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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2019

Mirar al pasado, para qu?

Rosa Toran
Pblico.es


La oleada VOX ha irrumpido con fuerza en el panorama poltico. Mltiples son las interpretaciones (una epidemia o un golpe de calor? La eclosin del huevo de la serpiente, largamente incubado? El lobo que ha enseado las orejas?), pero necesitamos del tiempo largo y de nuevos esquemas para su anlisis histrico, ms all de las reflexiones y posicionamientos ante sus inmediatas consecuencias.

No hace falta repetir que el notorio ascenso de la extrema derecha es un fenmeno nuevo y mundial, con especificidad en cada pas, desde Marine Le Pen, Viktor Orban o Matteo Salvini en Europa, o el trumpismo en EUA y el putismo en Rusia, hasta los recientes casos de Argentina y Brasil o el que resulte del golpe de estado en Bolivia. En todos ellos se constata su rechazo y hostilidad a la Democracia, la bsqueda de enemigos externos, el exacerbado nacionalismo excluyente y sus consabidas dosis de populismo ante la complejidad de la dinmica socioeconmica internacional.

Pero acerqumonos al caso de Espaa. La extrema derecha, con un guin inspirado en fuentes del mismo ro, los fascismos histricos, en menor o mayor grado, usa del simplismo, las mentiras y las difamaciones para tejer su retrica, hbilmente dirigida a un pblico amparado en un terico interclasismo, que llega hasta la delirante homologacin de ricos y pobres. Sin embargo, la pregunta clave es dilucidar quines seran los beneficiarios de sus propuestas, en una amalgama de ideas de corte neoliberal, recentralizador y privatizador, que han cuajado en los extremos, las clases adineradas y las clases empobrecidas por efectos de la larga crisis, a las que, sin duda, los gobiernos han dedicado poca atencin o han condenado al olvido y a la exclusin.

No hace falta insistir en que sus alegatos se orientan a desmembrar la vida pblica y poltica, construida con altibajos desde 1977 y que ha permitido gozar de un amplio abanico de libertades, de las que la extrema derecha reniega, con sus discursos xenfobos, homfobos y machistas, con una inquietante banalizacin de la violencia contra las mujeres. Y entre los derechos atacados ocupa un plano relevante el de la memoria democrtica, a la cual se opone o desprecia una parte significativa de la poblacin, realidad que muestra los lmites de la sensibilidad democrtica, a pesar de un pasado de cruel dictadura, una de las ms longevas en la poca de los surgimientos de los nazifascismos en Europa.

Una de las razones de la explotacin por parte de VOX de tan significativo dficit democrtico estriba en la misma composicin y origen de la formacin; a los nostlgicos y herederos del franquismo y del falangismo joseantoniano, se han unido sectores de la iglesia catlica todava dispuesta a ejercer un papel de gua poltica, militares vinculados al golpismo que atenaz la democracia en un pasado reciente, y singulares representantes del poder econmico, todos ellos conjurados para minar y parar a las izquierdas. Pero existe otra razn, que permite que partidos como VOX lancen falsedades y encuentren eco en la sociedad: la falta de informacin rigurosa y detallada sobre lo que signific la Dictadura para las clases populares, para los opositores al rgimen, para las mujeres, para los homosexuales, para la libertad religiosa o de costumbres, dficit que habra tenido que paliarse con una poltica decidida en favor de la memoria democrtica y de condena sin paliativos del rgimen franquista.

En aras a desenmascarar las bondades del franquismo coreadas en los discursos nostlgicos de la extrema derecha, valgan unos apuntes de reflexin para acabar con la dilucin de las diferencias entre dictadura y democracia. Los pilares en que se sustent la dictadura de partido nico de Franco fueron la casta militar, la iglesia y las clases dominantes y sus polticas arrasaron las libertades, mataron y encarcelaron, y sumieron a la mayora de la poblacin en el hambre y la miseria. Desde el triunfo militar de 1939 la lucha por la supervivencia se convirti en objetivo para trabajadores del campo y de la industria; los avances del perodo republicano en materia de igualdad para las mujeres no tan slo se frenaron, sino que la legislacin se orient a convertirlas en ngeles del hogar, sometidas al hombre y discriminadas laboralmente, en una palabra, a anularlas a travs de una tupida trama legislativa; la escuela pblica perdi su carcter de derecho y se convirti en asilos de pobres y en adoctrinadora bajo el manto del nacionalcatolicismo; la iglesia no tan slo recibi privilegios y prebendas sino que dict las normas sociales y ejerci control sobre las prcticas sexuales y religiosas; la corrupcin se instal en las cpulas y aledaos del poder, desde las prcticas del estraperlo a la apropiacin directa de bienes, como bien refleja la fortuna amasada por Franco y su familia; los militares ocuparon un lugar privilegiado y se beneficiaron de su sumisin con importantes dotaciones; etc

Tambin deben sealarse hechos que desenmascaran las falacias de los que pretenden blanquear al rgimen franquista aludiendo a la etapa que comienza en 1959, con los Planes de desarrollo, base de la modernizacin del pas desde arriba. Sin duda, los requerimientos internacionales incidieron en el final de las inoperantes y nocivas polticas autrquicas, pero cabe olvidarse de los trastornos ocasionados en las masivas oleadas emigratorias del campo a la ciudad, obreros que con los bajos salarios y las horas extra aportaron singular plusvala a los empresarios? Cabe olvidarse de los dos millones de espaoles que emigraron al extranjero en busca de sustento y que convirtieron sus ganancias en fuente de divisas para Espaa?

Una de las consecuencias de las miradas sesgadas o tergiversadoras del pasado puede relacionarse con los efectos actuales de ascenso de la extrema derecha, la cual ignora que los cambios que condujeron a la democracia no fueron fruto de una evolucin interna de la Dictadura, sino del papel jugado por amplios sectores de la sociedad en su lucha por la democracia, por los derechos y libertades.

El grito coreado por los seguidores de VOX A por ellos posiblemente tambin se refiere a las asociaciones que defienden el derecho a la memoria de los que fueron anulados y vencidos, a los defensores de la 2 Repblica, el rgimen que aport valores democrticos a las instituciones, las impregn de laicismo frente a los atavismos seculares, defendi los derechos de las mujeres y concibi la escuela pblica como igualitaria y crisol de ciudadana.

Las asociaciones de memoria, a las que quizs nos tildan de enemigos internos, no miramos el pasado de forma nostlgica, sino que aportamos argumentos y conciencia crtica para derribar tpicos y mitos, sobre los que se sustenta el franquismo nostlgico, y lo hacemos con temple calmado en una lucha nunca interrumpida de transmisiones reflexivas desde la generacin republicana y del exilio hasta los actuales y futuros protagonistas de la ciudadana para fortalecer la Democracia. Como colofn viene a cuento trasmutar la conocida frase de Unamuno por la de ni venceris ni convenceris.

Rosa Toran es historiadora. Amical de Mauthausen y otros campos.

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/30226/mirar-al-pasado-para-que/



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