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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2019

Eva, retrato de la mujer que se hizo cargo de la Asamblea Legislativa Plurinacional

Mara Galindo
Lavaca


Mientras deambulan los asesinados en la ciudad de El Alto en atad donado, buscando justicia para sus muertos, mientras la ciudad entera carga esos muertos para exigir la renuncia de Janine Aez, aparece como salida de la nada Eva Copa Murga. Jura como presidenta del Senado y se constituye por el azar en la segunda mujer al mando del Estado.

Pertenece a la bancada del Movimiento al Socialismo (MAS) y est a punto de terminar su mandato. En estos cinco largos aos jams habamos escuchado su voz. Los espacios de visibilidad y mando los copaba la clase media letrada y blanqueada perteneciente al MAS y los dirigentes hombres capaces de imitar y obedecer a Evo: por eso nadie hasta ahora conoci a Eva.

Es ahora entonces, cuando la renuncia de Evo ha producido un vaco de poder gigante, donde cada quien escap por su lado resquebrajando internamente al propio partido, que aparece Eva y acepta jurar al cargo por responsabilidad, por coraje, por valenta. No la valenta del que se pretende fuerte, sino la valenta de quien se reconoce dbil y de quien sabe que saberse dbil es una fuente infinita donde encontrar las claves para sacar al pas de este callejn sin salida. Y as, el golpe fascista y racista que quera ocuparlo todo, se top con Eva Copa Murga que le puso freno al avasallamiento.

Tiene 32 aos, es altea, hace semanas que no duerme en su casa por razones de seguridad; es estudiante de Trabajo Social y la vida no le ha dado la oportunidad de terminar su carrera. Estudia en la universidad pblica de El Alto, en esa carrera que forma parte de la facultad de Ciencias Sociales, una carrera que esta plagada de birlochas que no quieren convertirse en intelectuales, sino que entran con el deseo de usar su comprensin de la gente para servir a la gente. No es chola, aunque seguramente su madre o su abuela lo son: ella es birlocha. Viste un cmodo pantaln y su cabello negro largo y brillante no esta trenzado, sino suelto o con cola. Sus labios caf oscuro, sus mejillas quemadas por el sol alteo y ms que nada su forma de hablar -con una mezcla extraa de parquedad, solidez y timidez- la colocan como la anttesis poltica de Yanine Aez.

Mientras Aez es una pantalla y por serlo juega a ser una mueca ornamental del juego macabro fascista que gobierna Bolivia, Eva no es una pantalla: es una mujer que asumi el peso del que otros y otras huyeron. Cuando le pregunt cmo y por qu se haba animado a hacerlo me dijo: porque soy altea, porque no tengo otra salida, porque no me voy a ir de Bolivia a otra parte: no tengo por qu escapar. Y cuando le pregunt y por qu han escapado tantos y tantas?, responde: Dicen que por razones familiares.

Llevo trece aos en Radio Deseo entrevistando cuerpo a cuerpo a todo tipo de personajes y nunca he sentido tanto respeto por mi interlocutora como el que me inspira Eva. Cuando terminamos de hablar y ya no estamos al aire nos damos un abrazo largo, en un estudio pequesimo, y recin ah ella por fin decide llorar. Me contengo no porque me sienta ms fuerte que ella, es que quiero escuchar sus sollozos. La estrujo y siento su fragilidad. Ella pertenece a quienes no olvidan su fragilidad.

Eva est ahora sujeta a todo tipo de hostigamiento. Los policas que custodian la plaza de gobierno la obligan a presentar su credencial una y otra vez para recordarle con su prepotencia de qu lado estn hoy las armas. Eva padece adems la invisibilidad crnica que soportan las mujeres polticas: los medios no la ven, pero sus colegas parlamentarios de la derecha la miran de pies a cabeza para intimidarla. Eva viene del mundo de [email protected] invisibles y esa es hoy su mayor fortaleza. Nadie esperaba que ella jugara ningn papel, menos an que se pusiera a la cabeza de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Lleva pocos das en el cargo y ha logrado instalarse como Poder Legislativo alternativo al Ejecutivo de facto. Ha logrado sujetar a su bancada y declarar que Evo Morales abandon el cargo: lo hizo para no conducir al Parlamento a la discusin sin salida de aceptacin o rechazo de la renuncia. Y eso hoy en Bolivia es frenar la muerte y atajarla con los brazos. Eso es no aferrarse al caudillo y sabe actuar segn su propia consciencia, sabiendo que lo que est en juego no es lo bien o mal que quede Evo: lo que est en juego es la democracia. As ha logrado instalar comisiones de trabajo para empezar todo de cero: formar tribunal electoral y convocar a elecciones.

Desde el Ejecutivo de facto -donde quieren guardar las formas jurdicas que maquillen su dictadura como democrtica- no han tenido otra alternativa que mandar su proyecto de ley al Senado sin poder lanzar las elecciones por decreto y a su medida.

Todo eso lo ha hecho Eva aceptando cargar el bulto de las circunstancias en sus espaldas, pisando un piso agrietado que podra tragarla a cada paso.

La ciudad de El Alto es una ciudad donde cotidianamente las mujeres cargan en sus espaldas grandes bultos en aguayos, llevan su mercadera, o sus wawas, sus angustias o sus esperanzas a cuestas. Eva carga un bulto tambin: el bulto de esperanzas para frenar una guerra civil, el bulto de ungentos con que conjurar la violencia de los asesinos, carga el bulto de los sueos de los asesinados, carga el bulto de las lgrimas de las dolientes que no paran de llorar, dejando claro una vez ms que las mujeres no queremos ocultar nuestra fragilidad y nuestro dolor.

Eva es la anttesis de Yanine Aez, pero tambin de Evo.

https://www.lavaca.org/


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