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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-11-2019

La guerra ha acabado pero las hogueras no se han apagado

Javier Cortines
Rebelin


El ttulo de este artculo est tomado de una meloda de Amaral, grupo que canta con estampidas de rabia y belleza y con una hondura humanamente revolucionaria que explora -con alto voltaje de coraje- el alma y el corazn, ese rgano y esa esencia que encierran las llaves para construir un mundo mejor o destruirlo.

De la boca de Eva salen grandes verdades que te abren, acarician y golpean los ojos y el corazn. Son como la flecha de Ulises que atraves los anillos de las doce hachas provocando la cagalera de los impostores que pretendan sentarse en un trono que no les corresponda. Llegar a taca, metfora de nuestro sueo colectivo, tiene un precio. Nadie regala nada.

La exhumacin de la momia de Franco, el pasado 24 de octubre, volvi a llenar de polvo y odio (tambin de lluvia cida) el aire de las dos Espaas que, como un monstruoso siams, parecen condenadas a caminar in perpetuum con el enemigo bien pegado al costado. Todos los intentos de reconciliacin fracasan y el cirujano no se atreve a intervenir porque sabe que aqu la razn muta en roca que chorrea sangre.

En medio de esos dos bloques (el rojo, a veces desteido, y el azul, que adora las botas claveteadas) discurre, caudaloso, un ancho y largo ro que arrastra a una gran parte de la juventud que sobrevive sin futuro, cuya mayor preocupacin es encontrar un trabajo y una vivienda dignas y que pide a los patricios que acepten, aunque sea para asegurar sus fortunas, una distribucin de la riqueza ms justa y equitativa.

Esa gente joven, que quiere vivir la vida y vive en el presente, desea tambin salvar al planeta de las barbaridades del desarrollo industrial exprs y se moviliza a veces provocando la risa de los poderosos- para frenar las hemorragias de la aldea global, que muere da a da en una soledad de hielo en un firmamento sin fin.

Esa poblacin -que todava no ha sido domesticada- se siente excluida de los manejos de los asuntos de la polis, observa (como todos nosotros) las guerras por televisin y protesta -sabiendo que a los grandes medios de comunicacin les importa un bledo su opinin- cuando en su casa ven en la pequea pantalla como se practica vil e impunemente el genocidio o el desplazamiento de pueblos que carecen de protectores poderosos: armenios, sirios, palestinos, saharauis, kurdos, rohinys, etc.

Esas naciones no slo viven o vivieron en Estados fallidos, tambin, para rematar la faena, se destruy su economa, su fe, su moral, se les tap la boca, les cosieron los labios. Ahora el noble pueblo kurdo (1) que mereca un respaldo total de Occidente (forman una poblacin de sesenta millones de habitantes dispersos entre Turqua, Siria, Irn e Irak) a duras penas puede hacer or su voz en el mundo de los euros, el gol, la Troika, Wall Street y los cerdos de oro que engordan, felices, con la miseria ajena.

Atrs quedaron los gloriosos aos del sultn kurdo Saladino (1138-1195), nombre que en su lengua se pronuncia Selahedn (2). Fue Seor de Egipto, Siria, Mesopotamia, Palestina, etc. Se dice de l que perdon la vida al rey leproso de Jerusaln, Balduino IV - quien muri a los 24 aos- y que representaba al ideal del caballero de la Europa medieval. La pelcula de Ridley Scott El Reino de los Cielos (2005) es un bello documental, aunque idealizado, de aquellos tiempos de las Cruzadas.

A muchos espaoles nos brot el sentido del humor con la exhumacin del general embalsamado (Chaplin habra realizado un cortometraje que hubiera hecho partirse de risa a medio mundo, como lo hizo con su pelcula El Gran Dictador).

Aunque la realidad a veces da asco, siempre nos quedar Casablanca o, como deca Luis Eduardo Aute, la Msica.

Tal vez Sartre tena razn cuando deca que el infierno son los otros o quizs no. Si cogemos un autobs y entramos en Gaza, Rojava, en Tinduf (provincia argelina donde estn los campos de refugiados saharauis) o en los palacetes de los rabes ricos de Kuwait (y otros pases del Golfo) donde los jeques compran esclavas por Internet (3) a lo mejor empezamos a curarnos de nuestra ceguera.

No vale con estar all un rato, hacer unas fotos y escribir una o diez crnicas de color. Para llegar adonde hay que llegar es necesario pasar all una larga temporada para que se rompa la pelcula de lo superficial y nos empapemos hasta el fondo de las realidades que matan, cuando las vives y las padeces. No cuando las observas desde la atalaya.

Entonces a tu regreso, lo que te haca rer, a lo mejor te hace llorar. Y cuando tengas ganas de llorar, a lo mejor no te salen las lgrimas porque como ellos- que ven ms de la cuenta- te habrs secado por dentro.

Lo que ocurre todos los das en la otra orilla no es ciencia ficcin, ni un teatro de marionetas donde han sido expulsados los seres humanos. Las bombas estn cayendo y las hogueras no estn apagadas.

Hasta que no estalle la televisin y el saln se llene de sangre, no entenderemos a la nia del napalm. Mientras crmenes parecidos ocurren todos los das, en los cmodos y privilegiados salones de EEUU y el primer mundo (propietarios de Dios, el dinero, las armas y la razn) se trocean langostas a carcajadas y se alzan, entre eructos, calzoncillos y bragas mojadas, copas de Champagne donde se refleja el acerado rostro de los triunfadores y los que nacieron en cunas de oro bajo araas de cristal.


Notas

-1- Los kurdos ayudaron a EEUU, la UE y Rusia a combatir al Estado Islmico (EI) en plena guerra siria. En la I Guerra Mundial apoyaron a los aliados contra el Imperio Otomano y lograron, mediante el Acuerdo de Svres (Francia) el reconocimiento de un Estado Independiente (El Kurdistn). Sin embargo, ese pacto nunca se respet y fue sustituido por el Acuerdo de Lausana (Suiza, 24 de julio de 1923) mediante el cual se reparti el territorio otomano entre los Estados entre los que se encuentra actualmente dividido.

-2- Selahedn venci en la batalla de Hattin a los cruzados, tras lo cual volvi a recuperar Jerusaln y la Tierra Santa para los musulmanes. En el largometraje de Ridley Scott (Blade Runner, Alien el Octavo pasajero, Gladiator), se describe a un Sultn tolerante con las tres religiones monotestas y el episodio en el que un Saladino compasivo decide esperar a que muera el rey leproso -ya muy enfermo- para lanzar el ataque para tomar la ciudad sagrada. El cineasta britnico nos recuerda que cristianos, rabes y judos llevan disputndose miles de aos Palestina y lamenta que ese conflicto siga en pleno siglo XXI, como si alguien hubiera echado una maldicin para que sea imposible una alianza entre hombres de diferentes culturas y religiones que adoran a un dios trifronte.

-3- Sobre esa compra de esclavas por Internet, generalmente muchachas procedentes de pases pobres de frica y Asia, acaba de dar un documental la BBC que he tenido el deshonor de ver en su totalidad.

Blog del autor: https://www.nilo-homerico.es/reciente-publicacion/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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