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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-11-2019

El peligro de normalizar (institucionalizar) la violencia y el racismo en Bolivia

Itxaso Arias
Rebelin


Rosa Luxemburgo escribi que la dictadura consiste en el modo en que la democracia se utiliza y no en su abolicin, no tanto refirindose a que la democracia fuera un marco vaco a disposicin de diversos agentes polticos, sino ms bien que en su marco procedimental vaco haba un sesgo de clase.

Cuando Evo Morales lleg al poder en el ao 2006 por medio de las elecciones, intent cambiar las reglas, o ms bien la lgica del espacio poltico (basarse directamente en el poder de los movimientos sociales que se haban movilizado, plantear diversas formas de auto-organizacin local, etc.); es decir que actu conforme a una intuicin correcta sobre el sesgo de clase de la democracia para garantizar la hegemona de sus bases.

Aunque Evo Morales interacta con muchos agentes y movimientos sociales que lo apoyan, es obvio que su gobierno ha dado la mxima importancia a los vnculos que los unen con los desposedos, con el mundo campesino e indgena; Evo es su presidente, ellos son la fuerza hegemnica que hay detrs de su poder y, aunque respeta el proceso democrtico electoral, est claro que su compromiso fundamental y su fuente de legitimacin radica en su relacin privilegiada con los pobres.

En Bolivia sera un error creer que la forma en la que la clase media se relaciona con la poltica es aquella que plantea que est en contra de la politizacin, que solo le interesa mantener su modo de vida, el famoso que le dejen trabajar y vivir en paz, razn por la cual tiende a apoyar los golpes autoritarios. Es un error, o ha sido un error mirar a la clase media tradicional y emergente (menos aun a la oligarqua del pas) solo desde un prisma economicista.

Por un lado, la clase media tradicional ha vivido los ltimos 13 aos de mandato de Evo Morales como un goteo incesante en la frente que ha terminado por hacer desaparecer su paciencia. Cada eleccin que ha ganado Evo Morales, y no slo el conflicto a partir del Referndum del 21 de febrero de 2016, ha ido llevando al pas hasta lo que estamos viviendo hoy en da.

Antes de las elecciones del 20 de octubre las miradas ms optimistas (ingenuamente optimistas podemos decir ahora) pensaban que la victoria de Evo Morales estara tambin basada en el enriquecimiento, conseguido durante el proceso de cambio, por los grandes empresarios cruceos (oligarqua) y en el funcionariado que quera mantener su puesto de trabajo (parte de la clase media emergente).

Para la oligarqua crucea enriquecerse durante el gobierno de Evo Morales era sin duda alguna una buena forma de esperar a que su oportunidad (la que le corresponde por, ahora sabemos, derecho divino) llegara, esto mismo se puede aplicar a las FFAA que nunca han vivido un periodo de mayor enriquecimiento por parte de sus altos mandos.

Parece que se nos congel la memoria histrica, se nos olvid que la oligarqua jams legitimar un gobierno popular indgena. Por ese racismo atvico que la caracteriza y marca su sentido comn, creen que solo ellos estn legitimados para gobernar el pas, no necesitan sentirse respaldados por el pueblo ya que piensan que tienen el privilegio de poseer la verdad y de aqu a la violencia y el fanatismo, como lamentablemente hemos comprobado, no hay ni medio paso. Pero existe otra razn que no debemos perder de vista, ya dijo Lenin que la propia forma del Estado democrtico-burgus, la soberana de su poder en sus presupuestos poltico-ideolgicos, entraa una lgica burguesa. Entonces, un gobierno popular indgena siempre ser considerado como un usurpador que ocupa un espacio de poder que no le pertenece ni le pertenecer nunca.

Por eso era fundamental cambiar la lgica del espacio poltico e institucional, reinventar la democracia y construir instituciones con identidad propia, esto era la revolucin democrtica y cultural, y esto tambin era una amenaza mortal ya que al intentar cambiar no las reglas sino todo el campo poltico del pas entonces, a qu papel quedaba reducida la oligarqua del pas? Por eso la derecha habla de dictadura, habla del tirano que representa a satans, porque les despoj de ese derecho que ellos consideran natural (y divino) de gobernar.

En el caso de las FFAA esos vigilantes de la historia como los llamaba Zavaleta, que siempre creen que tienen que intervenir para cambiarla (bajo la doctrina Dios-Patria-Hogar), pues segn ellos es su deber, jugaron con smbolos que desprecian y entonaron consignas en las que no creen ni creern jams.

Ahora esta derecha fascista quiere utilizar los mecanismos de la democracia (convocar a elecciones supuestamente legales probablemente por decreto) para normalizar la violencia y el racismo que ha estado en la base de la estrategia golpista, dando lugar, ahora s, a una autentica dictadura.

Le, un mes antes de las elecciones del 20 de octubre, un artculo de un periodista boliviano que hablaba de un cambio de ciclo en la vida poltica del pas, concretamente se refera al paso del monopartidismo al multipartidismo que, segn el articulista, no se iba a querer dar por parte del gobierno del MAS. Ante esto, aconsejaba, adems, recordar las elecciones de 1978 en relacin al peligro de fraude electoral que se poda dar cmo se dio en aquella poca. Estableca as un paralelismo entre el fraude que hubo ante un cambio de ciclo que no se quiso dar en el pas en el 78 (concretamente el paso de la dictadura a la democracia) y la crisis que prevea por un posible fraude en las elecciones del 20 de octubre (por la resistencia a dar el paso del monopartidismo al multipartidismo).

Pero parece que la comparacin entre los dos momentos histricos va por otro lado. En el ao 78, el objetivo de las elecciones era el reconocimiento formal de la dictadura de Banzer representada por el general Pereda. Aunque la Corte Electoral decret nulidad de elecciones (recordemos que los asientos electorales del rea rural estaban sitiados por los militares, slo haba la papeleta oficialista, etc) el golpe de estado lleg de la mano de los oficialistas, la UNP (Unin Nacionalista del Pueblo) que contaba con el apoyo del Estado y las FFAA.

Ahora de igual manera, despus del golpe cvico, policial y militar que se sigue viviendo en el pas, el gobierno de facto de la Sra. Aez, quiere convocar elecciones, copando todo el aparato estatal, con el objetivo de lograr un reconocimiento formal de una dictadura (qu es sino la imposicin de un orden basado en la violencia y el racismo) a travs del procedimiento democrtico del sufragio. Entonces, esta forma de actuar ya es conocida en el pas y era propia de las dictaduras militares.

Por tanto, se equivoc el articulista al pensar que la derecha quera e iba intentar protagonizar ese cambio de ciclo hacia el multipartidismo. Nada ms lejos de la realidad. Lo que quiere es imponer un nuevo orden dictatorial a travs de un uso ilegal e inconstitucional de mecanismos democrticos. La derecha de este pas carece de la necesaria cultura democrtica (entender la democracia como un proyecto inclusivo) para plantear semejante cambio de ciclo, de hecho, nos ha empujado en realidad al tiempo de las cavernas polticas respondiendo, ms bien, a las determinaciones de los cabildos cruceos liderados por el fantico religioso y fascista Camacho. As, mientras escribo este artculo ya se habla de cmo, de cara a las prximas elecciones, se va desdibujando la candidatura de Carlos de Mesa (Comunidad Ciudadana) y se va fortaleciendo la ms radical de Ortiz del partido Bolivia Dijo No-BDN- (con el apoyo de Camacho).

Las crisis como esta que vivimos en Bolivia tienen una caracterstica que nos puede ayudar a seguir adelante con ms conciencia de cmo son los diversos agentes polticos y sociales que existen, y esto porque las crisis visibilizan muchas cosas, muestran verdaderas caras, esclarecen aspectos del pasado y nos pueden ayudar a pensar que en lugar de creer que el futuro sigue abierto, ahora que estamos en la catstrofe, ese destino, que, en realidad ya estaba dictado y para el cual no nos preparamos, se puede afrontar con renovadas herramientas de trabajo social y poltico en el pas, todo ello para estar a la altura de un pueblo que, una vez ms, dio la vida por sus derechos y por su dignidad.

Itxaso Arias. Investigadora Social.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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