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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-11-2019

Fuerzas supermercantiles

Gustavo Duch
Palabreando


Cundo ponemos gasolina en el coche, quin ha fijado el precio? Cuando pagamos el recibo de la luz, quin ha decidido a tanto el kilovatio No son respuestas sencillas. Pero ante la pregunta mucho ms facilona, cuando compramos verduras, quien marca su precio? la respuesta tampoco es fcil. De hecho es preocupante.

Lo lgico sera pensar que, primero, quien las cultiv en funcin de sus costes y las horas dedicadas, marca un precio que le genere un beneficio justo y suficiente. A su vez, la empresa intermediaria, por ejemplo un supermercado o un puesto en el mercado municipal que compra estos productos, repite la operacin y ofrece el producto al precio correspondiente. Cierto que en un mercado de libre comercio, en cada uno de esos pasos, la oferta, la demanda y la competencia influyen dejando los precios ms arriba o ms abajo, pero finalmente, las personas consumidoras pagamos y todos los elementos de la cadena han obtenido un beneficio.

Lo lgico muchas veces no es lo real. De entrada, y esto se ha explicado muchas veces, si la mayora de personas compra sus alimentos en las pocas cadenas de supermercados que acaparan el comercio alimentario, son estas, con un un superpoder en sus manos, las que deciden cunto le quieren pagar a quienes producen. La ley de la oferta y la demanda ya no funciona. No importa si el precio queda, como ocurre por ejemplo con la leche, por debajo incluso de los costes de produccin.

En el caso del comercio alimentario esta fuerza supermercantil utiliza muchos otros oscuros mecanismos que le permiten conseguir materias primeras a precios requetebajos. Por ejemplo, como explica Andrs Gngora, agricultor de Almera, las exigencias y abusos que significa la obligacin de servir los productos cosechados en embalajes especficos a las grandes superficies. En muchas ocasiones la frmula que nos imponen -explica tiene un coste ms elevado, llegando incluso a triplicar el precio respecto a formatos similares que se pueden encontrar en el mercado y no responde a necesidades de transporte o mejor conservacin. Por otro lado, las empresas que los proveen estn relacionadas o participadas por la empresa a la que vendemos, con lo ya se puede imaginar dnde quedan los sobrecostes que nos hacen asumir. Y para rematar, se imponen otras condiciones como una compra mnima anual de envases.

Adems, aunque tengas establecido algn tipo de precontrato de compra con un supermercado, como me explican desde algunas cooperativas, ste siempre se guarda el derecho a comprar o no comprar. Es ms, en algunas cadenas de supermercados es habitual rechazar partidas comprometidas por supuestas irregularidades en lo pactado (tan absurdas como pequeas diferencias en el calibre del producto, en el color de la fruta, etc) y debido al no cumplimento de las condiciones imponerles multas ms que considerables.

Por eso hablamos siempre de la cadena alimentaria. Porque hay eslabones que saben mucho de estrangular.

Fuente: https://gustavoduch.wordpress.com/2019/11/17/fuerzas-supermercantiles/



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