Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2019

Feministas y pueblos originarios orientan nuestros pasos

Ral Zibechi
La Jornada


Las calles de Santiago de Chile siguen ocupadas por miles de personas que no las abandonan, pese a la represin y tampoco por el pacto firmado entre el gobierno y la oposicin para desmovilizar las protestas. Se trata del Acuerdo por la paz y la nueva Constitucin, que no garantiza ni la una ni la otra y es una muestra de que los polticos siguen dando la espalda a la poblacin.

El 14 de noviembre todos los partidos, de izquierda y derecha, con excepcin del Partido Comunista, rubricaron un acuerdo que prev que en abril de 2020 se realice un plebiscito donde la poblacin decidir si quiere una nueva Constitucin y si los convencionales sern mitad parlamentarios y mitad electos o si todos debern ser elegidos. Adems exige que haya dos tercios para aprobar los acuerdos.

Por la izquierda, lo firmaron el Partido Socialista, el Partido por la Democracia, Revolucin Democrtica y el Frente Amplio, del cual se fugaron decenas de dirigentes que consideraron que es contrario en esencia a las demandas que las diferentes y diversas manifestaciones han enunciado en las calles de Chile (https://bit.ly/2KBPmgV).

Como est sucediendo en los principales conflictos en toda Amrica Latina, han sido las feministas y los pueblos originarios los que han nombrado los hechos de forma ms clara y contundente.

Un comunicado de la Coordinadora Feminista 8M rechaza la impunidad y asegura: este acuerdo salva de su propia crisis a un gobierno criminal que ha gobernado con las manos manchadas de sangre. Achaca al presidente Sebastin Piera muertes, mutilaciones, violencia poltica sexual, torturas, secuestros y desapariciones.

Aseguran las feministas que la convocatoria de una constituyente en estas condiciones es un nuevo Congreso a la medida de los partidos, a la medida de quienes causaron esta crisis y que han administrado la precarizacin de nuestras vidas (https://bit.ly/35o0vu1). Sostienen que el objetivo final del acuerdo es retirarlas de las calles para convertirnos en espectadores una vez ms.

El mundo mapuche se expres a travs de tres organizaciones, por lo menos: la Alianza Territorial Mapuche, el parlamento de Koz Koz y el colectivo informativo Mapuexpress.

Este colectivo hace un recuento de daos provocados por la represin, destacando la violencia sexual y las torturas. Por eso destaca que el acuerdo por la paz fue firmado en el contexto de terrorismo de Estado, mediante la aplicacin de la Ley de Seguridad Interior de la dictadura de Pinochet. El riesgo mayor es que las fuerzas poltico-empresariales que apoyaron la dictadura y se hicieron con la mayora del Parlamento en democracia terminen siendo las que redacten la nueva Constitucin.

El Parlamento Mapuche Koz Koz, conmemora con ese nombre el histrico encuentro que las comunidades mapuche sostuvieron en la zona de Panguipulli (provincia de Valdivia) poco despus de finalizar la guerra de ocupacin militar chilena del territorio. Su comunicado asegura que el acuerdo apuesta a la desmovilizacin y aleja la posibilidad de cambios reales (https://bit.ly/2qt4zKv).

Valora que se tratara de confundir al movimiento social, ya que slo busca crear una base para seguir usurpando el poder. La Alianza Territorial, por su parte, llama a construir una asamblea de naciones y movimientos, que puede ser similar al parlamento indgena y popular del Ecuador, ya que se propone como un espacio de articulacin permanente entre organizaciones sociales (https://bit.ly/2ramG7S).

A mi modo de ver, la irrupcin de pueblos originarios y feministas est modificando la vieja cultura poltica con mayor profundidad que cualquier debate ideolgico. El impacto es altsimo y no es fcil de medir. Una pista nos la ofrece que la bandera mapuche sea la ms ondeada en las manifestaciones y que ya nadie acepte depender de estructuras organizativas jerrquicas, ni se doblegue ante caudillos.

Las mujeres antipatriarcales y los pueblos indgenas nos ensean el valor de los liderazgos colectivos, rechazando a los caciques de izquierda, a los partidos y al vanguardismo.

La prioridad para las personas organizadas y movilizadas es la construccin de espacios propios y seguros, con relaciones cara a cara, de confianza mutua, lo que resulta de mayor importancia que programas abstractos que tienen poca utilidad, ya que cuando llega el momento de ponerlos en accin, esos mismos caudillos que los redactaron los hacen a un lado. Los cabildos abiertos van en esa direccin.

Como lo ensean las intervenciones de Silvia Rivera Cusicanqui, Rita Segato, Mara Galindo y Mujeres Creando, as como sectores de la Conaie y de las mujeres ecuatorianas, aparece un rechazo explcito a la cultura macho-vanguardista de colocar todas las fuerzas para aniquilar al enemigo.

Desde el alzamiento zapatista debatimos si para cambiar el mundo hay que ocupar el Estado. Ellas corrieron el debate. Est naciendo un modo antipatriarcal y anticolonial de hacer poltica.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2019/11/22/politica/024a2pol?partner=rss



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter