Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2019

En las movilizaciones de Colombia brill el exceso de la fuerza pblica

Fernando Alexis Jimnez
Rebelin


El impacto seco del disparo, el grito a lo lejos y el cuerpo que se fue desvaneciendo como si se tratara de una escena en cmara lenta, acompaaron el drama del joven Dylan Cruz, herido por el Esmad en una de las tantas manifestaciones pacficas que se han realizado en Colombia desde el pasado 21 de noviembre y que expresan una inconformidad represada por aos, que desbord la capacidad de aguante de millares.  

En redes sociales varios de los manifestantes transmitieron imgenes del momento exacto en el que el joven era reanimado por los organismos de emergencia.

Hoy libra una batalla sin cuartel por su vida, en el Hospital San Ignacio, en Bogot.

Los padres y dems familiares del muchacho no entienden por qu uno de los agentes decidi accionar el arma cuando se trataba de una movilizacin sin violencia como otras que se han realizado en la cntrica Plaza de Bolvar, y que la polica ha dispersado con gases lacrimgenos y balas aturdidoras.

Acaso no constituye la conjuncin de dos elementos: una abierta provocacin y una agresin que lesiona un principio constitucional que consagra la protesta social? Sin duda que s.

Pero ahora, quienes protestan como Dylan, le salieron a deber a la fuerza pblica. No de otra manera se puede entender que el comandante de la Polica Metropolitana de la capital de la Repblica, Hoover Penilla, sealara ante los medios de comunicacin: "Lamentamos profundamente la situacin, pero pido que entiendan que el policial es una persona que est cumpliendo con una tarea, con un deber y el responde ante toda la sociedad, a la institucin y su propia familia".

Preguntas que asaltan a los colombianos

Caben entonces varias preguntas: Quin orden arrojar el artefacto que tiene al borde de la muerte a Dylan? Por qu se arremeti contra una concentracin no violenta? Qu garantas se ofrece a los colombianos para protestar cuando hay un antecedente tan vergonzoso como ste? No se puede negar que en todas las jornadas de protesta han brillado el exceso y desmanes de la fuerza pblica.

Podra tratarse de su hijo o del mo, de ah que resulte inaceptable que el general Hoover Penilla, trate de equiparar el estado grave en que se encuentra Dylan con la irracionalidad de un agentede quien es apenas previsible que no se revele su nombremovido por rdenes que no se sabe de dnde provenan, para acabar con la concentracin a como diera lugar.

Lo que hizo la fuerza pblica rie abiertamente con lo que dijo el mismo alto oficial en el sentido de que la Polica no sale a la calle para agredir a las personas, pues est para proteger a los ciudadanos. Es as como cuidan a los ciudadanos, disparndoles? Eso solo ocurre en el pas del realismo mgico, donde las arbitrariedades se amparan con argumentos lastimeros para que las vctimas terminen convertidas en victimarios.

La otra cara de la moneda

Acerca de la agenda de movilizacin social en Colombia no se ha dicho toda la verdad. Los medios de comunicacin que monopolizan y manipulan a la opinin pblica, le han hecho el juego al gobierno nacional informando slo sobre lo que llaman brotes de vandalismo. Mezclan lo que han sido las protestas con las actividades vandlicas de unos cuantos desadaptados. Pero no todo es como lo pintan.

Muchas de las marchas, en todo el pas, han sido dispersadas a la fuerza. Eran pacficas pero se convirtieron, en cuestin de segundos, en ros humanos huyendo de los gases lacrimgenos y las bombas de aturdimiento, como ha ocurrido varias veces en el centro de Bogot.

Lo que s ocupan los titulares, son los hechos protagonizados por quienes, ajenos a la convocatoria original, terminaron aprovechando la ocasin para destruir estaciones del transporte masivo, negocios y los ventanales de centros comerciales. No hay una relacin entre uno y otro salvo el inters de desprestigiar la legtima protesta social.

Dylan se ha convertido en un smbolo nacional de solidaridad contra los abusos de la fuerza pblica. Reafirma la necesidad de avanzar en el desmonte del Escuadrn Mvil Anti Disturbios (Esmad), y deja sentado el convencimiento de que las cuotas de sangre en jornadas como las que vive Colombia, se salen de las manos cuando son producto de las arremetidas contra el derecho a opinar, a protestar.

Y la reflexin final: Cumplir el presidente Ivn Duque su anuncio de abrir un dilogo nacional, para escuchar al pueblo?

Si no lo hace y sus peroratas televisivas han procurado nicamente bajarles el tono a las marchas y dems actividades de inconformidad, lo ms probable es que ver de nuevo a millares de colombianos en las calles ms emberracados que nunca.


Blog del autor www.cronicasparalapaz.wordpress.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter