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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2019

Cifras & Violencia machista
Ms de un millar de mujeres asesinadas

Jos Manuel Barreal San Martn
Rebelion

Sobre la necesidad de concienciacion y rechazo social de la violencia machista.


Pues s, 1.022 mujeres han sido asesinadas desde 2003 en Espaa, ao en el que se cre el registro oficial. Temo que al publicarse este artculo sean ms. De esa cantidad, que grita dolor y rabia, medio centenar pertenecen al ao en curso.

Parece que los asesinatos de mujeres es como un mal sueo que contina a manos de hombres cobardes que, tal vez, viven disimulados socialmente como buenos vecinos y mejores compaeros sentimentales. Estos hechos de terrorismo machista, parece que no preocupen demasiado socialmente. No estoy diciendo que la convulsin que se produce cuando ocurren estos crmenes de violencia machista pase desapercibida socialmente, no.

Sentimos cada muerte, nos cabreamos y tal vez hasta nos conmovemos, pero que ese espasmo es ms coyuntural que una real toma de conciencia social es lo que, a veces, da a entender esta sociedad atrofiada y ocupada en otros menesteres que no molestan a su conciencia, y as el sueo de la misma se hace profundo y el despertar tranquilo y relajado.

El drama social, la sacudida de cada golpe, de cada cuchillada, en el cuerpo de la mujer maltratada y asesinada se presiente como un terremoto desconsolador que se prolonga en el tiempo. Es una bofetada a nuestro rostro, es la obscenidad social como modelo. Las autoridades y la gente, al menos alguna gente, nos manifestamos.

Las sedes institucionales, son el lugar elegido preferentemente para manifestar ese dolor y desasosiego por tales muertes; el feminismo hace declaraciones llenas de sincera y justa rabia; se arbitran campaas de sensibilizacin; se disean planes e implementan oficinas de atencin a las vctimas; se programan protocolos de atencin y recursos tcnicos.

La escuela se hace eco y trata de educar y de concienciar al alumnado sobre el respeto entre las personas. Hasta existe una ley. Todo es necesario y as debe de ser y de continuar. Pero a estas alturas del crimen y del terror que anida en algunos hogares y lugares, que tal parece no tendr fin, nos obliga a pensar y a preguntar qu hace falta para superar este estado de excepcin, s, digo bien, " de excepcin", sin parangn histrico contra las mujeres.

Que la mayora de la gente basemos nuestra relacin en el amor, la afectividad y el compromiso, no implica que la dominacin hegemnica del patriarcado sobre la mujer desaparezca y as permita vislumbrar una salida en el tnel de la violencia machista.

Las preguntas se hacen necesarias: qu falta; qu est fallando; por qu no se avanza en la erradicacin de la violencia de gnero; por qu contina el terror entre las mujeres que sufren el acoso perverso del hombre. Una respuesta, entre otras, a estas preguntas es buscada en la estructura de valores de la familia patriarcal como el terreno abonado y propicio para que el machismo se asiente y consecuentemente desarrolle su poder.

De ah, que el problema de la violencia machista, con todo lo que conlleva, haya que atacarlo en el poder del hombre en todos los mbitos de la sociedad, y muy particularmente en el hogar familiar. Obviamente, estoy pensando en un plano general porque sabemos, por estudios sociolgicos, que en la mayora de familias el hombre , hoy, acta ms como compaero que como "macho alfa".

Sin embargo, en otros anlisis, se capta el repunte, entre jvenes, de una incipiente violencia hacia la compaera o amiga. No es, pues, solamente un tema individual, sino que este gravsimo problema de la violencia contra la mujer hay que enfocarlo desde una perspectiva socializadora del problema, es decir, que est incrustado en la estructura social. Si esto es as, lo que urge es caminar hacia estrategias de transformacin sociocultural.

Para que el camino se desbroce de cobardes y asesinos y se pueda caminar hacia el norte transformador se necesitan dos pilares imprescindibles: la familia de iguales en la que la preeminencia del hombre se diluya e implique en el grupo familiar y que el sistema educativo, en todas sus etapas, aporte algo ms que buenas intenciones. Sin olvidar que la poltica como tica de lo colectivo, deberan de ser el mbito desde donde se implementara una real ambicin de lucha sobre este cncer social.

As, en estos momentos, en que las mujeres continan sufriendo la violencia inusitada y el asesinato en manos de hombres, resulta pattico y malicioso que desde ciertos sectores de la poltica haya personas que pontifiquen sobre el feminismo para menospreciarlo e insultarlo.

Son variopintas esas despreciativas opiniones; van desde autores de libros, algunos premiados y recomendados por la crtica, hasta aquellos que desde el plpito eclesistico o desde la tertulia televisiva babean, micrfono en mano, insultando a las mujeres y profetizando sobre la peligrosidad de la "ideologa feminista" La lucha de las mujeres por la igualdad no es slo de ellas.

Es tambin asunto de los hombres. De toda la sociedad. Hay que decir Basta! Ni ms ni menos.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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