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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-11-2019

Lectura heterodoxa de la tragedia boliviana

Mempo Giardinelli
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En estos das Nuestra Amrica, como la llam Jos Mart, est conmovida y nada indica que la emergencia termine bien ni pronto. El violento golpe de estado en Bolivia que el macrismo y la derecha niegan no deja de producir testimonios, fotos y videos que exhiben la bestialidad de que es capaz el neoliberalismo, como muestran tambin resistencias poco esperanzadoras, ya que en la violencia siempre pierden los pueblos.

Por eso este golpe es descorazonador: porque redescubrimos que la violencia es parte de la estrategia de dominacin. Son violentos para dinamitar la democracia, para sembrar odio, y para hacerse irregularmente con el poder. Y hasta es violencia la amenaza implcita sobre nuestro futuro. Pero no tiene sentido quedarnos en la mera descripcin y lamentacin cuando es dable pensar que quiz estamos entrando en una etapa histrica nueva, original y gravsima, que mejor haramos en reconocer, analizar y prever antes de que vengan tiempos peores.

El poder mundial parece decidido a avanzar con provocaciones inditas para doblegar a las fuerzas populares. Montada sobre el racismo secular de las clases oligrquicas, altas y medias, entrenadas en consumismo, ignorancia, exclusin y odio, acabamos de ver la irrupcin poltica descarada de una fuerza novedosa: las supuestas religiones cuyas "iglesias", "asambleas" o "templos" funcionan como usinas de odio disfrazado de amor y de resentimiento en forma de plegarias que ms parecen expresiones de pensamiento mgico.

Mientras las armas siguen apuntando contra los pueblos, como vimos hace poco en Ecuador y ahora en Bolivia y Chile, el poder proselitista del neoliberalismo est hoy no slo en el absolutismo comunicacional, sino tambin en esos credos que se autodesignan, genricamente, "evanglicos" o "cristianos". Su poder generador de odio es tanto o ms grande que el de los sistemas periodsticos, porque lo disimulan y visten de "amor" aprovechndose de la ignorancia de gente que se cree testigo de supuestas "liberaciones" de Satanases encarnados por reformadores sociales como Evo Morales.

Quiz estemos asistiendo a un cambio estratgico extraordinario y fundamental del neoliberalismo como ideologa contempornea, que se consolida hoy en todo el mundo desde que se insinu en guerras religiosas y tnicas provocadas en otros continentes, en los ltimos aos, para conquistar el petrleo. Ahora le ha tocado a Bolivia, pletrica de litio, petrleo y gas, donde el sunami neoliberal se gest en el control religioso-ideolgico de las burguesas urbanas, cuyo fanatismo estamos viendo. O no fue impactante ver en estos das tantos videos viralizados de supuestos "pastores" generando odio y violencia desde la palabra "amor"?

Por eso el golpe en Bolivia no fue solamente un golpe de la derecha econmica de Santa Cruz de la Sierra. La tragedia boliviana es mucho ms que eso, acaso el debut de una nueva estrategia imperial de utilizacin de iglesias truchas que se dicen "evanglicas", y que en los Estados Unidos tienen un inmenso poder y control econmico sobre vastos sectores que se consideran deificados, testigos, misioneros y otras designaciones que, partiendo de promesas de amor, acaban irracionales y fanatizados.

Al frente de ellas hemos visto estos das videos viralizados de arengas de impostores autoproclamados "pastores". De los que tambin hay centenares en la Argentina, muchos ya estn en la poltica e incluso algunos son auspiciados y/o protegidos por prominentes polticos argentinos. Lo que no es extrao: as llegaron a gobernar a ese gigante que es Brasil. Y no faltan quienes sugieren que algunos pueden ser incluso testaferros de narcopoderes.

Quizs lo que derroc a Evo tambin fue esto, que nadie esperaba. Creo que ni Evo ni Garca Lineras lo esperaban. Porque electoralmente y para la lucha de clases, econmica, de poder, Evo estaba fuerte. Pero ante el fanatismo y la violencia que vimos desatarse ahora, Evo cay en tres das.

Todo esto autorizara a considerar que acaso el sistema de dominacin planetaria ya no es multinacional. En todo caso es "a-nacional", como lo define el ex juez federal y constitucionalista cordobs Miguel Rodrguez Villafae. Es "a-nacional" porque su objetivo es destrozar al Estado, puesto que el Estado es un concepto ordenador, que pone lmites. Todas las naciones, bien o mal, regulan; todas cobran impuestos, establecen leyes de produccin industrial y de competencia comercial, buenas o malas pero reglas al fin. E incluso son forzadas, aunque no las cumplen, a cada vez ms estrictas normas de cuidado ambiental.

La pregunta que surge entonces, desde el punto de vista del capitalismo, es: cul sera la manera de no estar sometidos a esas limitaciones y reglas molestas? Respuesta: Un estado mundial, un mundo "a-nacional".

Por eso hace ya tiempo que esta columna al Sr. Trump lo llama "presidente del planeta" y no de los Estados Unidos. Y tambin por eso reiteramos el dato, no menor, de que en 1945 al terminar la 2 guerra mundial la Tierra era habitada por 1.500 millones de habitantes. Que 75 aos despus han aumentado cinco veces: hoy son 7.500 millones de personas en decenas de naciones, que, de hecho, son 7.500 millones de clientes, consumidores, usuarios. O sea sujetos que todava tienen derechos en algunos pases, pero que en un mundo a-nacional podran obstruir o molestar la concentracin capitalista.

La historia de la humanidad es tambin la historia de la lucha por los derechos ciudadanos, que es lo que hoy estn aplastando en Bolivia con el auspicio de los dueos del mundo y sus perros falderos locales. Y todo con la excusa inicial de acusar a Evo de querer "eternizarse" en el gobierno de Bolivia despus de 12 aos, soslayando que Angela Merkel gobierna Alemania desde hace 14, Vladimir Putin est en el poder en Rusia desde el 2000, y el sper aliado Arabia Saudita es el nico pas musulmn donde jams hubo elecciones.

Mientras los grandes diarios y la tele se llenan la boca de Cuba y Venezuela pero no dicen ni m del horror que viven millones de vecinos, el drama boliviano funge como ensayo de negacin del concepto mismo de golpe de estado. Lo que replantea la idea basal de El Manifiesto Argentino desde hace muchos aos: la necesidad de una nueva Constitucin Nacional. Que sabemos que no es urgencia del momento, pero es una bandera que no arriamos. Y que en algn futuro flamear, para, entre otras cosas, separar al Estado de todas las iglesias y hacer el gran cambio en la Justicia que este pas exige.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/231612-lectura-heterodoxa-de-la-tragedia-boliviana



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