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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2019

Viejas enseanzas no aprendidas

Fernando Hugo Azcurra y Gustavo Robles
Rebelin


El Golpe de Estado en Bolivia, en el que el gobierno de Evo Morales fue depuesto por un evidente plan elaborado en EEUU (del que se vienen dando seales desde hace aos) y en el que las fuerzas armadas como en dcadas pasadas y nefastas en nuestro continente- volvieron a tener protagonismo fundamental, ha disparado numerosos anlisis, diagnsticos, conjeturas e inquietudes. Tambin bronca e indignacin y un repudio casi generalizado. Casi, porque los que fomentan la explotacin capitalista y el saqueo imperialista, amos y lacayos, se empean en tergiversar los hechos para no llamar golpe al Golpe y querer disfrazarlo vergonzosamente de rebelin popular, algo que a toda vista no ocurre. Muy por el contrario, son las masas las que lo resisten, a pesar de la salvaje represin y de la huida de las principales figuras del gobierno popular.

El Golpe de Estado en Bolivia fue pergeado para acabar con un proceso que favoreca a las mayoras populares, conceda y ampliaba sus derechos, las sacaba de la pobreza, eliminaba el analfabetismo, fomentaba el crecimiento econmico y el trabajo, otorgndole un rol preponderante al Estado y afectando los intereses de los monopolios. Pero sobre todo los de EEUU, econmicos y geopolticos, cuya embajada fue echada por Evo en 2009. Ese fue el factor preponderante, la punta del ovillo que desemboc en la crisis actual.

Lo que deja en claro este brutal avance imperialista sobre el pas hermano, es que el pas del Norte ha vuelto a las andadas en lo que considera su patio trasero y ha apelado nuevamente a las botas para imponer sus planes en la Regin: no se contentar con Bolivia, vienen por todo. Pero lo que fundamentalmente desnuda la embestida yanqui es mucho ms profundo, porque USA es slo la nave insignia de los dueos del mundo, esos que se llenan la boca con las palabras democracia y libertad, pero son todo lo contrario a los dos conceptos. Y es que la esencia del modo de produccin alrededor del cual construyeron todas las leyes y la institucionalidad imperante, es antidemocrtica, dictatorial y tirnica. Slo la organizacin de los explotados puede enfrentarla, pero la maquinaria del Estado Burgus no duda en arrasar con toda norma incluso las por l pergeadas- para lograr sus objetivos, cuidar sus intereses y conservar sus privilegios. Es por eso que desborda de candidez creer en su democracia y en la libertad que sta le otorga a los asalariados: en realidad, el sistema disfraza la naturaleza esclavista de su concepcin y de la clase que lo ha modelado: la burguesa.

Aqu podemos plantear las conclusiones generales que surgen de la crisis boliviana:

La clase trabajadora sostiene la sociedad; la clase trabajadora produce la riqueza; riqueza y capital son trabajo acumulado expropiado por los esclavistas capitalistas.

1) El proceso electoral dentro del capitalismo no da poder. Crea una dualidad en la que cualquiera sea la clase que ejerza la administracin poltica-estatal, lo determinante es el poder econmico estructural de la burguesa. La situacin as creada es socialmente inestable y polticamente antagnica ya que a la burguesa se le ha quitado temporariamente su herramienta jurdica de explotacin.

2) La eficiente gestin econmica del capital por parte de partidos y organizaciones progresistas no da rditos ideolgico-polticos inmediatos, mayoritarios ni contundentes en la poblacin trabajadora. La concientizacin crtica es un tema primordial de educacin poltica de clase que tiene que ser abordada con planes especficos desde los partidos, sindicatos y organizaciones comunales, vecinales, etc. y desde el Estado mismo ya que no est en manos burguesas, cuyo fundamento sea la exaltacin del trabajo y del trabajador por encima de los negocios y del capital.

3) La juridicidad burguesa reconoce propiedad y capital como inviolables. Atacarlos es considerado subversin de la ley y de la Constitucin establecidas por parte de las burguesas, no reconoce la inviolabilidad de la propiedad de los trabajadores. Las modificaciones en la legislacin burguesa y en la Constitucin que pudieran hacerse mediante polticas populares, no dan fuerza y poder a los procesos progresistas, porque no estn apoyados en cambios reales de las relaciones de produccin.

4) Las Fuerzas Armadas son capacitadas y entrenadas para proteger y sostener el trptico irrenunciable: la propiedad privada, el capital y el poder armado de la burguesa. Cualquier avance sobre ellos implica la segura respuesta sanguinaria y criminal del esclavismo burgus. Las fuerzas progresistas en el Estado deben tener su propio cuerpo de seguridad de las autoridades elegidas y stas deberan promover y autorizar la conformacin de milicias armadas de trabajadores para defender las polticas y reformas que se implementen, restringiendo la funcin e intromisin de las FF.AA. regulares en las decisiones desde el Estado.

5) El esclavismo burgus y su Estado jams aceptarn polticas reformistas, distribucionistas y progresistas en favor de la poblacin trabajadora. Los privilegios del capital estn por encima de todo reclamo y de todo derecho de los trabajadores.

6) Desde los intereses de su clase, el enemigo de los capitalistas no es ni el comunismo, ni el socialismo, ni el reformismo ni el progresismo, su enemigo es toda oposicin y actividad de la clase explotada bajo cualquier signo representacional. Los esclavos asalariados deben permanecer como tal y no rebelarse para obtener su liberacin econmica y poltica.

7) Las burguesas de los pases de Amrica Latina son la versin local de la burguesa mundial, enfrentarlas es enfrentar a aquella, sus inmensos recursos y el dominio comercial, financiero y armamentstico del que disponen.

8) El progresismo, sus aspiraciones polticas y planes de inclusin social se presentan como enemigos a ser combatidos por el esclavismo burgus mundial no porque pretendan superar el sistema de explotacin (no lo pretenden para nada) sino porque se muestran como futuros rivales en la competencia econmica mundial al subsidiar y fomentar empresas estatales y de capitales nacionales en detrimento de las ya establecidas corporaciones (holdings) del capitalismo central.

9) El apoyo social del progresismo es fundamentalmente pequeo burgus (pequea y mediana burguesa + asalariados no-obreros), sus concepciones polticas e ideolgicas no se corresponden con las metas, consignas y fines de la clase trabajadora toda para derrocar al sistema burgus, su Estado, sus FF.AA. y su juridicidad en favor de la propiedad y del capital rentstico expoliador. De hecho es un no-leninismo prctico que desconoce la necesaria estrategia de la lucha de clases de los trabajadores por supuestas bondades democrticas de organizacin, de actividad poltica basada en acuerdos, discursos y compromisos superficiales que rara vez o nunca se cumplen ni en el Parlamento ni en sede Judicial.

10) El progresismo cuando accede al poder de la administracin poltica del Estado se muestra vacilante, moderado, conciliador. No implementa decisiones que vayan ms all del sistema, pero esto no impide que la burguesa mundial esclavista lo sabotee, presione y hasta aplique planes de desestabilizacin y de golpes armados que acaben con las veleidades de independencia y reformas populares. Entregan as el poder sin que la clase trabajadora y sus aliados puedan combatir con sus propias armas en las manos lo que se haya obtenido.

11) Las polticas sociales y econmicas del progresismo, objetivamente desafan el statu-quo del capital interno de un pas y del mundial, pero al no arremeter contra ellos, se convierte en la antesala del nazismo terrorista burgus.

12) Por lo tanto, la nica forma de modelar en verdad una sociedad justa y duradera para las mayoras, es destruir definitivamente el sistema que ha creado la burguesa para sostener y mantener sus privilegios. Terminar con sus instituciones y su modo de produccin. Con el progresismo, los periodos de bonanza para los asalariados son slo espejismos que el poder burgus se encargar de destruir feroz y sanguinariamente.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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