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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2019

Entrevista a Gilbert Achcar
El largo proceso de la revolucin rabe, ms que una primavera

Joris Leverink
roarmag.org


Cuando a finales de 2018 la gente de Sudn sali a las calles exigiendo el fin del gobierno autoritario de Omar al Bashir, esto inmediatamente trajo recuerdos de 2010, cuando la autoinmolacin de Mohamed Bouazizi en protesta contra el rgimen tunecino puso en marcha un proceso de levantamientos populares y revoluciones en toda la regin, que desde entonces se conocen como la Primavera rabe. Iban las protestas en Sudn a poner en marcha un proceso similar?

Desde entonces se han producido movimientos de protesta masivos en Argelia, Egipto, Lbano e Iraq, cada uno con sus propios factores desencadenantes y dinmicas especficas, y con diferentes grados de xito: mientras que en Sudn y Argelia la gente logr deshacerse de sus respectivos gobernantes autoritarios y en Lbano el gobierno se vio obligado a renunciar, el levantamiento en Egipto fue de corta duracin y reprimido violentamente, y la violenta represin en Irak ya ha costado la vida de cientos de manifestantes.

El editor de ROAR, Joris Leverink, habl con Gilbert Achcar, profesor de Estudios de Desarrollo y Relaciones Internacionales en SOAS, Universidad de Londres, y autor de muchos libros sobre la primavera rabe y la geopoltica de la regin, para tratar de correlacionar todos estos hechos.

Cmo debemos entender y enmarcar esta ola actual de levantamientos en Oriente Medio y frica del Norte y cul es su relevancia histrica? Cules son las dinmicas propias de cada levantamiento y cules son algunas de las caractersticas que tienen en comn? Por qu algunos movimientos de protesta obtuvieron victorias histricas, mientras que otros fueron violentamente aplastados? En esta entrevista en profundidad, Gilbert Achcar responde a estas y otras preguntas.

Joris Leverink: A principios de este ao, cuando la gente de Sudn y Argelia sali a las calles en masa, se plante la cuestin de si lo que estbamos viendo era el comienzo de una segunda primavera rabe. Desde entonces, han estallado revueltas masivas en Egipto, Lbano e Irak, cada una con resultados diferentes, y las dos ltimas an tienen mucho recorrido. Usted ha sealado que el concepto de primavera rabe es ante todo engaoso, que las revueltas de 2011-2013 no fueron un acontecimiento pasajero, sino ms bien el comienzo de un proceso revolucionario prolongado. Podra explicar esto?

Gilbert Achcar: Los hechos que vemos acontecer ahora en todo el mundo se dan a dos niveles diferentes. Uno es una crisis general del capitalismo neoliberal, que se exacerb con la Gran Recesin de 2008. Esto desencaden una serie de protestas sociales en todo el mundo y provoc una polarizacin poltica expresada en el surgimiento de la extrema derecha, por un lado, y afortunadamente, por otro lado, en avances significativos de la izquierda radical en algunos pases, incluidos Estados Unidos y el Reino Unido.

Dentro de ese marco global, la cadena de acontecimientos ms espectacular es la que comenz en Tnez en diciembre de 2010 y se extendi a toda la regin de habla rabe en 2011, llegando a ser conocida como la primavera rabe. Mi opinin es que la onda de choque revolucionaria en la regin rabe los pases de habla rabe de Oriente Medio y frica del Norte, que alcanz proporciones muy espectaculares tiene su especificidad. El ao 2011 fue testigo de importantes levantamientos en seis de los pases de la regin, y todos los dems conocieron un fuerte aumento de las protestas sociales. La crisis general del neoliberalismo dio pie en la regin rabe a una crisis estructural muy profunda, relacionada con la naturaleza especfica de su sistema estatal.

El bloqueo del desarrollo de la regin se vio exacerbado por la prevalencia de los Estados patrimoniales rentistas, patrimoniales en el sentido de que las familias gobernantes los tratan como su propiedad privada en las ocho monarquas de la regin, as como en algunas de las llamadas repblicas. El bloqueo del desarrollo, cuya consecuencia ms sorprendente es el hecho de que durante dcadas la regin rabe ha tenido las tasas ms altas de desempleo juvenil en el mundo, caus una gigantesca explosin de disturbios sociales en toda la regin, que solo puede superarse con un cambio radical que abarque sus estructuras polticas, sociales y econmicas.

Por eso insist desde el comienzo, en 2011, en que esto no era ms que el comienzo de un proceso revolucionario prolongado que continuar durante aos y dcadas con una alternancia de revueltas y reacciones violentas. Continuar mientras no se produzca un cambio radical en la regin. El ao 2013 vio el paso de la ola revolucionaria inicial a una reaccin contrarrevolucionaria, con los hombres del viejo rgimen a la ofensiva en Siria, Egipto, Tnez, Yemen y Libia. A partir de entonces, la euforia de 2011 dio paso a la pesadumbre. En el momento de la euforia, advert contra la ilusin de que la transformacin de la regin fuera a ser rpida y fluida, y en el momento de pesadumbre segu afirmando que habr otros levantamientos, otras primaveras por venir.

De hecho, las erupciones sociales han seguido ocurriendo en un pas tras otro desde 2013: Tnez, Marruecos, Jordania, Irak y Sudn han sido los ms afectados. Y luego, a partir de diciembre de 2018, exactamente ocho aos despus del inicio de la primera ola de levantamientos en 2010, el movimiento de protesta sudans se convirti en levantamiento, seguido de Argelia en febrero, y ahora, desde octubre, Irak alcanza el punto de ebullicin seguido de Lbano. Los media globales comenzaron a hablar de una nueva primavera rabe. Lo que ahora se est desarrollando en la regin rabe demuestra que, de hecho, estamos ante un proceso revolucionario prolongado que comenz en 2011.

En cuanto a este proceso revolucionario prolongado propio de la regin rabe, podra describir algunas de sus caractersticas? Qu tienen en comn todas estas revueltas?

Lo que tienen en comn es el rechazo de los regmenes polticos responsables de las condiciones sociales y econmicas cada vez ms intolerables. El desempleo juvenil en la regin rabe afecta a los jvenes graduados de manera desproporcionada en esta parte del Sur Global, que se caracteriza por una tasa relativamente alta de ingreso en la educacin terciaria. La relacin entre este hecho y los levantamientos, que son en su mayora rebeliones juveniles protagonizadas por los jvenes educados, es evidente. Ms all de la diferencia natural entre los problemas especficos que afectan a cada pas, varios temas son comunes a todas las revueltas regionales: un anhelo de igualdad social, lo que los manifestantes llaman justicia social y un cambio radical de las condiciones econmicas. Quieren los medios para llevar una vida digna, comenzando con un trabajo decente.

Otro tema comn es la libertad y la democracia: las libertades polticas y culturales y la soberana popular. Las protestas y los levantamientos han mostrado mucha creatividad cultural, como sucede normalmente en los procesos revolucionarios, al menos en sus fases pacficas. Recientemente cit la expresin de Jean-Paul Sartre sobre las protestas de mayo de 1968 en Francia: La imaginacin al poder. Estas son algunas de las aspiraciones y caractersticas comunes de las luchas de la regin encabezadas por la nueva generacin.

Las revueltas recientes en Sudn y Argelia han logrado xitos significativos: la retirada de sus respectivos lderes autoritarios de siempre y un impulso a favor de la democratizacin de sus sistemas polticos. Aunque, por supuesto, est por ver cmo se desarrollarn a la larga estas victorias actuales, lo que han conseguido hasta ahora es notable. Cul ha sido el secreto del xito de los levantamientos en Sudn y Argelia? Y cules son los desafos que esperan a los movimientos en ambos pases en los prximos meses e incluso aos?

Los levantamientos en Argelia y Sudn son los dos acontecimientos ms importantes de la segunda ola en curso del proceso revolucionario regional. Tienen similitudes obvias, pero son diferentes en un aspecto clave: la direccin de la lucha. Esta diferencia ha dado pie a resultados diferentes, ms all del derrocamiento del presidente en ambos pases. En Sudn, Omar al Bashir presidi una dictadura militar que trabaj en estrecha alianza con los fundamentalistas islmicos desde 1989, el ao del golpe liderado por Al Bashir. En Argelia, los militares haban cooptado en 1999 a un civil, Abdelaziz Bouteflika, en el cargo de presidente. En ambos pases, el levantamiento masivo llev a los militares a destituir al presidente.

Pero estas no son victorias excepcionales. Otras similares ocurrieron en 2011 en Tnez, donde el complejo militar y de seguridad destituy al presidente. En Egipto, un mes despus, el ejrcito destituy al presidente de una manera muy similar a lo que ocurri recientemente en Sudn y Argelia.

Sin embargo, los movimientos populares de los ltimos dos pases han aprendido la leccin de los acontecimientos egipcios. Los procesos revolucionarios prolongados tambin son curvas de aprendizaje: los movimientos populares aprenden las lecciones de experiencias revolucionarias anteriores y tienen especial cuidado de no repetir sus errores. Los sudaneses y los argelinos evitaron la trampa en la que haban cado los egipcios cuando se hicieron ilusiones sobre las intenciones democrticas de los militares. Cuando el ejrcito de Egipto retir a Hosni Mubarak del poder en febrero de 2011 y nuevamente cuando derroc a su sucesor Mohamed Morsi en julio de 2013, las masas lo aplaudieron, creyendo errneamente que los militares iban a establecer la democracia.

Las masas en Sudn y Argelia no albergaban tales ilusiones. En ambos pases, los levantamientos siguieron desafiando a los militares. Entendieron que el ejrcito, al destituir al presidente, solo buscaba preservar su poder dictatorial. Fueron golpes conservadores, ni siquiera golpes reformistas. Los sudaneses y los argelinos lo entendieron y mantuvieron la movilizacin. Desde hace varios meses, se ha convertido en una tradicin en Argelia realizar grandes manifestaciones populares todos los viernes, rechazando explcitamente cualquier cosa que el ejrcito proponga para salir de la crisis.

Pero la diferencia clave entre los dos movimientos, una diferencia enormemente importante, es que no existe un liderazgo reconocido del movimiento de masas en Argelia, mientras que en Sudn, claramente, s existe. En Argelia, el mando del ejrcito se comporta como si pudiera ignorar el movimiento popular. Ha fijado una fecha para una nueva eleccin presidencial en diciembre, a pesar de que el movimiento de masas lo rechaza sin ambigedades. Sin embargo, los militares se muestran decididos a seguir adelante con las elecciones, pero no es seguro que lo logren. Sin embargo, el caso es que no hay una contrademanda representativa sobre la mesa: ningn grupo de personas puede hablar en nombre del movimiento de masas.

En Sudn, por el contrario, la fuerza impulsora del movimiento es la Asociacin de Profesionales del Sudn (SPA), que se form en 2016 como una red clandestina de asociaciones de maestros, periodistas, mdicos, abogados y otras profesiones. El SPA fue decisivo para sentar las bases de lo que finalmente llev al levantamiento popular. Luego convocaron una coalicin de fuerzas que inclua, junto a su asociacin, a grupos feministas, algunos partidos polticos y algunos de los grupos armados que libraban luchas tnicas contra el rgimen. Esta coalicin se convirti en el liderazgo reconocido de la sublevacin y los militares no tuvieron ms remedio que negociar con ellos.

Despus de meses de lucha, incluidos algunos episodios trgicos, cuando una parte del ejrcito intent sofocar el movimiento a sangre y fuego, ambos bandos llegaron a un compromiso, que solo puede ser provisional. Entonces califiqu la situacin una situacin de doble poder: se form un rgano de gobierno en el que estn representados los dos poderes opuestos: los militares y el movimiento popular. Es difcil decir cunto tiempo van a coexistir, pero lo cierto es que no pueden coexistir mucho tiempo. Uno de los dos acabar imponindose decisivamente sobre el otro.

Ahora bien, el movimiento en Sudn ya ha logrado mucho ms y ha ido mucho ms all de lo que se ha logrado en Argelia, donde los militares simplemente ignoran, o pretenden ignorar, el movimiento popular. La organizacin social de base que constituy el SPA en Sudn creci masivamente cuando comenz el levantamiento: se le unieron sindicatos independientes que surgieron en varios sectores hasta que termin organizando a la mayora parte de la clase trabajadora del pas. Este tipo de liderazgo, esta red coordinada de sindicatos y asociaciones, ha sido el tipo de liderazgo ms avanzado que ha surgido en la regin desde 2011. Y se ha convertido en un modelo: tanto en Iraq como en Lbano, hay esfuerzos continuos en la base por organizarse segn el modelo sudans.

A finales de septiembre, los manifestantes en todo Egipto salieron a las calles exigiendo la renuncia del presidente Sisi. Esta vez, a diferencia de 2011, el movimiento no logr movilizar los nmeros necesarios para lograr ningn tipo de cambio poltico. La manifestacin fue aplastada rpida y violentamente por las fuerzas de seguridad de Sisi. Mirando a Egipto, cul es la diferencia entre 2011 y 2019? Y por qu la gente de Sudn y Argelia logr ocupar las calles mientras que sus hermanos y hermanas egipcios fracasaron? Qu es diferente en Egipto esta vez?

Ya he mencionado las ilusiones que tena el pueblo egipcio en el ejrcito cuando derroc a Mubarak en 2011. Estas ilusiones no duraron mucho. Pero en 2012, la Hermandad Musulmana lleg al poder al ser elegido presidente Mohamed Morsi. Un ao despus, en el contexto de una gigantesca movilizacin popular contra su gobierno, Morsi fue derrocado por el ejrcito, con una renovacin de las ilusiones populares sobre los militares como una fuerza para el cambio progresivo. Esta vez, las ilusiones fueron an ms fuertes debido al gran susto creado por la forma en que los Hermanos Musulmanes se comportaron en el poder. Esto termin finalmente con la eleccin de Abdel Fattah el Sisi como presidente en 2014, con altas expectativas populares. Rpidamente result ser mucho peor que cualquiera de sus predecesores.

Sisi ha creado el rgimen ms represivo que ha visto Egipto en dcadas, un rgimen dictatorial neoliberal que ha implementado de la manera ms brutal toda la gama de recomendaciones de austeridad del FMI, lo que ha conducido a un empobrecimiento masivo y desatado una fuerte inflacin. Los precios de los alimentos, los alimentos bsicos, el combustible, el transporte, todas las necesidades bsicas, han aumentado enormemente. En condiciones normales, la gente habra salido masivamente a las calles para exigir que se derogaran estas medidas, pero el contexto represivo la disuadi.

Desde la sangrienta represin de la Hermandad Musulmana que sigui al segundo golpe de Estado de 2013, en Egipto reina un clima de terror. Aadamos el hecho de que la poblacin no ve una alternativa al rgimen en la actualidad. Este es de hecho un aspecto crucial del problema. Y nos remite a la cuestin de las alternativas populares representadas por grupos, organizaciones y asociaciones. Al problema del liderazgo. Los intentos recientes de movilizarse contra Sisi en septiembre fueron significativos, pero no lograron alcanzar el nivel requerido para derribar un gobierno dictatorial. Al menos, hara falta algo de la magnitud de lo que sucedi en 2011.

Las protestas recientes fueron provocadas por un joven empresario que sola hacer negocios con el ejrcito, incluido el squito de Sisi. Por alguna razn, se alej de ellos y se refugi en Espaa, desde donde comenz a pedir un levantamiento a travs de las redes sociales. Eso no fue suficiente para crear la gran movilizacin popular requerida para deshacerse de Sisi.

Otro factor de debilidad es el legado creado por los errores masivos de la izquierda egipcia, que en su mayora apoy el golpe en 2013, contribuyendo as a fomentar las ilusiones sobre los militares y desacreditarse a s mismos. Egipto necesitar algo como lo que hemos visto en Sudn; es decir, la formacin de una red de base capaz de movilizar a la poblacin y proporcionar una alternativa a ojos de ella. Solo si surge algo as habr un movimiento de masas suficientemente poderoso para derribar a Sisi.

Su pas de origen, Lbano, est siendo testigo de lo que probablemente sea el mayor levantamiento popular de su historia. El movimiento ya ha obligado al gobierno a revocar algunos de los impuestos regresivos que planeaba implementar y que provocaron las protestas iniciales. El primer ministro Hariri ha anunciado su renuncia. Estos son xitos significativos, pero el movimiento no muestra signos de desaceleracin y sigue exigiendo la retirada de toda la clase poltica gobernante. Cul es la relevancia histrica de las protestas actuales y cmo debemos entenderlas en el contexto del proceso revolucionario prolongado que se desarrolla en la regin?

En primer lugar, debo sealar el hecho de que el movimiento de masas en curso no es el ms grande que ha visto Lbano en la historia reciente. En 2005 hubo una gran movilizacin contra la dominacin siria del pas y la presencia de tropas sirias, que tomaron dimensiones ms impresionantes en la capital, Beirut. Pero en ese momento el pas estaba dividido por lneas sectarias: se produjo una contramovilizacin masiva de la mayora de los chitas en apoyo del rgimen sirio. Esta vez, lo que ms ha impresionado del movimiento es que se ha extendido por todo el pas. Es la primera vez, de hecho, que un levantamiento no se limita a una parte o la mitad del pas. Todo el pas est involucrado: todas las regiones y, lo ms importante, dada la naturaleza sectaria del sistema poltico de Lbano, personas que pertenecen a todas las sectas religiosas. Eso es muy importante.

El sectarismo es la herramienta clave a travs de la cual la clase dominante de Lbano ha controlado tradicionalmente a la sociedad y ha evitado el estallido de luchas sociales. Las oleadas anteriores de lucha social fueron cortadas de raz al azotar las divisiones sectarias. Lo ms importante en el movimiento en curso y que permite crear solidaridad horizontal es que se est levantando contra polticas neoliberales muy crudas en un pas con altos niveles de corrupcin y desigualdad social. La poblacin simplemente se ha hartado de todo eso.

El movimiento abarca varios grupos sociales: los pobres, los desempleados, los trabajadores y la clase media. El Estado libans ha sido tan lamentablemente disfuncional durante tantos aos que incluso las personas de las clases medias estn hartas del sistema de gobierno, todos quieren que esto cambie. Frente a ello, ha habido intentos de contrarrestar la movilizacin social con la movilizacin sectaria. El ms destacado detrs de tales esfuerzos es Hezbol, que forma parte de la coalicin gubernamental de Lbano. Se ha presentado como una importante fuerza reaccionaria, amenazando a los manifestantes con matones y defendiendo las estructuras de poder existentes.

El hecho de que el movimiento haya logrado la renuncia del primer ministro en este contexto ha sido percibido como una victoria clave. Pero ese es solo un primer paso; exige que se organicen nuevas elecciones a cargo de un gobierno que no sea otra coalicin de los partidos polticos parlamentarios, sino de lo que llama un gobierno de expertos. Sin embargo, en Lbano, como en Argelia, todava no existe un liderazgo reconocido del movimiento, que comenz como un levantamiento verdaderamente espontneo. En los ltimos das se han dado pasos importantes hacia la organizacin inspirados por la experiencia sudanesa.

Los movimientos sin lderes estn bien en la fase inicial de un levantamiento, pero para avanzar, el movimiento debe organizarse de alguna forma. Se necesita liderazgo, no en el sentido de algn lder carismtico o partido de vanguardia, sino en el sentido de una red de organizaciones de base que puedan coordinar y dirigir el movimiento hacia el cumplimiento de sus aspiraciones. Desde este ngulo, no espero que se produzca ningn cambio radical en Lbano en un futuro inmediato. Lo ms que espero es que, en esta etapa an inicial, este primer levantamiento masivo en todo el pas d como resultado la creacin de estructuras organizativas capaces de desempear un papel de liderazgo en una ola futura de lucha popular con objetivos claros y radicales.

En Lbano ha habido grupos de personas, principalmente partidarios de Hezbol, que atacan a los manifestantes y queman las acampadas de protesta. En Iraq, las milicias respaldadas por Irn han sido responsables de la mayora de los asesinatos. Conocemos la participacin y las conexiones del rgimen iran en Lbano, Irak y Siria. Por qu Irn est interesado en reprimir los movimientos de protesta tanto en Iraq como en Lbano, y cmo ve que se est desarrollando?

Irn es un gobierno teocrtico: el nico Estado teocrtico del mundo aparte del Vaticano. Es un gobierno clerical, una especie de rgimen que solo puede ser profundamente reaccionario. El hecho de que este gobierno se oponga a EE UU y a Israel no significa que sea progresista, a pesar de que hay personas que siguen la regla muy errnea de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo. El rgimen iran no puede ser tu amigo aunque est en desacuerdo con Israel y el imperialismo estadounidense.

El rgimen de Irn no est motivado por el antiimperialismo; en realidad, ni siquiera usa ese trmino. Se refiere a EE UU con una expresin religiosa: el gran Satans. El rgimen tiene su propia agenda expansionista y ejerce su influencia a travs de la acumulacin de fuerzas paramilitares sectarias en los vecinos Irak, Siria y Lbano, y tambin en Yemen, a pesar de la falta de continuidad territorial entre Irn y ese pas.

Al difundir su influencia por estos medios, Tehern no persigue una agenda progresista, sino que est construyendo un imperio regional que es tan neoliberal y corrupto como el propio rgimen iran. En Siria intervinieron a favor del rgimen contra la revolucin que comenz en 2011. Irn y sus representantes regionales han sido cruciales para permitir que el rgimen sirio convierta el levantamiento en una guerra civil y finalmente gane esa guerra con su ayuda y la de Rusia. Esta fue una flagrante intervencin contrarrevolucionaria que quienes la apoyan intentan retratarla como parte de un diseo estratgico antiisrael y antiestadounidense. Pero eso no es cierto: ni Israel ni EE UU queran el derrocamiento del rgimen sirio. Lo que Obama pidi fue un compromiso entre el rgimen y la oposicin con la renuncia del presidente para hacerlo posible.

El carcter contrarrevolucionario del rgimen iran tambin es evidente en la forma en que reprimi las protestas masivas en el propio Irn. En 2009, una importante ola de protestas fue brutalmente reprimida; le siguieron grandes protestas sociales en 2018 y principios de 2019 que fueron sofocadas de la misma manera. Del mismo modo, el rgimen iran, a travs de las fuerzas paramilitares que controla, ha estado involucrado en la represin del levantamiento del pueblo iraqu. Un intento similar ocurri en el Lbano, aunque a una escala ms modesta por ahora. Irn es definitivamente parte de la contrarrevolucin regional. Junto con el reino saud, constituyen dos polos contrarrevolucionarios rivales a escala regional, ya que Rusia y los EE UU actan a escala mundial.

Cree que forma parte de la estrategia de Irn provocar levantamientos populares que tomen las armas en respuesta a una represin extremadamente violenta, de modo que tenga una excusa para intervenir militarmente? Estn empujando a propsito a los manifestantes para que respondan de manera violenta, especialmente en Irak?

La situacin en Irak se complica por el hecho de que hasta ahora los manifestantes all son esencialmente chitas. Esa es la misma comunidad que Irn desea mantener bajo su control. Es un hecho de suma importancia que el levantamiento en Irak involucre a la poblacin chita en abierta oposicin a la dominacin de Irn. Tehern no puede permitirse el lujo de que ese sector de la poblacin le d la espalda por completo, por lo que ahora est tratando de calmar las tensiones y encontrar un compromiso. En Lbano, el levantamiento es transversal: implica a personas de todas las sectas y comunidades. La intervencin represiva de Hezbol hizo que por un tiempo breve los chitas redujeran su participacin en las protestas en partes del pas controladas por Hezbol. Pero la continuacin del levantamiento ha envalentonado a los chitas a unirse nuevamente.

Una diferencia importante entre Lbano e Irak es que, en este ltimo pas, los sunitas se han mantenido en su mayora distantes, no porque desaprueben el movimiento, sino porque an no se atreven a unirse a l. Los sunitas rabes se han convertido en una minora reprimida en Irak desde el derrocamiento del rgimen de Sadam Husein, oprimido primero a manos de las fuerzas de ocupacin estadounidenses y luego a manos de las fuerzas sectarias chitas dominantes en el gobierno. De ah que las regiones rabes sunitas hayan sido receptivas sucesivamente a Al Qaeda y al Estado Islmico. Por lo tanto, el levantamiento actual all se ha restringido esencialmente a los chitas hasta ahora, mientras que en el Lbano ha sido transversal desde el principio.

El hecho de que el carcter antiiran de la sublevacin en Irak sea mucho ms pronunciado que en Lbano, donde la interferencia directa de Irn es menos fuerte, es una de las razones de la represin ms intensa en Irak, donde ya han muerto gran nmero de personas. Por otro lado, los manifestantes estn muy interesados ​​en adherirse a las formas de protesta no violentas, especialmente en Lbano, donde el movimiento se parece a los de Argelia y Sudn en ese sentido. Esto se debe a que saben que si caen en la trampa y permiten que la violencia se intensifique, brindarn a las fuerzas reaccionarias la oportunidad de aplastar el movimiento y evitar que contine.

Con respecto a la solidaridad internacional, est claro que lo que est sucediendo en la regin rabe no est sucediendo nicamente all. Ahora estamos hablando de Chile, Ecuador, Hait, Hong Kong, Catalunya: todo est conectado. Para las personas fuera de esos pases, cul es la mejor manera de participar en las protestas desde su punto de vista? Cul es la mejor manera de mostrar solidaridad internacional frente al sistema contra el cual se rebelan muchas personas en todo el mundo? La lucha tambin debe ser global. Cmo ves la mejor manera de que esto tome forma?

La mejor manera de ser solidario con un levantamiento en otro pas es hacer uno por su cuenta. Ese es obviamente el mejor apoyo. La propagacin global de los levantamientos y las revueltas crea una dinmica que los beneficia a todos. Est muy claro en estos momentos. Globalmente se ha pasado de hablar de la extrema derecha a hablar de revueltas antineoliberales en todo el mundo, que son esencialmente revueltas progresistas. Pero tambin es importante, por supuesto, expresar solidaridad internacional con los levantamientos, con sus objetivos progresistas y sus demandas progresistas.

Tambin es crucial condenar cualquier intento reaccionario de sofocar las revueltas. Cualquier fuerza que intente reprimir los levantamientos, ya sea frontalmente o mediante estratagemas manipuladoras, debe ser denunciada. En el futuro, uno espera que, con la maduracin de las organizaciones de base, haya ms conexiones directas entre las organizaciones locales que las pocas que existen ahora. Se ha hablado mucho desde la primavera rabe de 2011 sobre el papel de las redes sociales y las nuevas tecnologas de comunicacin para facilitar la coordinacin de las luchas locales. Lo mismo ocurre con la solidaridad entre los movimientos de varios pases. En ambos niveles, el nacional y el global, es imperativo construir redes fsicas reales para llevar la lucha a una etapa superior.


Fuente original: https://roarmag.org/essays/arab-spring-achcar-interview/

Traduccin: viento sur



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