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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2019

Contra la cocina de los de arriba, la olla comn de los de abajo!

Editor Correo de los Trabajadores
Rebelin


El mainstream de la elite poltica - el mismo que negoci la transicin, acept la constitucin del 80, rescat a Pinochet y extendi y lucro del neoliberalismo hasta que le dio hipo pas a la ofensiva y en la madrugada de hoy anunci un "Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitucin".

Se trata de la primera etapa de una cocina mayor pues interviniendo en la coyuntura poltica, se intenta en lo inmediato, cambiar el escenario principal de lucha desde la calle al parlamento- y a los propios actores los partidos polticos en vez del pueblo movilizado. Se trata de domesticar el estallido social precipitado por la masificacin de la evasin impulsada por la ACES. En efecto, pues, si el itinerario consignado en el Acuerdo se cumple plebiscito en abril 2020, eleccin de constituyentes en octubre del mismo ao y funcionamiento de la Convencin durante los 12 meses siguientes (ver texto ms abajo) se mantendra al pas entretenido hasta fines del ao 2021, es decir, durante dos aos, en un escenario y con actores institucionales muy adecuados para las maniobras de los operadores de la elite.

Sin embargo, en lo mediato la domesticacin de las luchas populares, permitira al sistema poltico salvarse as mismo mostrando humildad, reconociendo errores, escuchando a la gente y proclamando la disposicin a velar por los intereses del pas por sobre los intereses propios superando incluso las diferencias ideolgicas. Esto le permitira tambin, en un sentido ms estratgico, relegitimar el monopolio de la poltica, revalidar la idea que la esfera de la poltica es el Estado y que en l el ejercicio de aquella es prerrogativa de los profesionales de la poltica. Es decir, revalidar la idea de que la sociedad es un sujeto poltico puramente formal que episdicamente es convocada como simple elector de opciones que la misma elite le ofrece. Todo lo contrario a esa peligrosa prctica que circula en las asambleas populares autoconvocadas en estos das! En aquellas, consciente o instintivamente, los participantes se han comportado como soberanos, como sujetos colectivos que ejercen la poltica directamente y en sus espacios vitales, prctica inaceptable para elite que quiere resguardar su poder y conjurar estas tendencias de autonoma popular.

As pues, esta revalidacin le hara ms fcil concretar la segunda etapa de la cocina, la que consiste en dar paso a un nuevo orden poltico constitucional la Nueva Constitucin- pero cuyas reglas e instituciones centrales reproduzcan el poder de la elite, es decir, mantengan la poltica como esfera separada de la sociedad, la soberana separada del soberano. Es el gatopardismo constitucional: cambiar todo para no cambiar nada y sea esto con una asamblea constituyente o con una convencin tipo fifty and fifty. Para el pueblo nada ms que circo o represin, nunca poder. Esta es la cocina que desde la UDI al FA. aprobaron esta madrugada.

Y las fracciones del FA y el PC que se restaron? Como explica Tellier, haciendo puchero, no quedaron fuera por sostener una concepcin distinta de la poltica tradicional por ejemplo, por estimular el poder popular- si no porque los invitaron a destiempo o por diferencias en el quorum requerido - 2/3 vs 3/5 como solicitaban- para aprobar el articulado de la nueva carta constitucional. Y si hubieran acordado 3/5? De seguro, los tendramos all entremedio de la UDI y RN, pues a fin de cuentas son parte de la misma institucionalidad republicana. No en vano nunca ms se supo de la tan cacareada acusacin constitucional a Piera que el propio Tellier anunci ni tampoco que el Bloque Sindical del Unidad Social, donde opera ms cmodamente el PC, considerara nunca entre sus demandas la renuncia del gran criminal en estas jornadas de luchas populares: el Presidente. No sera raro suponer entonces que - como ya ocurri para el plebiscito del SI y el NO en 1988, y luego en la transicin- intenten en las prximas semanas entrar por la ventana.

Y las fuerzas populares que no participaron de este tinglado, las organizaciones de base y la militancia poltico-social que han elegido un camino de independencia impulsando las asambleas y/o cabildos territoriales autnomos? Sin duda, emprendern el camino de la denuncia de esta operacin y reforzarn lo que ya todos saben: que los mismos responsables de la crisis pretenden ofrecer una solucin que, como ya en numerosas ocasiones, ser a la medida de la lite y las clases dominantes.

Pero esto no basta. Hay que aprovechar al mximo las energas populares que han aflorado por doquier para ensanchar la franja de constructores y de organizaciones autnomas; fortalecer las iniciativas y esos sentimientos de solidaridad y reconocimientos mutuos desplegados en las luchas de estas semanas; consolidar los aprendizajes populares tanto en los campos de la organizacin, de la accin directa como de las redes de apoyo mutuo, contra informacin, salud, cuidados, etc. Estas jornadas han vencido aos de intoxicacin de una TV y cultura basuras, han trizado el individualismo neoliberal, y a la vez, relevado las potencialidades de unos pueblos que pueden auto organizarse y dotarse de capacidades de lucha a partir de sus memorias, experiencias y recursos propios. Tambin estimular el debate sobre la necesidad de hacer converger las luchas y las iniciativas de organizacin. Todos elementos cruciales para las prximas coyunturas y para avanzar en una perspectiva ms estratgica: un proyecto emancipador y alternativo a la barbarie a que nos conduce el modo de vida del capitalismo. La tarea pendiente es concretar pronto un gran congreso popular por la unidad poltica y social de los Pueblos.

Sin embargo, en lo inmediato la crisis poltica actual no est cerrada. El acuerdo de esta madrugada es un intento en esa direccin pero le queda mucho trabajo a la elite y sus aliados; y por abajo, la indignacin frente a los abusos, la precariedad, la represin y la violacin de los DD.HH., no han amainado. Como dicen por ah an no hemos ganado nada y las demandas socioeconmicas siguen plenamente vigentes, como tampoco podemos olvidar los ms de 20 muertos y ms de 200 mutilados que el pueblo debe reconocer como suyos: estos crmenes no pueden quedar impunes.

Hay que evaluar el nimo y la disposicin de las franjas populares para oponerse al acuerdo por arriba a partir de la fuerza acumulada en las asambleas populares. Esa fuerza es el punto de partida y hay que hacerla perdurar y acrecentarla a la par que las asambleas se consolidan como medios para el ejercicio de la soberana y permiten preparar la autodefensa frente a la ofensiva policiaco-militar que es el lado oculto del Acuerdo por la Paz.

Las banderas de lucha son tanto las reivindicaciones econmicas como las demandas polticas que han sido sistemticamente omitidas por los conjurados contra el pueblo, y lamentablemente, tambin por aquellos oportunistas que esperaban entrar en la cocina de esta madrugada.

El pueblo y sus organizaciones populares debe exigir la (i) la renuncia de Piera, (ii) juicio y castigo a los violadores civiles y militares de los DD.HH., (iii) el cese inmediato de la represin, (iv) la disolucin de las FF.EE.-GOPE y de la PDI, y (v) la libertad a todos los presos polticos y reparacin a las familias y vctimas de las violaciones de los DD.HH.

No es posible participar de ningn llamado a la paz sobre la base de la impunidad. Solo el pueblo defiende al pueblo y las franjas organizadas deben disponer todo su talento y generosidad para fortalecer y transformar la unidad prctica manifestada en la lucha en unidad poltica. La coyuntura no ha resuelto la crisis del bloque en el poder ni an instalado un nuevo rgimen poltico, por ello, esa unidad poltica de los de abajo debe manifestarse en una tctica comn para resistir la ofensiva en curso de la elite y la patronal.

Tampoco la patronal ha resuelto sus contradicciones internas ni cuenta con un modelo econmico-social que responda al agotado patrn de acumulacin actual y proporcione orientacin estratgica al nuevo orden institucional en discusin. Y esto es crucial, pues el intento de cierre por arriba de la crisis, sin este componente tendr pies de barro y tarde o temprano aflorarn tales contradicciones. Por ello hay tiempo, escaso tiempo, que debe aprovecharse inteligentemente. Frente al intento de cerrar el periodo con este Acuerdo, necesitamos una fuerza proporcional capaz de retomar y sostener la iniciativa enarbolando las demandas econmicas y polticas populares; y esa fuerza slo puede construirse con los caudales de energa popular que se desataron en estas semanas en las organizaciones de base, en las asambleas, en las iniciativas de lucha.

Contra la cocina de los de arriba, la olla comn de los de abajo! Viva los pueblos en lucha!

https://cctt.cl


Revise el "acuerdo por la paz y la nueva Constitucin ac


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