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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2019

Un fantasma recorre el continente, la rebelin ciudadana contra el neoliberalismo y los golpes de Estado

Oto Higuita
Rebelin


Un fantasma recorre el continente, es el fantasma de la rebelin ciudadana contra la oligarqua, el neoliberalismo y el golpismo que pretende detener la historia que hacen los pueblos.

Es real, y por eso el imperialismo, la derecha y las oligarquas que ven amenazada su posicin de clase, no saben cmo falsearlo, cuando dicen que el fantasma fue provocado por los gobiernos socialistas, progresistas y alternativos como Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia, aquellos que tras largos y costosos procesos revolucionarios, lograron romper el cordn umbilical que los ataba a la dependencia y subyugacin neocolonial.

Esta rebelin popular y ciudadana, mestiza, indgena, afro y campesina avanza como un tsunami en dos direcciones: la que enfrenta al modelo neoliberal y busca sepultarlo; y la que le planta cara a los golpistas en su intento por derrocar los gobiernos antineoliberales y antiimperialistas, buscando imponer regmenes de facto que se han encontrado con una resistencia popular poderosa, con voluntad y decisin para enfrentarlos, si los obligan, en una guerra civil.

De un lado, con millones de ciudadanos en rebelda que se han lanzado a las calles y plazas pblicas contra el modelo neoliberal que slo ha creado miseria, exclusin y sufrimiento en el lado de la mayora; mientras ha generado inmensas riquezas en el lado de las oligarquas y las multinacionales. Tal es el caso extremo de Hait, Centroamrica, Ecuador y Chile; es el mismo fantasma que hoy tras el anuncio del paro nacional del 21 de noviembre tiene asustada, y con razn, a la oligarqua colombiana.

Del otro, en la resistencia popular contra las facciones de la oposicin oligarca y golpista, racista y evanglica avaladas por los medios de comunicacin corporativos y el imperialismo, que ha regresado golpeado a su otrora patio trasero, dispuesto a recuperar el espacio y el tiempo perdido despus de sus reveses en el Medio Oriente.

Es el caso del golpe de Estado en Bolivia llevado a cabo por Estados Unidos, con la OEA y Luis Almagro como puntas de lanza, que inclua el asesinato a su presidente legtimo, Evo Morales, el desmantelamiento del Estado Plurinacional y de las conquistas sociales y econmicas, la vuelta de la vieja repblica oligrquica y la imposicin de un gobierno de facto, como est ocurriendo.

Pero tambin es el caso de Venezuela, cuyo gobierno bolivariano no han podido ni podrn destruir, por la slida conciencia bolivariana y el respaldo mayoritario de su ciudadana, rebelde y dispuesta a defender hasta las ltimas consecuencias su proyecto histrico antineoliberal y antiimperialista.

Sin duda, Estados Unidos seguir intentando derrocarlo, dar un golpe de Estado o generar una guerra civil como la que est a punto de estallar en Bolivia, lo intentarn en tanto han fracasado sus golpes blandos y han sido derrotadas sus conspiraciones y la oposicin en todas las elecciones.

Ese fantasma que recorre el continente lleg a Colombia, anunci un Paro Nacional el 21 de noviembre y la vieja oligarqua est disque paralizada de miedo, un miedo que busca irradiar a las ciudadanas en rebelda, que se han propuesto ejercer el derecho inalienable a la protesta en las calles y campos.

Atrincherada en guarniciones militares y con los grandes medios de comunicacin a su servicio, intenta impedir que la rebelda ciudadana, como un fantasma, recorra el pas y se torne en su alter ego, estremeciendo sus cimientos bicentenarios. Por eso el mando superior de la oligarqua ha ordenado a sus tropas el acuartelamiento en primer grado, y no descarta el decreto de Estado de excepcin. Ella est probada en todas las formas de represin y terrorismo institucional conocido por otros pueblos del continente, desde antes de los tiempos del Plan Cndor.

De esta forma, la vieja oligarqua que gobierna en cuerpo ajeno a travs del inexperto subpresidente Ivn Duque, saca a relucir el aceitado aparato de represin con el que histricamente ha aplastado la oposicin a lo largo de la poca republicana, para atemorizar, generar miedo y tratar de impedir que el paro se convierta en un estallido general, pues el malestar e indignacin en la inmensa mayora de los colombianos es tan grande, que un escenario catico como ste no est descartado.

Ante la espantosa situacin que enfrenta, dispara desde los medios de comunicacin leales y amenaza desde sus guarniciones militares, empeada en desacreditar el movimiento nacional en favor del paro. Por eso no tiene nada de raro que haya empezado a difundir noticias falsas; a generar miedo y propagar el refrito de que el paro lo convoc el Foro Social de Sao Paulo, repitiendo una vieja mentira que solo creen mentes alienadas y periodistas prepago, o la otra igual de falsa versin, que detrs del paro est el castro-chavismo.

Pero esa propaganda barata ya no le basta, por eso se ha dedicado a negar que tienen un paquete neoliberal en su agenda de gobierno, con una reforma tributaria que impondr ms impuestos a los bolsillos de los asalariados; que piensan hacer una reforma pensional que dejar en la calle a millones de adultos y pensionados, entregando los fondos pensionales a los capos financieros para los que gobiernan, los Sarmiento Angulo y otros; que incrementa el precio de los combustibles cada diciembre cuando la gente est pasando la resaca de la fiesta navidea, lo cual encarece el costo de vida; que ha propuesto rebajar el salario mnimo; es decir, intenta hoy, aunque suena raro, negarse as misma como si al hacerlo desapareciera la responsabilidad histrica de los fracasos que pesan sobre ella, de esos doscientos aos de construir una patria pero a la medida de ellos, como dice la vecepresidenta.

Angustiada, desacreditada, deslegitimada, acorralada y temerosa de que esta vez despus de dcadas de malos, corruptos, mafiosos y criminales gobiernos, de miles de asesinatos de civiles a nombre de la defensa y seguridad de la patria; de la eliminacin sistemtica de lderes sociales; del incumplimiento a los acuerdos de paz; del asesinato de los ex integrantes de las FARC que firmaron y cumplieron el acuerdo; de dar rdenes de bombardear campamentos de grupos armados ilegales donde de antemano tena conocimiento de que haba nios y menores de edad; de que su nica propuesta es el continuismo del modelo neoliberal empobrecedor; de que esta vez el Paro Nacional como el que est convocado por todos y por nadie, por uno y mil motivos, podra sealar el antes y el despus de su histrica existencia.

El fracaso ms grande de la oligarqua colombiana fue no haber comprendido ni escuchado a tiempo, cuando las anteriores generaciones, incluso en sus expresiones ms radicales y armadas, reclamaban reformas y democratizacin del Estado que le ha servido de soporte.

No sabemos exactamente qu quiere esta nueva generacin, pero s que quiere un cambio y no de cualquier tipo; que ha perdido el miedo y que a ella no la engaan fcilmente con fake news. De acuerdo, no es un fantasma el que va las calles el 21 de noviembre.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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