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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-11-2019

Sobre el acuerdo del PSOE y Unidas Podemos
Alivio e incertidumbre

Ramn Zallo y Xabier Oleaga
Rebelin


El acuerdo del PSOE y Unidas Podemos (UP) para formar un Gobierno de coalicin es, en principio y si llega a cristalizar, una buena noticia. Lo es ms por aquello que parece evitar de entrada, que por las expectativas a futuro. El horizonte se presenta de hecho bajo el signo de la incertidumbre y la inestabilidad en un marco previo de profunda involucin.

Como los nmeros no dan para un gobierno del PP apoyado en la derecha fascista y Cs, ese acuerdo bloquea la eventual alternativa de un gobierno PSOE lastrado por un pacto con la derecha. Ello habra supuesto un a limitacin de los derechos sociales ante el panorama de desaceleracin econmica, un neonacionalismo espaol rampante y ms involucin en direccin preconstitucional.

Hacia ah apuntaban algunas amenazas y decisiones recientes del Gobierno de Snchez: Los vetos a determinados debates de los parlamentos autonmicos, la intervencin de webs sin orden judicial, la insercin de las convocatorias de referndums en el Cdigo Penal, un nuevo 155 expreso, operaciones de deslegitimacin de soberanismos emergentes, etctera. Todo ello iba en lnea con el bandazo d el Tribunal Constitucional en 2010 cuando rompi en Catalunya una regla de oro del principio de la separacin de poderes y del Estado Autonmico: el respeto al veredicto popular de un referndum estatutario celebrado tras su paso por las Cortes.

El alivio por el acuerdo, por otra parte, no descansa en la seguridad de su desarrollo. El abrazo entre Snchez e Iglesias, lejos de transmitir energa y vocacin de proyecto, pareca representar un gesto de auxilio mutuo en horas bajas, un apoyarse para no caerse. Entre los dos se dejan casi 1,4 millones de votos respecto de las elecciones de abril, que no se compensan con los 554.000 recogidos por el Ms Pas de Errejn.

Algunas concesiones obtendr UP, que es quien ms arriesga. Se juega su ser o no ser, su futuro. Hace meses pudo haber optado por un apoyo parlamentario condicionado al acuerdo sobre un Programa de Gobierno que le dejara autonoma para vigilar su cumplimiento. Y, sobre todo, le hubiera dado un rol de alternativa. Ahora las posibles concesiones explcitas a UP no parece que puedan ser de gran calado, mientras asume un a responsabilidad de Gobierno que le compromete. Cabe vaticinar que el programa ir ms en una lnea social-liberal que socialdemcrata, ms de acuerdo con no tocar las bases del Estado de las Autonomas que de amparar la expresin democrtica de las reivindicaciones nacionales vascas y catalanas. Nos gustara equivocarnos.

Marco de fondo

Los polvos de la Transicin se han convertido en los lodos de la involucin. Estamos instalados en una onda larga involucionista que pone en crisis poltica, constitucional y social algunas bases del rgimen del 78. No sabemos si va a saldarse con una progresin hacia adelante -regeneracin y democracia- o hacia atrs -restauracin, vetos y bipartidismo-.

Ese proceso involutivo ya comenz a expresarse tempranamente en los 80 con la LOAPA y el terrorismo de Estado; en los 90 con las leyes de excepcin antiterrorista; en el primer decenio del siglo con la negativa a tramitar y negociar el Plan Ibarretxe y el derecho a consulta. En la ltima etapa la secuencia es frentica: Ley Mordaza omnibus como respuesta a las secuelas del 15-M; conjunto de tropelas contra las instituciones catalanas y sus representantes, con especial protagonismo del Gobierno paralelo de los Jueces, a modo de nueva Inquisicin, esta vez de corte nacional-espaol.

El historial del PSOE al respecto no es precisamente brillante. Forma parte de las columnas del rgimen del 78 que slo reconoce la existencia de una nacin, la espaola; que impuso la Monarqua; que impidi la depuracin del rgimen anterior y la educacin democrtica; y que formaliz la desmemoria y la impunidad sobre el franquismo.

Ciertamente el marco es difcil, minado por la agresividad de las derechas y su coro meditico, por la abierta hostilidad de las fuerzas econmicas y por la discrecionalidad conservadora de la alta judicatura, promotora de una democracia militante que impone la adhesin a una determinada lectura de la Constitucin.

Como contrapunto, a penas se ha subrayado otro dato de fondo. Junto al despertar de la derecha fascista, en el 10-N han eclosionado los soberanismos nacionales. Suman 35 escaos. A ellos hay que aadir otros cuatro partidos perifricos (sin incluir a Navarra Suma). La declaracin de Llotja de Mar que firmaron muchos de ellos aparece como parte de un programa comn.  

Un programa necesario  

Tras aquel abrazo, lo previsible es un Gobierno frgil y una coyuntura inestable que se ir resolviendo a salto de mata, con riesgo de naufragio. Sin embargo, esa tendencia podra transformarse desde un acuerdo programtico amplio y audaz de una nueva mayora solvente, basada en las mejores tradiciones democrticas y participativas. Est en manos del PSOE hacerlo o no, y del resto exigirlo, incluso ms all del pase ms o menos forzado de la investidura.

Hay algunas lneas para ese programa: la pedagoga antifascista, la democratizacin del Estado (revisin de la ley Mordaza, amnista a catalanes y catalanas encarceladas, desjudicializacin de la poltica, agenda vasca, respeto a los derechos sociolingsticos), derechos sociales (revisin de las reformas laborales anteriores, educacin, sanidad, salario mnimo, pensiones, temporalidad..), administracin econmica pro-activa con apuesta por el I+D+I y nuevos sectores, nueva fiscalidad con incidencia en grandes patrimonios y las transnacionales bancarias o tecnolgicas que evaden impuestos y curso a consultas democrticas.

Trado ese acuerdo a Euskal Herria, ponemos el acento en dos temas centrales y urgentes. El Parlamento Vasco espera para el 30 de este mes el informe de la comisin de expertos sobre el nuevo estatus para la Comunidad Autnoma de Euskadi. Decenas de personas presas, sus familiares y miles de allegados, esperan del Gobierno espaol una nueva poltica penitenciaria, en la idea de ir vaciando las crceles. Son incgnitas que propugnamos despejar en el sentido del derecho a decidir y de los derechos humanos, respectivamente.

Ramn Zallo y Xabier Oleaga, en nombre de Demokrazia Bai

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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