Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-11-2019

Burbujas, fraudes y pufos: las lacras del capitalismo (no muy) popular

Eduardo Bayona
Pblico

Fiascos como el hundimiento burstil de Terra y escndalos como las ampliaciones de capital del Popular y Bankia alejan a las clases populares de unas inversiones financieras que siguen acaparando los estratos ms adinerados de la sociedad.


Un empleado de la Bolsa de Madrid controla las cotizaciones en una sesin.

 

El capitalismo popular cuyo triunfo dio por hecho en 1986 la primera ministra britnica Margaret Thatcher, basado en desmantelar el Estado privatizando servicios de los que los ciudadanos podran seguir considerndose propietarios a base de invertir en las empresas que los gestionaban, y, ya puestos, tambin en otras, nunca acab de arraigar en Espaa.

En este pas las clases populares siguen alejadas del tinglado de las inversiones financieras individuales, una actividad que se concentra en las clases ms pudientes de la sociedad y que a menudo sufre estremecimientos con episodios como el fiasco de Terra, los cracks de Bankia y de Banco Popular o las pirmides filatlicas.

Los espaoles son poco dados a invertir su dinero en productos financieros, y lo son menos cuanta menor es su renta o su riqueza: segn la ltima Encuesta Financiera de las Familias del Banco de Espaa, elaborada con datos de 2014, solo uno de cada ocho hogares espaoles invierte en bolsa (12,6%), apenas uno de cada once (9%) posee fondos de inversin, parcial o totalmente integrados por acciones cotizadas, y nicamente uno de cada 165 (0,6%) tiene intereses en productos de renta fija, un artculo en decadencia por las escasas oferta y demanda que genera ante la contencin de los tipos de inters.

La querencia por este tipo de inversiones vara de una manera abismal en funcin del nivel de renta: menos del 6% de los dos tercios de hogares de menores ingresos juegan en Bolsa, tasa que no baja del 12% a partir del 60% del percentil.

Las diferencias son menores a la hora de elegir los fondos de inversin, canalizados por los bancos, aunque tambin es mayor la frecuencia de contratacin entre las familias de ms ingresos.

La clasificacin por niveles de riqueza neta ofrece situaciones ms acusadas, ya que menos del 3,5% de los hogares situados en los tres escalones ms bajos (de cuatro) arriesga su dinero en acciones cotizadas, algo que si ocurre en ms del 5% del tramo bajo del peldao superior y que entre el 10% de los ms ricos se dispara al 17,4%.

La foto es similar con los fondos de inversin: recurre a ellos menos del 2% de la mitad de los hogares ms pobres, frecuencia que oscila entre el 6,4% y el 9,2% en los que se sitan del 50% al 90% de esa clasificacin y que supera el 10% en el tramo superior de los ms ricos.

La grfica sobre la diferente composicin de las carteras medias de activos financieros entre el 50% de las familias ms pobres y el 10% de las ms ricas que utilizaba en las presentaciones de la encuesta el ahora gobernador del Banco de Espaa, Pablo Hernndez de Cos (entonces, director general de la entidad), resulta especialmente esclarecedora en este sentido.

Terra, Bankia, Popular, Frum

Rui da Mota, experto de la Unidad de Anlisis Econmico y de Mercados de AFI (Analistas Financieros Internacionales), ve pros y contras en esa popularizacin de las inversiones financieras. Lo bueno es que todo el mundo puede invertir sus ahorros, se ha diversificado esa posibilidad, pero eso tambin tiene riesgos, porque la gente corriente no suele tener la informacin sobre esos productos, explica.

Los principales peligros para el pequeo inversor son, siempre que no acierte a identificar la situacin, picar en una burbuja o toparse con un tramposo que le venda aire a precio de oro.

Y ambas versiones del crash han sacudido los mercados espaoles en las dos ltimas dcadas, con una retahla de episodios entre los que destacan el auge y hundimiento de Terra, con el que se volatilizaron ms de 46.000 millones de euros en cinco aos, y el fiasco de las renovables, en el que el recorte de primas ejecutado por los Gobiernos de Zapatero y de Rajoy endeud a ms de 60.000 familias y provoc una catarata de demandas de arbitraje que llevan camino de costar 7.000 millones de euros al Estado.

A esas dos burbujas se les suman fraudes como la ampliacin de capital de Banco Popular en 2016, cuya inconsistencia, dictaminada por decenas de tribunales, se ha llevado por delante 2.500 millones de euros de inversores y de ms de 45.000 ahorradores; la salida a bolsa de Bankia, cuyos gestores esperan sentencia tras un fiasco que engull 22.000 millones; los engaos de las participaciones preferentes y subordinadas con las que, en vsperas de ser rescatado con cargo a las arcas pblicas, el grueso del sistema bancario espaol tim a miles de familias, o el pufo piramidal de Frum Filatlico, en el que 190.022 vctimas se dejaron ms de 3.700 millones de euros.

Burbujas de expectativas y fraudes con engaos

Las burbujas se producen cuando se crean una expectativas de crecimiento desmesuradas que luego no se cumplen, como ocurri con Terra y con las renovables, donde se esperaban retornos muy altos que luego fueron bajando por decisiones del Gobierno, explica Da Mota, que matiza que el resultado de una burbuja puede ser el mismo que el de un fraude, pero no son lo mismo: en una se venden expectativas y en otra se vende algo falso, algo que no es como te dicen. Las puntocom fueron una burbuja en la que no se cumplieron las expectativas, mientras que en Bankia y en Popular lo que se venda no era la realidad. En cualquier caso, aade, si se trata de un fraude, la responsabilidad es de los directivos que lanzan ese producto, no de los inversores.

Las operaciones de capitalismo popular no funcionan solo con los ahorradores ni se dirigen nicamente a ellos. Siempre hay inversores. Esto no funcionara solo con gente de la calle, seala. De hecho, la atraccin de ese tipo de perfiles profesionales e institucionales suele ser uno de los ganchos para captar clientes.
La combinacin de los riesgos de las inversiones financieras y el perfil de quienes acuden a ellas le plantea otro dilema a Da Mota. Es complicado determinar si esas operaciones deben o no abrirse a la gente de la calle por su escasa informacin, apunta, aunque no hacerlo, aade, conlleva que cuando salen bien el beneficio quedara exclusivamente para los inversores profesionales".

@e_bayona

 

Fuente: https://www.publico.es/economia/bolsa-burbujas-fraudes-pufos-lacras-capitalismo-no-popular.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter