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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2019

No vivimos ms y mejor gracias al capitalismo, sino a las polticas progresistas

Jason Hickel
El diario/The Guardian


 

- La narrativa predominante considera que el capitalismo fue una fuerza progresista que puso fin a la servidumbre y desencaden un notable aumento del nivel de vida

- Es un cuento de hadas: la democracia, los sindicatos, la salud pblica y la educacin son los factores que realmente importan

- El progreso en la esperanza de vida ha sido impulsado por movimientos polticos progresistas que han aprovechado los recursos para crear bienes pblicos

Una nia hilandera en Mollahan Mills, Newberry, Carolina del Sur, en 1908. LEWIS HINE / NATIONAL CHILD LABOR COMMITTEE

En los ltimos aos, prominentes gurs como Steven Pinker, Jordan Peterson y Bill Gates han invocado los avances en la esperanza de vida en el mundo para defender al capitalismo contra una creciente ola de crticos.

Es cierto, hay mucho que celebrar en este mbito. Al fin y al cabo, la esperanza de vida ha aumentado considerablemente. "Cuando leen un escrito que defiende el capitalismo los intelectuales tienden a escupir", escribe Pinker en su reciente libro, Enlightenment Now. Sin embargo, afirma, es "obvio" que "el PIB per cpita se correlaciona con la longevidad, la salud y la nutricin".

Este argumento me resulta familiar. Segn esta narrativa predominante, el capitalismo fue una fuerza progresista que puso fin a la servidumbre y desencaden un considerable aumento del nivel de vida. En realidad, esto no es ms que un cuento de hadas que no se sostiene con datos objetivos.

El feudalismo y la servidumbre que generaba eran un sistema brutal que provocaba una miseria humana extraordinaria, s. Sin embargo, no fue el capitalismo el que termin con esta situacin. Como demuestra la historiadora Silvia Federici , una serie de exitosas rebeliones campesinas en toda Europa en los siglos XIV y XV derrocaron a los seores feudales y dieron a los campesinos ms control sobre sus propias tierras y recursos. Los frutos de esta revolucin fueron asombrosos en trminos de bienestar. Los salarios se duplicaron y la nutricin mejor. Si atendemos a los parmetros de esa poca, en ese perodo el progreso social fue espectacular.

Entonces, vino la reaccin a esos cambios. Indignada por el creciente poder de los campesinos y trabajadores, y por el aumento de los salarios, una nueva clase capitalista organiz una contrarrevolucin. Comenzaron a cercar los bienes comunes y a expulsar a los campesinos de la tierra, con la clara intencin de reducir el coste de los salarios. Con las economas de subsistencia destruidas, la gente no tena otra opcin que trabajar por poco dinero para, simplemente, poder sobrevivir. Segn los expertos en economa de Oxford Henry Phelps Brown y Sheila Hopkins, desde finales del siglo XV hasta el siglo XVII los salarios disminuyeron hasta un 70%. Las hambrunas pasaron a ser cada vez ms normales y la nutricin se deterior. En Inglaterra, la esperanza media de vida descendi de 43 aos en el siglo XVI a los 30 aos en el siglo XVIII.

En resumen, el ascenso del capitalismo gener un prolongado perodo de empobrecimiento. Fue uno de los momentos ms sangrientos y tumultuosos de la historia de la humanidad. Sin embargo, Pinker hace como si nada de esto hubiera pasado. En su lugar, obvia este hecho y pasa directamente al perodo industrial moderno. Fue el capitalismo industrial, afirma, el que realmente impuls que aumentara la esperanza de vida.

Lo cierto es que los historiadores ofrecen una versin ms compleja de la historia. Simon Szreter, uno de los principales expertos mundiales en datos histricos de salud pblica, muestra que el crecimiento industrial a lo largo del siglo XIX no provoc una mejora en la esperanza de vida, sino un deterioro notable. "En casi todos los casos histricos, el primer y ms directo efecto del rpido crecimiento econmico ha sido un impacto negativo en la salud de la poblacin", escribe Szreter .

"La evidencia de este trauma", contina, "permanece claramente visible en la forma de una discontinuidad negativa de una generacin en las tendencias histricas de la esperanza de vida, la mortalidad infantil o los logros en la estatura". Basndose en una amplia gama de estudios, Szreter muestra que las poblaciones directamente afectadas por el crecimiento industrial en Gran Bretaa experimentaron una disminucin constante de la esperanza de vida, desde la dcada de 1780 hasta la de 1870, hasta niveles no vistos desde la Peste Negra en el siglo XIV.

De hecho, fue precisamente en los lugares donde el capitalismo estaba ms desarrollado donde este retroceso es ms pronunciado. En Manchester y Liverpool, los dos gigantes de la industrializacin, la esperanza de vida se derrumb en comparacin con las zonas no industrializadas del pas. En Manchester cay a solo 25,3 aos. En cambio, en la zona rural de Surrey, la esperanza de vida de la poblacin era de 20 aos ms.

El patrn no solo se repite en Gran Bretaa. Segn Szreter, lo mismo ocurri en "cada uno de los pases en los que se ha investigado", incluyendo Alemania, Australia y Japn. En colonias como Irlanda, India y Congo se experiment un deterioro similar en este mismo perodo, ya que fueron amarradas por la fuerza al sistema industrial europeo.

Es difcil exagerar el sufrimiento que conllevan estas cifras. Cuentan la historia de poblaciones enteras que fueron desposedas por la clase capitalista y reducidas a la servidumbre en las fbricas y plantaciones de la revolucin industrial. Y sin embargo, nada de esto aparece en la narrativa de color de rosa de Pinker.

La esperanza de vida urbana no comenz a aumentar, al menos en Europa, hasta la dcada de 1880. Pero, qu impuls este repentino progreso? Szreter descubre que se debi a una simple intervencin: el saneamiento. Los expertos que abogaban por polticas de salud pblica descubrieron que si se separaban las aguas residuales del agua potable, la salud de la poblacin mejoraba. Sin embargo, la clase capitalista se opuso a esta mejora, no la permita: los terratenientes liberales y los dueos de fbricas se negaban a permitir que los funcionarios construyeran sistemas de saneamiento en sus propiedades, y se negaban a pagar los impuestos necesarios para llevar a cabo el trabajo.

Solo fue posible plantar cara a su negativa cuando los plebeyos obtuvieron el derecho al voto y los trabajadores se organizaron en sindicatos. Durante las dcadas siguientes, estos movimientos hicieron que el Estado interviniera en contra de los terratenientes y propietarios de fbricas, para ofrecer no solo sistemas de saneamiento sino tambin atencin mdica universal, educacin y vivienda pblica. Segn Szreter, el acceso a estos bienes pblicos estimul el aumento de la esperanza de vida a lo largo del siglo XX.

Pinker no menciona este movimiento. Su argumento se basa ms bien en un grfico de dispersin conocido como la curva de Preston, que muestra que los pases con un PIB per cpita ms alto tienden a tener una esperanza de vida ms alta. No duda en afirmar que se da una causalidad en situaciones en las que se carece de pruebas que lo confirmen. De hecho, una nueva investigacin encuentra que el factor causal detrs de la curva de Preston no es el PIB sino la educacin.

Sin lugar a dudas, una red de prestaciones sociales necesita recursos. Y es importante reconocer que el crecimiento puede ayudar a ese fin. Pero las intervenciones que importan cuando se trata de la esperanza de vida no requieren altos niveles de PIB per cpita. La Unin Europea tiene una esperanza de vida ms alta que Estados Unidos, con un 40% menos de ingresos . Costa Rica y Cuba superan a Estados Unidos con apenas una fraccin de los ingresos, y ambos lograron sus mayores avances en esperanza de vida durante perodos en los que el PIB no estaba creciendo en absoluto. Cmo? Mediante el despliegue de la atencin sanitaria y la educacin universales.

"Los datos histricos muestran que el crecimiento econmico en s mismo no tiene implicaciones positivas directas y necesarias para la salud de la poblacin", escribe Szreter. "Lo mximo que se puede decir es que crea el potencial a largo plazo para mejorar la salud de la poblacin".

El hecho de que ese potencial se materialice depende de las fuerzas polticas que determinan cmo se distribuyen los ingresos. Por lo tanto, al Csar lo que es del Csar: el progreso en la esperanza de vida ha sido impulsado por movimientos polticos progresistas que han aprovechado los recursos econmicos para crear bienes pblicos slidos. La historia demuestra que en ausencia de estas fuerzas progresistas, el crecimiento a menudo ha ido en contra del progreso social, no a su favor.

Jason Hickel es antroplogo econmico y autor de The Divide: Una breve gua sobre la desigualdad mundial y sus soluciones .

Traducido por Emma Reverter

Fuente: https://www.eldiario.es/theguardian/longevos-gracias-capitalismo-politicas-progresistas_0_967303344.html



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