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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2019

El neoliberalismo comenz a resquebrajarse en Amrica Latina cuando pareca felizmente entronizado
Quin dice que todo est perdido?

Eduardo Montes de Oca
Rebelin


Anonadados, la derecha y las oligarquas locales, los centros mundiales de poder que les han insuflado vida y dirigido EE.UU. en seero lugar- se empean en el ritornelo de que una trada malvola, constituida por Caracas, La Habana y Managua, y ayuntada con el Foro de Sao Paulo, est tras el incendio que hoy se ceba en el neoliberalismo en Nuestra Amrica. S, apelan a motivos externos para explicar(se) la coyuntura.

Al parecer, concluy la poca en que, exentos de una concepcin histrico-concreta de la realidad, ayunos del mtodo gnoseolgico que proclama la variabilidad sempiterna ante la inmutabilidad del pensamiento metafsico, idelogos y heraldos del sistema explayado en los cuatro recodos del planeta los grandes medios de comunicacin entre ellos- dieron por evidentes los estertores de la mudanza para bien de los desposedos que retumb en el subcontinente no hace tanto. Pero, en simpticas y sugerentes palabras de Katu Arkonada, en La Jornada, el ciclo progresista no estaba muerto, andaba de parranda.

Este analista nos recuerda que la derrota del kirchnerismo en la segunda vuelta de las elecciones generales (noviembre de 2015), unida a la mala estrella del chavismo en los comicios legislativos (diciembre del ao anotado) y a la prdida del referendo por la repostulacin de Evo Morales (febrero de 2016) llevaron a algunos a constatar el rotundo trmino del perodo iniciado por Chvez, Lula y Nstor Kirchner en Venezuela, Brasil y Argentina en los ltimos aos del siglo XX y los primeros del XXI.

Coincidamos en que el argumento principal era que los gabinetes de izquierda, o nacional-populares, se aprovecharon del alto precio de las commodities, y se granjearon el sostn de las muchedumbres con medidas asistencialistas de redistribucin parcial de la riqueza. Esos observadores no reparaban en que similares ventajas obraban en la cuenta de ejecutivos tales los de Per, Colombia o un Mxico donde la tasa de extrema pobreza en 2018 (16.8 por ciento) es la misma que haba en 2008, 10 aos en los que la pobreza patrimonial se reduca [solo] de 49 a 48.8 por ciento. En marcado contraste, Bolivia consegua disminuir la precariedad de 38.4 a 15 por ciento. Ergo: la minimizacin de la penuria y de la desigualdad no dependa tanto de los importes de las materias primas como de la voluntad poltica, econmica y social.

Mirando retrospectivamente, Macri result el primer y nico candidato de la reaccin que consigui triunfar en el sufragio. Los dems gobiernos fueron desalojados por golpes de Estado (Honduras en 2009) o parlamentarios (Paraguay en 2012, y Brasil en 2016), a los que se le sum el lawfare, la persecucin judicial en Ecuador (agravada por la traicin del seor apellidado Moreno) contra Rafael Correa y Jorge Glas, en Brasil contra Lula, y en la propia Argentina contra Cristina. En Colombia no necesitan perseguir judicialmente a la disidencia, porque asesinarla o desaparecerla sale tan barato como la impunidad, en tajantes frases de Arkonada.

Comulguemos igualmente con las aseveraciones de que el reciente rechazo al macrismo asla an ms a Bolsonaro en Brasil, y entorpece la injerencia de Trump en Amrica Latina, donde por cierto otro miembro del G20, Mxico, ha recuperado la soberana, renunciando a la lnea exterior subordinada al Departamento de Estado.

Empero, limitarse a esa dimensin del examen devendra pecar de la unilateralidad atribuida a los comentadores del establishment. Por tanto, oreemos en pblico una crtica realizada desde la objetividad, en la voz del citado articulista de La Jornada: En cualquier caso, si bien es verdad que nunca hubo tal fin del ciclo progresista, y que la historia es dialctica, un constante ir y venir de flujos y reflujos, una guerra de posiciones entre distintos proyectos, es necesario reconocer que por momentos [] los gobiernos progresistas se acomodaron, y si bien redistribuyeron la riqueza y democratizaron el Estado, no generaron cambios culturales para sostener dichos procesos. Se durmieron festejando los cambios en la lucha institucional, haciendo a un lado la batalla ideolgica o de masas. Demasiados rspidos o no, estos criterios los han enarbolado, en mayor o menor grado, adelantados y conspicuos intelectuales.

La esperanza

Afortunadamente, siempre hay tiempo para corregir los errores, aunque sea, como en el caso de la Argentina, volviendo despus de una travesa del desierto como la que han pasado el kirchnerismo y el peronismo. Travesa en que se ha demostrado la importancia determinante de los liderazgos histricos, en este caso el de Cristina Fernndez de Kirchner.

Mariano Pacheco, en insurgente.org, apunta que las revueltas en Ecuador y Chile, la permanencia de la alternativa encabezada por Evo en Bolivia [aleccionadora no obstante su brutal frustracin] y la Revolucin Bolivariana en Venezuela, junto con el descalabro de Macri en Argentina, impelen a imaginar renovados escenarios para el continente. Con menos bombos y platillos, pero con el valor de la tenaz persistencia, all tambin estn el Ejrcito de Liberacin Nacional en Colombia, el zapatismo en Mxico e incluso, en el corazn rebelde del Brasil fascista, el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra.

Sentado lo anterior, el colega se pregunta cmo obrar con vistas a que ese estado de excepcin que producen las subjetividades de la crisis se extienda, no se restrinja a lapsos puntuales o espacios claramente delimitados. Y se responde que siendo los caminos dispares -de la ofensiva callejera con probabilidades de insurreccin hasta la expresin de bronca por la va electoral, transitando por la defensa (va lucha armada y de autoorganizacin de masas, segn los casos) de territorios concretos-, se requiere idear una dinmica de conjuncin de tcticas, en una elaboracin ms estratgica de conjunto, si se asume que las resistencias, los procedimientos de creatividad desde abajo y las disputas se despliegan en un complejo entramado regido por la lgica globalizadora del capital.

A favor, el que ya se han destruido dos socorridos mitos: el paradigma de nacin (Chile) y el de libre mercado (Argentina). Estos dos fenmenos ms la rebelin popular en Ecuador, el triunfo indiscutible de Evo en Bolivia en primera vuelta, despus de doce aos de gobierno [poco ms tarde se produjo el putsch cvico, policial, militar, poltico, con ntida implicacin gringa], ms el posible triunfo maana de Daniel Martnez, el candidato de un Frente Amplio que gobierna Uruguay desde hace 15 aos, y la sintona de estos movimientos con el presidente mexicano, Andrs Manuel Lpez Obrador, dibujan la frontera estrecha del neoliberalismo en el continente, que tampoco pudo avanzar sobre Venezuela ni Cuba. El escenario regional tiene un mensaje claro: un modelo de exclusin como es el neoliberal no se sostiene sin la resignacin de los excluidos, que no se puede lograr ni siquiera con la artillera pesada de las corporaciones mediticas.

Por ello, puntualiza en Rebelin Hedelberto Lpez Blanch, las protestas de la poblacin en diversos territorios. En Argentina, el gobierno de Mauricio Macri ha endeudado al pas con el FMI por ms de 50 000 millones de dlares. Los emprstitos recibidos han ido a parar a los bancos y a pagar deudas con compaas nacionales y extranjeras mientras se incrementan las necesidades de los ciudadanos al subir la inflacin, aumentar el desempleo y eliminarse numerosos servicios pblicos que pasan a propiedad privada [] Ecuador se ha visto envuelto en una enorme ola de malestar pblico contra las medidas neoliberales adoptadas por el rgimen de Lenn Moreno, que durante su ao y medio de gobierno ha eliminado beneficios sociales que fueron impulsados por el anterior gobierno de Rafael Correa. Lenn, bajo presin de Washington, busc prstamos del FMI por 4 200 millones de dlares para amainar los problemas fiscales y el endeudamiento externo provocados por su propio gobierno y a la par se comprometi a desmontar la mayora de los programas sociales.

Cual pieza de un mismo rosario figura Chile, donde miles de jvenes y estudiantes saltaron las vallas y entraron en el metro sin pagar en seal de rechazo a las medidas de austeridad decretadas, y el malestar sigui incrementndose en la poblacin. Para contrarrestar las acciones, la arremetida de los carabineros ha acarreado muertos, heridos y detenidos.

Asimismo, en Honduras han sido reprimidas las manifestaciones que exigen la dimisin del mandatario Juan Orlando Hernndez (asumi en 2018, entre numerosas denuncias de fraude), por sus relaciones con el narcotrfico y acusaciones de corrupcin. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadsticas, son pobres casi seis millones (71 por ciento) de los 8,5 millones de habitantes.

Hait no se rezaga. La crisis del primer magistrado, Jovenel Moise, se agudiza luego de semanas de ininterrumpidos disturbios. Los sublevados se han congregado ante el Palacio Nacional, las oficinas de la ONU y en las calles en demanda de la renuncia. Al igual que a su antecesor, Michel Martelly (2011-2016), se le imputa desviar los fondos de la ayuda por las dos ltimas catstrofes climticas que azotaron la isla. Como consecuencia, la poblacin fue condenada al hambre, la pandemia y la debacle de su economa, llevadas de la mano con recetas capitalistas.

Al sur, y punta de lanza de Washington en el rea -con siete bases estadounidenses en su suelo, ms de 300 lderes sociales, campesinos y excombatientes ejecutados en los ltimos aos y sin cumplir los acuerdos de paz con los grupos guerrilleros-, Colombia afronta la desatencin generalizada de Ivn Duque, en tanto unos pocos disfrutan sus fortunas.

Se precisar ms para el levantamiento en toda Amrica Latina contra el statu quo, a pesar del consiguiente castigo, y de la desinformacin de Falsimedia?

Sabia percepcin

Indudablemente, la gente comn percibe la identidad del culpable de que, como ha informado recientemente la Cepal, la pobreza extrema ha alcanzado su nivel ms alto desde 2008, y la proporcin de personas en situacin de pobreza extrema continu creciendo. El nivel de pobreza pas del 9,9 % de la poblacin en 2016 al 10,2 % en 2017, equivalente a 62 millones de latinoamericanos, y la tasa de pobreza medida por ingresos se mantuvo en el 30,2 %, equivalente a 184 millones de personas.

Profunda miopa padecera quien no se percatara de lo que resume Marco A. Gandsegui en Rebelin: Chile en estado de emergencia, Ecuador en estado de sitio, Colombia en crisis humanitaria, Per en crisis poltica, Brasil paralizada, Argentina destruida, Paraguay agotada [] Siete pases de Sur Amrica sometidos a los ajustes estructurales del FMI que han sucumbido al caos poltico. En la actualidad, son gobernados por el terror y el hambre. En el resto de Amrica Latina la situacin es igual o peor: Hait desgarrada, Honduras destrozada, Guatemala vive su tragedia, El Salvador bajo el terror y Mxico tratando de soltarse de las cadenas.

Amrica Latina, en gran parte, ha sido penetrada como nunca por la poltica de EE.UU. y los ajustes de su brazo financiero, el FMI. Los ajustes del FMI son iguales para todos los pases de la regin. Comienzan con una primera torcida del brazo, eliminando o reduciendo los gastos pblicos. Sigue la aplicacin del shock privatizando todos los bienes pblicos, ahorros de los trabajadores acumulados durante dcadas en cuestin de unos pocos decretos. El siguiente paso es flexibilizando la relacin entre los trabajadores y los dueos de la propiedad (empresarios), que reduce en forma significativa los salarios.

No en balde en Agona y muerte del neoliberalismo en Amrica Latina, texto que ha visto la luz en Insurgente, Rebelin, Pgina 12, Atilio Born, situando como ejemplo a Chile, considera que lo muerto, muerto est. Lgicamente, lo que brotar de sus cenizas no deviene fcil de discernir. Y, prev el politlogo, ser dictado por los avatares de la lucha de clases; por la clarividencia de los factores dirigentes de la reconstruccin, su audacia a la hora de enfrentar toda clase de contingencias y preservar la preciosa unidad de las fuerzas democrticas y de izquierda; por su valenta para desbaratar los planes y las iniciativas de los personeros del pasado, de los guardianes del viejo orden; por la eficacia con que se organice y concientice al heterclito y tumultuoso campo popular con miras a encarar a sus enemigos intrnsecos, al imperio y sus aliados, al capitalismo, beneficiario de enormes recursos con los cuales conservar sus privilegios y continuar con sus exacciones.

Representar una tarea herclea, acota, pero no imposible. Se avecinan tiempos interesantes, preados de grandes potencialidades de modificacin. La incertidumbre domina la escena, como invariablemente sucede en todos los puntos de inflexin de la historia. Pero donde hay una certeza absoluta es que ya ms nadie en Latinoamrica podr engaar a nuestros pueblos, o pretender ganar elecciones diciendo que hay que imitar al modelo chileno, o seguir los pasos del mejor alumno del Consenso de Washington.

Tal resume el telogo de la Liberacin Frei Betto, el neoliberalismo exhibe hogao su faz ms totalitaria, con muros que separan naciones y etnias, la supremaca del poder ejecutivo sobre el legislativo y el judicial, la desinformacin a travs de las redes digitales, y la embestida contra los derechos humanos.

Trocando la ley en su herramienta, demuele desde dentro el Estado de Derecho, en servicio de la lite. En plena imposicin de los cacareados ajustes, la desnacionalizacin del patrimonio pblico, la dictadura de los mercados financieros, implica una racionalidad de alcance universal, desde la economa a la subjetividad de las personas. Anula la independencia con los cases del FMI, el Banco Mundial y la Unin Europea. Traza una divisoria entre la porcin de la humanidad con acceso al consumo y la inmensa multitud despojada hasta de fueros elementales como la alimentacin, la salud y la educacin.

Ya no necesita hacerle concesiones al Estado de bienestar social, pues desapareci la amenaza comunista. Ya no necesita posar de demcrata. Ahora, la imposicin de un nico modelo econmico debe ir acompaada por la imposicin de un nico modelo poltico, el autoritario, a fin de favorecer la acumulacin de capital y contener la insatisfaccin de amplios sectores de la poblacin sin derecho a los bienes esenciales de una vida digna. Sus estrategas saben que les es imprescindible conjurar una explosin que acarree una revolucin. Por tanto, apostilla Betto, solapan las causas de los males y recubren sus efectos con falsa propaganda.

Mas si otrora los vencidos no atinaban a articular su oposicin, como moscas presas en la pantalla de la lmpara, cegados por los encantos de la sociedad de consumo, a todas luces estn comenzando a encontrar la salida. Tal vez hasta renieguen de abstenerse en las votaciones, de refugiarse en sus burbujas digitales, apoyando a quien vocifera en tono blico. El futuro? Abierto. El porvenir podra andar trocndose en presente.

Tendremos que asistir con suma atencin al curso de los acontecimientos en Chile, Ecuador y los otros parajes en ebullicin. Eso s: instemos a los partidos de vanguardia a organizar, concertar el combate. Y con el autor aludido, exhortemos a los crticos a abandonar sus redomas acadmicas para contribuir a que los contumaces descubran que poseen un vigor capaz de voltear el juego.

De vencer al neoliberalismo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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