin. As, la naturaleza cambiante y camalenica del libro ampara, a la postre, cotas elevadas de irregularidad y desequilibrio que no deben perderse de vista. A ello habra que sumar el hecho de que este volumen forme parte de una triloga en construccin, con lo que se introduce un elemento de omisin e incertidumbre que, hasta cierto punto, mediatiza y condiciona el juicio, dndole un aire provisorio y proyectndolo hacia el futuro.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter