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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-11-2019

La Habana de Eusebio Leal Spengler, una utopa que resucita?

Salim Lamrani
Rebelin


Alejo Carpentier, en un vibrante homenaje a su ciudad natal, la apodaba la Ciudad de las columnas, por la magia de sus innumerables pilares y columnas de esencia barroca que hacen de La Habana un lugar nico en Amrica Latina. Con su destino tan singular en la historia del continente, la ciudad natal de Jos Mart es un espacio mtico que no puede dejar indiferente al alma humana, en virtud de su extraordinario poder de encantamiento. Fruto de una mezcla de estilos arquitectnicos diversos de origen rabe, espaol, francs, italiano, griego y romano, la capital cubana se define ante todo por su sincretismo tan peculiar (1).

La excelencia del barroco cubano se encuentra en la Plaza de la Catedral, el estilo neoclsico en el Palacio de Aldama, el neogtico en la Iglesia de Reina, el Art Nouveau en la Estacin Central, la Universidad o el Capitolio, el Art Deco en el edificio Barcard, una combinacin de esencia colonial y sovitica en el Palacio de Convenciones, la presencia del modernismo en el impresionante edificio Focsa o la influencia bizantina en la Catedral Ortodoxa.

Al respecto, Carpentier escriba:

La vieja ciudad, antao llamada de intramuros, ciudad en sombra, hecha para la explotacin de las sombras, sombra, ella misma, cuando se la piensa en contraste con todo lo que fue germinando, creciendo, hacia el oeste, desde los comienzos de este siglo, en que la superposicin de estilos, la innovacin de estilos, buenos y malos, ms malos que buenos, fueron creando en La Habana ese estilo sin estilo que a la larga, por proceso de simbiosis, se amalgama, se erige en un barroquismo peculiar que hace las veces de estilo, inscribindose en la historia de los comportamientos urbansticos. Porque, poco a poco, de lo abigarrado, de lo entremezclado, de lo encajado entre realidades distintas, han ido surgiendo las constantes de un empaque general que distingue a La Habana de otras ciudades del continente (2).

Un poco de historia

Fundada el 16 de noviembre de 1519 por el conquistador espaol Diego Velsquez de Cullar, La Habana, atravesada por los ros Almendares, Martn Prez, Quib, Cojmar y Bacuranao, se extiende en la actualidad sobre ms de 720 kilmetros cuadrados, acoge a ms de dos millones de almas y se divide en quince municipios. La figura de San Cristbal, patrn de la ciudad, vela por la mayor metrpoli del archipilago, que alberga tambin el principal puerto nacional y constituye el centro poltico, econmico y cultural de Cuba (3).

Segn los historiadores, el cacique tano Habaguanex dio su nombre a la capital cubana, y a la sexta ciudad que fund la Corona espaola en la Isla. En la Plaza de Armas, centro poltico de la poca colonial, el monumento El Templete celebra la fundacin de la ciudad. Se puede leer en su columna conmemorativa que erigi el gobernador Francisco Cajigal de la Vega en 1754 una inscripcin en latn:

Detn el paso, caminante, adorna este sitio con un rbol, una ceiba frondosa, ms bien dir signo memorable de la prudencia y antigua religin de la joven ciudad, pues ciertamente bajo su sombra fue inmolado solemnemente en esta ciudad el autor de la salud. Fue tenida por primera vez la reunin de los prudentes concejales hace ya ms de dos siglos: era conservado por una tradicin perpetua: sin embargo, cedi al tiempo. Vers una imagen hecha hoy en la piedra, es decir el ltimo de noviembre en el ao 1754 (4).

Contra viento y marea La Habana supo preservar su autenticidad, a pesar de los ataques de piratas y corsarios franceses que la redujeron a cenizas muchas veces durante la primera mitad del siglo XVI, ms precisamente en 1538 y 1555. En 1556, gracias a la creacin del sistema de flotas para el comercio entre la Pennsula Ibrica y Amrica Latina, La Habana se convirti en el primer puerto del continente. En 1561, la Corona espaola decidi hacer de la ciudad el centro del Nuevo Mundo y concentr all las naves cargadas de oro, lana, esmeraldas, cueros, especias y materias primas alimenticias. Para proteger esas fabulosas riquezas, edific defensas militares en la entrada de la Baha de La Habana en sitios estratgicos, con la construccin de los majestuosos castillos de la Real Fuerza, la Punta y los Tres Reyes del Morro. La Habana se convirti en la ciudad ms protegida del continente, en la Llave del Nuevo Mundo y Antemural de las Indias Occidentales (5).

Cuando Felipe II confiri a La Habana el ttulo de ciudad el 20 de diciembre de 1592, ya se haban edificado varias iglesias y conventos que daban un aspecto ciudadano a la futura capital. El gobernador de Cuba ya haba instalado su residencia oficial all desde haca casi treinta aos abandonando Santiago de Cuba, sede histrica del gobierno de la Isla. Conscientes de su importancia estratgica, los sucesivos reyes de Espaa no se dieron tregua para fortificarla a lo largo del siglo XVII para disuadir a las potencias extranjeras de apoderarse de ella. Finalmente, en 1607, La Habana fue designada capital de la Isla por una Orden Real que dividi el pas en dos gobiernos: uno en La Habana y el otro en Santiago, subordinando el segundo al primero (6).

Al mismo tiempo se edific la ciudad usando madera, material disponible en abundancia en la Isla, el cual se mezcl con los diferentes estilos importados de Espaa y ms precisamente de las Islas Canarias, creando as un sincretismo arquitectnico de una excepcional riqueza y de una rara belleza, que sera la marca de fbrica de la capital cubana.

Cuando en 1648 una epidemia de peste procedente de Cartagena de Indias en Colombia extermin a una tercera parte de su poblacin, La Habana, cual fnix, supo hacer frente a la tragedia y renacer de sus cenizas. Pudo enarbolar de nuevo su blasn el cual la reina Mariana de Austria, viuda de Felipe IV oficializ el 30 de noviembre de 1665 con sus emblemas herldicos, los tres primeros castillos de la ciudad La Real Fuerza, los Tres Santos y San Salvador de la Punta en forma de torres de plata en un fondo azul y una llave de oro que simboliza la puerta del Nuevo Mundo (7).

En el siglo XVII, La Habana extendi su territorio con la construccin de numerosos edificios civiles, militares y religiosos como el Hospital San Lzaro, el castillo El Morro o el Convento San Agustn, sin olvidar la Fuente de la Dorotea de la Luna en La Chorrera, el Monasterio Santa Teresa, el Convento San Felipe Neri o la ermita del Humilladero.

Cuando el 6 de junio de 1762 el impresionante ejrcito naval britnico de George Pocock con sus cincuenta barcos de guerra y catorce mil soldados atac La Habana, los habitantes de la ciudad opusieron una heroica resistencia durante dos meses de encarnizados combates. Pero frente a la superioridad militar de Inglaterra, La Habana cay en las manos de la Corona inglesa, que la ocup durante once meses. En 1763, una negociacin entre Madrid y Londres desemboc en la liberacin de la ciudad a cambio de La Florida. Ese mismo ao, despus de la salida de los britnicos, empez la construccin de la fortaleza San Carlos de la Cabaa la ms importante que edific Espaa en Amrica Latina que durara once aos, con el fin de preservar la ciudad de los futuros ataques y hacer de la baha de La Habana un baluarte inexpugnable (8).

En el siglo XIX, la ciudad se moderniz con la creacin del primer ferrocarril en 1837 entre La Habana y Gines, de 51 kilmetros, construido principalmente por la laboriosa y discreta comunidad china que cuenta en la actualidad con 100.000 almas. Cuba se convirti as en el quinto pas del mundo que dispona de ferrocarril y el primero de la zona hispana. La edificacin de mltiples centros culturales como el teatro Tacn, el teatro Coliseo o el Liceo Artstico y Literario transform la ciudad en una de las referencias artsticas e intelectuales del continente. El desarrollo de la industria azucarera y del tabaco hizo de La Habana un lugar sumamente prspero, hasta el punto de que en 1863 se destruyeron las murallas de la ciudad con el fin de extender su superficie y construir nuevos edificios de toda ndole. Fue en ese periodo, en 1854 exactamente, cuando se erigi el cementerio Coln, museo a cielo abierto de una riqueza arquitectnica nica y la mayor necrpolis del mundo despus del cementerio Staglieno de Gnova (9).

En 1898, Estados Unidos aprovech la explosin del acorazado Maine en la Baha de La Habana para intervenir en la Segunda Guerra de Independencia de Cuba y frustrar los anhelos de emancipacin de la Isla. La ocup hasta 1902 y la transform en un protectorado despus de instalar al frente de la nacin a Toms Estrada Palma, ciudadano estadounidense y anexionista convencido que acept la infame enmienda Platt (10).

Durante el periodo republicano, y ms concretamente en los aos 30, innumerables construcciones emergieron en La Habana, con la aparicin de suntuosos hoteles de lujo, flamgeros casinos y clubes nocturnos, a cual ms rutilante, todos controlados por la mafia de Meyer Lansky y de Lucky Luciano con la bendicin del dictador Fulgencio Batista. Basta mencionar el Hotel Nacional, una joya arquitectnica, edificado en 1930 en pleno barrio del Vedado, a unos pasos del legendario Malecn, que da a La Habana su silueta tan femenina. Monumento nacional, es uno de los smbolos de la historia, de la cultura y de la identidad cubanas. El Focsa y el hotel Habana Libre tambin son vestigios de la poca en que La Habana era la capital continental del placer y la ociosidad, frecuentada por los grandes del mundo, de Winston Churchill a Frank Sinatra (11).

Desde el triunfo de la Revolucin en 1959, Cuba ha conocido la ms importante transformacin poltica, econmica y social de la historia de Amrica Latina. No obstante, a nivel topogrfico y arquitectnico han surgido pocos cambios, salvo la construccin de edificios pblicos como el imponente Hospital Ameijeras en el centro de la ciudad, u hoteles como el Meli Cohba a partir de los aos 1990, con la revitalizacin de la industria turstica.

La obra de Eusebio Leal Spengler y el Perodo Especial

Eusebio Leal Spengler, historiador de La Habana, personaje de una excepcional cultura y de un optimismo a toda prueba, autor prolfico, galardonado con las ms altas distinciones en el mundo entero, siempre ha tenido una fe inquebrantable en el ser humano, en su pueblo y en su capacidad de realizar las utopas ms locas. Nacido en 1942 en la Ciudad de las columnas, este doctor en Ciencias Histricas de la Universidad de La Habana es un estudioso de las ciencias arqueolgicas. Discpulo del fundador de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, el legendario Emilio Roig de Leusehnring, tom la direccin de esta institucin en 1967. Su misin consiste en contribuir a la difusin de la historia y la cultura cubanas a travs de la preservacin de los smbolos y expresiones materiales y espirituales de la nacionalidad [] y de la memoria histrica-cultural de la ciudad y especialmente de su Centro Histrico (12), el mayor centro colonial de Amrica Latina.

Tambin es el Presidente de la Comisin Nacional de Monumentos, embajador de Buena Voluntad de las Naciones Unidas y diputado del Parlamento unicameral cubano. Eusebio Leal es un ciudadano comprometido que ha hecho suyo el lema de Jos Mart: A la Patria no se le ha de servir por el beneficio que se pueda sacar de ella, sea de gloria o de cualquier otro inters, sino por el placer desinteresado de serle til (13). Tambin comparte esa otra conviccin de esencia martiana de que sin cultura no hay libertad posible (14).

En 1968 Eusebio Leal inaugur las primeras salas de exposicin del Museo de la Ciudad en el antiguo Palacio de los Capitanes Generales. En 1981 emprendi la obra de restauracin del Centro Histrico, monumento nacional desde 1976 y Patrimonio de la Humanidad desde 1982, con la creacin de un Departamento de Arquitectura. Desde 1981 a 1990, se restauraron totalmente ocho edificios gracias al ingenio de Eusebio Leal y sus colaboradores y a la relacin especial con la Unin Sovitica que garantizaba cierta estabilidad econmica, llevando a doce el nmero de dependencias culturales de la Oficina del Historiador. El Museo de la Ciudad se articul alrededor de un peculiar sistema de galeras, centros culturales de formacin artstica y de investigacin para todos los sectores de la poblacin (15).

El desmoronamiento de la Unin Sovitica en 1991 tuvo un impacto dramtico en la economa cubana, que perdi a su principal socio comercial. De 1989 a 1993, el PIB cay un 33% y Cuba tuvo que enfrentarse a la peor crisis de su historia. Cerca del 85% del comercio internacional de Cuba se realizaba con la Unin sovitica. Las importaciones pasaron de 8.100 millones de dlares a 1.200 millones de dlares y las exportaciones bajaron un 75%. El consumo total disminuy un 27% y el de la gente un 33%. La formacin del capital pas de un 25% a menos de un 5% del PIB y el dficit fiscal se elev de un 7% a un 30% del PIB. El ingreso de la balanza de pagos pas de 4.122 millones de dlares a 356 millones de dlares. El salario real baj un 25% y el coeficiente de liberalizacin de la economa cubana (valor del comercio internacional en el PIB) cay de un 70,2% a un 25,9% (16).

Las especulaciones sobre el porvenir de la Revolucin Cubana iban a buen ritmo. Estados Unidos se preparaba para asestar el golpe de gracia, al adoptar las leyes Torricelli en 1992 y Helms-Burton en 1996, legislaciones extraterritoriales y retroactivas que agravan las sanciones contra una poblacin agobiada por las dificultades y vicisitudes cotidianas. En medio de este panorama apocalptico, Eusebio Leal desafi la realidad, rechaz los pronsticos dantescos y se decidi a realizar lo imposible: perseguir la obra de restauracin del Centro Histrico, cuando la nacin se encontraba sin recursos y abandonada por todos (17).

Eusebio Leal se sinti investido de una misin, ms, de un sacerdocio: salvar la ciudad de la desintegracin, con esa abnegacin y valenta tan caractersticas de la idiosincrasia cubana. De fe cristiana, antiguo miembro de Juventud Accin Catlica , de hecho Eusebio Leal habra podido elegir la va religiosa si no hubiera sentido un amor apasionado por las mujeres, particularmente por su esposa Anita. Humilde, Leal inscribe su obra en una toma de conciencia colectiva y no la disocia de la colaboracin de su equipo de historiadores, arquitectos y profesionales de la construccin y restauracin: Creo que todos hemos recibido un llamado: trabajamos contra el tiempo, pendientes de la lluvia, el cicln y la crisis econmica. Tenemos la percepcin ntima de que si logramos entregar a la comunidad esta zona antigua de la capital, habremos vencido (18).

Para responder al desafo titnico de la conservacin de la herencia arquitectnica y cultural de la nacin en un contexto de grave crisis econmica en el que la consigna era resistir, en 1993 Eusebio Leal, a la cabeza de la Direccin del Patrimonio Cultural, nueva institucin creada a tal efecto, consigui cierta autonoma en la gestin de la Oficina del Historiador por parte de las autoridades (19).Gracias a su talento personal y su perseverancia, ha transformado la institucin en una verdadera red econmica y cultural con hoteles, restaurantes, tiendas, museos y talleres de construccin y restauracin, capaces de generar los fondos necesarios para la preservacin del Centro Histrico. Los resultados han sido espectaculares y le han valido una fama mundial. En total, cerca de cien edificaciones antiguas, de estructura compleja y de gran importancia histrica para la mayora, han sido restauradas alrededor de Plaza de Armas, Plaza de San Francisco, Plaza Vieja, Alameda de Paula, Plaza de Cristo, Plaza de la Catedral, el Prado y el Malecn, sin olvidar la fortaleza San Carlos de la Cabaa (20).

Eusebio Leal tambin ha reanimado la vida cultural y social de La Habana Vieja con una multitud de actividades, exposiciones, encuentros, debates culturales, cientficos, sociales y comerciales que tienen lugar cada mes en los veintisiete museos, casas y salas especializadas, los once centros culturales del Centro Histrico, las catorce bibliotecas, los cinco laboratorios de investigacin, los tres gabinetes de estudios centrales, el centro de archivos histricos y en la fototeca. Eusebio Leal es el ejemplo vivo de que la salvaguardia patrimonial era posible en condiciones econmicas de una extrema adversidad. Sus cualidades de excelente administrador y su condicin de amante de La Habana han hecho de su obra un innegable xito econmico y cultural (21).

Eusebio Leal puede sentirse satisfecho de su obra:

Hemos devuelto la vida a cada recinto en todas sus manifestaciones, como digno hbitat en que proliferan escuelas, instituciones culturales y de salud. Llamar la resurreccin de lo que pareca como muerto, resultara a miradas pueriles una cruzada romntica. Y si as fuera no nos desentendemos ni nos avergonzamos de ser romnticos en tiempos sealados por acontecimientos apocalpticos. Nuestros menesteres proyectan otras formas de la esperanza: aqulla que nace de la recuperacin de la memoria, del sueo compartido por muchos de crear un nuevo orden (22).

En el Parque Central de La Habana, bajo la mirada azul del cielo, Jos Mart, el Apstol cubano, el hroe nacional, el de por Cuba y para Cuba, el que uni su destino al de los pobres del mundo, el de la edad de oro, el de nuestra Amrica, el que sabe que trincheras de ideas valen ms que trincheras de piedras, el de Patria es humanidad, el que alberga la conviccin profunda que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maz, el autor intelectual de la Revolucin Cubana, el que supo ser un hombre de su tiempo, el que advierte del peligro que representa el Norte revuelto y brutal que nos desprecia, el que se inmol cara al sol en la batalla de Dos Ros por la independencia de su Patria, el que seala que en los andes puede estar el pedestal de nuestra libertad, pero el corazn de nuestra libertad est en nuestras mujeres, ste, levanta el brazo e indica el camino a seguir para preservar la independencia y la identidad nacionales. Al mismo tiempo rinde homenaje a la obra de Don Eusebio Leal, Ulises de los tiempos modernos, incansable trabajador que, como Antonio Machado, sabe que no hay camino, se hace el camino al andar y se alcanza la utopa. Patria y fe siempre ha sido su divisa personal (23).

Notas

(1) Alejo Carpentier, La ciudad de las columnas. Editorial Letras Cubanas. La Habana, Cuba, 1982.

(2) Ibid., pp. 13-14.

(3) Eusebio Leal Spengler, Historia de La Habana, Nuevo Fnix. http://www.fenix.co.cu/villa/VhistoriaH.htm (site consult le 2 juin 2011)

(4) Eusebio Leal, La Habana, ciudad antigua, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1988, p. 7.

(5) Jos Martn Flix de Arrate y Acosta, Llave del Nuevo Mundo: antemural de las Indias Occidentales. La Habana descripta: noticias de su fundacin, aumentos y estados, Comisin Nacional Cubana de la Unesco, 1964.

(6) Eusebio Leal, La Habana, ciudad antigua, op.cit.

(7) Luis Surez & Demetrio Ramos Prez, Historial general de Espaa y Amrica, Madrid, RIALP Ediciones, Tomo IX, p. 199.

(8) Francisca Lpez Civeira, Oscar Loyola Vega & Arnaldo Silva Len, Cuba y su historia, La Habana, Editorial Gente Nueva, 2005, pp. 28-30.

(9) Josefina Ortega, La ciudad de los muertos, La Jiribilla, 2006. http://www.lajiribilla.cu/2006/n287_11/memoria.html (sitio consultado el 2 de junio de 2011).

(10) Jorge Ibarra, Cuba: 1898-1921. Partidos polticos y clases sociales, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1992, p. 225.

(11) Enrique Cirules, El imperio de La Habana, La Habana, Editorial Jos Mart, 2003.

(12) Direccin de Patrimonio Cultural, Oficina del Historiador, http://www.ohch.cu/patrimonio/patrimonio.php (sitio consultado el 2 de junio de 2011).

(13) Jos Mart, Obras completas, La Habana, Editorial Nacional de Cuba, 1963, tomo I, p. 196.

(14) Fidel Castro Ruz, Discurso pronunciado por el Presidente de la Repblica de Cuba, Fidel Castro Ruz, en la inauguracin del XVIII Festival Internacional de Ballet de La Habana, 1 de octubre de 2002. http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2002/esp/f191002e.html (sitio consultado el 2 de junio de 2011).

(15) Direccin de Patrimonio Cultural, Eusebio Leal, http://www.ohch.cu/patrimonio/leal.php#conferencias (sitio consultado el 2 de junio de 2011).

(16) Salim Lamrani, Fidel Castro, Cuba et les Etats-Unis (Pantin: Le Temps des Cerises, 2006), p. 140.

(17) Cuban Democracy Act, 1992. http://www.state.gov/www/regions/wha/cuba/democ_act_1992.html (sitio consultado el 2 de junio de 2011); Helms-Burton Act, 1996. http://www.state.gov/www/regions/wha/cuba/helms-burton-act.html (sitio consultado el 2 de junio de 2011).

(18) Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, Para no olvidar, http://www.ohch.cu/para-no-olvidar/info.php?id_Cat=12&cat=Hostal%20Valencia (sitio consultado el 2 de junio de 2011).

(19) Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, La Oficina del Historiador de La Habana, http://www.ohch.cu/patrimonio/oficina.php (sitio consultado el 31 de mayo de 2011).

(20) Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, Para no olvidar, http://www.ohch.cu/para-no-olvidar/portada.php (sitio consultado el 31 de mayo de 2011).

(21) Bertrand Vannire, Patrimoine: Eusebio Leal Spengler, historien de La Havane, Cubana, 2009.

(22) Eusebio Leal, Habana patrimonial , Direccin de Patrimonio Cultural. http://www.ohch.cu/ (sitio consultado el 2 de junio de 2011).

(23) Eusebio Leal, Patria y fe ha sido mi divisa personal, Cubadebate, 9 de noviembre de 2010.

Salim Lamrani. Universidad de La Runion.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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