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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2019

Resea de la pelcula Mientras dure la guerra, de Alejandro Amenbar
Mientras dure el silencio

Guadalupe Jover
El diario de la educacin

Cine de altura y sin sectarismo. Evita juicios de valor. Una pelcula valiente y nada maniquesta. Imaginan que cualquiera de estas frases fuera pronunciada como elogio a una pelcula sobre el nazismo, la dictadura militar argentina o el golpe de Estado de Pinochet?


Pantallazo del triler de la pelcula Mientras dure la guerra

Es ms difcil estar a la altura de las circunstancias que au dessus de la mle, escribi Antonio Machado durante la guerra civil en sus Notas y recuerdos de Juan de Mairena. Es ms difcil estar a la altura de las circunstancias que por encima de la refriega. O del bien y del mal, que decimos en castellano.

No dejaba de pensar en estas palabras de Machado durante la proyeccin de Mientras dure la guerra, pelcula en la que Alejandro Amenbar recrea la entrada del ejrcito sublevado en Salamanca en julio de 1936, adonde se traslada el cuartel general de los golpistas. Tres son los protagonistas de la pelcula. De un lado, el general Franco en su meterico ascenso desde su campaa africana hasta su designacin como Jefe de Estado y Generalsimo de todos los ejrcitos y Jos Milln Astray, fundador de la Legin y su principal valedor. De otro, el escritor Miguel de Unamuno, en su giro desde el inicial apoyo al golpe de Estado hasta su doble enfrentamiento tanto con Franco -ms contenido- como con Milln Astray, mucho ms bronco, en el acto celebrado en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca el 12 de octubre de ese mismo ao. La pelcula se cierra con la salida -el rescate- del ilustre rector de la mano de Carmen Polo, esposa del General Franco, en un plano detalle insistentemente subrayado.

El tratamiento de los tres protagonistas descoloca: el espectador parece invitado a mirarlos desde arriba, como se mira a una marioneta o un fantoche -persona grotesca y desdeable (DRAE)-. Unamuno es ridiculizado. Ante Franco o Milln Astray el espectador no se siente pequeo sino crecido, no amedrentado sino divertido. Si le damos el cargo, este no lo suelta hasta que se muera, se dice en un momento de la pelcula. Y el pblico estalla en carcajadas.

Pero lo que ms me desconcert de la pelcula fue el quiebro cmico que Amenbar imprime -con un chiste, una frase, un gesto- a algunos de sus momentos ms dramticos, y que disuelven la solemnidad de la escena en un episodio de farsa o comedia bufa. As en la conversacin entre Franco y Unamuno, en que la alusin a cmo los sublevados permiten a sus vctimas confesarse antes de fusilarlos cosecha ms sonrisas que nuseas. As incluso en el acto final del Paraninfo, en que el reiterado quiero hablar, quiero hablar! de un histrinico Milln Astray provoca ms risas que enmudecido silencio. Han de venir los rtulos que recuerdan la duracin de la guerra y de la infinita posguerra -cuarenta aos de dictadura- para que la gravedad vuelva a los rostros y el sobrecogimiento se imponga.

Cuando un director -o una novelista- recrea un hecho histrico, es inevitable que nos preguntemos por los motivos de ese viaje al pasado, por el porqu de su eleccin. Por qu Amenbar elige a Unamuno como hilo narrativo de su relato? La respuesta se me antoja difana: porque le permite dar por buenas, por igualmente vlidas, las razones de unos y otros.

 Mientras dure la guerra se vale de Unamuno para absolver el golpe de Estado aduciendo, por ejemplo, la quema de conventos -pero sin explicar en absoluto a qu responda esa animadversin de gran parte del pueblo espaol a la Iglesia institucional-. De Unamuno se vale tambin para denunciar la represin de los sublevados en la ciudad de Salamanca y los cadveres en las cunetas, apenas insinuados. A eso se refiere tal vez el director cuando insiste en su afn de ser ecunime. Ecuanimidad: Igualdad y constancia de nimo. Imparcialidad de juicio (DRAE). Puede una pelcula sobre la guerra civil espaola renunciar a un emplazamiento tico y poltico? Es posible -deseable- mantener la imparcialidad de juicio sobre vencedores y vencidos?

Miguel de Unamuno parece el recurso perfecto para esa pretendida ecuanimidad. Pero una cosa es mostrar sus dudas, sus contradicciones, su inmensa ceguera en ocasiones, y otra despojar al escritor de su hondura intelectual. En Mientras dure la guerra Unamuno queda reducido a un pobre hombre, a un anciano que no parece tener idea de en qu mundo vive y que solo se siente concernido por lo ms inmediato.

En este entorno inmediato, dos personajes se le enfrentan: su hija Mara y su antiguo alumno Salvador Vila, joven catedrtico de Literatura. Amenbar busca, como ya buscara Manuel Menchn en La isla del viento, un contrapunto femenino a la figura del insigne rector. Y si Menchn recurre a Cala, una estudiante a la que Don Miguel conociera de nia en Fuerteventura, Amenbar recurre a Mara, hija de Unamuno. Me costaba encajar el enfrentamiento entre padre e hija en los cdigos familiares de la poca: no me resultaban crebles y s muy forzados.

Ecos tambin de la pelcula de Menchn vemos en la escena que simboliza el cainismo espaol. En La isla del viento este enfrentamiento fratricida est protagonizado por los hermanos Castaeyra, y ah no tenemos dudas de en qu lado se sita Menchn. En Mientras dure la guerra la discusin la encarnan Miguel de Unamuno y Salvador Vila, republicano convencido. Pero aqu, y a diferencia del director malagueo, Amenbar renuncia a un posicionamiento ideolgico con respecto a las razones de unos y otros. La cmara se aleja, la msica sube, y director y espectadores se sitan, una vez ms, au dessus de la mle.

Con esta pelcula he intentado no ofender y no cargar las tintas en aquello que pudiera generar controversia. Le esta entrevista a Amenbar cuando ya haba visto la pelcula y ah encontr la respuesta a gran parte de mi desasosiego. Porque si haba ido a verla pensando que poda ser una oportunidad de acercar a los ms jvenes a la guerra civil espaola, una y otra vez me haba llevado las manos a la cabeza. Imaginaba a los jvenes simpatizantes de Vox enardecidos en muchas de sus escenas. Identificados con el Milln Astray que discute con Unamuno a propsito de la vieja querella entre las armas y las letras y al que la pelcula saca con luz favorecedora. Identificados con los legionarios a los que Milln Astray arenga cuando van al encuentro de la muerte. Identificados con los sublevados en la escena del himno y la bandera. Si hasta Francisco Franco se nos presenta ms como un bobalicn que como el ser sanguinario y cruel que fue, ya desde la guerra de frica.

Cine de altura y sin sectarismo. Evita juicios de valor. Una pelcula valiente y nada maniquesta. Imaginan que cualquiera de estas frases fuera pronunciada como elogio a una pelcula sobre el nazismo, la dictadura militar argentina o el golpe de Estado de Pinochet?

Sal del cine revuelta, pero por razones diferentes a las que se han vertido en tantas crticas elogiosas a la pelcula de Amenbar. Me preocupa que este pueda ser el discurso hegemnico sobre la guerra civil espaola tambin en las escuelas: la denuncia asptica del horror y la barbarie, sin ir ms all (ni ms ac). Y ya sabemos a dnde nos conduce tanto silencio.

Por eso, y desde mi compromiso de no hacer de la guerra civil esa sempiterna elipsis en que la ha convertido nuestro sistema educativo, invitar a mis estudiantes a leer a Arturo Barea y a Ramn J. Sender, capaces de denunciar la crueldad en los suyos y de reconocer la nobleza y la bondad en los otros sin renunciar, en modo alguno, a la contextualizacin de aquella formidable barbarie; sin renunciar, tampoco, a un emplazamiento poltico y moral inequvoco.

 Guadalupe Jover es profesora de Educacin Secundaria.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2019/11/12/mientras-dure-el-silencio/



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