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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2019

Primavera de la dignidad

Movimiento Dignidad Popular-El Bosque
Rebelin


El oasis neoliberal chileno, su implosin y la estrategia del Gobierno

Chile es una larga y angosta faja de desigualdad. Tras la instalacin del neoliberalismo a sangre y fuego (que es el nico modo posible en que puede instalarse un modelo que desprotege a las mayoras sociales), Chile se convirti en un lugar progresivamente ms inhspito para vivir. Y, al mismo tiempo que estimulaba el consumo insaciable y el individualismo exacerbado, gener un deterioro en la capacidad real para lograr dicho nivel aspiracional, supliendo aquello con deuda. En el plano econmico-social, uno de los aspectos ms relevantes es quizs que la fragmentacin productiva (las grandes industrias del capitalismo desarrollista que producan un artculo terminado se fragmentan en cadenas productivas en que cada parte del producto final se produce por empresas distintas) repercute a tal punto en la vida social que genera una atomizacin de lo colectivo, una ruptura de la identidad social en pequeas identificaciones parciales que dificultan el reconocimiento en el otro. El oficinista no se identifica como parte de una misma clase con el obrero industrial, aunque tengan en comn la venta de su capacidad laboral como nico modo de subsistir. As mismo, el Estado jibarizado, marginado de su funcin de proteger los derechos sociales, qued relegado a simple subsidiario del gran capital. Todo estrechamente regulado por un marco legal (Constitucin del 80) diseado para evitar cualquier camino que pudiera poner en cuestin la ultraliberalizacin instalada durante la dictadura.

Esta forma fundamentalista de capitalismo ha conducido como era de esperar a la agudizacin veloz de las contradicciones sociales, a una tensin cada vez ms inextensible entre la clase poseedora y dominante y las distintas clases y sectores que componen al pueblo dominado y explotado (con todas sus caras).

En nuestro pas, las fisuras comenzaron a evidenciarse ms notoriamente con algunos hitos conocidos, luego de un ciclo de protestas estudiantiles principalmente, durante la dcada de los 90: el mochilazo del 2001, la revolucin pinguina del 2006, el estallido estudiantil del 2011, el levantamiento social de Magallanes el mismo ao, el movimiento reivindicativo de Aysn y Freirina el 2012, pasando por la gran movilizacin No+AFP del 2017 y el auge del movimiento feminista el 2018.

Sin embargo, el estallido social iniciado el 18 de octubre ha sido probablemente el ms grande e intenso de las ltimas dcadas. La chispa, no poda ser de otra manera, la encendieron los estudiantes secundarios quienes vienen cumpliendo el rol de vanguardia, de catalizador, de los procesos sociales transformadores hace bastante tiempo. Una simple campaa por la evasin tras el alza del pasaje del Transantiago se convirti abruptamente en una gran protesta popular. Y lo que inicialmente fue un contagio entre secundarios para promover la evasin, pronto se convirti en la canalizacin del descontento mayoritario de la poblacin trabajadora por tantos aos de usurpacin, por tantos aos de sufrir tremendas inequidades en el acceso a educacin, salud, pensiones, con gobiernos de una Concertacin que abander el proyecto neoliberal de la dictadura (completando las privatizaciones de servicios bsicos y corroborando la Constitucin pinochetista con la firma de Ricardo Lagos) y que ha tenido como aliada estratgica a la derecha ms dura.

En primera instancia, la respuesta del gobierno fue la represin, estado de emergencia y toque de queda, que revivi tristemente a la dictadura de antao con milicos y pacos golpeando a la gente, torturando, violando, asesinando, lo que hizo recordar que como muchos sabamos el para que nunca ms era una ilusa consigna y que las fuerzas de orden haran exactamente lo mismo que en dictadura porque tienen la misma formacin ideolgica y cumplen el mismo rol de proteccin de los intereses de las clases dominantes. Los montajes, evidenciados largamente durante estas jornadas, con pacos y milicos construyendo barricadas, infiltrndose en ferias libres para promover el saqueo y el miedo, iniciando el fuego de grandes tiendas, bancos y -probablemente- estaciones de metro, han tambin evidenciado la guerra sucia que stos siguen y seguirn perpetrando para quitar legitimidad a las demandas sociales, amedrentar, generar conflictos entre sectores del pueblo y de ser necesario eliminar a dirigentes sociales (tal como se ha hecho recientemente hacindolos pasar por suicidios).

Luego de la represin intensiva, tras comprender que no podra aplacar la protesta, el gobierno realiza propuestas irrisorias. Por supuesto, la protesta no se apag sino que se masific an ms concentrndose slo en Plaza Italia alrededor de 1 milln y medio de personas.

La masividad junto con la imposibilidad de identificar cabezas polticas llev al ejecutivo a buscar una estrategia comunicacional con la que hizo el ridculo: el ataque extranjero, cubano-venezolano, aliengena, incluyendo el demonio de moda: los agentes rusos. Algo que se volvi absolutamente intragable hasta el punto que debieron dejarlo de lado para pasar a decir que validaban las demandas populares.

Entonces, el gobierno hizo un nuevo viraje tctico: ya escuchamos a la gente, ahora, volvamos a la normalidad. Pese al levantamiento del estado de emergencia y del toque de queda y a toda esa campaa secundada por los grandes medios de comunicacin (volviendo a transmitir programas de entretencin, partidos de ftbol, etc. y acallando las jornadas de manifestaciones) que apuntaba a dar sentido de normalizacin de la vida, la protesta no merm como esperaban. Las grandes concentraciones y marchas se sucedieron a lo largo del pas, aunque ms centralizadas (en la periferia ya no se observa el nivel de movilizacin de las primeras semanas). Por supuesto, la represin policial se ha mantenido para coartar las protestas. De acuerdo a la Sociedad de Oftalmologa de Chile, desde el 19 de octubre al 13 de noviembre (slo en la Unidad de Trauma Ocular del Hospital del Salvador), se presentaron 193 pacientes con traumas oculares severos, 34 pacientes con estallido ocular o herida penetrante ocular (mayormente provocados por balines), 29 pacientes con prdida total de la visin del ojo afectado y 48% con disminucin severa de la visin, adems de 55 casos en otros centro de atencin en Santiago y regiones en el mismo perodo (todo un rcord mundial por cuanto el conflicto palestino-israel tiene un registro de 154 casos en6 aos!).

Tras la migracin de las protestas hacia el barrio alto, Piera volvi a virar su estrategia hacia la intensificacin de la represin llamando inmediatamente al Consejo de Seguridad Nacional y levantando una agenda orientada a reforzar la represin poltica hacia el levantamiento social (ley antiencapuchados, ley antibarricadas, ley antisaqueos, reforzamiento de la proteccin policial y de la PDI, reforzamiento de la inteligencia poltica), pero encontrando resistencia dentro de su propio bloque. Esto seala una tendencia previsible hacia la mantencin de la estrategia de criminalizacin de la protesta y el esmero en apagar a punta de violencia el alzamiento, al mismo tiempo que quitar legitimidad social y dividir al pueblo.

Un factor que ha pasado desapercibido es la incidencia poltico-militar del ejrcito norteamericano a travs del Comando Sur en la base de Con-Con, enfocada a la instruccin de las fuerzas represivas en torno al control antisubversivo urbano de la poblacin civil desde el 2012 tras su inauguracin (un ao despus de las protestas estudiantiles del 2011). El tipo de formacin no ha cambiado sustancialmente desde la terriblemente clebre Escuela de las Amricas. Chile es una pieza importante en Latinoamrica en tanto constituye (constitua) el paradigma del xito del neoliberalismo y posee importantes recursos naturales en su territorio (mayor reserva de cobre, segunda reserva mundial de litio adems de sus reservas de agua dulce, entre otros), por lo que cabe pensar que el pas del norte tiene un inters tremendo en mantener el control del pas del modo que sea necesario. Los ms grandes asesinos y defensores de la desigualdad deben estar no slo atentos, sino con agentes en terreno.

 

Del debate constituyente al oportunismo de un sector del Frente Amplio

Dentro de todas las demandas, poco a poco el debate en torno a una nueva constitucin se volvi uno de los temas centrales de la coyuntura y su abordaje ha estado en pleno apogeo desde, al menos, 2-3 semanas, con negociaciones cupulares del gobierno y su bloque con partidos de la oposicin (incluyendo los de la ex-Nueva Mayora y FA, stos ltimos incluso con un intento temprano de negociacin que fue desenmascarada por organizaciones de la Mesa Social lideradas por la ACES). En dichas negociaciones se vena jugando una salida pactada, intermedia, que no pusiera en peligro los intereses de los grandes grupos econmico-polticos pero que fuera lo suficientemente representativa como para descomprimir la presin social. En este sentido, el esfuerzo del gobierno por levantar dilogos ciudadanos (no vinculantes) se enmarcaron dentro de esa estrategia, pero fracas estrepitosamente. Posteriormente, el gobierno anunci de hecho la formulacin de una nueva constitucin a partir de un Congreso Constituyente (los mismos que han provocado esta crisis daran la solucin!).

Tras el rechazo, inclusive dentro de sus propias filas, el gobierno se ve obligado a generar una mesa de negociacin -siempre por arriba y a espaldas del pueblo movilizado- la cual culmin la madrugada del 15 de noviembre con un publicitado Acuerdo por la Paz Social y Nueva Constitucin, donde los mismos partidos polticos vinculados a privatizaciones, corrupcin, represin poltica, etc., ms parte del FA (RD, PL, Comunes y Boric) montan un acuerdo como siempre lo han hecho, sin pudor alguno de dejar nuevamente de lado a las organizaciones sociales. Lamentablemente, los sectores del FA que se han sumado entusiastas a esta maniobra de la casta poltica tradicional se han graduado de oportunistas. El ambiente de triunfalismo que intentaron instalar al da siguiente logr permear a la poblacin ms incauta pero prontamente se esparcieron los cuestionamientos y las denuncias en contra de este acuerdo establecido por la misma casta poltica que nos trajo a donde estamos. No se les puede creer ni lo que rezan, menos se puede confiar que estarn dispuestos a las transformaciones sociales profundas que se requieren porque stas implican destruir el paraso de sus fortunas.

 

La potencia de la protesta popular, nuestras debilidades y nuestras perspectivas

Esta revuelta popular ha logrado visibilizar demandas profundas, multidimensionales, algunas de las cuales atacan el corazn del neoliberalismo chileno, y que podramos resumir en los siguientes puntos (extrados de diversas propuestas emergidas desde el mundo popular volcado en las calles):

 

Demandas mnimas e inmediatas

Comisin de justicia y DD.HH: justicia por los abusos de DD.HH. cometidos por fuerzas de seguridad durante las protestas contra el pueblo. No se puede aceptar otra vez la impunidad. Esto implica:

- Exigir la renuncia de Piera

- Libertad a los presos polticos

- Intervencin y reforma profunda en Carabineros y PDI

Asamblea Constituyente para formulacin de una Nueva Constitucin, decidida y debatida por el pueblo a travs de asambleas y cabildos con capacidad vinculante. No a los acuerdos por arriba a espaldas del pueblo.

Gratuidad en transporte para estudiantes y tercera edad.

Congelamiento de tarifas de servicios bsicos (agua, luz, gas) y regulacin de precios en productos bsicos (alimentos y medicamentos)

Trabajo digno:

- Ajuste del sueldo mnimo a 500 mil pesos

- Jornada laboral de 40 horas

- Negociacin ramal y huelga efectiva

 

Programa Mnimo

Transporte pblico estatal : considerando que el transporte pblico chileno es de los ms caros del mundo, ste debe centrarse en la eficiencia y bajo costo, eliminndose el sistema TAG y la concesin de autopistas a privados.

Fortalecimiento del sistema de salud pblica en vas de construir un sistema nico de salud para todos, eliminando las diferencias con instituciones privadas y militares/policiales, adems de aumentar el gasto pblico en salud a un 6% del PIB, fortalecer la atencin primaria y regular los precios de medicamentos.

No + AFP : pensiones dignas, bajo un sistema de reparto.

Proteccin ambiental : fin a las zonas de sacrificio, estudio de proyectos industriales que cuiden el medio ambiente, devolver el agua al pueblo (reestatizar), cambiar la matriz productiva extractivista.

Derecho a vivienda digna

Educacin pblica, gratuita y de calidad .

Estado plurinacional y desmilitarizacin del territorio mapuche .

Respeto a todas las identidades de gnero

Nacionalizacin de los recursos naturales estratgicos (litio, cobre, molibdeno, yodo, agua).

Anulacin de la Ley de Pesca que solo favorece a los grandes grupos econmicos

Reforma tributaria que alivie la carga al pueblo y aumente la recaudacin entre las grandes riquezas del pas.

Lucha contra la corrupcin poltica y econmica

Reforma a las FF.AA y de orden : modificacin curricular que incluya respeto a los DD.HH. (y agregaramos, comprensin de la historia de Chile con nfasis en el rol poltico que el ejrcito ha cumplido reprimiendo al pueblo), incorporacin a las actividades y labores comunitarias, disolucin de los privilegios de la oficialidad incluyendo mecanismos de ascenso basados en currculum.

 

Tras la ltima jugada comandada por el bloque en el poder ha sido la proclamacin con bombos y platillos del Acuerdo por la Paz y la Constitucin como un modo de darle una salida pactada y controlada a la coyuntura, se evidenci con mayor fuerza que lo que en un comienzo constituy una ventaja para el movimiento de protesta (la espontaneidad, la prescindencia de referentes polticos) comenz a tornarse, hace 1 semana al menos, una debilidad. En este estadio del levantamiento social, la falta de conduccin poltica, de un referente canalizador, que emerja del propio pueblo y sus organizaciones y que sea capaz de cualificar las luchas populares, darles coherencia y horizonte estratgico, comienza a penar (teniendo en cuenta que ni el PC ni el FA han demostrado ser alternativas representativas y que las organizaciones sociales no han logrado an confluir en una expresin poltica con capacidad de liderazgo). A lo largo de la historia de Chile, nos dice Gabriel Salazar, los grandes estallidos sociales (1903 en Valparaso, 1905 y 1957 en Santiago hasta 1983 y 1987 en plena dictadura), que hicieron tambalear el edificio socio-poltico del pas, no lograron madurar hacia una revolucin que pudiera transformar la estructura del sistema social debido en primer lugar a la falta de cualificacin poltica, a la falta de autoconciencia y autorrepresentatividad, quedando a merced de operadores polticos que transan rpidamente sus intereses en pos de logros mezquinos.

Este vaco de referentes polticos populares hoy en da como ha ocurrido siempre busca ser llenado por la elite poltica tradicional y el oportunismo de izquierda.

Por el lado del bloque en el poder, los partidos de la otrora Concertacin (PS, PR, PPD; y la DC que siempre en estas circunstancias se ladea hacia la derecha), as como los partidos de la derecha tradicional (UDI, RN, Evpoli) que intenta sobrevivir a Piera, siendo parte de los principales responsables de la instalacin del modelo neoliberal en Chile, slo se realizan concesiones estrictamente necesarias para calmar el clamor popular. En la actual coyuntura, Desbordes (presidente de RN) est siendo levantado por los medios de comunicacin y su bloque como un lder flexible y audaz, buscando lograr salir de esta crisis con un posible candidato presidencial con potencial.

Mientras, en el campo popular, el PC y buena parte del FA, han mostrado un fuerte inters por catapultarse como alternativas presidenciables principalmente y masifican la convocatoria a un nuevo pacto social que no referencia la transformacin estructural del capitalismo chileno sino un nuevo acuerdo de gobernabilidad. En este sentido, no es descabellado que stos puedan junto con partidos de la ex-Concertacin constituir una nueva alianza reformista, que otorgue gobernabilidad al capitalismo chileno (una nueva Concertacin) con reformas de menor intensidad (aunque se veran presionados por el Chile que despert).

Por su parte, las organizaciones populares, aun cargando la atomizacin desde los mrgenes de la escena poltica, intentan conducir el movimiento desde la base a travs de las asambleas territoriales o cabildos autoconvocados y desde la calle.

Mesa de Unidad Social , en tanto agrupa una gran cantidad de organizaciones sociales, gremiales y sindicales, tiene el potencial de representatividad por su transversalidad pero tampoco ha logrado asumir el liderazgo del movimiento en tanto ha primado la visin de un pie en la calle y el otro en el Congreso llevando a que la ACES, como representante de los estudiantes secundarios, se retirara de dicho espacio denunciando que exista la tendencia a enmarcar el movimiento en la institucionalidad y negociar a espaldas del pueblo.

Otro gran factor que pena dentro del campo popular es la an escasa movilizacin de sectores de trabajadores que debieran constituir el cuerpo de esta rebelin. Sin el pueblo trabajador organizado no hay posibilidad de lograr transformaciones estructurales como las que se demandan. Sin embargo, unificados, varios actores sindicales y gremiales (Coordinadora Nacional de Trabajadores y Trabajadoras No + AFP, CUT, Unin Portuaria de Chile, Unin de Sindicatos de la Minera, Sindicato Interempresa Nacional de Trabajadores de la Construccin y Montaje Industrial (SINTEC), Colegio de Profesores y Asociacin Nacional de Empleados Fiscales (ANEF)) han hecho llegar a Piera el Pliego de las y los Trabajadores de Chile, con un llamado a Paro Nacional que se efectu el 12 de noviembre y al cual se plegaron varios sectores de trabajadores (aunque los mineros no adhirieron finalmente, confirmando su apelativo de antao de aristocracia obrera). Sin embargo, la escasa participacin a lo largo de este mes de protestas, demuestra falta de madurez poltica y voluntad de lucha en el pueblo trabajador que debe ser abordado colectivamente por los trabajadores organizados.

Por su parte, los cabildos ciudadanos convocados por municipios de diverso origen partidario que han permitido efectivamente iniciar un proceso de participacin y canalizacin de las inquietudes populares que apuntan hacia un cambio de constitucin mayoritariamente en funcin de una Asamblea Constituyente, han sido abortados en gran medida luego del acuerdo por la paz. Mientras, el surgimiento de asambleas territoriales o cabildos autoconvocados que provienen desde sectores sociales y que igualmente apuestan a la gestacin de una Asamblea Constituyente como nica alternativa pero resguardando la instrumentalizacin de estos espacios por parte de partidos polticos que pretendan encarrilarlos hacia su reduccin como masa electoral, han mostrado mayor potencialidad organizativa a largo plazo.

 

Sin justicia no hay paz: Chile no se vende

Por ltimo, tras 4 semanas de protesta resulta importantsimo lograr que este hito histrico constituya un evento que levante la autoestima popular, algo que en algn sentido ya ha sido logrado por cuanto hoy en da buena parte de la poblacin cree que el pueblo, la comunidad, puede lograr transformaciones importantes a travs de la movilizacin social. Ya es un hecho que el pueblo ha corrido el cerco varios metros ms all. Todo lo que la casta poltica ha cedido ha sido exclusivamente por la vigorosa lucha popular.

Pero al mismo tiempo, necesitamos que este hito potencie la organizacin, la coordinacin y la planificacin de las luchas sociales para darle perspectivas estratgicas. En este sentido, las asambleas territoriales y populares autoconvocadas (mucho ms que los cabildos municipales, ms instrumentalizables por partidos o instancias institucionales que pueden limitar su desarrollo y expresin) resultan espacios prometedores que deben ser multiplicados y fortalecidos de tal modo que puedan absorber al resto de iniciativas, empujando hacia la convocatoria de una Asamblea Constituyente como nico modo vlido y legtimo para generar una nueva constitucin.

Ahora, es fundamental llamar la atencin respecto a una cosa: sabemos que las demandas estructurales, tales como cambiar las AFP (el gran mercado de capitales para los grupos econmicos), el fortalecimiento de la salud pblica o la nacionalizacin de los recursos naturales estratgicos, en tanto atentan directamente contra el corazn del modelo neoliberal chileno (o sea, los intereses de los grandes grupos econmicos), implicar una fuerte resistencia del bloque dominante; bastante ms intensa que la que hemos observado en las ltimas semanas. Si la estrategia de cooptar la protesta a travs de esta negociacin de la casta poltica que intenta pasar como un gran y representativo acuerdo nacional no logra contener la marea popular, volvern a mirar hacia las instituciones castrenses y policiales. No debemos olvidar y el actuar de milicos y pacos durante el estado de emergencia y los toques de queda nos volvieron a poner los pies sobre la tierra que el ltimo eslabn es la fuerza militar de los ricos. No nos puede volver a pasar que con lxs compaerxs asesinadxs, mutiladxs, violadxs y la potente fuerza de nuestro pueblo alzado no podamos defender o enfrentar la revancha de los ricos. Si hay algo que nos ha enseado la historia de Chile y Latinoamrica es que las intervenciones militares son la regla cuando hay que aplacar las luchas sociales (y el golpe cvico-militar contra Evo en Bolivia es un recordatorio dramtico). De aqu que la planificacin estratgica desde el mundo popular debe comenzar a tejerse considerando en profundidad todas las variables de esta crisis poltica y las perspectivas de la lucha de clases reagudizada.

En lo inmediato, creemos que las tareas emergidas desde la movilizacin popular pueden resumirse en:

a) No soltar las calles . Continuar con la protesta popular hasta que se logre un piso mnimo para asegurar las transformaciones sociales que se requieren.

b) Elevar los niveles de organizacin, coordinacin y accin conjunta entre las organizaciones populares tomando como centro aglutinador los cabildos o asambleas autoconvocadas para dar perspectiva estratgica a la protesta popular y relanzar la lucha por una vida digna para el pueblo.

c) Denunciar fuertemente el Acuerdo por la paz social y nueva constitucin como un acuerdo ilegtimo, como un nuevo engao, una nueva negociacin a espaldas del pueblo, que no puede ser aceptado por cuanto no cont con la participacin de las organizaciones sociales.

d) Exigir el cumplimiento de las demandas mnimas e inmediatas y comenzar a abordar las soluciones para el programa mnimo.

e) Por ltimo, escuchemos ms a quienes han sido el catalizador de este despertar del pueblo. La sabidura est del lado de los estudiantes secundarios.

 

Hemos transitado de la potencialidad a la posibilidad a lo largo de las ltimas dcadas; ahora, la gran labor ser pasar de la posibilidad a la realidad.

Chile no se vende!

No hay acuerdos sin el pueblo!

Corrimos el cerco, ahora tenemos que tomarnos la dignidad por asalto!

Luchemos hasta que valga la pena vivir!

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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