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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2019

De cmo los de arriba son elegidos por los de abajo, el sutil caso de Uruguay
Sabemos cmo hacerlo y podemos volver a hacerlo

Jorge Majfud
Rebelin


Durante casi todo el siglo XX, como en muchos otros pases latinoamericanos, los presidentes en Uruguay se elegan por mayora simple. Es decir, los presidentes como Julio Mara Sanguinetti y tantos otros solan llegar al poder con un tercio de los votos.

Cuando en los aos 90 la izquierda se perfilaba a ganar por primer vez las elecciones con el mismo sistema, se lo cambi a tiempo.

Veamos un antecedente crucial que ya duerme en el olvido pero que muchos en ese pas recordarn. En 1992 un referndum popular (promovido por ciudadanos sin poder poltico) anul la ley de privatizacin de la empresa pblica ms exitosa del pas, la de telecomunicaciones ANTEL, por un histrico 73 por ciento de votos. El revs fue una bofetada popular a la mayora de los legisladores conservadores de los dos partidos tradicionales. El partido Colorado, devenido progresista en las dcadas ms prsperas del pas a principios del siglo XX y de derecha oligrquica en los decadentes aos 60, ahora se sumaba al partido conservador, el partido Nacional, a la ola neoliberal que promovi el FMI en los aos 90 y que terminara en una catstrofe econmica y social que marc por dcadas a los pases latinoamericanos desde Mxico hasta Argentina.

Cuatro aos ms tarde, en 1996, no por referndum sino por un acuerdo poltico, se aprob una reforma constitucional que estableca la obligacin de un balotaje en caso de que ningn partido obtuviese la mayora absoluta, lo que garantizaba que los dos partidos tradicionales, que por ms de un siglo haban derramado sangre y odios mutuos, pudiesen sumar votos contra el cambio.

En las elecciones siguientes de 1999, el opositor de izquierda, Tabar Vzquez, obtuvo casi el 40 por ciento de los votos y el conservador y neoliberal, Jorge Batlle, el 32 por ciento. En un rgimen tradicional, el presidente hubiese sido el primero, pero esta vez no. En el balotaje, el candidato del partido Colorado (irnicamente llamado rosado por sus adversarios, en referencia a la mezcla de Blancos y Colorados) fue elegido presidente. El candidato opositor de la izquierda, Tabar Vzquez, tuvo que ganar por ms del 50 por ciento de los votos en la primera vuelta, en 2004 (y despus de la mayor crisis econmica de la historia moderna del pas) para convertirse en presidente.

Gracias a la reforma constitucional de 1996, los mismos de siempre (el hijo y nieto de presidentes, Jorge Batlle, despus de otro hijo de presidente, Luis Lacalle Herrera) pudo ser presidente una vez ms en 1999. La OEA, guardin de la democracia, que no se escandalizaba por las dictaduras militares que asesinaban en masa ni peda elecciones donde ni siquiera las haba, mucho menos iba a decir una palabra sobre la repentina reforma constitucional para perpetuarse en el poder que, hay que reconocerlo, fue total y absolutamente legal. Porque, como deca Jorge Pacheco Areco, un ex presidente militarista del partido Colorado cuando se postul sin xito a presidente luego de la dictadura: Nosotros sabemos cmo hacerlo y podemos volver a hacerlo.

Cuando el partido progresista gana las elecciones de 2004, obtiene mayora parlamentaria pero no le resulta suficiente para aprobar una reforma constitucional (la que requiere ⅗ de los votos) para ampliar el derecho al voto por correo a los ciudadanas residentes en otros pases, como existe en muchos otros pases. Tanto la derecha como la izquierda saban que la mayora de los emigrados eran potenciales votantes progresistas, es decir, del Frente Amplio. Luego de dos aos de discusiones, el proyecto de ley no fue aprobado. Aos ms tarde, en 2009, un grupo de ciudadanos impuls una reforma constitucional para incluir a los ciudadanos que residan en el exterior. Al fin y al cabo, si nuestros parientes, hijos y nietos de europeos podan votar en las elecciones de pases que nunca haban visto, por qu no podan aquellos uruguayos de nacimiento hacer lo mismo desde el extranjero por el pas al que seguan perteneciendo por derecho?

Mezclado con las elecciones del 2009 en donde el candidato progresista Jos Mujica fue elegido, el plebiscito no alcanz la mayora y el proyecto de ley fue olvidado.

Ahora, el mismo candidato conservador que fuese derrotado en las elecciones de 2014, Luis Lacalle Pou (hijo y nieto de presidentes) y la misma derecha en Uruguay gana las elecciones con una diferencia de 30.000 votos y se convierte en el prximo presidente del pas ms exitoso en trminos econmicos y sociales de Amrica Latina en los ltimos quince aos, despus de Bolivia, un pas ms pobre en trminos relativos y con una histrica violencia racista y social difcil de equiparar. (La alternancia en el poder es parte del juego democrtico liberal. Mi querido padre hubiese estado feliz con este resultado y yo respeto a sus votantes. El problema es cuando se hacen alianzas con militaristas que se creen dueos del honor de las sociedades y de los pases por fuerza del garrote que pagan sus vctimas con sus impuestos; cuando se obtiene el apoyo de nazis; cuando se insiste en modelos neoliberales que han fracasado mil veces y cuando se repite una narrativa conspirativa inventada en Washington hace dcadas atrs para ocultar las conspiraciones de hecho).

Ahora, la derecha tradicional ha recuperado la presidencia despus de quince aos, por un margen de 30.000 votos. Gracias a otra de sus magistrales estrategias, la abrumadora mayora del diez por ciento de los uruguayos que vivimos en el extranjero, es decir, ms de 350.000 que no pudimos votar, como no podra, si viviera, el mismo prcer del pas, Jos Artigas, del que tanto se llenan la boca quienes menos lo conocen.

Se entiende ahora por qu, de repente, en 1996 se volvieron defensores del sistema de balotaje y lo aprobaron a tiempo, primero, y luego en 2006 votaron en contra del voto consular?

Si hay algo que no se les puede reprochar es incoherencia histrica. La derecha conservadora y neoliberal siempre sabe cmo hacerlo. De otra forma no se entendera cmo, en todas partes del mundo, la opcin por los de arriba es apoyada por al menos la mitad de los de abajo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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