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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-11-2019

El nuevo sanchismo

Antonio Antn
Rebelin


El presidente socialista Pedro Snchez ha apostado por un gobierno progresista de coalicin con Unidas Podemos y sus convergencias catalana y gallega. Este giro est derivado de la nueva relacin de fuerzas parlamentarias surgidas de las elecciones generales del 10-N, con el freno a las derechas, aun con su recomposicin interna. Particularmente, es debido al fracaso del plan inicial de Snchez de ensanchar su base representativa para gobernar en solitario con un programa centrista, sacar mayor ventaja respecto de Unidas Podemos y debilitar a Ciudadanos , absorbiendo parte de su electorado.

Su apuesta, al menos desde mayo, por la convocatoria de nuevas elecciones supone el desprecio al equilibrio representativo (dos a uno en votos y tres a uno en escaos) con UP y sus aliados, e intenta modificar a su favor la mayora progresista salida el 28 de abril que permita ya un acuerdo gubernamental plural. Su expectativa era ensanchar y estabilizar su poder, achicar y dividir el espacio de las fuerzas del cambio de progreso para imponer mejor su voluntad, al mismo tiempo que tener ms margen de maniobra para pactar con Cs, con la reedicin del gran centro (u otra frmula mixta), y frenar a las otras dos derechas del PP y Vox .

Por tanto, el giro del lder socialista es una respuesta realista (aunque no autocrtica) a la derrota de su anterior estrategia irreal, cuyo objetivo era el monopolio gubernamental con un continuismo centrista en lo socioeconmico e institucional y un enfoque uninacional en lo territorial. Estaba derivada de su inercia bipartidista y su hegemonismo. Por un lado, reforzando su papel propio y su centralidad junto con el emplazamiento a la colaboracin del Partido Popular (que no est por la labor); por otro lado, su ventajismo sin aceptar la pluralidad existente a su izquierda y los nacionalismos perifricos, que conllevaba la prepotencia y el aislamiento hacia UP   y sus aliados y la irresolucin del conflicto cataln. Son aspectos, todos ellos, que ahora debe modificar y cuyo contenido prefigura un nuevo sanchismo adaptado a la nueva realidad, un cambio tctico aun con un mismo objetivo hegemonista ms templado.

A ello se aade la frustracin de la direccin socialista al no conseguir una reestructuracin a su favor del conjunto de fuerzas progresistas, incluyendo su prdida electoral (0,7 millones de electores y tres escaos). As, los resultados electorales ofrecen algo menos de una proporcin en votos de uno a dos entre Unidas Podemos - En Com Podem-Galicia en Comn y PSOE (6,7 millones frente a ms de tres millones) y algo superior contando con 0,5 millones de Ms Pas-Comproms-Equo .

Adems, se suma, por un lado, el fiasco de la operacin de Ms Pas con el irrealismo de la hiptesis de Errejn (con solo tres escaos, dos de ellos para sus coaligados de Comproms y Equo ), con la pretensin de recomponer el espacio del cambio con una representacin institucional ms amable y colaboradora con el gobierno socialista y que, comparativamente, queda muy lejos de UP; y, por otro lado, a la resiliencia de Unidas Podemos y convergencias que, aunque disminuye un poco su representatividad, con sus treinta y cinco escaos mantiene una fuerza parlamentaria determinante y cuya alternativa de gobierno plural de progreso se confirma, con lo que se legitima su liderazgo.

Los cambios del escenario poltico

El escenario poltico se ha modificado por esa suma de reequilibrios representativos, legitimidad (o no) de estrategias y liderazgos y capacidad de influencia social y poltica de los cuatro actores principales: las derechas, con un PP algo en alza, el derrumbe de Cs y el incremento de la ultraderecha; el Partido Socialista , con un leve retroceso y una gran frustracin; las fuerzas del cambio, estancadas pero con alivio al superar la hiptesis de su disgregacin, y los nacionalismos perifricos, que se han reforzado.

Esa nueva relacin de fuerzas y sus (pocas) posibilidades combinatorias para conformar un gobierno progresista es la que explica el giro del nuevo sanchismo y el carcter de la nueva y frgil etapa. Es el punto de partida de las fuerzas coaligadas que tienen que cooperar para concretar esta expectativa tras un proyecto transformador de pas.

La mayora medios de comunicacin y analistas polticos, incluida la propia direccin socialista y sus barones, no se explican bien las razones y el alcance de su propuesta de gobierno de coalicin progresista. Incluso algunos le achacan un coyunturalismo u oportunismo falto de una estrategia poltica coherente o una perspectiva a medio plazo, que debiera ser el pacto con las derechas y la normalizacin poltica y econmica de un nuevo bipartidismo. Su poltica estara compuesta de bandazos inexplicables hacia la derecha y hacia la izquierda en materia socioeconmica, o entre el nacionalismo espaolista excluyente y a la sensibilidad plurinacional integradora, en el tema territorial y cataln, o entre el autoritarismo prepotente (aplaudido desde el poder establecido) o el talante democrtico en los aspectos institucionales (incluida la actitud ante la corrupcin y otras libertades y derechos civiles).

Hay parte de verdad. Est el Snchez de la operacin gran centro (el pacto PSOE-Cs de 2016) con su prevalencia ante la paridad representativa con las fuerzas del cambio de progreso; del No es no al Gobierno de Rajoy y la normalizacin susanista favorecedora de la gobernabilidad del Partido Popular ; de la mocin de censura y el pacto poltico y presupuestario con Unidas Podemos ; y de su prepotencia institucional, centrismo econmico y nacionalismo espaolista excluyente de la campaa electoral reciente. Ahora viene otro Snchez.

El hilo conductor de Snchez

Pero antes hay que explicar su hilo conductor, lo que tiene de cambio y de continuidad: la garanta del acceso y control estable del poder gubernamental, del que dependen para l las prioridades y los nfasis en proyectos, programas y alianzas. Algunos, atendiendo a una formulacin psicolgica, lo llama ambicin de poder. Desde una ptica poltica o sociolgica es la conquista de la supremaca de la gestin poltica e institucional, que se supone, desde Maquiavelo, que es la funcin principal de la clase poltica, adecuada a los distintos niveles y contextos de gobernanza. Por tanto, no deben sorprendernos los giros tcticos adaptativos a realidades cambiantes para porfiar en ese objetivo central.

En una democracia liberal se supone que la gestin de las lites polticas est regida por procedimientos democrticos y la pugna por la superioridad representativa y el control ejecutivo es legtima, aun contando con las restricciones institucionales (por ejemplo, la sesgada y conservadora ley electoral) y de los grupos de poder, no solo econmicos y financieros. No obstante, la transparencia y calidad democrtica de esa pugna poltica y su expresin meditica deja mucho que desear.

En particular, hay prcticas de las derechas y tambin la direccin socialista, ms imbricados con los poderes establecidos, que conllevan riesgos de instrumentalizacin de las instituciones para fines no muy respetuosos con la democracia y, particularmente, de antipluralismo hacia su izquierda, ms dbil respecto de los apoyos de poder fctico.

Pero, en el caso de Snchez, que ha sido vctima y manipulador flexible, no cabe duda de que su plan supone ambicin y firmeza en la expansin de su espacio representativo y de poder institucional ante las derechas y los otros dos actores competidores: las fuerzas del cambio de progreso y las formaciones nacionalistas perifricas.

Por tanto, no hay que infravalorar sus conflictos y su diferenciacin simblica y prctica con la representacin poltica de las tres derechas (especialmente su versin de ultraderecha), no tanto sus apaos con los grupos de poder. Su apuesta estratgica y de pactos est subordinada al inters prioritario de defensa y estabilidad de esa supremaca representativa que le permite acceder a posiciones de poder institucional. Adems, alimenta la dinmica corporativa de una lite gobernante duradera, en los distintos niveles de la gobernanza (municipal, autonmica, estatal, europea), incluido en mbitos de la sociedad civil y las estructuras econmicas. O sea, el quin gobierna, con la distribucin del poder institucional, adquiere prioridad, frente al para qu (programa real) y con quin (alianzas). Paralelamente, se despliegan los discursos justificativos y los procesos de legitimacin.

Un proyecto entre continuista y de progreso

Todo ello conforma el proyecto poltico socialista, sobre una base social moderada (y envejecida), con una orientacin entre continuista y levemente progresista, cuya proporcin est pendiente de negociar y concretar con Unidas Podemos y sus aliados para el prximo plan de gobierno compartido de progreso. La negociacin integral afecta al conjunto del proyecto, a partir del preacuerdo genrico suscrito, en un contexto complicado.

Una vez aceptado el gobierno plural y compartido, y a la espera de la distribucin de las competencias ministeriales, debiera tener tres ejes fundamentales a corto plazo: mejora sustantiva en la justicia social, los derechos sociolaborales y la igualdad efectiva (incluida la fiscal, laboral y de gnero, la garanta de las pensiones pblicas, una poltica de inmigracin inclusiva y respetuosa con los derechos humanos y el apoyo a las personas desfavorecidas); avances reales en el dilogo y la negociacin poltica de la crisis en Catalua (y respecto del Estado) y en general de la articulacin territorial, desde una ptica plural, inclusiva y democrtica; impulso democratizador y de participacin cvica, con la regeneracin de la vida pblica y el refuerzo de las libertades civiles y polticas.

Supone, por una parte, un plan de choque contra la emergencia social, levantando una dinmica de cambios significativos en beneficio de la gente y, por otra parte, conformar un perfil claramente progresivo que acumule reformas inmediatas junto con una dinmica transformadora a medio plazo: modernizacin econmica-productiva-ecolgica, cambio constitucional, institucional y del Estado, reforma democrtica y solidaria de la Unin Europea Adems de este cambio de ciclo poltico progresivo, debe abordar el cambio cultural y de mentalidades, enganchar con las nuevas generaciones jvenes y generar expectativas sociopolticas y adhesiones cvicas a un camino por recorrer y que va a estar minado por las derechas y los grupos de poder reaccionarios.

Antonio Antn. Profesor de Sociologa de la Universidad Autnoma de Madrid.

@antonioantonUAM

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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