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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2019

Escrito de Csar Andrs Barrera, acusado por el montaje judicial del atentado al Centro Comercial Andino
Exigir democracia en la Universidad Nacional

Csar Andrs Barrera Tllez
Rebelin


Sus historias apasionadas, enriquecidas con sueos, adoloridas por la persecucin, me hicieron olvidar la tesis y las caras doctorales de mis calificadores franceses. Fue en Bogot donde, a cambio de una historia, ced a la tentacin de tener un cartn. No me cupo duda, era demasiado lo que me haban contado los colonos, era muy grande mi compromiso. Opt a conciencia por contar lo que me haban contado, dira mejor, lo que me haban confiado. Lo escrib en primera persona como si ellos, los colonos, lo hubieran escrito. Tal subjetividad dictamin la doctrina rea con la naturaleza objetiva y asptica de la ciencia. No se poda distinguir entre la verdad y la fantasa. Para m, la cuestin no era de mtodo sino de tica. Se produjo entonces un rompimiento a ciencia y conciencia, una ruptura epistemolgica con lo que pareca ms un juez que un maestro.

Alfredo Molano

 

En primer lugar, quiero agradecer los gestos de compaerismo y hermandad a quienes nos han acompaado en este proceso por el que atravesamos desde hace dos aos y medio, cuando fuimos capturados, puestos presos, violando nuestros derechos fundamentales; nos han condenado sin un juicio y en cada etapa procesal previa al juicio los jueces (de garantas, los magistrados del tribunal superior, de conocimiento - los juzgadores) afirman sin pudor que somos culpables, as mismo, hemos sido usados como un caso ejemplarizante y como forma de pacificar la Universidad mediante un montaje judicial. Agradezco a quienes, desde sus distintas posiciones, con sus acciones nos han dejado ver su respaldo, pero el problema no es que nos respalden a nosotros; pues con seguridad al tiempo buscan y luchan por una Colombia democrtica, por un Estado que mnimamente respete sus propias leyes, en la posibilidad de superar esta tragedia histrica como pas. Es el caso del plantn que tuvo ocasin el da siete de noviembre de 2019 como respuesta a la negativa de continuar desarrollando los estudios de maestra en Sociologa de la facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional.

Las directivas de la universidad, con un actuar ruin, nos expulsaron de dicha Maestra bajo el argumento de la inasistencia a una de las asignaturas inscritas, segn me fue comunicado en la respuesta firmada por Juan Carlos Celis Ospina - Director del Departamento de Sociologa y Patricia Rodrguez Santana - Coordinadora de la Maestra en Sociologa, que dieron al derecho de peticin que present tras conocer el bloqueo de mi historia acadmica para el posgrado (adjuntndome adems las listas firmadas en las clases como si yo mismo desconociera que no estuve presente en el saln porque estoy privado de la libertad en la Crcel La Picota, como si necesitara algn tipo de recordatorio institucional!):

siempre que en el programa-asignatura de una materia aprobada por el Consejo de Facultad se seala de forma clara el porcentaje de asistencia mnimo exigido, este requisito ser obligatorio para los estudiantes y, por lo tanto, cuando este requisito se incumple, la consecuencia es una calificacin de 0.0, independientemente de las notas que se hayan obtenido en razn de talleres, parciales, etc.

Con base en su nmero de inasistencias, y teniendo en cuenta lo previsto por la normativa de la Universidad y por el programa-asignatura aprobado por el Consejo de Facultad, se concluye que usted no super la asistencia mnima exigida en la asignatura Seminario de Teora Sociolgica Clsica.

Al mismo tiempo, han abierto procesos disciplinarios a tres docentes (Nubia Ruiz, Rosembert Ariza y Miguel ngel Beltrn), digmoslo abiertamente, por el hecho de no cerrar el Alma Mater en su torre de marfil, por el intento de abrir la universidad a la crcel, en un acercamiento para que el centro de pensamiento de la Nacin aporte en algo a las personas privadas de la libertad.

Evidentemente esta negacin del derecho fundamental a la educacin cierra las puertas para que la Universidad Nacional abra convenios con el INPEC para los procesos de resocializacin que son en demasa precarios, por decir lo menos, cuando no una burla a la condicin humana. Como egresado de esta institucin me resulta preocupante y ofensivo que sta, por accin y omisin, reproduzca las prcticas carcelarias que apuntan a quebrantar la dignidad de las personas y se reduzca a una fbrica de ttulos y cartones en la que algunos profesores y directivas no tienen nada que envidiarle al criterio amplio y la perspectiva intelectual de cualquier cabo del INPEC.

Adems, vulgar es ver los argumentos con los que deciden abrir un proceso disciplinario a la maestra y maestros que ven en la universidad algo ms que una fbrica de cartones y ttulos:

La vicerrectora general de la Universidad Nacional de Colombia, remiti a la direccin de veedura disciplinaria, mediante oficio VRG-224-19 de fecha 25 de julio de 2019, el documento oficio identificado: "B: FSCH-1616-19", de la Facultad de Ciencias Humanas, relacionado con informacin sobre una presunta anormalidad dentro del proceso de admisin para la Maestra en Sociologa en el segundo semestre de 2018, referente a la aplicacin de la prueba de conocimientos en el centro carcelario, a los aspirantes privados de la libertad, decisin que al parecer fue tomada por la coordinadora de la maestra profesora Nubia Ruiz, y los profesores Miguel ngel Beltrn y Rosembert Ariza; estos ltimos quienes al parecer han venido dictando sus asignaturas a los 2 estudiantes privados de la libertad en la crcel, sin que el Consejo de Facultad y el Comit Asesor de la Maestra hubiese autorizado este procedimiento.

De conformidad con lo anterior, la direccin Nacional de Veedura Disciplinaria de la Universidad Nacional de Colombia, por auto 212 de 26 de julio de 2019, asign competencia para el conocimiento de la referida noticia a la oficina de Veedura Disciplinaria de la Sede Bogot, la cual mediante reparto TD-B-199-2019 de 30 de julio, lo remiti a este despacho.

La Universidad Nacional ha atravesado un proceso complejo de segregacin y exclusin, en una pugna abierta por la definicin, sin lugar a diversas interpretaciones, de quines son los ciudadanos que conforman la nacin, y, por ende, quines pueden formar y formarse en esta institucin como "intelectuales, acadmicos, artistas" y desde all aportar con su accionar. Claramente no se ha tratado de un proceso abierto y democrtico; por el contrario, ha sido un proceso lleno de persecucin y criminalizacin y, si lo vemos a lo largo de la historia que contiene desmemorias, desaparecidos, muertos, encarcelados, exiliados, despreciados por los cenculos de acadmicos que confunden el valor con el precio. Es la Universidad como un campo de disputa y conflicto, en el que se confrontan modelos de pas El para qu de la ciencia y el arte? Y como se ha dicho Quines conforman la nacin y quines son ciudadanos?

Deplorable es observar cmo los principios de la universidad son pisoteados cotidianamente y cmo se atenta contra el espritu de la ciencia. La libertad de ctedra es despreciada y pisoteada groseramente por la institucionalidad, puesto que ahora se controla el contenido de los planes curriculares, de las mismas asignaturas y hasta el lugar donde se pueden dar dichas ctedras y, obviamente, como consecuencia lgica, quines pueden acceder a esas ya bien restringidas ctedras.

Como se ha insistido, por fortuna, esto no es una realidad homognea: est en disputa y hay quienes nos oponemos a ese a aconductamiento. Sin embargo, no estamos en posiciones de poder. Siendo as, a los maestros que honran el ser profundo de esta Alma Mater les imponen un disciplinamiento con todas las formalidades del caso, para procurar meterlos al redil o expulsarlos de esa comunidad excluyente. Y para los que hemos deseado y hemos tenido la escasa oportunidad de seguir con nuestros estudios superiores, y que adems tenemos la "letra escarlata" con la que nos marcan la institucionalidad y el poder, incluida la de la universidad que nos designan como desadaptados (mote que cargamos con dignidad profunda y por conviccin, puesto que hay que ser un ente insensible o un beneficiado para adaptarse a este estado de cosas), no tienen ms remedio que negar nuestros derechos, negarnos como ciudadanos y expulsarnos con el pretexto ms inverosmil.

Mientras el discurso institucional se jacta de ser un proyecto de inclusin y diversidad, como lo afirma la rectora Dolly Montoya:

La Universidad Nacional de Colombia, principal casa de estudios de los colombianos, es sin duda una de las instituciones que desde sus orgenes se ha constituido en un espacio de convivencia en la pluralidad que sin distingo de raza, gnero, religin o ideologa logra recoger la diversidad tnica y cultural de nuestro pas. Adems de la calidad de sus investigaciones y el impacto que alcanza sobre el desarrollo de los territorios y las comunidades, la Universidad es reconocida como un centro de encuentro de todo tipo de formas de sentir, pensar y hacer. Hoy quiero compartir con los lectores algunas de las caractersticas que hacen de nuestra Universidad Nacional una institucin inclusiva, diversa y multicultural.[1]

Lo anterior en la prctica se desmiente y muestra su talante autoritario, dogmtico y antidemocrtico. Quienes realmente se enfrentan y luchan por una universidad encaminada a un proyecto de pas que sea incluyente, diverso y democrtico, tiene que confrontar al poder y las instituciones que lo encarnan con el evidente resultado de afrontar procesos de censura, persecucin y acoso. Ac se expresan las formas que tienen y usan los arriba para encarar cualquier conflicto social existente, basados en la negacin del otro, es decir, no solamente es la construccin de la otredad que atenta contra el orden, sino que se va ms all y ese otro tiene que ser negado y eliminado; de esta manera se legitima cualquier proceder para acabar con la tendencia que representa ese otro, esa otra, que va desde la muerte poltica (y acadmica, para el caso) y el destierro, hasta la muerte fsica. Estas prcticas institucionales son adoptadas, reproducidas y desarrolladas por la universidad pblica de manera generalizada: el nuestro es un caso ms.

Es una realidad que hay presos y presas en el pas, es una realidad que hay presos y presas polticas. Es cierto que se requiere un trabajo fuerte de educacin (no disciplinamiento) -aunque no sea necesariamente institucional, sino popular, y otras formas de educacin y de transformacin cultural-. Pero tambin es una realidad que la Universidad Nacional que se jacta de ser el centro de pensamiento de la Nacin, niega esta realidad y se encierra en sus muros y rejas para no enfrentar las realidades sociales, construyendo una universidad acorde a las necesidades de las lites y sus negocios. No en vano dejan caer facultades (hasta sus edificios, reconfigurando el territorio en un proceso de gentrificacin), arrebatndoles su misin democrtica. Y que esto sea as, incluso en la Facultad de Ciencias Humanas, es un hecho paradigmtico.

De aqu que la lucha por la universidad pblica no se circunscriba nicamente a un problema econmico relacionado con su financiacin, sino que se extienda hasta la defensa y la construccin de un proyecto universitario democrtico abierto al pueblo, a solucionar sus necesidades, a construir una Nacin que no se repliegue a los intereses de las lites, que no niegue con posturas dogmticas las realidades sociales y los conflictos existentes, que no censure lo polticamente incorrecto ni a quienes asumen posturas y posiciones a favor de los marginados.

Un primer y transcendental paso de construccin democrtica de la universidad pasa obligatoriamente por la construccin de una comunidad de sentido y que aquella sea respetada. Esto implica una transformacin en el funcionamiento interno que se ha impuesto autoritariamente, en el que este tema ha quedado relegado a un quinto plano por unas burocracias administrativas, unos funcionarios y algunos profesores que se erigen como vacas sagradas complacientes con el poder para mantener sus privilegios y prestigios, que resultan en desmedro de un proyecto democrtico de la UN.

 

Es necesario que la conviccin revolucionaria del estudiante lo lleve a un compromiso real, hasta las ltimas consecuencias. La pobreza y la persecucin no se deben buscar. Pero, en el actual sistema, son las consecuencias lgicas de una lucha sin cuartel contra las estructuras vigentes. En el actual sistema, son los signos que autentifican una vida revolucionaria. La misma conviccin debe llevar al estudiante a participar de las penurias econmicas y de la persecucin social de que participan los obreros y campesinos. Entonces, el compromiso con la revolucin pasa de la teora a la prctica. Si es total, es irreversible; el profesional no podŕ volverse atrs sin una flagrante traicin a su conciencia, a su pueblo y a su vocacin histrica.

Camilo Torres

 

Nota

[1] https://amp.elespectador.com/opinion/la-universidad-nacional-de-colombia-un-proyecto-de-inclusion-y-diversidad-columna-874264

Csar Andrs Barrera Tllez. Preso por el montaje judicial del atentado al Centro Comercial Andino

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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