Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Uruguay. Millones de columnas
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-11-2019

Elecciones en Uruguay
Con Daniel Martnez contra el terrorismo de Estado en Bolivia

Emilio Cafassi
Rebelin


Este domingo el ballotage uruguayo dirimir entre dos modelos con serias consecuencias para el pas y la regin, independientes de la magnitud demogrfica o econmica. Una opcin es un giro neoliberal como el que promete la coalicin multiderechista encabezada por Lacalle Pou, que tendr efectos devastadores an con resistencias para limitar sus alcances. Su paso por el gobierno demandar largos perodos de posterior reconstruccin en manos progresistas una vez retomado el poder poltico en 5 aos. El modo de evitar un esfuerzo semejante y un riesgo an mayor es la alternativa contraria, votando por Daniel Martnez, el candidato del Frente Amplio (FA) ganador en la primera vuelta. Sobre ello debern reflexionar los 200.000 votantes esquivos esquivos o desencantados.

El contexto regional e internacional en el que tendr lugar esta segunda vuelta es extremadamente amenazante. No tan solo por la realidad fehaciente de matanzas cotidianas de las fuerzas represivas en Bolivia y Chile sino adems por el hecho de que algo tan autoevidente como el golpe de estado en el primero slo fue reconocido -y condenado- oficialmente por 4 pases latinoamericanos, entre ellos Uruguay. El domingo no se dirime exclusivamente el resguardo de las conquistas populares de 15 aos de gestin frentista sino adems la confrontacin o aquiescencia ante la barbarie neofascista que se esparce en el mundo. Qu otra cosa que un golpe de estado puede ser la sugerencia de renuncia del Presidente por parte de las Fuerzas Armadas (FFAA) y la polica, al tiempo que parapoliciales saqueaban y quemaban viviendas de dirigentes y autoridades, amenazando inclusive a sus familiares? Qu carcter tiene la autodesignacin presidencial de una ignota senadora carente de peso electoral ante una asamblea legislativa virtualmente desierta? Cmo se significa politolgicamente que las mismas FFAA que sugirieron la renuncia presidencial invistan con la banda a la sustituta usurpadora? Constitucionalmente, el Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, adems de jefe del Estado y de gobierno es capitn general de las FFAA. Obviamente no es el primer golpe de Estado en la regin en lo que va del siglo. Al contrario, entre los exitosos y los conjurados tenemos para una larga enumeracin. Ni tampoco el primer pas en el que militares se inmiscuyen en la poltica (v.g. Manini Rios o Centurin). Pero es el primero que abiertamente erige un Estado Terrorista ortodoxo.

Si bien no existe una definicin estrictamente jurdica (sera de gran utilidad para la morosa Corte Penal Internacional contar con ella, adems del concepto de crimen de lesa humanidad y su imprecriptibilidad) las divergencias respecto a la caracterizacin de estas formas de organizacin del Estado se han reducido casi hasta la insignificancia. Seguramente por la contundencia argumental de quienes se han encargado de teorizarlas, uno de cuyos pioneros fue Eduardo Luis Duhalde en su libro del 83 El Estado terrorista argentino, escrito en el exilio espaol. All sostiene que el terrorismo de Estado es algo ms que la consecuencia violenta de la implantacin de un rgimen dictatorial, es una poltica cuidadosamente planificada y ejecutada, que respondi a proyectos de dominacin continental, que acta pblica y al mismo tiempo clandestinamente a travs de estructuras institucionales. La cara pblica se presenta en Bolivia como represin militar con asesinatos, heridos y detenidos. Con amenazas a la integridad y la libertad de los lderes y dirigentes. Con la censura y persecucin a la prensa (los equipos televisivos argentinos debieron refugiarse en la embajada y ser llevados al aeropuerto en autos diplomticos para su subrepticia salida).

Pero esta caracterizacin no lograra completarse sin la actividad clandestina y su resguardo que no es otra cosa que la impunidad. Precisamente lo que el decreto 4078 de la golpista ururpadora Aez emiti con la firma de 11 secuaces a los que denomina cariosamente ministros el 14 de noviembre. De su existencia tom conocimiento por la denuncia de la Comisin Interamericana de Derechos Humanos. Tambin la propia prensa boliviana, ya que los pocos diarios como La Razn que aluden a l, lo hacen a travs de la denuncia externa. He recorrido las diversas pginas web del poder ejecutivo sin poder dar con informacin alguna. La mayora de ellas estn intactas, refiriendo a las antiguas autoridades, entre ellos al Presidente Evo Morales. Los actos del gobierno golpista son secretos. Segn la transcripcin hecha all, en su art. 3 el decreto establece que el personal de las FFAA, que participe en los operativos para el restablecimiento del orden interno y estabilidad pblica estar exento de responsabilidad penal cuando en el cumplimiento de sus funciones constitucionales, acte en legtima defensa o estado de necesidad y proporcionalidad, de conformidad con el Art. 11 y 12 del Cdigo Penal. Ley 1760 y el Cdigo de Procedimiento Penal". Ningn uruguayo puede desconocer lo que significa la caducidad de la pretensin punitiva de los actos aberrantes de la institucin armada.

La pgina que encontr actualizada es la del Ministerio de Gobierno (de interior) que qued a cargo del cmplice Arturo Murillo quien al igual que la presidenta de facto, extrajo del arcn del horror los significantes sedicin y subversin con los que acusa a los manifestantes y a la prensa. Abiertamente sostiene que vamos a ir a la cacera de Juan Quintana quien era el legtimo ministro de quien no consta renuncia alguna al momento de escribir aqu.

La furia poltica e inclusive religiosa expresa la racializacin de las relaciones de clase que atraviesa -en mayor o menor medida- a toda Amrica Latina. El odio hacia la otredad tiene mltiples formas expresivas de la humillacin. Desde la violacin fsica hasta la violacin del laicismo, desde la censura y la amenaza hasta la persecucin de toda forma de pensamiento crtico. Desde la marginacin econmica, simblica y cultural, hasta el crimen impune.

Optar por el Martnez es tambin ponerle lmite al avance del neofascismo en la vecindad. No sea cosa de que Camacho, resulte tan solo un Lacalle Pou desinhibido.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter