Luego de semanas de violencia y barbarie, el presidente Sebastin Piera acept convocar un plebiscito con vistas a que se llegue a una constituyente para reemplazar la actual Carta Magna heredada de los tiempos de Pinochet.

En la primera quincena de octubre Ecuador enfrent un gravsimo cuadro de conflictos callejeros. Hay tensas negociaciones entre gobierno, oposicin y movimientos sociales, sin ninguna garanta de que se llegue a buen puerto. La tensin persiste, apenas controlada.

Bolivia acaba de sufrir un golpe de Estado que marca la ruptura del orden constitucional, con la destitucin de un presidente legtimo el primer indgena en toda su historia a presidir un pas cuya poblacin es mayoritariamente oriunda de los pueblos originarios , y se instal un periodo de profunda indefinicin sobre lo que vendr.

Y en estos primeros momentos, lo que se insina es puro horror.

Todo eso ocurri en menos de dos meses.

En la crisis boliviana, el presidente mexicano Andrs Manuel Lpez Obrador actu, con la contribucin del presidente electo de Argentina, Alberto Fernndez.

De forma veloz y esencial, se logr preservar la vida del presidente depuesto, Evo Morales, y de su vice, lvaro Garca Linera.

En el caso chileno, el mismo Fernndez se ofreci como interlocutor a Piera, aunque no haya todava asumido la presidencia argentina.

Hubo, mientras, un silencio estruendoso por parte de un pas que a lo largo de los ltimos 35 aos siempre actu como mediador de conflictos e interlocutor firmemente dispuesto a encontrar soluciones: Brasil, el ms poblado y la mayor economa de la regin, con un peso poltico evidente.

Ese vergonzoso y cobarde silencio del gobierno ultraderechista de Jair Bolsonaro, que cumpli diez meses en una presidencia marcada por el mayor desastre de la poltica externa brasilea en los ltimos 130 aos, pone en relieve dos caractersticas indiscutibles de su visin del mundo y de la vida.

La primera caracterstica es la ms profunda ignorancia de lo que se construy a lo largo de dcadas en la poltica externa brasilea.

En esos poco ms de diez meses Bolsonaro diezm uno de los cuerpos diplomticos mejor preparados del mundo, eligiendo cuidadosamente lo que de ms aberrante exista para puestos de importancia vital para el funcionamiento del ministerio de Relaciones Exteriores, empezando por la eleccin del actual ministro, un absurdo ambulante llamado Ernesto Araujo.

La segunda caracterstica que salta a los ojos en la actuacin de Bolsonaro es su ms profunda e irremediable ignorancia sobre qu significa presidir un pas como Brasil.

Hubo, es verdad, varios momentos en que l no guard silencio.

Y en todos y cada uno de ellos, sus manifestaciones no hicieron ms que imponer distancias entre Brasil y la misma Amrica Latina a la que pertenecemos todos.

Es como si furamos parte de la Trumplandia, y no del continente latinoamericano de todos nosotros.

Y peor: su indecente vasallaje a Trump tuvo como respuesta un profundo y estridente desprecio, empezando por la grotesca escena registrada y cronometrada cuando dio su delirante discurso en la ONU, abriendo la nueva temporada de la Asamblea General.

El sumiso Bolsonaro esper por unos 40 minutos a Trump, luego del nefasto discurso, para saludarlo.

Cuando se cruzaron en los bastidores, Bolsonaro solt entre una sonrisa tan estridente como delirante un I love you.

Como compensacin, Trump le concedi al brasileo exactos 17 segundos segundos! para una foto humillante de un velocsimo apriete de manos.

Desde hace mucho, muchsimo tiempo, Amrica Latina no viva la coincidencia de un periodo tan especialmente conflictivo, tenso y peligroso, con tres pases sudamericanos enfrentando turbulencias concomitantes.

A lo largo de las ltimas tres dcadas hubo, por cierto, puntos especficos de elevadsima temperatura, pero no coincidiendo en un determinado momento.

Al menos desde 1985, cuando Brasil recuper la democracia luego de 21 aos de dictadura militar tan admirada y elogiada por el clan familiar Bolsonaro, en ningn momento el pas estuvo tan ausente de las discusiones y negociaciones frente a crisis en Amrica Latina.

Desde la llegada, en 1995, de Fernando Henrique Cardoso al primero de sus dos mandatos presidenciales, esa participacin se increment. Y con los dos mandatos de Lula da Silva (2003-2010), el pas alcanz su punto mximo de espacio consolidado (y ahora destrozado) en el escenario global.

Con Bolsonaro, las tradiciones son rotas una tras otra.

Por ejemplo: por primera vez en la historia, Brasil se uni a los hasta entonces dos nicos y solitarios votos los de Estados Unidos e Israel en defensa de la manutencin del brutal embargo norteamericano a Cuba.

Vergenza, pura vergenza.

Y con Bolsonaro, lo peor est por venir. Vergenza, vergenza.