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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2019

Exterminio, depredacin y extincin definen el trasfondo del paro del 21

Manuel Humberto Restrepo Domnguez
Rebelin


El pas como igual le ocurre a la gran Bretaa, despus del Brexit, no logra sobreponerse del No a la paz, absurdamente ratificado en las urnas. El No revivi la doctrina de guerra, que nomina de hroes a quienes dan de baja y entregan resultados; alent el animo por negar la memoria histrica y ocultar la verdad del holocausto y sus ocho millones de victimas; sac de responsabilidades a los terceros victimarios que apadrinaron, financiaron y festejaron la barbarie. El estado como la tierra y la riqueza sigue concentrado en pequeos grupos de inters privado; la enajenacin de bienes pblicos amenaza con dejar lo pblico convertido en un mero cascaron y el contexto otra vez es propicio para teir de sangre la vida con hechos lamentables y vergonzosos como el asesinato diario de lideres sociales, o el regreso del horror con el ajusticiamiento de adversarios o el impecable bombardeo de cuyo desborde de fuerza quedaron apenas trozos de carne casi derretida de nios armados y desarmados victimas de la pobreza y la inocencia. Hay angustia colectiva adicional porque la corrupcin sigue intacta y se conoce de reformas pensadas o en curso que presagian nuevas cargas en tributos, afectacin de las jubilaciones, del empleo, los servicios de energa y agua y la venta de activos como Ecopetrol, sumados a iniciativas de restriccin de libertades y derechos.

El sistema del capital depreda y parece inamovible, pero la gente no pierde la esperanza de moverlo. La actividad econmica se ha ido quedando sin estructuras en la base productiva. El dinero escasea en los bolsillos de la gente; los crditos individuales se toman el mercado y la deuda publica sobrepasa el 50% del PIB; los ingresos de trabajadores y rebuscadores se devalan; el capital privado crece sin parar y no se refleja redistribucin alguna del crecimiento de la economa al ritmo del 3%. Los miles de millones reportados como ganancia por los bancos, resultan iguales al dinero faltante en la sociedad para realizar sus derechos a la salud y la educacin. En las calles la informalidad se acerca al 50% de la precaria ocupacin laboral que las mafias aprovechan para cruzar la lnea de legalidad- ilegalidad y la explotacin de migrantes pauperizados y el empleo sin garantas son una constante.

La demanda de minerales y bienes energticos que en el mundo da esperanzas de bienestar para decenas de pases, en Colombia (territorio enriquecido, en el que en la conquista las esmeraldas las encontraban hasta en el buche de las gallinas), las transnacionales anunciaron que se quedarn con casi todo, tienen licencias para extraer hasta el ultimo gramo de carbn, oro, petrleo, agua y coltan, lo que impedir que el pas sea la potencia energtica mundial, que debera ser y tambin le impedirn entrar a la era del poscarbono, el abandono del petrleo, otras energas fsiles y la conjugacin de internet y energas renovables de la mano del litio (por el que el fascismo neocolonial est consumando un golpe de estado al gobierno legitimo de los pueblos originarios Bolivianos liderados por Evo Morales). La riqueza, que deba ser til para salir de la desigualdad, ser ajena y la pobreza ser propia y nadie responder por la tragedia. Para distraccin colectiva de este saqueo, las relaciones humanas fueron ideologizadas y nada parece escapar al filtro odioso del partido en el poder.

Los partidos estn lejos de la gente que los sostiene, crean vnculo solo electoral, momentneo, con campaas controladas por empresarios que convirtieron el ejercicio del poder en su mejor y mas valiosa mercanca, que usan como llave para pasar los recursos del estado a sus bolsillos, alentar la guerra e imponer seguridad para su capital. Las polticas publicas, hace tiempo no son de estado, si no agendas de gobierno, que incluyen como suya la libre orientacin de la deuda publica, el control de las fuerzas militares, la priorizacin de los gastos de la nacin y las relaciones diplomticas hoy plegadas a la voluntad de Trump y la OEA, convertida en un club privado de golpistas antidemcratas.

Fcilmente el panorama puede llamarse de Exterminio social; Depredacin econmica y Extincin natural, que en conceptos equivale a presagiar un descenso hacia la ruina de la nacin, con resultados esperados de ms horror, sufrimiento y reducidas esperanzas de bienestar para cuatro quintas partes de la poblacin que permanecen en riesgo de padecimientos por desempleo, desnutricin, enfermedad, hambre, miseria y muerte y; el riesgo de extincin de los bienes materiales comunes por venta, concesin y despojo.

Los signos generales del pas son de ruina poltica, social y econmica y ninguna tendencia ni prospeccin vislumbra mejoras en el horizonte prximo. No es entonces capricho que la gente se niegue a irse de las calles, menos ahora, que amrica Latina entr en ebullicin y reaperzcan antagonismos y lucha de clases, que tericos neoconservadores y empresarios privatizadores crean derrotadas. En las calles la gente comn, en condicin de ciudadana, quiere expresarse libre de la injerencia de jefes polticos y partidos, porque siente que as contribuir a reconstruir la democracia.

La consecuencia de tantos males, que son los mismos de hace tiempo: desigualdad, exclusin, marginacin, negacin de garantas a derechos, pauperizacin, violencia estatal, eliminacin de adversarios y enajenacin de bienes pblicos, ser la movilizacin y paro del 21 de noviembre, del que todo indica que es legitimo y tan lleno de razones, que hasta la iglesia lo valida. El paro en sntesis, es para sealarle al gobierno y al partido en el poder, que el pueblo no resiste mas, que esta cansado de abandono. No responde a ninguna filosofa poltica, ni ideologa que lo oriente, ni hay rito satnico que lo motive, ni agentes externos que lo apoyen. Tampoco hay signos de caos salvo que sea infiltrado por paramilitares o agentes de la CIA o la DEA. No es una simple jugada de la oposicin poltica contra el gobierno, es antes que nada una reaccin humana, casi espontanea de gentes conscientes y comunes y corrientes, que se juntan para manifestarle al gobierno que no resisten mas el sistema del capital y el ejercicio del poder sin limites, que mantiene la zozobra y el temor colectivo por el presente sin oportunidades y el futuro sin garantas ofrecido con anuncios velados o directos de que se aplicar el nuevo paquete neoliberal que degrada derechos, incentiva la explotacin rpida del pas, extermina, depreda y extingue la vida y la dignidad y sobretodo le apunta a matar toda esperanza.

 

P.D. Ninguna violencia hace parte de las estrategias, mandatos, acuerdos, ni formulas del paro. La violencia no es la partera de la historia que escriben los jvenes, los movimientos sociales y las gentes comunes que tienen viva la esperanza de la paz que se ratifica con la lucha por derechos y dignidad.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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