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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2019

Algunos elementos para aportar al anlisis del momento que vivimos en Colombia

Juan Pablo S. Tapiro.
Rebelin


En Colombia fuimos miles en las calles el pasado 21 de noviembre, por la vida, la paz y contra las reformas que pretenden profundizar el neoliberalismo. Considero que no estamos an a puertas de un proceso como en Chile, que por la consciencia respecto a la barbarie social producida por la estrategia neoliberal la gente del comn va a salir a las calles de forma permanente, llegando incluso a poner en jaque al gobierno y forzarlo a una constituyente que posibilite reformas de democratizacin social y econmica, para lo cual adems fue clave la participacin muy diversa de procesos sociales y organizaciones polticas.

Sin embargo, en nuestro pas cada vez s hay mayor consciencia que las polticas macro-econmicas en favor del capital financiero, los procesos de privatizacin, el desmonte de las polticas sociales, entre otros, que son parte de esa estrategia, han sido un continuum desde el gobierno de Csar Gaviria, cuando se produjo la Constitucin de Colombia de 1991, en la cual se reconocieron los derechos sociales pero a su vez se posibilit su mercantilizacin. Lo planteo en trminos de un proceso de conscientizacin porque el principal triunfo del neoliberalismo es ideolgico, se ha forjado una forma de pensar, sentir y ser mediada por la exacerbacin del individualismo y la competencia, cada quien en la suya, slvese quien pueda, etc.

Pero esta estrategia neoliberal viene de la mano con la de contrainsurgencia, y en el caso colombiano ha sido muy brutal ya que se ha sustentado en la supuesta lucha contra el narco-terrorismo, mediada por el denominado conflicto socio-poltico armado, que en el momento actual en Colombia ha continuado a pesar del proceso de paz y del Acuerdo con las antiguas FARC-EP.

La lucha por la paz est atravesada por la necesidad imperiosa de cumplir ese Acuerdo, para la reforma rural integral, de la mano con el proceso de sustitucin de cultivos de uso ilcito, pero con la decisin estatal de perseguir a las verdaderas mafias y desmontar las expresiones de paramilitarismo, pero cmo? si muchos de quienes actualmente gobiernan son cmplices o hacen parte de esas estructuras de poder econmico (ilegal), poltico (ilegtimo) y paramilitar.

As mismo, el Acuerdo posibilita continuar un proceso que ha iniciado de democratizacin poltica y de garantas para la oposicin poltica y social, que se ha traducido tambin en cambios en el mapa poltico electoral; pero sobre todo en la fuerza que se viene tomando desde el proceso de paz en las calles, a pesar de reflujos y de an no lograr consolidar una verdadera unidad en la lucha social y poltica, es ah, en esa fuerza de movilizacin social donde est la posibilidad que se imponga el cumplimiento del Acuerdo, que no es un asunto solamente de las antiguas FARC-EP, aunque s es fundamental tambin el cumplimiento para el proceso de Reincorporacin y que desde el gobierno firmante ya viene en un proceso de desestructuracin e incumplimiento; as mismo esa fuerza es la que puede presionar para que se retome un dilogo con el ELN e incluso con quienes por razones polticas nuevamente se alzaron en armas de las antiguas FARC-EP (entendiendo que lo que comnmente se llama disidencias no es una fuerza homognea y unificada), un dilogo que no slo incluya representantes del Estado sino tambin a las diversas fuerzas sociales y polticas.

El 21 de noviembre de 2019, a pesar de toda la campaa de terror desde el mal gobierno, la gente del comn respondi de forma masiva expresando la dignidad de un pueblo trabajador que est diciendo que no est dispuesto a seguir de espectador del asesinato sistemtico de dirigentes sociales y polticos, especialmente de indgenas y de campesinos; que no est dispuesto a permitir que nuevamente se normalicen las prcticas de terrorismo de Estado que llegan a bombardear campamentos donde hay presencia de menores de edad, que responde de manera brutal a las manifestaciones y protestas sociales.

El paro es una expresin contundente porque nos juntamos las clases trabajadoras, quienes son las ms pauperizadas sin empleo, en la informalidad, con contratos basura, y quienes todava hoy tienen mejores condiciones de vida, que tambin son parte de una clase trabajadora, que le cuesta reconocerse y asumirse como tal y que muchas veces nos las presentan como clases medias, quienes sern los que ms sufrirn las consecuencias de pauperizacin con las reformas planteadas por el mal gobierno en consonancia con las orientaciones de la OCDE y el FMI.

Las organizaciones que convocaron el paro fueron claves, pero el paro las desborda, la indignacin popular va ms all, se manifest de diversas formas en bloqueos, marchas, batucadas, grafitis, defensa callejera ante la represin, cacerolazos, entre otros; es un desafo lograr fortalecer los procesos desde los barrios y forjar la unidad, porque la jornada apenas empieza, unidos venceremos, abajo el mal gobierno!
La respuesta del Estado ha sido torpe en todos los sentidos, no reconoce todava el nuevo momento de Colombia, niega las causas del paro, se niega al dilogo efectivo, estigmatiza, reprime y criminaliza, monta escenarios de vandalismo para aterrorizar a la poblacin y legitimar la militarizacin en las ciudades, volviendo a decretarse toques de queda, pretendiendo devolvernos a un siglo XX atravesado por el Estado de Sitio.

Pero no ser as que lograr contener esta fuerza, por el contrario de seguir apretando de esa forma puede ser que haya un levantamiento que ya sea incontenible, donde demos pasos de gigantes por la nueva Colombia, por los procesos de democratizacin poltica, social y econmica. En ese momento habrn nuevos desafos, porque el neoliberalismo es slo una estrategia ms del capitalismo, y la consciencia anti-neoliberal no necesariamente es anti-capitalista, porque la crisis del gobierno es del Estado, un Estado de clase, y por ms que sea importante disputar su aparato necesitamos superarlo y forjar un nuevo Estado de las mayoras trabajadoras, esa ser la base de una nueva Colombia de paz con justicia social, en ese camino, por ahora, seguimos en el paro contra el mal gobierno, donde cada vez son ms los pasos que se suman y que potencian la movilizacin social, las calles son nuestras, no a la militarizacin!

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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