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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-11-2019

El irrisorio y esperpntico presupuesto de la Eurozona

Juan Francisco Martn Seco
Contrapunto


Hace aproximadamente un mes, nada ms pactar el Eurogrupo la creacin de ese simulacro de presupuesto para la Eurozona al que ha designado con el nombre pomposo -en la Unin Europea todo es pomposo- de Presupuesto para la Competitividad y la Convergencia (BICC, por sus siglas en ingls), me propuse comentarlo en estas pginas. La acumulacin de noticias, muchas de ellas si no ms importantes, s ms coyunturales y, por lo tanto, con mayor probabilidad de quedar desfasadas, me ha inducido a posponer la tarea hasta este momento.

En realidad, a quien haya seguido la historia de la Unin Europea no le puede causar sorpresa (en contra de lo que deca el editorial del diario El Pas el pasado 12 de octubre) lo acordado. Sigue la tnica de todas las reformas. La trayectoria siempre es la misma. Primero son muchas las voces que plantean la conveniencia, cuando no la necesidad. A continuacin, se origina una enorme oposicin por parte de algunos pases, principalmente los del Norte, y al final se llega a un acuerdo a base de descafeinar la medida, de manera que solo permanezca el nombre. Buen ejemplo de ello lo constituye la Unin Bancaria, que ha quedado reducida a transferir las competencias de inspeccin y liquidacin de algunas entidades financieras (solo de algunas), pero ni hablar de que los costes de las futuras crisis bancarias se asuman por el conjunto de la Eurozona. Ni siquiera ha prosperado, ni prosperar, el Fondo de Garanta de Depsitos europeo, y si se crea alguna vez ser con condiciones tales que est ausente todo factor de mutualizacin, es decir, cualquier asuncin colectiva de las prdidas.

De una manera o de otra, las reformas que a menudo se plantean, y que seran totalmente necesarias para el funcionamiento correcto de la Eurozona, o son rechazadas o se desnaturalizan, de modo que lo que se acuerda no tiene nada que ver con lo propuesto, ni con el nombre que se le asigna, pero sirve para que los botafumeiros de la Unin Europea echen las campanas al vuelo y alaben la enorme, segn ellos, conquista conseguida. Los mandatarios internacionales resultan a menudo patticos, especialmente los del Sur, cuando al terminar una cumbre comparecen ante la prensa cantando victoria y encomiando lo mucho conseguido. Y al mismo tiempo no tienen ms remedio que reconocer que faltan todos los elementos esenciales para que la medida funcione; pero ellos parecen no darle a esto ninguna importancia, se conforman con el nombre.

Macron se present como el salvador del euro, jactndose de que haba convencido a Merkel -y por lo tanto a los pases del Norte- de la necesidad de crear un presupuesto para la Eurozona, y Espaa se subi al carro proponiendo un Seguro de Desempleo Comunitario. Pues bien, la montaa pari un ratn. Y, sin embargo, tanto el ministro de Hacienda francs como la ministra de Economa espaola se mostraron muy contentos con el roedor. Nadia Calvio, ese portento, segn el presidente del Gobierno, columna y baluarte para afrontar la prxima crisis, ha manifestado que se han conseguido todas las reivindicaciones que planteaba Espaa: que el presupuesto fuese anticclico, redistributivo, y que la percepcin de los recursos no estuviese sometida a reformas ni ajustes especiales. No obstante, nada dice acerca de su escasa cuanta, factor que invalida todos los dems. El futuro presupuesto nace con 13.000 millones de euros, lo que representa el 0,01% del PIB de la Eurozona. Con esa cantidad es imposible que pueda tener alguna efectividad, tanto ms cuanto que no se va a nutrir con fondos nuevos, sino que estar incorporado al Marco Financiero Plurianual (MFP) para el periodo 2021-2027.

Dos son las finalidades principales que debe cumplir el presupuesto de cualquier Estado, y se supone que son las que debera cubrir tambin un verdadero presupuesto de la Eurozona: instrumentar una poltica anticclica y ejercer una funcin redistributiva. Y ambas son totalmente imprescindibles para que la Eurozona pueda mantenerse.

Draghi viene avisando desde hace tiempo que la poltica monetaria ha dado de s todo lo que poda dar y que precisa ser complementada por la poltica fiscal. El hasta ahora presidente del BCE no solo ha recomendado que las naciones con margen presupuestario, como por ejemplo Alemania u Holanda, pongan en marcha polticas expansivas, sino que antes de dejar el cargo ha insistido en la necesidad de que se crease en la Eurozona un instrumento global capaz de aplicar polticas anticclicas. Se sumaba as a las mltiples voces que venan remarcando que una moneda nica necesita la unin fiscal, es decir, un presupuesto comunitario.

Resulta, sin embargo, imposible que el proyecto aprobado el mes pasado por el Eurogrupo pueda cumplir este objetivo. Solo el 20% de su dotacin, 3.400 millones de euros, podr dedicarse a esa funcin anticclica, esto es, tan solo un 0,003% del PIB de la Eurozona. Para ser conscientes de la insignificancia de la cifra y de su inutilidad en momentos de crisis nada mejor que compararla con las cantidades empleadas en la pasada recesin en los rescates de pases con dificultades: Grecia, 273.000 millones de euros; Portugal, 78.000; Irlanda, 85.000; Espaa, 41.000; etc.

La otra funcin sustancial de cualquier presupuesto es la redistributiva, que sirve para corregir las desigualdades generadas por el mercado y derivadas de toda unin monetaria. El euro naci con esta bsica carencia, que ha puesto siempre en duda su viabilidad. De ah, la necesidad de crear en la Eurozona un presupuesto que asuma esta funcin. Pero lo acordado por el Eurogrupo es una broma de mal gusto, incapaz tambin de cumplir este objetivo. En primer lugar, y principalmente, por lo ridculo de su cuanta, pero, por si esto fuese poco, por las normas establecidas de funcionamiento, que dejan reducido al mnimo su potencial de cohesin territorial.

Aun cuando en principio pudiese pensarse que, tal como se ha diseado, el BICC tiene una finalidad redistributiva, ya que el 80% se repartir entre las naciones atendiendo a la poblacin y a la renta per cpita, enseguida se llega a la conclusin de que tal disposicin queda casi compensada y anulada por el hecho de que ningn pas pueda recibir menos del 70% de lo aportado y, adems, cada proyecto debe ser financiado en un 25% por los presupuestos nacionales. Espaa y Francia han presentado como un gran triunfo frente a Holanda y Austria que se reduzca a la mitad (12,5%) la cofinanciacin de los Estados que se encuentren en dificultades. Ciertamente poca cosa, y menos aun cuando se estipula que la rebaja en la aportacin del presupuesto nacional no debe compensarse con un incremento en la parte financiada por el BICC.

Como se puede observar, lo pactado por el Eurogrupo poco tiene que ver con las primeras promesas lanzadas a bombo y platillo por Macron, ni con los planteamientos que el Gobierno de Espaa vena realizando, agarrado al estribo de Francia. No obstante, al terminar la reunin todos se mostraron muy satisfechos. El ministro de Economa y Finanzas francs, Bruno Le Maire, habl del importante paso dado y de que los socios del euro deban estar orgullosos del acuerdo alcanzado tras las difciles discusiones. Nuestra ministra de Economa afirm que se encontraba francamente satisfecha, y que lo conseguido responde plenamente a los objetivos que se haba marcado Espaa. El que no se contenta es porque no quiere.

En su afn por cantar las excelencias del Gobierno de Pedro Snchez, el diario El Pas public dos das despus del acuerdo, el 12 del mes pasado, un editorial que debera pasar a los anales como ejemplo de estulticia y sectarismo. Apareci con el subttulo El pacto para el nuevo presupuesto es excelente, pese a su escasa cuanta. Es como si alguien dijese tengo un trabajo magnfico pese a que el salario mensual es solo de un euro. Las flores que el editorial echa al proyecto resultan tanto ms extravagantes cuanto que poco despus reconoce que no entrar en vigor hasta 2021, y aun despus de este ao, segn afirma, la cuanta inicialmente contemplada, en el entorno de los 17.000 millones de euros para todo el periodo, es extremadamente modesta e insuficiente para afrontar, por ejemplo, una crisis de un empaque similar a la de 2008. Si se repitiese pronto y en esos mismos trminos, habra que echar mano, como entonces, de otras medidas de urgencia para afrontarla y de los nuevos instrumentos ya operativos (BCE, fondo de rescate).

Alguien puede pensar en serio que ante una nueva recesin sera posible emplear las mismas medicinas que en 2008? El propio BCE ha manifestado que la poltica monetaria no da ms de s, y todo indica que los pases a los que ya se someti a dursimos ajustes no resistiran de nuevo la misma terapia. No resulta creble que las poblaciones de Grecia, Portugal, Espaa, e incluso de Italia y de Francia, estuviesen dispuestas a tolerar devaluaciones internas como las de los aos pasados, sobre todo cuando muchos de los efectos de la anterior crisis permanecen vivos (endeudamiento pblico, desempleo, bajos salarios, situacin social y poltica etc.).

Los espaoles, sin embargo, no tenemos por qu preocuparnos. El candidato del PSOE ha encontrado la piedra filosofal, la receta para solucionar el problema, poner de Vicepresidenta econmica a la actual ministra de Economa. Todo arreglado. Pedro Snchez debe de creer que en Economa los problemas se solucionan como en poltica, a base de postureo. Bien es verdad que ese mal no es privativo de Snchez. La falta de consistencia se ha instalado en Espaa en el discurso econmico de todos los partidos. Ya el 4 de abril pasado publiqu en este diario digital un artculo titulado La insufrible levedad de los discursos econmicos de las formaciones polticas [1]. Creo que lo all dicho mantiene toda su vigencia, en especial la amnesia que afecta a nuestros polticos acerca de las limitaciones que impone la Unin Monetaria. El peligro consiste en que los hechos futuros nos los tengan de nuevo que recordar de forma traumtica.

Nota:

(1) https://www.republica.com/contrapunto/2019/04/04/la-insufrible-levedad-de-los-discursos-economicos-de-las-formaciones-politicas/

 

Fuente: https://www.republica.com/contrapunto/2019/11/14/el-irrisorio-y-esperpentico-presupuesto-de-la-eurozona/



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