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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-11-2019

El Partido Comunista y el Acuerdo

Daniel Jadue
Rebelin


Luego de 28 das de manifestaciones, mayoritariamente pacficas, a lo largo y ancho de todo Chile, un conjunto importante de fuerzas polticas, alojadas al interior del Congreso Nacional, han firmado un acuerdo poltico que aunque con retraso y con varias omisiones, en lo formal, da respuesta a una de las demandas que con fuerza el movimiento social plante, desde el inicio de las movilizaciones: la convocatoria a un Plebiscito para que la ciudadana manifieste de manera clara si desea o no tener una Nueva Constitucin Poltica y si de resultar esto mayoritario, quien debiera ser el que la redacte.

Los mismos que acordaron a espaldas de la ciudadana mantener la Constitucin del 80, con un par de socios y socias nuevas, terminaron por ceder, al menos formalmente, a lo que la ciudadana y el pueblo movilizado peda a gritos, aunque nuevamente lo hicieron encerrados entre cuatro paredes.

Todos al unsono salieron a festejar, pero la ciudadana no sali con ellos, porque sencillamente, en su perplejidad, no los consideraron ni el primer da, ni el ltimo.

Y todos al unsono salieron a condenar la ausencia del Partido Comunista en la firma de este acuerdo. Algunos incluso salieron a decir lo mismo que en el 88, que la historia le pasara la cuenta al PC por no haber firmado. Ni siquiera se han dado cuenta que la historia termin pasndoles la cuenta a los que disearon la salida pactada de la dictadura, que fue la que nos trajo a este punto.

Los medios de comunicacin hicieron lo propio. Repitieron hasta el cansancio que el PC se haba restado, incluso algunos le dieron a este hecho la misma importancia que al acuerdo propiamente tal.

Las razones que el PC tuvo a la vista para no firmar el acuerdo, lo que en ningn caso significa que no valoramos que el pueblo movilizado haya obligado a quienes hasta hace solo un par de semanas se negaban a una nueva constitucin y pensaban que Chile era un Oasis, estn a la vista aunque muchos no quieran hacerse cargo de ellas.

Poda el PC firmar un acuerdo hecho desde arriba y que no comparte en su totalidad? No, de ninguna manera.

Poda el PC firmar un acuerdo que no hiciera mencin alguna a la necesidad de verdad, justicia y reparacin para todas las vctimas de las violaciones a los DD.HH en que el Estado de Chile incurri en estos 28 das, con un Presidente que le declar la guerra a su pueblo, haciendo como si los muertos, los mutilados, los que perdieron los ojos, los y las violadas, los detenidos ilegalmente, los heridos, no existieran? No, de ninguna manera.

Poda el PC firmar un acuerdo en el que luego de tanto tiempo de vivir, como pas, la revolucin feminista, no se aseguraran cuotas de gnero protegidas en la Asamblea Constituyente, llamada Convencin Constituyente solo para darle en el gusto a la extrema derecha, que odia solo escuchar el concepto que el pueblo movilizado peda a gritos? No, de ninguna manera.

Poda el PC firmar un acuerdo en que luego de cientos de aos de no dar solucin a la cuestin de nuestras Primeras Naciones, no se aseguraran cuotas protegidas dentro de la misma Asamblea, para nuestros Pueblos Originarios? No, de ninguna manera, mucho menos si esto estaba pasando el mismo da en que se conmemoraba el primer ao del asesinato de Catrillanca.

Poda el PC firmar un acuerdo que para darle garantas a la derecha instalara los mismos qurums que instal Jaime Guzmn en la Constitucin del 80, para asegurarse que en lo esencial, nada cambiara significativamente y definiera, maosamente, que solo el plebiscito de salida ser con voto obligatorio pero el de entrada con voto voluntario? No, de ninguna manera.

En esta sociedad, que an analiza todo en forma binaria, para algunos resulta difcil entender la diferencia entre no firmar, que es no ratificar un texto con el que no existe acuerdo pleno y no participar, que es no involucrarse en el proceso.

Por lo mismo, es imprescindible explicar lo que muchos querrn ocultar. Los comunistas no concurrimos al acuerdo, porque los que nos conocen saban que seramos una piedra en el zapato para lo que estaban tramando y, por lo mismo, solo nos invitaron a unirnos cuando ya estaba todo definido.

Consistentemente, al tomar conocimiento en detalle del mismo, nuestros valores y principios nos impidieron ratificar un acuerdo, sin la ciudadana, con esas omisiones y con esas amarras.

A pesar de ello, hemos valorado significativamente lo logrado por el movimiento social, que en sntesis es la oportunidad ms clara que hemos tenido en treinta aos de derrotar la Constitucin de Pinochet.

Hemos decidido, tal como lo hemos hecho siempre, que seguiremos participando en todos los espacios que se vayan abriendo, en la senda de darle a nuestro pas ms democracia, ms justicia social y ms equidad.

Seguiremos luchando por la eliminacin de cualquier obstculo evidente o encubierto que provenga de acuerdos cupulares que jams compartiremos, al tiempo que nos mantendremos participando plenamente de las movilizaciones de nuestro pueblo, de las cuales siempre hemos sido parte.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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