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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2019

Escenas para despus de una batalla

Manolo Monereo
Cuarto Poder


Para lvaro Garca Linera en los momentos difciles


La historia cuenta y mucho. Cuando los cambios democrticos se frustran, las sociedades reaccionan de diversos modos y formas. Aparece lo que un genial italiano llam los fenmenos morbosos de la poltica. Para que el orden reine, han tenido que doblegarse voluntades, forzar abandonos y propiciar todo tipo de oportunismos. S, repito, la frustracin de un cambio largamente esperado y justiciero est en el origen de lo que nos pasa. VOX no es una casualidad. Muchos sabamos que se estaban creando las condiciones para un populismo de derechas puro y duro en Espaa. Quizs nos sorprendi su rapidez y que la forma en que aparece sea una fuerza, hoy por hoy, neofranquista y neoliberal.

No voy a volver argumentar en torno a la irresponsabilidad de Pedro Snchez y del PSOE. Ha sido parte de una estrategia que tena dos objetivos fundamentales: volver a situar al PSOE en el eje de recomposicin del rgimen y limitar, reducir y romper Unidas Podemos. Esta ha sido la poltica de Pedro Snchez desde el principio, aparecer como garante de un sistema poltico en crisis y asegurar una hegemona en los viejos rales del bipartidismo poltico. La operacin no ha tenido el xito esperado; de lo que no cabe duda es que esta estrategia, de una u otra forma, va a seguir siendo el fundamento del PSOE en los prximos aos.

Es el mapa poltico espaol el que ha cambiado de nuevo. En muchos sentidos nos parecemos a Europa. Hay que decirlo desde el principio para no dejarse engaar: el todos contra VOX favorecer al partido de Santiago Abascal. Como otras experiencias europeas muestran una y otra vez, los frentes antifascistas lo nico que aaden es ms confusin, inauguran una tctica equivocada y terminan por fortalecerlo. Se trata de diagnosticar con mucha precisin el por qu un partido como VOX duplica sus resultados y se convierte en la tercera fuerza poltica del pas. A mi juicio, tiene que ver con tres elementos interrelacionados: la crisis de la globalizacin y las demandas crecientes de proteccin, seguridad y orden; la llamada cuestin territorial y la violencia utilizada que ha escandalizado a una gran parte de la poblacin que siente que su Estado, su identidad y su futuro est en peligro; en tercer lugar, la rabia y la indignacin creciente de una parte sustancial de la ciudadana contra una clase poltica aislada, dependiente de los grandes poderes y sin un proyecto real capaz de resolver los grandes problemas que la gente normal y corriente sufre, cada vez ms, con temor a un futuro peor que el presente.

El escenario se va pareciendo cada vez ms al de algunos pases europeos. Derechas cada vez ms duras, extremas derechas populistas e izquierdas sin nervio poltico, dbiles organizativamente y sin capacidad propositiva. Unidas Podemos no ha hecho demasiado por revertir una tendencia que, cada vez ms, le sita ms en el viejo espacio de Izquierda Unida. Lo grave no es solo la disminucin de votos y escaos, sino la prdida real de influencia en la sociedad, la carencia de vnculos sociales fuertes y la progresiva disolucin de lo poco que quedaba ya de la militancia activa concretada en los crculos.

Para sorpresa de todos, 24 horas despus de las elecciones, se anuncia un preacuerdo entre el PSOE y UP y la formacin de un Gobierno de coalicin. Asombra la rapidez y la vaguedad de lo firmado. Apenas una declaracin de principios. Pablo Iglesias suele emplear una frase de Manolo Vzquez Montalbn para explicar la Transicin: una correlacin de debilidades. Creo que estamos ante eso. El PSOE no ha conseguido lo que buscaba desesperadamente: incrementar votos y diputados y seguir arruinando a UP, que repite malos resultados y llega al Gobierno en condiciones nada favorables. Correlacin, pues, de debilidades. Hay un dato que explica muy bien lo que pasa y lo que nos pasa: la falta de entusiasmo en la sociedad y en lo que podramos llamar los hombres y mujeres de izquierdas de nuestro pas. El dato no es menor, porque se trata de un Gobierno que incorpora una gran novedad en la Historia reciente de Espaa y en los ltimos tiempos de una Europa que gira y gira hacia la derecha. Otro dato nos debera hacer reflexionar: el papel que va a jugar en el nuevo mapa poltico una fuerza como Vox. En esto tampoco deberamos engaarnos demasiado: cada fracaso, cada frustracin de expectativas y cada paso en falso ser recogido por una fuerza poltica que tiene vocacin de mayora y que intentar hegemonizar un bloque social alternativo.

No es fcil suscitar entusiasmo despus de dos campaas electorales que han sido percibidas por la poblacin como innecesarias y, lo que es peor, como jugadas de estrategia entre polticos y para polticos. PSOE y UP van a tener que olvidarse de una parte sustancial de su discurso en estos ltimos meses, y tienen que ganarse obligatoriamente la credibilidad en la gestin del Gobierno. Ser complicado. Por lo pronto, hay dos plataformas polticas claramente diferenciadas: de un lado, una propuesta socioliberal, y de otro, una propuesta socialdemcrata. Ambas aceptan el marco de los tratados europeos y la disciplina financiera impuesta por la Comisin y supervisada por el Banco Central Europeo. El Gobierno de coalicin PSOE-UP parte del supuesto de que en este marco hay margen suficiente para aplicar polticas sociales fuertes e incrementar la capacidad contractual de las clases trabajadoras, redefiniendo un nuevo papel de los sindicatos y mitigando los aspectos ms duros de la precariedad laboral que hoy desestabiliza el mercado de trabajo. La presencia adelantada de Nadia Calvio como vicepresidenta econmica es un mensaje claro a la Unin Europea y a los grupos de poder econmico en Espaa. Es decir, el cambio tiene lmites claros y lneas rojas que este Gobierno no va a transgredir. El otro asunto no es menor, la llamada cuestin territorial, especficamente la cuestin catalana. Pedro Snchez lo ha repetido una y otra vez, antes, durante y despus de las campaas electorales: Catalua se deja bajo la direccin del jefe del Gobierno y, por si fuera poco, es de las pocas cosas que quedan claras en la declaracin de principios firmada.

Hay otra cuestin que va a marcar mucho el futuro de este Gobierno: la transicin geopoltica que vive la economa-mundo, y la grave crisis de la Unin Europea. Parecera que la estrategia que ha definido Pablo Iglesias tiene como objeto fundamental concentrarse en los temas sociales y laborales, evitando otras contradicciones con la poltica general del PSOE, para hacer notar en este campo las diferencias. Esto puede ser posible o no: los conflictos militares retornan, aunque Macron hable de que la OTAN es un muerto cerebral, Espaa cumple un papel decisivo en la estrategia militar norteamericana, y Oriente Prximo sigue siendo algo ms que un quebradero de cabeza para las grandes potencias. La definicin de una nueva Unin Europea cuando llegan seales de crisis exigir del nuevo Gobierno posiciones precisas, sabiendo como sabemos que nuestra larga marcha hacia la periferia corre el peligro de acelerarse dramticamente. Asociar polticas de austeridad con prdida de soberana y subalternidad de la Unin Europea puede ser una plataforma ideal para las derechas soberanistas.

Unidas Podemos llega casi exhausto a este Gobierno. Sus bases de poltica, organizacin e ideales se han degradado mucho en estos ltimos tiempos, y el peligro ms grave que corre es pretender sustituir con la gestin gubernamental sus carencias como mero frente parlamentario-electoral. Gobernar o no nunca ha sido una cuestin de principios, depende siempre dependi de la correlacin real de fuerza, o de la correlacin real de debilidad. Se ha optado por gobernar como elemento fundamental de una estrategia poltica. El dilema es complejo: gobernar en minora con un partido poltico que es su principal adversario electoral y que, hasta el presente, ha estado dedicado a reducir a su menor expresin electoral y poltica a UP. No basta con gritar s se puede, gobernar es gestionar el conflicto por otros medios, y hay que prepararse para ello. Dicho de otra forma: a mayor unidad con el PSOE, mayor necesidad de autonoma para UP, en las instituciones y sobre todo en la sociedad civil. Gobernar implicara no solo gestionar bien (cosa nada fcil), sino organizar partido, profundizar en su unidad y movilizar a una sociedad desconfiada, desilusionada y harta de la poltica.

La decisin est tomada: guste ms o guste menos, lo que haga este Gobierno de coalicin va a marcar duraderamente la poltica espaola. Las derechas no tardarn en disputar la calle, y tendern a aprovechar cada contradiccin y debilidad para acorralar a un Gobierno que ya nace con dificultades. Se asumen muchos riesgos; me gustara creer que estamos preparados para ellos y que hay un plan B. Lo nuevo es que, en muchos sentidos, nos jugamos no solamente el futuro de una fuerza poltica, sino el papel en nuestra sociedad de las clases trabajadoras y de unas mayoras sociales que necesitan creer y esperan algo ms que palabras y abrazos. Es el momento de la poltica de la poltica en grande.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/ideas/2019/11/15/escenas-para-despues-de-una-batalla/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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