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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-11-2019

Repensar la economa con las trabajadoras y trabajadores

Unai Sordo
mondiplo


La democratizacin de la empresa y la participacin de los trabajadores en ella es una de las mayores aspiraciones desde una perspectiva del inters social de la economa. El movimiento sindical, y el conjunto de la sociedad, no pueden renunciar a que las decisiones de inversin privada se tomen teniendo en cuenta el inters general.

Por eso hoy en da el gran reto de la izquierda poltica y social comprometida con la transformacin del mundo es repensar la economa y la empresa que fundamentalmente es un espacio de poder desde la democracia, ya que lo ms relevante para generar sociedades ms libres, equitativas y justas, para lograr una distribucin de los bienes y servicios producidos ms equitativa, es la propiedad de las empresas.

Es un tema que tiene varias dimensiones que conviene distinguir. En primer lugar, la democracia econmica, aun siendo un concepto complejo que admite distintas interpretaciones, nos habla de la posibilidad de que seamos los ciudadanos en cuanto personas trabajadoras, quienes tomemos decisiones sobre las cuatro preguntas clsicas de la economa: qu producir, para quin producir, cmo producirlo y cmo repartir la riqueza generada? El Estado, al introducir el criterio de necesidad en la asignacin de recursos para cubrir algunos bienes y servicios (sanidad, educacin, vivienda, dependencia, etc.), permite que no sean solo los criterios de mercado es decir, aquellos que tienen mayor poder adquisitivo los que determinen qu se produce y para quin se produce. Pero es la creacin de capital colectivo la que permite que los trabajadores podamos participar en la toma de decisin de las otras dos preguntas clsicas de la economa: cmo producir? y cmo repartir la riqueza generada? En el cmo producir, la participacin de los trabajadores en la gestin de las empresas es determinante para que no se atiendan solo las razones de rentabilidad cortoplacista del capital, y se mejoren las condiciones de trabajo, la salud laboral, se negocie el ritmo de incorporacin del cambio tecnolgico, se gestione de forma inclusiva la fuerza laboral ante modificaciones coyunturales de la demanda.

Todo ello, en trminos macro de todo un pas, determina la capacidad de creacin de empleo estable, decente y con derechos, enfrentndose a la lacra de la precariedad laboral. En el cmo repartir la riqueza generada, la distribucin primaria de la renta entre trabajadores y accionistas-rentistas, resulta evidente que una mayor participacin de los trabajadores en el capital de las empresas reduce la desigualdad social de un pas. Los sindicatos somos el principal agente social que introduce la democracia en la empresa, pero los sindicatos operamos en diferentes marcos legales: algunos de ellos son ms favorecedores de la democratizacin de la empresa, y otros no.

Si bien es cierto que la participacin tambin es un concepto amplio, que va desde procedimientos de informacin-consulta hasta la intervencin de los trabajadores en los rganos de la empresa, no se puede hablar de participacin si los trabajadores no estn en situacin de ejercer cierta influencia en los asuntos de la empresa. La participacin de los trabajadores en los Consejos de Administracin es una cuestin muy relevante en la mayor parte de los pases europeos, en 17 de los 27 miembros de la Unin Europea, adems de Noruega, tienen sistemas que garantizan el derecho de los trabajadores a estar representados en el consejo de administracin o de supervisin de sus empresas, con poder de decisin.

Repensar la economa desde la democracia debe impulsar, por tanto, la creacin de slidos espacios de capital colectivo en la empresa capaces de ofrecer marcos de intervencin sindical que incrementen la participacin de los trabajadores en su gestin y, en algunos casos, una distribucin ms igualitaria del capital en ellas: como plante la ley de cogestin alemana de 1976; los fondos de inversin colectiva de los trabajadores instaurados en Suecia en 1984; o la reciente propuesta de participacin de los trabajadores en los consejos de administracin aprobada por el Partido Laborista britnico en su reciente Congreso de Liverpool por iniciativa de su responsable de economa, John McDonnell.

En Espaa ha resultado muy provechosa para los intereses de los trabajadores la participacin de los representantes sindicales en las empresas pblicas, fruto del acuerdo INI -Teneo con CCOO y UGT en 1995 a la hora de enfrentarse a expedientes de regulacin de empleo, procesos de privatizacin, ventas de empresas y cierres de centros de trabajo. Dicha actividad en los consejos de administracin fue complementada por la accin sindical habitual en estas situaciones, movilizaciones laborales incluidas.

Tambin es un buen ejemplo, en este caso en la empresa privada, el acuerdo alcanzado en 1994 en Construcciones Auxiliares del Ferrocarril, empresa del sector de construccin de material ferroviario con ms de siete mil trabajadores y con centros de produccin en todo el mundo, por el que parte del capital de la empresa se vendi a los trabajadores, que actualmente detentan la propiedad de ms de un 25% de la empresa, agrupado en Cartera Social, que es el primer accionista de la empresa. No obstante, la participacin financiera de los trabajadores en la empresa tambin acarrea riesgos desde un punto de vista sindical que no podemos obviar.

Desde el momento en que una parte de la retribucin del trabajador pueda estar vinculada a la evolucin econmica de la empresa o al valor de sus acciones, si tenemos en cuenta que el proceso productivo se ha desintegrado, la tentacin de maximizar el resultado empresarial sobre la reduccin de costes de las empresas subalternas de la principal, puede contaminar a una parte de los trabajadores que tambin son propietarios de la empresa. Es decir, hay que considerar que, sin una profunda intervencin sindical, se puede agudizar la contradiccin entre los trabajadores situados en el ncleo central de la cadena de valor y poseedores de parte del capital, con quienes estn en los espacios externalizados. Ya que la reduccin salarial o precarizacin del empleo de estos puede utilizarse para maximizar los beneficios de la empresa principal. Por ello, nuestra visin sobre la participacin del trabajo en el capital colectivo no es algo que vinculemos solo a un modelo de apropiacin de la productividad de la empresa y sus excedentes (algo legtimo), sino tambin y principalmente a una forma de fortalecer la posicin de trabajadores y trabajadoras de forma colectiva es decir, sindicalizada en la toma de decisiones estratgicas empresariales.

Por lo tanto, la lgica de la participacin financiera en la empresa no se puede disociar de la visin del mundo del trabajo organizado y sindicalizado, sobre toda la cadena de valor, desbordando el estricto permetro de la gran empresa. Sin tener en cuenta este anlisis estaramos hablando de un mero sistema de retribucin variable vinculado a objetivos o evolucin del precio de acciones, que como sindicato nos genera serias dudas para determinar estrategias de actuacin, ya que puede ser contraproducente.

Asimismo, hay que considerar que este planteamiento debe afrontarse de forma paralela a apurar los mrgenes que el derecho laboral otorga en materia de procedimientos de informacin y consulta que disputan la capacidad del empresario de organizar unilateralmente la empresa. Este tambin es un tema relevante, ya que el sindicalismo no debe utilizar solo el periscopio sino tambin el microscopio. Una importante mejora de la accin sindical tiene que venir del pulso por disputar el acceso a la informacin en el centro de trabajo.

En la medida que la segmentacin de la clase trabajadora del futuro puede venir determinada en buena parte por el acceso democrtico a la formacin y al reconocimiento permanente de las cualificaciones, los sistemas de participacin, informacin y consulta requerirn cada vez un mayor poder sindical y un mayor grado de conocimientos de nuestros representantes en las empresas, tanto de los sindicalistas de referencia como de los cuadros sindicales.

Este ejercicio de prospeccin ser muy difcil hacerlo desde una negociacin colectiva dada la ingente cantidad de pequeas empresas que caracteriza nuestro tejido industrial. El sindicalismo en este terreno puede jugar un papel relevante, si contamos con un marco institucional reconocido y que nos permita utilizar nuestra penetracin en miles de empresas para anticipar los cambios. Y aqu, la informacin que extraemos en el centro de trabajo, junto a la presencia en los distintos espacios bipartitos y tripartitos, nos puede permitir ser un agente dinamizador fundamental.

Hay que reconocer, no obstante, que estas dinmicas son complicadas porque las reformas introducidas en los ltimos aos han ido en sentido contrario, incrementando el poder de decisin discrecional del empresariado en una visin neoautoritaria de la relacin laboral y la organizacin de la empresa. Pero sin utopas cercanas es imposible el avance del progreso social.

Unai Sordo, Secretario General de Comisiones Obreras (CCOO).

Fuente: https://mondiplo.com/repensar-la-economia-con-las-trabajadoras-y

 

 



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