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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2019

Asunto urgente
Desfascistizar las FFAA espaolas

Antonio Maira
Rebelin




Despus de una serie de peripecias, casi incompresibles, muy burocrticas pero muy propias del carcter fascista de una mayora aplastante de las Fuerzas Armadas espaolas, se ha producido un hecho represivo que tiene una importancia extraordinaria, profesional, personal y colectiva. Sobre todo colectiva. Ejemplar, o ejemplarizante, para decirlo con ms precisin.

Se trata de la expulsin del Ejrcito -por orden directa del JEME- del Cabo profesional y compaero Marcos Santos Soto. No me detendr mucho los pueden adivinar ustedes- en los aspectos ms dolorosos de una vida profesional rota, una supervivencia econmica difcil y una desestabilizacin familiar indudable. No me olvido, desde luego, de la incidencia de dos faltas graves cuya razn ha sido la de identificarse con el pueblo, con las clases trabajadoras y los sectores populares, en un colectivo profesional en el que el golpe de estado Monarqua al frente-, ha sido y es un modo de ser de las FFAA. La honra de Marcos Soto tambin ha sido puesta a prueba. Por eso, yo afirmo que Marcos Santo es una persona verdaderamente honrada.

l fue, con algunas decenas de militares ms, varios de ellos en activo, un grano de arenai, contra ese grupo compacto que le dan ese carcter fascista colectivo a las Fuerzas Armadas. l es el pueblo, el honor de servirlo; dentro de un colectivo que se pronuncia o calla.

Las fuerzas Armadas se pronuncian

Aunque pueda parecer lejano en nuestro tiempo y ser muy notables -abismales incluso-, las diferencias entre Hitler y Abascal; entre el grupo de generales que firmaron el Comunicado de adhesin al general Francisco Franco y las tropas del general Ludendorff, las SA de Roen y el propio Hitler; el primer golpe de estado nazi en Alemania fue realizado en 1923, a nivel de estado federado (Baviera), y tuvo apoyo de diversas autoridades locales. Fue el ejrcito tambin el que marc la ruta en aquellos momentos. Las similitudes de fondo son verdaderamente notables.

El pronunciamiento de los cientos de generales franquistas jubilados y el posible apoyo de una parte importante de la estructura orgnica de las FFAA -delatada por el crecimiento rpido de los firmantes incorporados a la Declaracin, una vez entraban por edad, en la situacin de jubilados-; hacen de este hecho un acontecimiento poltico de primer orden. Me atrevera a decir que fue uno de los anuncios de la entrada del fascismo en el estado espaol y en una de las instituciones fundamentales.

El fascismo penetra en todas las instituciones estatales, polticas (a todos los niveles: municipales, autonmicas y estatales); y en todos los poderes del estado: legislativo, judicial o ejecutivo.

En el caso que nos ocupa el fascismo entra sin oposicin alguna en un poder especial: el de las Fuerzas Armadas cuya cima es el Rey, como Jefe del Estado.

El miedo y el desconcierto ante lo innombrable

Aunque, en concierto mutuo, medios de comunicacin, analistas polticos, encuestadores de opinin, partidos cmplices y colaboradores, conscientes o inconscientes, discuten sobre lo que ellos llaman extrema derecha o, con ms cinismo, populismo de derecha; o sobre las distintas formas de aplicar lneas rojas para establecer barreras polticas o cordones sanitarios contra su crecimiento ya desbocado; el fascismo -as: con todas las letras-, ha metido medio cuerpo por la ventana antes de meterse de cuerpo entero y con clarines triunfales, por la puerta de entrada. No falta mucho para eso.

Esta maana, en la SER, he odo, con una mezcla de asombro y tristeza un debate a muchos y muy cualificados tertulianos, sobre la actuacin de Vox en el Ayuntamiento de Madrid, en relacin con la violencia de gnero y tambin sobre la retirada de placas en el Monumento conmemorativo a las vctimas del franquismo en el Cementerio de la Almudena.

En el primero de los hechos debatidos, los invitados insistieron en que pese a la escandalosa intervencin de Vox que se negaba a aceptar la existencia de la violencia de gnero, lo importante era debatir sobre el bloqueo o el derecho de Vox a plantear sus opiniones.

Finalmente, finalizadas las intervenciones en una discusin escolstica sin salida, los analistas descargaron su conciencia afirmando la derrota del grupo fascista ante una vctima de violencia de gnero: una inmigrante marroqu, maltratada y en silla de ruedas, que los dej sin palabras ante la brutalidad del concejal Javier Ortega Smith.

En el segundo caso su complacencia qued satisfecha ante la comprobacin de que una asociacin de Memoria Histrica haba demandado al actual grupo de gobierno en va administrativa o penal por el delito de prevaricacin.

El terror y la ignorancia histrica

En ambos casos advert dos hechos muy preocupantes: el terror encubierto de los contertulios; y el desconocimiento escandaloso de lo que es, cmo crece y qu representa el fascismo, al que ya no se atreven a enfrentarse. Les desconcierta y les da miedo.

De hecho no conocen del proceso econmico, poltico y social del fascismo y de las tres premisas fundamentales de su aparicin y crecimiento:

-la primera es que el fascismo, como brazo armado del capitalismo en crisis, es repetible;

-la segunda es que el fascismo es un proceso con un punto de no retorno a partir del cual no es reversible; en ese momento, habr alcanzado a una parte importante de las clases medias y a un sector, tambin importante, de las clases populares;

-la tercera es que los EEUU son el factor exterior propio del imperialismo (fascismo) de nuestro tiempo.

Los golpes de Estado de nuestro tiempo

Eso es muy visible en la serie de golpes de estado o intervenciones de todo tipo que han ejercido los Estados Unidos en casi todos los estados de Amrica Latina. Siempre utilizando al fascismo clsico y las oligarquas locales como elemento interno de su poltica de injerencia y de guerra en todas sus variables; que es apoyada por los estados quisling en Amrica Latina y en Europa.

Esos son los casos histricos y permanentes como el de Cuba; y ms tarde el del Chile de Pinochet. En los ltimos tiempos los pases agredidos por el imperialismo han sido Venezuela, Ecuador, Bolivia, Honduras y algunos pases ms del continente. La pertenencia a la OTAN es el vnculo esencial del golpismo. Es tambin el lazo que ha implicado el reconocimiento inmediato y el apoyo poltico y meditico a la expansin, sin desdear los intereses subimperialista del estado espaol y sus grandes empresas en todo el continente latinoamericano.

Es eso, sin duda, lo que explica la presencia de mandos importantes de la OTAN en el Manifiesto de exaltacin de Franco, as como la impunidad absoluta de los firmantes, a los que no se les ha aplicado el delito de incitacin del terrorismo o al golpe de estado.

Marcos Santos Soto

El Cabo profesional D. Marcos Santos Soto ha sido expulsado de las Fuerzas Armadas por negarse a asumir, pese a su rango militar (al que le corresponde la obediencia y el silencio, segn los cdigos de conducta propios de la institucin), una Declaracin pblica de exaltacin del dictador fascista y general genocida Francisco Franco Baamonde. Las Fuerzas Armadas fascistas han ganado de nuevo otra batalla. Y no es la primera. Para mayor escarnio, esa batalla ha terminado con la expulsin de un profesional demcrata y de izquierda como tantas veces ha ocurrido bajo el mando poltico del Partido Socialista.

La aplicacin sucesiva de dos faltas graves segn el fuero militar y la interpretacin de los mandos: una por oponerse pblicamente a un acto de carcter fascista; la otra por reunir firmas, en su calidad de ciudadano, para conseguir la reincorporacin a las FFAA del teniente Luis Gonzalo Segura que ha denunciado varios actos irregulares en la utilizacin econmica de los fondos militares, han hecho saltar todas las alarmas.

Es evidente que este tema del fascismo y golpismo militar es un asunto tab en el estado espaol. Con seguridad es tambin un asunto de Estado, de los que justifican la poltica exterior y la poltica de solidaridad activa con el golpismo en Amrica Latina. Tambin condiciona las traiciones de Podemos y sus pequeas renuncias a favor de una coalicin de Gobierno.

Nuestro pas ha vivido en un estado de golpe militar o amenaza de golpe militar durante la mal llamada Transicin poltica:

Es lo que los anlisis estratgicos denominan, incluso los espaoles, golpe de estado continuado o amenaza de golpe de estado mediante la coaccin permanente de los ciudadanos.

Ambas situaciones conducen a la sustitucin de los ciudadanos, del pueblo espaol, como agente soberano, por las Fuerzas Armadas o por los poderes oligrquicos que siempre estn detrs de dichas Fuerzas Armadas.

Los expediente disciplinarios contra el Cabo Marco Antonio Santos , son realizados porque l reacciona contra actos que pueden denominarse con propiedad como traicin al pueblo y, en concreto, como delito de rebelin, sedicin, o de conspiracin para ambos delitos, ya que son realizados (secreta o pblicamente) por militares organizados y armados, a los que corresponde precisamente la defensa de ese mismo pueblo.

7.- En cuanto a la enumeracin de los golpes militares que fueron ejecutados o que fracasaron en el nivel de preparacin a los que he denominado fracasados, consensuados o disuasivos, que se vienen realizando peridicamente: baste con citar las fechas (de todos conocidas) o los nombres con los que fueron bautizados. Con ello cumplo con lo ya anunciado en el punto 2 de este Peritaje.

Algunos de los golpes disuasorios no han sido mencionados como tales o han sido considerados como declaraciones no punibles pese a que han removido el terror de la poblacin o han constituido para ella una alerta y una amenaza, casi irresistible, en el que se sealaba claramente el camino poltico a seguir si se queran evitar males mayores.

Muchos de esos golpes han intentado romper el consenso y la relacin constitucional de los militares democrticos con el pueblo. Uno de ellos es precisamente el efectuado (segn el modelo de amenazas) por los ms de mil militares de alta graduacin segn dicen ellos mismos- a travs de una declaracin de apoyo al Franquismo realizado hace algunos meses y al que se opuso con su lealtad incondicional el Cabo profesional Marco Antonio Santos Soto.

Como ejemplos fcilmente documentables de todos estos procesos de rebelin militar puedo citar los siguientes:

-Operacin Galaxia. Se trat nada menos que del asalto al Palacio de la Moncloa, sede de la presidencia del Gobierno, con dos unidades: una de la Guardia Civil; otra de la Polica Armada, al mando -como se ha publicado en casi todos los medios fiables- por el Teniente Coronel Tejero y el Comandante Inestrillas en dos unidades que marchaban para hacer maniobras de tiro real y fuertemente armadas. La intencin no fue documentada ni investigada a fondo y las penas resultaron mnimas.

-Golpe del 23F. Fue realizado con el asalto al Congreso de los Diputados, cuando se votaba la investidura del nuevo Presidente del Gobierno, Seor Calvo Sotelo, despus de la dimisin, a todas luces forzada, del entonces Presidente Surez.

El asalto, realizado con fuerza armada de la Guardia Civil, fue comandada por el mismo Teniente Coronel, Tejero, ya mencionado y acompaada de manera inmediata por el Capitn General de Valencia, Milans del Bosch y Alfonso Armada, Segundo Jefe del Estado Mayor del Ejrcito, ambos amigos ntimos del Rey, segn han referido ellos mismos y la inmensa mayora de los medios de comunicacin.

El golpe cont con la colaboracin inmediata de una compaa reforzada de Polica Militar de la Divisin Brunete al mando del capitn Pardo Zancada.

Un Capitn de Navo, de cuyo nombre prefiero no acordarme, hizo acto de presencia como representante de los sectores franquistas de la Armada.

-Golpe de los Coroneles. Fue una intentona golpista con intenciones brutales segn varios analistas-, que segn algunos medios que la denunciaron supona el bombardeo de varios instalaciones del Gobierno en Madrid.

Fueron condenados dos coroneles del Ejrcito de Tierra. En realidad fue mucho ms amplia. En ella hubo componentes de la Armada. En aquellos momentos yo era Teniente de Navo embarcado y puedo dar fe de ello.

-Preparacin de un golpe-pronunciamiento desde la Armada.

El mtodo empleado fue la elaboracin de una encuesta-sondeo realizado en la Zona Martima del Estrecho, entre los jefes, oficiales y suboficiales, por el Almirante Saturnino Suances, Jefe del Estado Mayor de la Armada. Fui uno de los encuestados. Los promotores y colaboradores de la encuesta no cumplieron los mnimos de lealtad con los encuestados. Aseguraron la privacidad de la encuesta pero el oficial de Inteligencia del estado Mayor abri alguno de ellos. De que abri el mo tengo constancia directa. Estaba destinado como Segundo Jefe de la Seccin de Operaciones del Estado Mayor de dicha Zona Martima.

Los datos de la encuesta que se referan principalmente al respaldo que tendra una posible intervencin en el Pas Vasco se publicaron detalladamente en el Diario 16 del 7 de noviembre de 1983.

Estaba previsto comunicar los resultados que fueron filtrados a la prensa-, al Rey Juan Carlos I durante su presencia en unas maniobras anfibias que se iban a realizar en una de las playas de la costa de Huelva.

Se abri una investigacin interna sobre la filtracin no sobre el contenido de la propia encuesta y sus responsables- y fue cesado el Almirante Suances, por el en aqul momento ministro de Defensa, Narcs Serra. No se realiz ningn procedimiento judicial para identificar las responsabilidades en aqul hecho que, aparte de la evidente incitacin golpista, pudo haber empeorado la situacin muy grave en el Pas Vasco.

-Atentado previsto para ser realizado el 2 de junio de 1985 durante el desfile militar del da de las Fuerzas Armadas en La Corua.

El Gobierno, presidido entonces por Felipe Gonzlez no tomo ninguna medida ms que la de estrechar la vigilancia sobre los implicados y advertirles mediante el Cesid de que este hecho la preparacin del atentado-, era conocido por los servicios de informacin y de que todos eran estrechamente vigilados.

El golpe no fue comunicado inmediatamente a la opinin pblica. Se hizo, meses despus, con motivo de una campaa electoral, para alardear del control democrtico de las Fuerzas Armadas.

-En los ltimos aos se han publicado -y no desmentido-, noticias muy graves en relacin con el trfico clandestino y acumulacin de armas de fuego por parte de algunos miembros de la Guardia Civil y con la posible colaboracin de mandos de las Fuerzas Armadas ya que son armas de guerra cuya custodia corresponde a autoridades militares.

Las noticias sobre estos hechos pueden encontrarse fcilmente (La Voz de Galicia, 06/06/2015 05:0006 de junio de 2015. Noticia similar en la edicin digital del Norte de Castilla del 5 junio 2015, que apuntan a la reestructuracin o a la permanencia de una red golpista militar que estara conectada con grupos fascistas articulados.

-Golpe a travs de un pronunciamiento

Como guinda de todo este proceso de enquistamiento del franquismo, hace unos meses que un grupo de militares superiores de las Fuerzas Armadas public un Comunicado de Apologa al general Francisco Franco. Tal Comunicado que segn los promotores ha alcanzado hasta ahora una cifra de firmantes superior a los 1.000 ha causado un enorme estupor entre los ciudadanos y ciudadanas que consideran al citado general como un dictador fascista y un genocida.

La mayora de los firmantes son generales (o Almirantes) y coroneles (o Capitanes de Navo); en situacin de jubilados y, segn el fuero militar, estn libres de todo posible enjuiciamiento y condena.

Otra vez se provoca la confluencia entre el aforamiento militar y, gracias a l, se produce la impunidad ms absoluta. La situacin militar de los firmantes del Comunicado no permite su procesamiento a pesar de que, evidentemente, han cometido delitos muy graves.

Otra coartada inadmisible por un delito que sera calificado como incitacin al genocidio por cualquier jurista reconocido. Otra amenaza subliminal a la totalidad del pueblo espaol que ve surgir ante s la amenaza de un nuevo franquismo. Para ms preocupacin y coaccin no hay intervencin alguna del actual Capitn General de las FFAA, el Jefe del Estado, Felipe VI, sucesor del mismo franquismo, como heredero de su padre Juan Carlos I.

En esa situacin el Cabo D. Marcos Antonio Santos Soto al igual que yo mismo-, firma un Manifiesto en respuesta al mencionado Comunicado en el que apoya su contenido general e incluye una aportacin complementaria. Tras ello hace una entrevista en un peridico nacional en el que confirma estos datos y expresa vehementemente su oposicin a ellos. Adems hace afirmaciones sobre el mal trato, la vigilancia y el desprecio que sufren militares demcratas que como l que son calificados de rojillos.

Todos estos datos figuran en su expediente judicial. Me limito aqu a presentar como pruebas de hecho los siguientes fragmentos del Manifiesto que ha firmado y su aporte personal:

Declaracin general

  1. El general Franco no merece respeto ni desagravio alguno, sino nuestra repulsa ms absoluta por haber encabezado un golpe de estado sangriento y genocida contra la legal y legtima II Repblica Espaola, la feroz guerra civil posterior, y una dictadura opresiva e inclemente durante casi cuarenta aos.

  2. Los militares espaoles somos funcionarios servidores del estado, tenemos nuestra conciencia individual libre como cualquier ciudadano, pero no tenemos derecho alguno a presionar como colectivo al Estado democrtico.

No somos portadores de una Moral superior, ni sostenemos ninguna sagrada herencia histrica. Nos debemos simplemente a la soberana nacional que reside en el pueblo espaol.

En consecuencia firmamos este Manifiesto, y lo completamos cada uno, como ciudadanos libres, con nuestra aportacin personal.

Aportacin personal del Cabo D. Marcos Antonio Santos Soto:

Los militares profesionales de tropa, los que estamos bregando da a da, con sudor, lgrimas, fro, lo hacemos por nuestro pas. No cabe duda que los que apoyan el escrito a favor del dictador genocida son los que han hecho de las F.A.S su jardn particular desde el 36. No estoy dispuesto a que ese manifiesto quede impune pues ataca directamente a esa Constitucin con la que tanto se llenan la boca. Las F.A.S para servir esa Constitucin deben ser totalmente democrticas y como miembro activo repudio cualquier homenaje al asesino. Salud y Repblica.

En este contexto El Cabo D. Marcos Antonio Santos efecta, a ttulo personal, no militar, una recogida de firmas en el Portal Change.org, en apoyo al ex Teniente D. Luis Gonzalo Segura que ha sido expulsado de las Fuerzas Armadas. El texto publicado, dirigido a la Da. Margarita Robles, Ministra de Defensa, y publicado en la plataforma digital, es el siguiente:

En junio de 2015, el ex Teniente Luis Gonzalo Segura fue expulsado de las Fuerzas Armadas por denunciar corrupcin, abusos, acosos y privilegios anacrnicos.

Luis Gonzalo Segura tuvo que pasar 139 das de encierro en un centro disciplinario militar -fue encubierto (sic) como aseveraciones contrarias a la disciplina militar- para despus sufrir la prdida de su destino dentro del Ejrcito por publicar su libro Un paso al frente, un relato donde de forma novelada cuenta todas las irregularidades y corruptelas que l mismo fue denunciando sin xito.

Para intentar acallar todas estas crticas, el militar recibi todo tipo de presiones y promesas de mejora en sus condiciones laborales. Desde su experiencia pudo ver y denunciar irregularidades en la contratacin de materiales y servicios informticos con gastos sobredimensionados, facturas troceadas para evitar la necesidad de pasar por concurso pblico...la lista de comportamientos delictivos es grande, y ante eso, la solucin fue echarle del ejrcito.

La injusta expulsin fue firmada por el entonces Ministro de Defensa Pedro Morens. Tras tres aos expulsado, creemos que este calvario particular no debe continuar y debe ser readmitido en el Ejrcito. No puede ser que el Teniente Segura tenga que esperar a que la Justicia Europea le devuelva su puesto de trabajo en, al menos, 5 o 10 aos.

Firma esta peticin para pedir a la Ministra de Defensa Margarita Robles que readmita al teniente Luis Gonzalo Segura.

Creemos que es de justicia que recupere su vida y su trabajo de forma inmediata, sobre todo porque el propio PSOE se comprometi con todos los dems denunciantes de corrupcin a apoyarles, incluido el propio ex teniente Segura. El PSOE debe reparar lo que el PP destroz.

Nota:

i https://www.rebelion.org/noticia.php?id=246389

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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