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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-02-2006

Pobreza, consumismo y antiimperialismo

Toni Solo

Traducido para Rebelin y Tlaxcala por Germn Leyens


Poverty, consumerism and anti-imperialism Hay diferentes reacciones tpicas ante las crticas a las iniciativas de bancarrota ideolgica y esquizofrenia moral como la campaa Que la Pobreza Pase a la Historia' (Make Poverty History) en Gran Bretaa, Una es clamar contra la impudencia de cuestionar la sinceridad y las buenas intenciones de los organizadores de la campaa. Otra es hacer un mohn y lanzar: bueno, cul es TU alternativa? O, de manera ms insincera, se acusar a los crticos de desdear el deseo genuino y sincero de los millones que contribuyen dinero ganado con el sudor de su frente para proyectos y programas que quieren aliviar los sntomas demasiado numerosos de la pobreza del mundo.
En la cumbre de la elite mundial en Davos durante los ltimos das, destacados representantes del capitalismo global presentaron compromisos a primera vista impresionantes para financiar programas sanitarios y otros en pases menos desarrollados. Una frase que viene a la mente es utilizada en Latinoamrica en el trabajo con mujeres en relaciones de abuso no ms confites en el infierno. Cuando la gente pregunta porqu tantas decenas de millones de personas carecen de atencin sanitaria y educacin decente, una respuesta es clara. Durante ms de dos dcadas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y los gobiernos que controlan esas instituciones han predicado consecuentemente a gobiernos nacionales dbiles en los pases menos desarrollados que deben reducir sus gastos pblicos sociales.

Las polticas econmicas basadas en la fe ciega en la privatizacin de los recursos estatales, en la reduccin en los gastos pblicos y la desregulacin en general han creado un infierno de laissez-faire para la gran mayora global empobrecida. Ocasionalmente, como lo hizo Bill Gates la semana pasada con su iniciativa declarada contra la tuberculosis, los multimillonarios corporativos ofrecen el uso de parte de su riqueza para aliviar parte de los sufrimientos. Pero si sus corporaciones hubieran sido objeto de medidas de imposicin tributaria y de regulacin justas y si los ingresos resultantes hubiesen sido utilizados para gastos sociales en salud y educacin, se podra haber evitado desde el comienzo un sufrimiento indescriptible.

Podramos sealar tambin que iniciativas corporativas individuales patrocinadas por belicistas como George Bush, Tony Blair o Gordon Brown pueden ser consideradas legtimamente como maniobras de relaciones pblicas que no hacen nada por cambiar las causas fundamentales de la pobreza. Iraq ha sido sumergido en un sufrimiento y privaciones inconcebibles como resultado de una guerra agresiva criminal. Los mismos responsables por ese crimen inescrupuloso sugieren que les preocupa la pobreza global. Ninguna actividad refinada de relaciones pblicas, ni la colusin de los medios dominantes, pueden encubrir esa grotesca contradiccin y el fraude moral que representa en ltima instancia.

En todo caso, Naciones Unidas, en sus esfuerzos por crear consenso alrededor del Derecho al Desarrollo, ha elaborado ya un marco legtimo para una reaccin sustentable y factible ante los problemas globales de pobreza e injusticia social. Esa iniciativa ha sido consecuentemente frustrada por Usamrica y muchos de sus aliados. Los pases ricos se oponen a acciones por crear una estructura internacional que los obligue a impulsar un desarrollo justo basado en un marco legalmente vinculante para la redistribucin de la riqueza. Detestan la filosofa basada en los derechos de tales estructuras y su vnculo entre el principio de autodeterminacin y la obligacin de cooperar en el desarrollo global.

Es razonable considerar que una tal estructura puede terminar por conducir a un fin de la pobreza global. Las posibilidades de que las polticas capitalistas corporativas logren ese objetivo son nulas. Es evidente, ya que la redistribucin justa de la riqueza es un anatema para los propugnadores de esas polticas. El capitalismo corporativo se basa en el principio del laissez-faire con todo lo que implica. La evidencia de su fracaso total como marco para el desarrollo humano racional y justo es obvia en todo el mundo.

As que se impone el escepticismo cuando lanzan una inmensa campaa basada en las relaciones pblicas como Make Poverty History y se ve que es organizada por gente que est totalmente comprometida con la colaboracin con las estructuras del capitalismo corporativo internacional agresivo y con destacados individuos que promueven ese sistema, Como las grandes ONG de ayuda y desarrollo y las organizaciones humanitarias de ayuda que la apoyan, la campaa Make Poverty History canaliza el ansia de la gente de lograr un mundo mejor hacia actividades que tratan de legitimar un statu quo fundamentalmente ilegtimo.

Make Poverty History es un masivo esfuerzo humanitario. Pero sus entusiastas resisten el enfrentamiento con las contradicciones provocadas por esfuerzos en sus sociedades capitalistas de consumo por encarar la injusticia econmica causa por las polticas imperialistas de sus gobiernos. Esencialmente, tratan de proveer a la mayora pobre del mundo los confites en el infierno neocoloniales, paliativos insostenibles que no cambian el statu quo.

Un ejemplo obvio de este hecho es que tales campaas soslayan resueltamente el tema de la solidaridad con legtimos movimientos de resistencia en pases ocupados como Iraq, Palestina o Hait. Pero la exigencia fundamental en esos pases es la mismsima equidad y justicia para los pueblos empobrecidos y oprimidos que los entusiastas de Make Poverty History afirman que es su objetivo. Esos entusiastas quieren que las polticas ms incmodas y embarazosas se evaporen mientras se involucran en un enfoque tcnico sobre el comercio, la ayuda y la deuda y obtienen los fondos. Pero de dnde provienen esos problemas si no es el resultado de la injusta dominacin y opresin imperialistas?

Para lograr autnticos cambios, sera mejor canalizar la buena voluntad generalizada que es evidente entre tanta gente en la base en los pases ricos del mundo, hacia la solidaridad prctica directa. La donacin de dinero suelto a una clase intermediaria de funcionarios en las ONG de desarrollo y ayuda no cambia nada. Los pases en Centroamrica, por ejemplo, han recibido miles de millones de dlares de ayuda gubernamental y no-gubernamental durante los ltimos veinte aos. Aparte de Costa Rica, siguen ubicados a docenas de sitios por debajo de Cuba en el ndice de Desarrollo Humano de la ONU, mientras Cuba ha sufrido cuarenta y cinco aos de un criminal bloqueo econmico.

La experiencia de un pas como Nicaragua en su revolucin y despus, demuestra que cantidades sorprendentes de gente en la base est dispuesta a actuar en una solidaridad prctica real. Desde los aos ochenta hasta el presente, miles de personas han cambiado sus propias vidas, entrado en contacto con la base y eliminado la clase gerencial parastica del desarrollo representada por los funcionarios en las ONG de ayuda y desarrollo. Esta accin posibilita que haya relaciones directas con la gente en los pases menos desarrollados que trata de construir un mundo mejor para s mismos y para el resto de nosotros.

Si algo va a cambiar el actual statu quo racista e imperialista ser una combinacin de solidaridad internacional en la base y de estructuras normativas globales que impongan una redistribucin equitativa de los recursos del mundo. Por el momento, como lo demuestra la historia del Derecho al Desarrollo de la ONU, los poderosos gngsteres del laissez-faire capitalista estn en condiciones de obstruir el acuerdo sobre esas polticas. Paul Wolfowitz en el Banco Mundial, Pascal Lamy en la Organizacin Mundial de Comercio y Rodrigo Rato en el Fondo Monetario Internacional son los actuales mascarones de proa de esa clase motivada por la ideologa. Pero en algunos pases esos idelogos son dejados de lado y se hacen irrelevantes.

En Latinoamrica, por ejemplo, los prximos aos vern una competencia decisiva entre el capitalismo corporativo global y los permanentes esfuerzos por lograr justicia econmica por parte de los pueblos y los gobiernos de Cuba, Venezuela y tal vez Bolivia y otros pases, inspirados por el socialismo. Motivos centrales en esa competencia sern la solidaridad de base entre los pueblos, las polticas pblicas comprometidas con una redistribucin equitativa de recursos y la regulacin del gran capital corporativo. En comparacin con la determinacin sistemtica de esos pueblos y gobiernos de encarar sus problemas de pobreza y justicia social, las iniciativas humanitarias consumistas de los pases ricos que ignoran la agresin imperialista, como la campaa de Make Poverty History de Gran Bretaa, parecen interesadas y de miras estrechas.


Toni Solo es un activista basado en Centroamrica para contactos: www.tonisolo.net

Traducido del ingls al castellano por Germn Leyens, miembro del colectivo de traductores de Rebelin y asimismo de Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingstica ([email protected]). Esta traduccin es copyleft.




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