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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-11-2019

Otros caen pero Cuba se mantiene Por qu?

Marcelo Colussi
Rebelin


La primera mitad del siglo XX, llegando hasta la dcada de los 70, estuvo marcada por grandes luchas populares contra el sistema capitalista. En ese marco de movilizacin social, pudieron darse varios procesos revolucionarios: las ya clsicas revoluciones obrero-campesinas de Rusia en 1917, China en 1949, Cuba en 1959, Nicaragua en 1979, las que comenzaron a construir modelos sociales alternativos al libre mercado; lase: socialismo, con logros espectaculares en todos los casos.

Junto a ello, a lo largo del siglo XX se registran otros alzamientos populares y revolucionarios victoriosos, con caractersticas particulares, enmarcados en largas guerras de liberacin nacional, luchas antiimperialistas y populares como Corea, Vietnam, Laos, Camboya, numerosos pases africanos (Angola, Mozambique, Libia, Etiopa, Repblica Popular del Congo, Benn, Mali, Tanzania, Ghana, Guinea). Todos ellos, tambin, se enfilaron hacia la construccin de alternativas socialistas. Es decir: sociedades no regidas por la empresa privada, la cual busca como fin ltimo el lucro personal, no importando a qu precio (destruyendo al ser humano y a la naturaleza).

Vale introducir tambin para el anlisis que aqu pretendemos al bloque de pases de Europa del Este, posteriormente signatarios de lo que se conoci como Pacto de Varsovia (Polonia, Hungra, Checoslovaquia, Alemania Oriental, Albania, Rumania, Bulgaria), que desarrollaron un modelo de sociedad no capitalista, en este caso bajo la gida de Mosc, que los transform en sus satlites luego de la Segunda Guerra Mundial. Aunque all ese socialismo no surgi como producto de una revolucin popular obrero-campesina sino a partir del triunfo del Ejrcito Rojo sobre los nazis, el paradigma reinante no era, hasta su cada alrededor de los aos 90 del pasado siglo, capitalista. A lo sumo, era un capitalismo de Estado manejado por una burocracia que hablaba un lenguaje marxista.

Incluso para el anlisis que aqu pretendemos, debera incluirse una serie de procesos socializantes que, sin salirse en sentido estricto de los marcos del libre mercado y la empresa privada, por la derecha fueron vistos como socialistas y, por tanto, peligrosos para su lgica. Nos referimos a todos los progresismos que se dieron para inicios del siglo XXI en Latinoamrica, impulsados en muy buena medida por la Revolucin Bolivariana de Venezuela y el carisma de su conductor: Hugo Chvez, procesos siempre ligados de forma consustancial con sus lderes: Brasil y el PT de Lula, Bolivia con Evo Morales a la cabeza, Ecuador y la Revolucin Ciudadana de Rafael Correa, Argentina y el matrimonio Kirchner-Fernndez, Uruguay y el carisma de Pepe Mujica.

En los pases socialistas, incluso con esta camada de progresismos de estos ltimos aos a los que podra designarse como socialdemcratas, redistribucionistas (populismos los llama la derecha), con marcadas diferencias entre s incluso, todos presentan elementos bsicos que los distancian de planteos capitalistas salvajes. En aquellos procesos histricos en que, alzamiento popular mediante, claramente s se construy el socialismo, hay elementos comunes bastante evidentes: las clases dominantes tradicionales (oligarquas terratenientes, gran empresariado industrial y comercial) perdieron sus privilegios (teniendo que marchar fuera del pas en muchos casos) as como sus fuerzas armadas, las que fueron transformadas en otra cosa, no al servicio de los tradicionales propietarios sino a favor del nuevo Estado socialista.

En todos estos procesos, con las grandes diferencias que pueden darse entre s inclusive, se comenz a hablar un nuevo lenguaje popular, se intent edificar, en mayor o menor medida, una nueva ideologa superadora de la anterior. Est claro, y es imperioso marcarlo desde el inicio, que todos estos procesos presentan marcadas diferencias. A veces, abismales. Son todos socialistas? Ello lleva a definir con claridad qu estamos entendiendo por socialismo. Pero -y esto es lo que se quiere remarcar ahora- para la perspectiva capitalista ms amplia, cualquiera de estas iniciativas huele a peligro. Para esta visin conservadora, la sola presencia de gente en la calle, la sola mencin de reforma agraria, de programas sociales, de pago proporcional de impuestos (quien ms tiene ms paga) o de elevacin del salario mnimo, enciende las alarmas. Suena a comunismo, en otros trminos. Y, por tanto: peligro!

Es difcil establecer con precisin cul de todas estas experiencias es la ms pura en tanto socialismo. En realidad, no hay pureza posible; cada experiencia hace lo que puede, siendo incomparable. El apego a los textos de Marx y Engels no es, necesariamente, una garanta de nada. En los pases de Europa del Este el materialismo histrico era catecismo obligado, pero eso no constituy una verdadera revolucin socialista. La prueba est que fue la misma poblacin la que pidi a gritos el regreso del capitalismo, viviendo esas burocracias pro soviticas como dictaduras. Libia, con la conduccin de Muamar Gadafi y su Revolucin Verde, sin hablar un lenguaje estrictamente marxista, era el pas con el mayor ingreso per capita de toda frica y con el menor porcentaje de pobreza del continente. Otro tanto podra decirse de Bolivia, con el gobierno del MAS y la presidencia de Evo Morales, la nacin latinoamericana que ms creci (y ms equitativamente reparti la renta) en los ltimos aos en toda la regin, nacionalizando los recursos naturales mineros. Era un socialismo por va democrtica enarbolado por un indgena, que no toc a la oligarqua tradicional, visceralmente racista y despreciativa de los pueblos originarios.

Por supuesto no pueden compararse la Unin Sovitica con Nicaragua, o la Repblica Popular China (hoy una economa monumental que est eclipsando a Estados Unidos) con, por ejemplo, Etiopa, o Albania, o con el Ecuador de Rafael Correa, que nunca se dijo abiertamente socialista. Son procesos distintos, con historias muy diversas, con poblaciones totalmente dismiles. Si algo une a toda esa masa difusa de sociedades es su declaracin de populares, de preocupacin por lo social. El sistema capitalista, donde quiera que se d, en una potencia como Alemania o Japn, o en un pas perifrico como Pakistn o Per, por ejemplo, no tiene ninguna preocupacin real por los oprimidos. Sucede que, en las potencias capitalistas, esos oprimidos son su clase trabajadora, con un altsimo nivel de consumo y de confort (con salarios mnimos mensuales de 1,500 o 2,000 dlares), por lo que no se sienten, precisamente, golpeados por el sistema. Hacen parte, en todo caso, del 10% de la poblacin mundial que se beneficia del mercado capitalista. En la gran mayora del planeta, tambin capitalista, los beneficios son para una escassima clase dominante, que en muchos casos se mantiene a fuerza de bayonetas. Para las grandes masas populares, la subsistencia diaria es una aventura: no hay consumismo, y ni siquiera satisfacciones mnimas.

Mucho cambi en el mundo en estas ltimas dcadas. Lo que pareca un camino casi expedito hacia una sociedad socialista cada vez ms amplia, no est, no existe ms. No es objetivo del presente opsculo analizar esos profundos cambios, pero no podemos menos que ver que, en la actualidad, solo muy pocos pases, apenas un puado, se reivindican como socialistas. China lo es, con un bastante raro, llamativo y a veces incomprensible socialismo de mercado, manejado frreamente por su Partido Comunista con planes a un siglo-plazo, pero que sin ningn lugar a dudas le funciona en tanto unidad nacional, pues as construy un modelo que sac de la pobreza a enormes cantidades de poblacin y la elev a la categora de superpotencia, con un crecimiento que no se detiene.

Qu pas con todos los progresismos latinoamericanos de inicios del milenio? No estn, o estn en situacin crtica. Venezuela, producto del ataque despiadado del gobierno de Estados Unidos (pero habr que anotar tambin: producto de numerosos errores propios) resiste como puede, con un socialismo del siglo XXI que cada vez hace ms agua. Bolivia acaba de ser vctima de un golpe de Estado visceralmente racista, que en pocos das est intentando revertir todos los avances sociales obtenidos en una dcada y media (y, seguramente, volviendo a poner los recursos mineros a disposicin del capital transnacional). Los dems pases latinoamericanos, firmantes hace unos aos de interesantes tratados de unin y cooperacin regional, como el ALBA, UNASUR o Petrocaribe, son hoy gobernados por la derecha ms recalcitrante, neoliberal y alineada con Washington (Bolsonaro, Macri, Lenn Moreno).

Mxico y Nicaragua tienen un talante progresista. Pero, analizando fra y objetivamente sus situaciones, en ninguno de ellos ni remotamente se est cerca del socialismo: capitalismo neoliberal despiadado en el pas azteca, con un mandatario que, a lo sumo, llega a buena gente; y un capitalismo descarado propiedad, en muy buena medida, de un ex comandante guerrillero en el pas pinolero, que no pasa de programas asistencialistas (con un discurso antiimperialista en lo pblico, pero hipcrita en verdad). Fuera de los espejismos que nos ofrecen estos ejemplos, la pregunta sigue en pie en relacin a los socialismos. El zapatismo, encerrado en la selva lacandona, no prospera como proyecto alternativo para todo el pas mexicano, por lo que su modelo quiz no es el camino a seguir por las grandes masas empobrecidas.

El nico bastin que reivindica claramente el socialismo y se mantiene como pas socialista con innumerables logros a la vista es Cuba. De ms est enumerarlos aqu, porque no es ese el sentido del presente escrito. Solo a ttulo de ejemplo demostrativo: ms all de todas las insolentes crticas que la derecha hace de continuo, la isla es la nica nacin de toda Latinoamrica libre de desnutricin infantil y de analfabetismo, presentando ndices de desarrollo humano similares (o superiores) a muchas de las potencias capitalistas. Hay 200 millones de nios de la calle en el mundo , pudo decir orgulloso Fidel Castro: Ninguno de ellos vive en Cuba .

Por qu, mientras los progresismos de Amrica Latina caen o languidecen, o se transforman en experiencias impresentables, como Nicaragua, Cuba se mantiene firme? Por dos motivos: 1) tiene una poblacin realmente socialista, y 2) tiene unas fuerzas armadas realmente alineadas con la revolucin.

He ah los dos elementos vitales, bsicos, indispensables para construir el socialismo. O, si se quiere, para transformar efectivamente una sociedad capitalista. He ah, entonces, el mensaje que todas las fuerzas de izquierda deben visualizar y valorar en profundidad. Si no se dan, no es posible mantener efectivamente un proceso de transformacin real, de beneficio efectivo y sostenible para la poblacin. Es, como dijera Rosa Luxemburgo analizando la revolucin bolchevique de 1917: No se puede mantener el justo medio en ninguna revolucin. La ley de su naturaleza exige una decisin rpida: o la locomotora avanza a todo vapor hasta la cima de la montaa de la historia, o cae arrastrada por su propio peso nuevamente al punto de partida. Y arrollar en su cada a aquellos que quieren, con sus dbiles fuerzas, mantenerla a mitad de camino, arrojndolos al abismo .

En otros trminos: los procesos a medias, reformistas, que tocan lo superficial pero no cambian la raz del asunto, estn condenados al fracaso. La experiencia lo demuestra. Qu es el socialismo? El producto de una transformacin radical que tiene como presupuesto a la gente, la poblacin de a pie, el pobrero en su conjunto (trabajadores varios, obreros, campesinos, amas de casa, estudiantes, desocupados, intelectuales y artistas comprometidos con el proceso de cambio) haciendo fuerza en la calle. O, lo que podra decirse de otro modo: poder popular, real y efectivo poder popular, emanado de la gente de carne y hueso, y no de acuerdos cupulares, de buenas intenciones de autoridades con mayor o menor dosis de mesianismo.

Ningn proceso popular de cambio puede darse sin la poblacin. Por eso, los progresismos que aparecen como producto de una eleccin en los marcos de la democracia fijada por el sistema capitalista no pueden ir ms all. Guatemala en los aos 1940/50 con un interesante proceso nacionalista modernizador, Chile en la dcada de 1970 con importantes avances poltico-sociales hacia la izquierda, cuando intentaron tensar/romper el marco capitalista en que se movan, an con grandes avances sociales para sus respectivas clases trabajadoras, fueron detenidos sangrientamente (cruentos golpes de Estado al viejo estilo, con tanques de guerra, muertos y mucha sangre). Otro tanto puede decirse del MAS en Bolivia actualmente (con un golpe de Estado con tcnicas ms sofisticadas, pero que no deja de apelar a la fuerza bruta cuando las clases dominantes y el imperialismo lo necesitan). Si no se cuenta con la fuerza de las armas, no es posible el cambio. El poder nace del fusil , expres acertadamente Mao Tse Tung. La experiencia lo evidencia.

Y si el cambio se da, no se puede mantener si no es con ambas cosas mencionadas: con unas fuerzas armadas realmente alineadas con la revolucin, como pasa en Venezuela y en Cuba, y con una poblacin efectivamente preparada en la tica socialista (como solo Cuba la tiene). Por eso, el nico pas que combina ambos factores es Cuba; de ah que puede seguir victorioso.

Prepararse para el socialismo significa impulsar una fuerte, muy fuerte concientizacin ideolgico-cultural novedosa, que rompa los esquemas capitalistas (consumistas, individualistas, no-solidarios, entronizadores de la banalidad). Es fomentar nuevos valores, una nueva tica, una nueva manera de entender y construir el mundo. Ningn progresismo de los que se han visto estos ltimos aos puso especial nfasis en eso: sin tocar hondamente la efectiva propiedad de los medios de produccin, se sigui apelando al consumismo, no se atac en profundidad todo el legado histrico de una ideologa individualista y patriarcal (en Venezuela todava se ponderan las Miss Universo, por ejemplo, o se vanagloria la renta petrolera; o en Argentina el prximo mandatario Alberto Fernndez pide no salir a la calle a manifestar (el voto alcanza para la protesta?), mientras Juan Domingo Pern, figura intocable del progresismo del pas, peda en su momento ir De la casa al trabajo y del trabajo a su casa ).

Por qu Cuba, pese a dcadas de agresiones infinitas y bloqueo inmisericorde, se mantiene y su poblacin realmente obtiene beneficios del socialismo? Porque se cumplen ambas condiciones: defensa del proceso asegurada con las armas (fuerzas armadas y poblacin en su conjunto) y tica revolucionaria con poblacin siempre movilizada en todo sentido. Si no, la cada de las experiencias reformadoras est asegurada.

Blog del autor: https://mcolussi.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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