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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-11-2019

El futuro Gobierno y la Constitucin

Manuel Ruiz Robles
Rebelin


La vida cotidiana de las clases trabajadoras y de los pueblos constituye la esencia de las naciones. Sus banderas, que a fin de cuentas no son ms que smbolos, esconden a menudo los intereses de las lites econmicas, que no suelen corresponderse con los del pueblo trabajador, fuente de su riqueza.

La accin poltica, ms o menos limitada por las leyes vigentes, se ve forzada a avanzar por el estrecho sendero que la Constitucin de 1978 posibilita. Una constitucin monrquica aprobada por las Cortes Generales espaolas hace ms de cuarenta aos, producto de la reforma de una dictadura impuesta por el fallido golpe militar del 18 de julio de 1936, que deriv en la Guerra de Espaa, preludio de la agresin nazi a los pueblos de Europa.

La destruccin de la II Repblica espaola -un sistema democrtico que haba sido legtimamente constituido- fue consecuencia de la arrolladora ascensin de los fascismos en la Europa de los aos 30, cuya influencia ideolgica entre la mayora de la oficialidad del ejrcito espaol prendi con fuerza. Hoy, generales franquistas del ejercito espaol, retirados o en la reserva, llaman de nuevo a la lucha ideolgica.

La pretendida neutralidad poltica de los ejrcitos es una peligrosa ficcin. Desde la peculiar estructura de sus servicios secretos se acecha, con ms diligencia de la imaginable, la actuacin legtima de los gobernantes. Cuando un Gobierno progresista intenta llevar a cabo las reformas necesarias para atender las apremiantes necesidades que la sociedad demanda, corre el riesgo de verse limitado por la irresistible presin de las bayonetas.

Si el Gobierno acaba cediendo a las presiones militaristas, en contra de la voluntad mayoritariamente expresada por el pueblo, aquel pierde su legitimidad y el apoyo popular que lo sostiene. La Historia nos ensea que, en esas situaciones, las cpulas militares, generalmente aliadas de las lites econmicas, acaban rebelndose contra la voluntad democrtica libremente expresada, liquidando las conquistas arrancadas por la clase trabajadora.

Es de suma importancia, pues, que el prximo Gobierno de Espaa emprenda de inmediato las reformas necesarias para impedir que los sectores monrquicos, de agresiva ideologa franquista, impongan abusivamente su autoridad en el seno del ejrcito, apoyados en una justicia militar anacrnica, que es cualquier cosa menos justicia. Esta ha de ser transferida sin paliativos a los juzgados y tribunales civiles, a fin de adecuarla a los tiempos actuales.

Los militares demcratas somos conscientes de las amenazas que se ciernen sobre el horizonte.

Las noticias retransmitidas por todas las cadenas de radio y televisin, con motivo de la exhumacin del dictador Francisco Franco, as como el conflicto poltico entre Catalunya y el reino de Espaa, prueban la gravedad de la situacin.

Desde la Europa democrtica a la que pertenecemos se est siguiendo con estupor la llegada al Parlamento espaol de altos mandos militares retirados, abiertamente franquistas, que enaltecen el golpe militar y su dictadura. Es necesario ilegalizar toda exaltacin del franquismo y su cortejo de horrores. No hay posibilidad alguna de reconciliacin entre los victimarios y sus vctimas, estos han de pagar por los graves crmenes cometidos, que no pueden ser amnistiados ni prescriben. Por lo tanto: ni olvido, ni perdn.

Por otro lado, el cumplimiento de las exigencias que la Comisin Europea impone a Espaa, en materia de dficit, se traducen en agresiones contra las clases ms desfavorecidas. Siendo inminente una recesin econmica, es probable que los recortes recaigan nuevamente sobre el pueblo trabajador, en vez de recaer sobre las lites dominantes. Esto es lo que ha venido sucediendo desde el inicio de la Gran Crisis, que arras con derechos polticos y sociales. Por ello, los legtimos antagonismos entre trabajo y capital, por un lado, y el conflicto entre las naciones sin Estado y el reino de Espaa, por el otro, anuncian la preocupante situacin a la que nos abocamos.

La Constitucin monrquica es un serio obstculo para una salida democrtica a la crisis de rgimen, que se agudiza rpidamente. Su ncleo fundamental constituye una imposicin brutalmente clasista, simbolizada en la persona de un rey inviolable que reina al margen de las leyes, erigindose en garante del dictado constitucional. En efecto, los artculos ms sociales, recogidos a ttulo de inventario en el articulado no protegido de la Constitucin, entran en flagrante contradiccin con los artculos que s estn protegidos, como son los que ataen a los privilegios del rey.

Por todo ello, el Colectivo Anemoi, que me honro en representar, se adhiere a las reivindicaciones del Comit por la Alianza de Trabajadores y Pueblos (CATP), completndolas con algunas ms especficas del mbito militar, a saber:

Los militares demcratas, de cualquier escala y cuerpo, somos conscientes de las presiones que se gestan desde los cenculos militares de alto rango. La aplicacin dura del artculo 155 y la frustracin de las expectativas de la mayora social progresista, abriran sin duda una brecha por la que se colara un franquismo rampante, que dara paso a una dictadura ms o menos encubierta. De darse esa situacin, el conflicto poltico cataln se enquistara, derivando probablemente en un enfrentamiento civil de consecuencias imprevisibles.

La proclamacin de la III Repblica, en el marco de un estado federal o confederal, consensuado mediante un nuevo proceso constituyente, se percibe como la nica alternativa viable para crear las condiciones polticas necesarias para dar satisfaccin a las apremiantes necesidades sociales, resolviendo de una vez por todas el viejo conflicto existente entre Catalunya y el reino de Espaa. Conflicto poltico espoleado por una ultraderecha franquista peligrosamente militarista. La amnista de los presos polticos se plantea, pues, como una exigencia ineludible.

Instamos a nuestros socios europeos a que tomen buena nota del conflicto territorial que nos aflige. Pues, hoy como ayer, la democrcia en Europa est seriamente amenazada.

Saludamos esperanzados el acuerdo suscrito entre el PSOE y Unidas Podemos para la formacin del futuro Gobierno progresista. Valenta y coraje es lo que de l esperamos. Unidad y movilizacin, tambin, de las organizaciones sociales, exigiendo sin tregua al Gobierno de Espaa las justas reivindicaciones ms arriba citadas.

Manuel Ruiz Robles, Capitn de Navo de la Armada, ex UMD, portavoz del colectivo de militares demcratas Anemoi.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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