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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-11-2019

El exilio anarquista, el mayor olvidado 80 aos despus

Guillermo Martnez
Pblico.es


Tras finalizar la Guerra Civil en Espaa, miles de libertarios huyeron en busca de libertad. Aunque apenas se les ofreci ayuda desde las instituciones del momento, la CNT pudo recomponerse a lo largo del tiempo hasta el da de hoy, cuando los actos de reparacin continan silenciando su historia.

Martn Arnal acaba de cumplir 98 aos. Si anda rpido, se cansa fcilmente, as que espera la llamada a primera hora de la maana junto a su telfono fijo en la casa que l mismo se construy en su pueblo natal de Huesca despus de retornar de un exilio de ms de 35 aos en Francia. Es de los pocos anarquistas con vida que fue movilizado para luchar en la Guerra Civil, de la que huy en 1939 hacia Francia para luego retornar a su lugar de origen, una vez que Franco ya haba muerto.

Su voz quebrada narra la historia viva de un exilio forzado, olvidado durante aos y vilipendiado en la actualidad, ahora que se cumplen los 80 aos del final de la contienda. Desde la Fundacin Anselmo Lorenzo (FAL), el historiador y profesor de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Javier Antn ha comisariado una exposicin que se podr visitar hasta finales de noviembre y que recoge cronolgicamente las diferentes etapas que los miles de libertarios en el extranjero recorrieron durante su periplo alejados del pas en el que lucharon por la libertad y en contra del rgimen fascista de Franco.

La mayor parte de los anarquistas exiliados pasaron a Francia debido a la porosidad de los Pirineos, ya que muchos se conocan bien la zona por haber luchado en ella, declara el encargado de la muestra. Algo similar le ocurri a Arnal cuando a los 17 aos, en 1938, se vio obligado a marcharse al pas galo por primera vez debido a que las tropas franquistas iban a conquistar la zona en la que viva. En ese, mi primer exilio, ca enfermo, pero en cuanto me recuper volv a pasar la frontera para entrar en Catalunya, aunque ah no me llegaron a movilizar porque ramos la quinta del chupete, an ms joven que la quinta del bibern, comenta el aragons.

Los anarquistas son vilipendiados por las instituciones

Su segundo exilio, que durara hasta 1975, empez un 3 de febrero de 1939. Como tantos otros, este casi centenario anarquista que desde los 15 aos est militando en la Confederacin Nacional del Trabajo (CNT) tuvo que arreglrselas por s mismo para poder subsistir. Aunque la mayor parte de los exiliados anarquistas pasaron a Francia, la dispersin fue de grandes dimensiones: hay referencias de hasta 20 pases a los que huyeron, como Argelia, Brasil, Venezuela, Reino Unido o Blgica, pero sobre todo Mxico y Argentina, resea Antn.

Asimismo, el profesor de la Complutense incide en el hecho de que los exiliados anarquistas fueron los peor parados si se atiende a las cuotas de personas a las que se les ofreca asilo en otros pases. El Servicio de Evacuacin de Republicanos Espaoles (SERE) y la Junta de Ayuda a los Republicanos Espaoles (JARE) ayudaron descaradamente a la cpula de los socialistas y comunistas envindoles a Mxico y Chile, aunque fueron dos pases en los que tambin se crearon importantes nodos cenetistas, denuncia Antn.

Las instituciones daban de lado al movimiento libertario todo lo que podan, as que la reubicacin de los exiliados fue desigual al estar privilegiadas unas ideologas antes que otras, cuando todas haban luchado y derramado sangre en contra del fascismo en Espaa, argumenta el comisario de la exhibicin basndose en las cifras de las que se tiene constancia: en Chile, donde llegaron 2.500 refugiados, nicamente 400 eran anarquistas, y en Mxico, pas en el que arribaron ms de 3.000 personas procedentes de Espaa, los libertarios tan solo constituan un pequeo porcentaje.

Cabe destacar que algunos militantes de la CNT, central sindical que se convertira en el eje articulador de la lucha anarquista en el exilio, s que recibieron ayuda. Segn Antn, esta ayuda estaba dirigida a los que haban ostentado cargos gubernamentales, en la administracin o en estructuras militares, que fueron ayudados y bien reubicados. Al respecto, este profesor universitario cifra que el 90% de los cenetistas tuvieran que buscarse la vida sin ayuda de nadie.

Enfrentamientos en el seno de la CNT

Los militantes de la asociacin anarcosindicalista quedaron desperdigados por todo el mundo, excepto aquellos que siguieron luchando de forma armada contra el rgimen franquista integrados en el maquis o la guerrilla urbana. Es en ese periplo de tiempo cuando se da una escisin en el interior de la CNT. As explica la situacin Julin Vadillo, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) especializado en el movimiento obrero del siglo XX: Algunos pensaban que el formato colaboracionista inaugurado en 1936 deba terminar con la victoria de Franco, y otros opinaban que la Guerra Civil no finalizara mientras el dictador estuviera en el poder, por lo que el sistema colaboracionista deba seguir adelante.

Esta situacin tiene consecuencias en la CNT, como la prdida del pragmatismo que haba caracterizado al movimiento libertario debido a la represin y persecucin que sufren los anarquistas, a lo que se suma que, naturalmente, ellos no estaban desenvolviendo sus actividades en el hbitat en el que estaban acostumbrados, que era la realidad espaola, comenta Vadillo. Aun as, ms de 30.000 anarquistas radicados en Francia estaban afiliados y cotizando al sindicato espaol a mediados de los aos 40. Esta dinmica an tiene sus ecos en el pasado ms inmediato, ya que hasta el ao 2010 varios delegados enviados por parte de los 250 cenetistas que seguan viviendo hasta la fecha en Francia participaban en los Congresos Nacionales de la CNT, tal y como enfatiza Miguel Garca, el actual secretario general del sindicato.

La vida de los refugiados en Francia

Arnal recuerda cmo empez su vida desde cero despus de dejar atrs algunas de las experiencias ms complicadas de su vida, como el fusilamiento de dos hermanos que las tropas franquistas capturaron cuando se acercaban al local del sindicato para informarse sobre lo que estaba ocurriendo durante los primeros das de la contienda. O que le robaran su casa familiar para venderla despus, as como la ocupacin por parte de los fascistas de las tierras que ya nunca volveran a ser trabajadas por la familia Arnal. Durante la ocupacin alemana de Francia, el oficio de todos los espaoles era cortar lea, as que los que jams haban cogido un hacha tenan las manos reventadas de ampollas. Pero yo no, yo haba trabajado con mi padre desde bien pequeito, rememora este veterano cenetista.

En los primeros aos de la dcada de los 40, el Gobierno francs envi a Arnal al campo de trabajo de Argels-sur-Mer, donde sera destinado a la Compaa de Trabajadores Extranjeros para terminar luchando con la resistencia francesa hasta que se produjo la debacle, en sus propias palabras, refirindose a la cada del pas galo en manos de los nazis.

El testimonio y los peridicos de los exiliados

Pasaban los aos y la vida orgnica de la central anarcosindicalista segua desarrollndose. Una buena prueba de ello se exhibe ahora en el saln de la FAL, la fundacin cultural de CNT, encargada de custodiar la documentacin histrica del sindicato, publicar libros o promover actos culturales como este. En la exposicin hemos hecho una seleccin de 34 peridicos de diferentes confederaciones en el exterior, agrupados por fecha de aparicin y zona de publicacin, llegando a los 12 pases, pero principalmente Francia, Mxico, Argentina y Venezuela, segn describe Antn.

Los dos historiadores citados coinciden en la importancia que la publicacin de peridicos y creacin de editoriales tuvieron a la hora de cohesionar un movimiento tan disperso en el espacio, una caracterstica que se mantiene de los periodos anteriores, segn el profesor de la UC3M. La exposicin as lo recoge, adems de que las cabeceras de las publicaciones estn acompaadas de fotografas y algunos objetos significativos. La prensa en concreto muestra las dos vertientes de la CNT en el exilio, tanto el sector ms ortodoxo como los ms posibilistas, comenta el comisario de la muestra.

El retorno a la tierra prohibida

Es en los 70, pasado el episodio de mayo del 68 parisino y habiendo empezado un tardofranquismo aperturista, cuando ciertos anarquistas vuelven de forma individual a Espaa, donde algunos son fusilados porque an estaban vigentes las rdenes de bsqueda y captura que pesaban sobre ellos desde haca treinta aos, agrega Antn.

El ao de la muerte del dictador sera la fecha indicada para que retornaran muchos militantes libertarios exiliados, aunque llegaban sin absolutamente nada, estando todava muchos de ellos proscritos y, desde luego, sin derecho a ningn tipo de pensin, incide el profesor de la UCM. As, siguiendo la estela cronolgica del movimiento, la ltima imagen que aparece en el saln de la FAL est fechada en 1977, cuando se pide en el registro la legalizacin de la CNT dando inicio as a la reconstruccin oficial del sindicato.

La memoria histrica libertaria en la actualidad

A da de hoy, poco ha cambiado para la memoria del exilio anarquista. La voz de la experiencia encarnada en Arnal lo resume as: Que ahora se aprovechen sin fundamento estos republicanetes de la memoria colectiva que es la represin franquista y que solo se vean banderas tricolores en los actos de reparacin A m no me gusta la guerra de las banderas, lo que hay que hacer es ir con el corazn por delante, porque pronto se coge una bandera y se le prende fuego, pero s que se obvia toda la memoria libertaria. Una circunstancia, la del olvido, que Vadillo achaca a que la memoria anarquista es una memoria ms molesta, se convierte en la gran ignorada en todos los sentidos.

En la misma sintona se encuentra Antn, que dice que los ejercicios de memoria que el Gobierno est haciendo son solo retricos, recordando los hechos que a ellos les interesan y sin poner un duro. Garca, el secretario general de la central anarcosindical, defiende: Debe haber cierto miedo desde el Gobierno porque no quieren sentarse a hablar con nosotros. La CNT es apoyo mutuo y accin directa, algo que les hace tambalearse como institucin, as que nos obvian porque saben que podemos llegar a cambiar las cosas.

Al respecto, aunque desde el punto de vista de Vadillo en ningn sitio del mundo los actos de reparacin estn a la altura del propio movimiento libertario, s espera que el trabajo desempeado por las asociaciones civiles y de recuperacin de la memoria histrica consigan convertirse no solo en un instrumento de estudio acadmico, sino que tambin tengan cierta utilidad social, que es hacia donde hay que caminar, concluye el historiador.

Por su parte, Arnal recuerda que para saber dnde estn exactamente sus dos hermanos han tenido que exhumar tambin unos cinco cadveres del bando nacional: Los de Franco echaban muy hondo a los nuestros y despus echaban a los suyos. Ah estn los dos, en una fosa tirados peor que la basura, porque al menos la basura est en contenedores y puedes separar algo, pero ah no. Y cuando hicieron una exhumacin al lado del cadver de mi hermano, l estaba en esqueleto y yo me lo quedaba mirando y pareca que me deca que haba que hacer justicia, sentencia este veterano libertario.

Es l mismo, Martn Arnal, ese seor nonagenario que atiende durante media hora sentado al telfono y que ya ha pagado su cuota de CNT hasta febrero del prximo ao quien finaliza, certero: Es terrible pero as es la historia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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