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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2019

Los ponchos rojos bolivianos

Enrique Dussel
La Jornada


El 10 de noviembre   de 2019 vi en mi celular, leyendo redes sociales, la presencia centenaria de Ponchos Rojos que corran armados por las calles de El Alto (regin del antiplano boliviano desde que se desciende a la capital, La Paz), que se desplazaban velozmente cantando en formacin de guerra. Record entonces hechos del pasado, de 1995, que me trasladaron a esa regin montaosa del llamado Alto Per.

En 1995 dict durante una semana un curso en el aula magna de la antigua, pblica y centenaria Universidad de San Andrs, ante unos 700 entusiastas estudiantes sobre las Cuatro redacciones de El capital, de Karl Marx. Al tercer da de las conferencias, el rector y el Consejo Universitario me otorgaron el doctorado honoris causa de la Universidad (1).

Adems, los estudiantes me informaron que estaba encarcelado un joven revolucionario, pareja de una compaera mexicana, que fui a visitar por solidaridad. Aos despus el encarcelado me agradeca en un acto pblico mi acto de solidaridad, y el tal joven revolucionario, sin saberlo yo, era nada menos que el vicepresidente lvaro Garca Linera, gran intelectual y poltico.

Pero en tercer lugar, gracias al doctor Juan Jos Bautista, colega boliviano, me invitaron a dar unas exposiciones sobre Poltica de la Liberacin a un grupo de indgenas aymaras en El Alto de La Paz. Recuerdo la acogida y el dilogo con aquellos aguerridos compaeros. Al final de los actos, y ante lo inesperado de la oferta, me indicaron que haban decidido invitarme, atendiendo al contenido de mis exposiciones, a ser parte de la comunidad de los Ponchos Rojos. En ese momento advert que todos tenan puestos dichos ponchos, prenda propia de los Andes de milenaria costumbre con que los pueblos originarios y los gauchos se defienden del fro. Fui entonces investido de esa alta dignidad. Fue para m un gran honor, y recuerdo que expres: Este poncho es ms importante que un doctorado en Harvard (y lo repito aun hoy pensando que en octubre de 2019 recib en el aula mxima de Harvard el ser miembro de la American Academy of Arts and Sciences fundada en 1780).

Lo cierto que estos Ponchos Rojos se han puesto en movimiento. Este es uno de los primeros signos de un levantamiento del pueblo boliviano ante la violencia minoritaria que intenta tapar el sol con un dedo, violentamente racista, y evanglicos fundamentalistas (como lo eran los catlicos de derecha en Chile con A. Pinochet) que blanden crucifijos (como hemos visto en la primera plana de La Jornada del 11 de noviembre) ante miembros de los pueblos originarios. Esa escena nos recuerda la obra de Franz Hinkelammert, Las armas ideolgicas de la muerte, cuyo tema es el uso de una ideologa, en este ltimo catlica de derecha en Chile, con la que se masacr al pueblo chileno. Cmo puede enarbolarse la biblia o el crucifijo para derramar la sangre de los pueblos originarios, gritando: Sacaremos de los lugares pblicos a la Pacha Mama y la remplazaremos por la Biblia? Ahora son fundamentalistas proestadunidenses, antes fueron fundamentalistas catlicos eurocntricos. Ambos han deformado e invertido el cristianismo de los primeros siglos, de un mesas que declaraba bienaventurados los pobres, y que fue juzgado por el imperio del momento (el romano) como opuesto a la ley levantando al pueblo contra el orden, por lo que vala como castigo el suplicio de la cruz (la silla elctrica de aquel tiempo). La Cruz (que empua el polica de la foto de La Jornada) es el signo de la muerte de aquel maestro (rab) que se jug por los pobres ante la opresin romana. En la cruz est crucificado el pueblo pobre boliviano que el liderazgo de gobiernos como el de Evo Morales ha mejorado sus condiciones de vida, es decir, no son ya tan pobres como antes. Pero la derecha (que invierte el sentido del cristianismo) toma a ese mesas (Crists) que fue crucificado por el Imperio por movilizar a los pobres, como arma para matar a los pobres, la vctimas, los aymara, las cholas (mujeres) humillndolas machistamente. Empieza as a caminar el cristianismo con la cabeza, invirtiendo la sabidura de los pueblos en nombre de una ideologa fascista de derecha, y de un cristianismo fundamentalista en Amrica Latina (como hay igualmente fundamentalismos islmicos o judos).

Una teora de la liberacin latinoamericana invierte la inversin y pone de pie al compromiso en primer lugar en favor de los pobres. Pero es considerada subversiva en Bolivia.

No puedo sino alegrarme que mis compaeros Ponchos Rojos se han puesto en accin, como vanguardia del despertar del milenario pueblo aymara, quechua y amaznico boliviano; habr que seguir los acontecimientos con cuidado, ya que a finales del siglo XX movieron desde sus races a la historia y pareciera que volvern a hacerlo ante minoras racistas, machistas, formados por escuelas norteamericanas (tanto religiosas como militares) que dan la espalda al sufrimiento del pueblo y estn decididas a volver a dominarlo.

Y, mientras tanto, Evo Morales es acogido por la voluntad generosa y valiente del pueblo mexicano que est comenzado a ejercer un nuevo liderazgo entre las naciones latinoamericanas en vista de su Segunda Emancipacin, a la que se encamina la Cuarta Transformacin, ahora no ya de Espaa o Portugal, sino de Estados Unidos, como nos sugirieron Jos Mart y Jos Carlos Maritegui.

Nota:

(1) El autor fue investido de Poncho Rojo en La Paz, Bolivia, en 1995.

Fuente: http://www.jornada.com.mx/2019/11/15/opinion/018a1pol



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