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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-02-2006

El conflicto de la narcosala en Barcelona

Francesc Casad
Rebelin


Son ya 32 semanas que los vecinos del Vall dHebron mantienen su protesta, cada mircoles un millar de manifestantes se concentran en la entrada del barracn de la narcosala [1] que el Ayuntamiento mont a toda prisa sin informar ni a asociaciones de vecinos ni sindicatos corporativos. El argumento del gobierno tripartito de izquierdas (PSC, ERC y IC-EUiA) para tomar esta repentina decisin es la necesidad de centralizar la ayuda a los toxicmanos, desplazndolos de los puntos calientes de la ciudad donde se encuentran habitualmente (Raval, Nou Barris, etc) a este nuevo punto, donde no existe el problema de la droga en sus calles, pero se justifica al estar ubicado en un lateral del Hospital General.

Los vecinos, ante la amenaza de este macrocentro, deciden organizarse como plataforma contra la narcosala por Decreto [2], en ella participan AAVV (Parc de Vall dHebron, Montbau, Teixonera y Sant Genis), gremios comerciales, colegios y AMPAs, desde ella exigen dialogo y consenso por parte de la administracin para abordar el grave problema de salubridad y seguridad que supondra su puesta en marcha, pero no hay ningn acuerdo entre ambas partes. La presencia constante de un grupo de vecinos en la instalacin informando y recogiendo firmas disuadi a sus usuarios y durante el primer mes solo 20 personas fueron atendidas.

El Ayuntamiento amplia su amenaza al informar que instalar cercano a la narcosala un albergue para drogodependientes y una prisin para menores. La reaccin popular se vuelve mas violenta, provocando cortes de trfico en la Ronda de Dalt y las vas principales, la tensin aumenta y se recurre al uso de los cuerpos represivos, que se mantiene hasta el da de hoy.

La ultima cortina de humo lanzada por la administracin, para calmar los nimos, ha sido la promesa de trasladar el centro de venopuncin a el interior del hospital, noticia acogida con jubilo por un sector de la plataforma.

Los matices polticos tampoco faltan en este conflicto, es una ONG la que realiza la prestacin de servicios y gestin, se trata de un centro privado. Carlos, portavoz de la plataforma, durante un programa en la televisin local (BTV) declaro: ..., pedimos que se abran estos recursos dentro de la sanidad pblica y en todos los barrios de Barcelona. La solidaridad parece ser el arma definitiva contra los planes neoliberales de privatizaciones y precariedad.

En los ltimos aos nuestra ciudad ha sido escenario de una explosin de plataformas, de una nueva forma de movilizaciones que surge al margen de las asociaciones de vecinos convencionales que habituadas a seguir un criterio demasiado local acaban haciendo seguidismo del Ayuntamiento. No hay casi ninguna gran actuacin municipal a la cual no siga una plataforma contraria. Este movimiento social esta generando lo que se ha venido en llamar la cultura del no [3], la luz de la sombra que nuestros polticos no quieren reconocer si no ven reflejada su propia imagen.

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[1] Narcosala de venopuncin: Recinto con salas individuales donde los drogodependientes disponen de jeringuillas y accesorios para poder inyectarse.

[2] Triple amenaza: Narcosala, albergue para toxicmanos y prisin de menores
www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=11835
          
[3] La cultura del no de Quim Monz
www.rebelion.org/noticia.php?id=24836



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