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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2019

La Habana como proyecto

Carlos Garca Pleyn
OnCuba

Es hora de decidir si vamos a impulsar una ciudad que pretenda ser una Habana-Miami, una Habana-Shanghi, o si vamos a lograr la Habana-Habana que nos merecemos.


Hoy, la capital abre su mirada al pasado y lo celebra. A principios del siglo XX, culmin 380 aos de historia colonial. Era una ciudad de 250 mil habitantes. Sesenta aos de repblica burguesa y de hegemona capitalina la llevaron a acercarse al milln 400 mil. Sesenta aos ms de repblica socialista y de vocacin ruralista la estabilizaron a fines de siglo en 2,1 millones de habitantes. Espejo a veces incompleto y deformante de su entorno econmico y social, La Habana ha crecido con sobresaltos y discontinuidades, y arriba en el presente a su medio milenio, en una imagen actual de tiempo comprimido.

En los aos 50 la ciudad manifest una frentica actividad constructiva[1]. Avanz en su infraestructura con obras como la va Monumental, los tres tneles subacuticos, la terminacin del Malecn, la ampliacin de la avenida de Rancho Boyeros; se construyeron la Ciudad Deportiva, la plaza Cvica, el Zoolgico, el estadio del Cerro; hoteles emblemticos como el Riviera, el Deauville, el Capri, el Habana Hilton, edificios altos como el FOCSA, el Someilln Indudablemente se haca ciudad, aunque, tambin es verdad, a costa del resto del pas.

En los 60, la Habana no se detuvo: se edific vivienda social, se levantaron obras importantes en el sector educativo como las Escuelas de Arte o la Ciudad Universitaria J.A. Echeverra y algunos proyectos singulares como el Pabelln Cuba, la heladera Coppelia o el Centro Nacional de Investigaciones Cientficas. Pero ya desde finales de esa dcada, se evidenci la vocacin ruralista de la Revolucin[2] y la poblacin habanera se volc a transformar la regin agrcola circundante, primero en el Cordn de la Habana, luego, en los 70, en la periferia, con la creacin de grandes parques como el Lenin, el Botnico o el Zoolgico Nacional. Es la poca de las Escuelas Secundarias Bsicas en el campo (ESBEC) o de la Vocacional Lenin.

En los 80 se regresa a la ciudad con la construccin de vivienda por las microbrigadas sociales y la edificacin de grandes industrias, instalaciones deportivas y de salud como los Hospitales peditrico de Marianao, el Centro de Ciruga oftalmolgica, el Hermanos Amejeiras, al tiempo que comienza a articularse el polo cientfico del oeste.

En el difcil periodo de los aos 90 se identific el sector turstico como una de las salidas a la brutal crisis, con lo que se concentr el esfuerzo en la edificacin de hoteles, se inici el centro de Negocios de Monte Barreto y se inaugur la nueva terminal del Aeropuerto Jos Mart. Al mismo tiempo, con el fin de recoger la creciente entrada de remesas del exterior, se abrieron grandes centros comerciales como Galeras Paseo, la Puntilla, Carlos III, etctera. Por otra parte, la Oficina del Historiador potenci la transformacin del centro histrico gracias a un nuevo modo de gestin descentralizada y realiz importantes obras de restauracin (la Plaza Vieja, la Universidad San Gernimo, la Avenida del puerto, la zona del Malecn, el Barrio chino, los Almacenes San Jos, museos, hoteles, y numerosas obras sociales).

Esa capacidad de transformar y rehabilitar la ciudad con grandes proyectos durante el siglo XX, a pesar de muchas circunstancias adversas, ha venido decayendo en el siglo XXI de forma alarmante. Tan solo ha continuado el persistente trabajo rehabilitador de la Oficina del Historiador. Con la reforma iniciada por Ral Castro en 2008, la ciudad volvi a reanimarse, aunque esta vez por la va de las construcciones privadas. Si bien destacan algunas obras por la calidad de su diseo, la mayora, al no disponer de proyecto arquitectnico, han generado un desorden urbanstico de pobre calidad esttica y material que llega a producir no pocas veces una sensacin de vuelta a la ruralidad.

Por ejemplo, uno de los proyectos emblemticos de la vanguardia cultural habanera en los ltimos aos es precisamente una iniciativa no estatal, la Fbrica de Arte Cubano (FAC), instalada en una antigua fbrica, ahora renovada. En el presente ao, la celebracin del 500 aniversario ha desatado una multitud de pequeas y grandes obras, sin duda necesarias, pero que, conducidas sectorialmente, son tan dispersas que no logran hacer ciudad. Concentrados en la zona litoral vuelven a erigirse hoteles de lujo, de emplazamiento y calidad arquitectnica a veces ms que discutible, a la espera del fin del bloqueo.

Se agot el impulso transformador de la ciudad? El estancamiento demogrfico debe conllevar una paralizacin constructiva? Nada ms falso. Tendencia no es destino. El potencial y las oportunidades que ofrece la ciudad para los prximos decenios estn fuera de discusin y debieran estimular la imaginacin de sus habitantes -en particular los jvenes-, sus emprendedores, sus gobernantes e inducir un debate pblico sobre la ciudad que queremos hacer, cmo la haremos y con qu

Ser necesario aprender a convertir los desajustes y conflictos urbanos en oportunidades y tomar ventaja de los potenciales a veces escondidos en nuestras ciudades. reas productivas abandonadas, instalaciones de transporte obsoletas, cambios de estructura o de funcin, espacios vacos o bordes urbanos desorganizados, ofrecen espacios de trabajo para apuestas de largo alcance. Se trata de piezas de ciudad que requieren de proyectos de una escala intermedia y que debieran lograr un buen dilogo con la geografa del lugar o con la morfologa preexistente. Proyectos que, quizs ms difcil pero decisivo, debern armonizar la inversin pblica con la iniciativa privada, comunitaria, cooperativa, extranjera

Las zonas de oportunidad

La ciudad presenta actualmente una serie de zonas de oportunidad alrededor de las cuales podran articularse esos proyectos de ciudad. Sin duda, el mayor, el que definir la ciudad del siglo XXI es el de la baha, con 5,2 km2 de superficie acutica y 18 km de costa (dos veces el recorrido del Malecn entre la Habana Vieja y el rio Almendares), que conforma un excepcional anfiteatro nutico. El potencial es incalculable: la progresiva emigracin de actividades portuarias hacia el Mariel libera grandes reas de suelo disponible en una localizacin central en la ciudad (el rea tributaria directa a la baha es nada menos que de 850 Ha.). Alrededor del puerto existen innumerables valores culturales, ambientales y paisajsticos como el sistema de fortalezas, la Habana Vieja, los asentamientos de Regla y Casablanca, pero tambin el propio patrimonio industrial y portuario.

Ser necesario superar grandes desafos como el de controlar la contaminacin de la baha, la erradicacin de industrias contaminantes como la refinera (que liberara un rea semejante a la de la Habana Vieja), as como conformar un modelo de gestin financiera capaz de asimilar la inversin extranjera, recuperar las plusvalas y conducir de forma armnica la transformacin de esta rea.

Habr que acordar tambin algunas premisas indispensables para que la baha se abra a la ciudad y a los habaneros, como la de defender un uso mixto donde se articulen diversas funciones urbanas (portuarias, tursticas, recreativas -terrestres y acuticas- , culturales, residenciales, productivas), donde se defienda el uso pblico del borde costero y la permeabilidad visual hacia el mar, as como convertir la superficie de agua de un obstculo en un instrumento de conexin urbana a travs del impulso al transporte martimo de pasajeros. Hay que asegurar igualmente la diversidad de sujetos de cambio: deben caber las iniciativas estatales, las de la inversin extranjera, pero tambin habr que dar cabida a iniciativas comunitarias como las que ya comienzan a surgir a su alrededor.

Hay que tomar en cuenta que los grandes proyectos suelen generar procesos de revalorizacin del suelo donde se producen plusvalas que deben recuperarse para el sector pblico. Habr que formular polticas territoriales que no favorezcan los intereses del turismo o del negocio inmobiliario a costa de los ciudadanos. Por ello el gobierno de la ciudad deber defender su rol de propietario del suelo, de regulador de los usos del suelo y edificabilidades, as como de mediador de los conflictos de intereses entre los actores involucrados, pero tambin de generador de ideas e iniciativas.

Una segunda zona de oportunidad se sita al oeste de la ciudad, alrededor del rea ocupada por el antiguo aeropuerto de Columbia, desactivado ya hace tiempo, (ms de dos veces la superficie del cementerio de Coln), que permitir desarrollar un nuevo centro de ciudad para los municipios de Marianao, La Lisa y Playa (medio milln de personas). En esta zona oeste puede articularse, asimismo, un corredor de desarrollo cientfico y tecnolgico alrededor del aeropuerto internacional, la Universidad tecnolgica, la de Ciencias Informticas, y el complejo de instalaciones de investigacin y produccin de la industria biofarmacutica. Finalmente, y tambin en esta zona oeste, se desarrollar el Parque Metropolitano (600Ha), vinculado a la cuenca del rio Almendares, con reas ecolgicas, recreativas y paisajsticas, como los Jardines de la Tropical y la Polar y que constituye un importante pulmn verde para la ciudad, que culmina en el Parque Almendares, en la desembocadura del ro.

Tras la senda abierta por el mayor proceso transformador actualmente en marcha, el de la rehabilitacin del centro histrico, se debern articular una serie de proyectos similares que recuperen y revitalicen zonas como Centro Habana, el Cerro, Regla, Guanabacoa, as como las calzadas trazadas sobre las antiguas vas de comunicacin con el resto del pas. Por ejemplo, en el rea de Centro Habana, el tradicional centro comercial de la ciudad, se ha propuesto el desarrollo de un distrito cultural alrededor del rico acervo de la zona que podra desarrollarse por medio de emprendimientos relacionados con las economas creativas y, con ello, impulsar la rehabilitacin del degradado fondo habitacional. Estas acciones pueden extenderse a las reas patrimoniales de otros municipios, por ejemplo, a travs de la revitalizacin de las Calzadas del Cerro, Monte y 10 de octubre como centros lineales.

En la zona este, ms all de la baha, existen tambin importantes potenciales para operaciones residenciales y recreativas desde el Parque Morro-Cabaa hasta las playas del este. Aqu tambin debern construirse dos nuevos centros de ciudad, en la zona de los Panamericanos y en Alamar. Por cierto, un enorme desafo ser el de revitalizar este ltimo barrio, evitando su demolicin a largo plazo. Se articulara as una ciudad lineal alrededor de la Va Monumental aprovechando las inmejorables condiciones ambientales y paisajsticas.

Sin duda, los retos para los aos futuros son muchos ms: el primero, el de la vivienda, pero tambin la estructuracin de un efectivo sistema de transporte publico multimodal (bus, tranva, ferrocarril urbano, cabotaje en la baha), la ampliacin del aeropuerto internacional, el soterramiento de las redes urbanas a fin de disminuir la vulnerabilidad de la ciudad antes los fenmenos meteorolgicos, la adecuacin del Malecn para disminuir la penetracin del mar, una mejor conexin con la regin habanera El desafo que debe asumir la generacin que hoy se incorpora a la transformacin de la ciudad es enorme y apasionante. Pero si los objetivos no estn claros y no son consensuados, las oportunidades no se aprovecharn positivamente.

El proyecto de ciudad

A estas alturas ya estn claros los lmites de las ciudades centralmente planificadas y construidas slo por el sector pblico, as como tambin son evidentes las carencias de los sistemas que operan solamente sobre la base del sector privado. Habr que evitar regresar al mercado especulativo como gua de desarrollo urbano, pero tambin habr que huir de los planes que abarcan tanto, que no aprietan casi nada. La poltica urbana ya no puede apoyarse nicamente en las frmulas normativas del planeamiento tradicional, que no facilitan actuaciones e iniciativas rpidas y flexibles, ni la ineludible concertacin de actores. La imagen fija del futuro es inservible porque las ciudades no se terminan.

Habr que comprender que es responsabilidad del gobierno no solo la actuacin administrativa que conduce la vida de la ciudad da a da, sino tambin la elaboracin colectiva del proyecto de ciudad que requiere la Habana, a lo que hoy no se le dedica tiempo. Gobernar es prever. Y no hay que olvidar que el gobierno territorial, en particular el de la ciudad, es el que permite integrar las polticas sectorializadas, desarrollar una prctica poltica participativa, e impulsar la pertenencia a una identidad colectiva de valores y de conductas.

Los planes directores actuales dibujan grandes soluciones que aspiran a estructurar y hacer ms funcionales las ciudades, pero para convertirlas en realidad a travs de inversiones, demandan de una gestin integrada interministerial que las instituciones de planeamiento territorial no logran por ahora articular. En el otro extremo vemos las campaas de mejoramiento a travs de infinidad de pequeas obras dirigidas sectorialmente que no logran hacer ciudad, del mismo modo que una mera agregacin de ladrillos no produce una vivienda. Quizs una escala intermedia, situada entre la acupuntura urbana y la de los megaproyectos, logre recuperar el imprescindible involucramiento de todos los actores urbanos, pblicos y privados, nacionales e internacionales, generando la indispensable ilusin, entusiasmo y empeo.

El gobierno de la ciudad debiera estar atento a las iniciativas locales y superar la tradicional desconfianza hacia ellas. Asociarse para llevar adelante proyectos es visto como algo natural en las nuevas generaciones y debiera ser reconocido, apoyado y estimulado, imaginando y disponiendo los cauces legales adecuados para ello. Despus de muchos aos de paciente trabajo en la base, ya se comienza a reconocer y promover el desarrollo local, pero es necesario recordar que este no se limita a las actividades econmicas. Existe tambin el desarrollo cultural que tiene mucho que aportar en nuestro pas. Iniciativas como las que van brotando en el barrio de San isidro, en las riberas del Almendares, en el litoral de Regla, en callejones de Centro Habana y la Habana Vieja, en la Lisa, Marianao y en muchas otras partes de la ciudad inician procesos que incorporan cada vez ms a la comunidad, atraen inters ciudadano e inversin, pblica y privada, y revitalizan el barrio. La ciudad tambin se hace as.

La capital ha abierto su mirada al pasado y lo ha celebrado. Est la Habana, en la misma medida, abierta a su porvenir? Tanta celebracin de la historia termina gestando una cierta nostalgia del futuro. Sabemos de dnde venimos, pero, en lo que se refiere a la ciudad, me atrevo a decir que todava no est muy claro a dnde vamos. El reto es claro: la ciudad, o existe como proyecto movilizador, o ya es solo historia.

Es hora de decidir si vamos a impulsar una ciudad que pretenda ser una Habana-Miami, una Habana-Shanghi, o si vamos a lograr la Habana-Habana que nos merecemos. La mayor responsabilidad en definir ese proyecto y llevarlo a cabo es de nuestra juventud. El reto es decisivo. Y es eminentemente suyo. Los jvenes de hoy deben ayudarnos a equilibrar memoria e imaginacin. Tienen una ciudad por conquistar.

Notas

[1] Mara Victoria Zardoya: La Habana in La arquitectura de la Revolucin cubana 1958-2018 (Manuel Cuadra editor). Kassel University Press. 2018.

[2] la vida de este pas se desarrolla fundamentalmente en el interior, en el campo. Donde hay tareas verdaderamente que realizar, grandes cosas que hacer, es en el campo () las grandes urbes constituyen una deformacin o una consecuencia del desarrollo deformado de una sociedad bajo las condiciones anrquicas del capitalismo () nosotros debemos de fomentar un mnimo de urbanismo y un mximo de ruralismo. Fidel Castro: Discurso del 26 de setiembre de 1966.

Fuente: http://oncubanews.com/opinion/columnas/la-habana-de-500/la-habana-como-proyecto/



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