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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2019

Labio de liebre, la mercantilizacin del dolor, una obra sobre el perdn como estrategia de olvido
La inmoralidad, una estrategia dramatrgica

Mara Teresa Vela Mendoza
Rebelin

Carta pblica de protesta ante una obra de teatro que banaliza los crimenes del paramilitarismo


Maestro Hernando Parra

Asociacin de Salas Concertadas

Presidente.

Maestro Parra:

Tuve la oportunidad de asistir, el pasado mircoles 9 de octubre a la inauguracin oficial del XV Festival de Teatro de Bogot, en la cual se present la obra del Teatro Petra Labio de liebre, dirigida por Fabio Rubiano.

Como se sabe esta obra fue estrenada en el 2014, sobre la temtica del conflicto armado y los procesos de reconciliacin. Dado que estas temticas hoy son de primer orden para los colombianos y que convocan hacia la reflexin acerca de los acuerdos de paz y la necesidad de superar las confrontaciones, en la bsqueda de identificarnos como nacin y de construir coincidencias que nos permitan reconocernos como sociedad en la construccin de la paz, creo conveniente sentar mi posicin, como colombiana, como profesora de teatro y como activista poltica, acerca de este montaje.

Como el da de la inauguracin el festival fue presentado como producto de la colaboracin entre la Asociacin de Salas Concertadas e Idartes, me veo en la necesidad de elevar un contundente reclamo ante usted, maestro Parra, como presidente de la Asociacin.

La obra del teatro Petra presenta a un victimario, Salvo Castello, (no sobra decir que se refiere a Salvatore Mancuso ) quien, en su prisin domiciliaria en un pas extranjero, es atormentado por los fantasmas de una familia, cuyos miembros, una madre y tres hijos, fueron asesinados por los lugartenientes de Castello. Las vctimas le piden insistentemente que los nombre y que diga en dnde fueron enterrados. Bajo la metfora de pngase en mis zapatos, reclamo que le hace una de sus vctimas, Castello asume la posicin de la familia y finalmente, despus de negarse contundentemente, se pone en el lugar de ellas, los nombra e indica donde hallar sus cuerpos. Con la frase final de la obra: pido perdn, en boca del victimario, se pretende mostrar la toma de conciencia del mismo y el proceso mediante el cual asume la culpa de las acciones que ha venido justificando como necesarias para la democracia.

Las vctimas, una familia campesina a quien Castello mand matar, aparecen en su casa como los fantasmas que lo atormentan y que deciden no irse hasta cuando l los reconozca nombrndolos y diciendo donde fueron enterrados.

El primero que aparece es uno de los hijos, quien naci con labio leporino, deficiencia que se conoce como labio de liebre. Este personaje le explica que nunca se hizo operar porque no alcanz a crecer dado que fue asesinado por los sicarios de Castello. El segundo hijo fue asesinado y descabezado; la hija menor quien haba sido abusada por su padre, fue luego abusada por Castello; ella le reclama por no haberla tenido con l; y la mam, quien una vez aparece en la casa asume las tareas domsticas, le reclama que los reconozca como sus vctimas para poder descansar.

Todos los personajes estn presentados de forma caricaturesca, los textos estn construidos con base en chistes vulgares y de contenido sexual, desde la primera escena, de manera que a medida que transcurre la obra, las alusiones sexuales y las menciones acerca de la torpeza y ausencia de inteligencia de la familia, se convierten en el nico recurso dramatrgico que hace que la obra transite livianamente a lo largo de la hora y media de duracin y termine sin realmente lograr conmover al espectador.

Las escasas escenas de dolor aparecen de manera descontextualizada, en medio de los chistes flojos que las hacen perder fuerza y las ponen como momentos intrascendentes, ms como relleno que como el asunto central. La burla al asesinato, la burla a la tortura, la burla al desplazamiento, la burla al desmembramiento (uno de los textos alude a que cuando los asesinos jugaban futbol con la cabeza de los muertos metan goles de cabeza), le otorgan a estos episodios de la vida nacional un carcter intrascendente, los descargan del horror que produjeron estos hechos en las vctimas y los ponen como hechos curiosos, chistosos, livianos, casi como de stand up comedy, lo cual nos impide la reflexin, nos despoja de la sorpresa, y nos pretende ubicar como espectadores complacientes con los hechos presentados.

Creo que esa es la postura del grupo con esta obra, de total complacencia ante la violencia; y la manera como estn construidos los personajes de la familia, parecera enunciar que se merecan lo que les pas, pues cada uno tiene defectos y debilidades morales que los haran merecedores de su suerte. Por supuesto, no se puede decir que algunas vctimas en Colombia no tienen deficiencias morales, sera ingenuo siquiera pensarlo; pero, es as como queremos presentar a las vctimas del conflicto en Colombia? Mostrndolos como arquetipos de maldad, y en ltimas responsables de las mltiples agresiones a que fueron sometidos por los paramilitares?

A diario, los medios masivos de comunicacin, nos acostumbraron a or cmo los lderes de los grupos paramilitares aseguraban estar actuando a nombre de la democracia, como supuestos aliados de la legalidad y protegiendo a los ciudadanos de los delincuentes. As, se vieron justificadas y legitimadas sus acciones. Recordemos cmo el mismo Mancuso habl ante el Congreso de la Repblica y nunca nuestros padres de la patria se indignaron ni pronunciaron con la contundencia que lo hacen hoy ante la presencia de los excombatientes de las FARC.

Entonces, lo que presenciamos en esta obra de teatro, es una complicidad con estos imaginarios y la reafirmacin de las mentiras y engaos a que nos sometieron los poderes, mientras las matanzas, los desplazamientos y los horrores de las acciones contra campesinos e indgenas se sucedan mientras las autoridades miraban para otro lado o colaboraban abiertamente como se ha verificado en numerosos casos. Es este el talante del perdn que pide el paramilitar, una estrategia para diluir la responsabilidad, como una evasin a enfrentar el pasado y en consecuencia reivindicando el olvido como la frmula ms inmoral de tratar el pasado.

La pregunta es: Es posible llamar a esto arte tal y como se pronunci la delegada de IDARTES cuando le otorg la mencin al director?

La historia del arte muestra que este cumple en las sociedades la funcin de crtica a los grandes mitos de la humanidad. Slo el artista es capaz de poner de presente los grandes conflictos humanos desde la ptica de la crtica, del develamiento constante de las grandes contradicciones y los grandes conflictos de hombres y mujeres; sin miedo, sin compromisos, sin prejuicios. De modo que este espectculo en mi opinin, no puede considerarse arte, pues solamente apela al tratamiento de temas que desgraciadamente se ponen de moda y los aprovecha para vender un producto que aparece como comercializable, banalizando el horror y presentando, de manera complaciente, hechos dramticos de la historia colombiana como simples ancdotas convertidas en burlas estpidas.

Hay asuntos de la vida de las comunidades, por ejemplo las vctimas de la costa caribe que fueron descuartizados por los paramilitares con cuya cabeza se jug futbol, que no pueden presentarse como un chiste, pues no se construye memoria, sino ms bien se colabora con el olvido. Qu pensarn los familiares de esas personas masacradas sdicamente al ver que esos crmenes son banalizados por el teatro comercial de Rubiano, como si eso fuera igual a ver un convencional partido de futbol? Hasta dnde puede llegar la insensibilidad de los colombianos, que produce obras en las que se hace una velada o abierta apologa a hechos que nos deben avergonzar ante el mundo entero?

Considero una gran irresponsabilidad que el festival se haya inaugurado con esta obra. El da de la inauguracin corresponde a la presentacin del carcter del festival y estoy segura de que ni la Asociacin de Salas Concertadas, ni Idartes, podran defender el carcter de esta obra como el talante de este festival. Por lo tanto fue, en mi opinin, irrespetuoso, grosero y muy desafortunado pretender mostrar este montaje como una propuesta de reconciliacin.

Estoy convencida de que el arte colombiano debe asumir su papel en el proceso de construccin de la paz, desde una postura poltica respetuosa, informada y ponderada. No desde la banalizacin, el descrdito, el maltrato, la burla y el desprestigio de las vctimas, a las que debemos toda nuestra consideracin, todo nuestro respeto y toda nuestra solidaridad. No creo que sea este el camino por donde debemos transitar en la construccin de nuestra memoria, ni son estos los elementos que queremos que perduren.


Mara Teresa Vela Mendoza, profesora de Artes Escnicas. Universidad Pedaggica Nacional.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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