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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2019

Peticin de renuncia al presidente, nueva demanda del 21N?

Manuel Humberto Restrepo Domnguez
Rebelin


El 21N de iniciativa sindical se convirti en el da D de la movilizacin popular mas significativa del siglo XXI, en que la gente en las calles comienza a inclinarse por querer terminarlo con la cada del rgimen en el poder. Con caractersticas similares ocurri el 14 de septiembre de 1977 (14S), convocado como paro cvico nacional por las cuatro centrales obreras de la poca. Para la memoria colectiva fue la mejor leccin de unidad y movilizacin del fin del siglo XX. El 14S reclamaba por salarios justos, congelacin de la canasta familiar, reapertura y desmilitarizacin de las universidades pblicas y suspensin del estado de sitio. Las elites vieron amenazado su statu quo, privilegios y rentas y activaron los mecanismos de violencia brutal, descomunal, indolente y criminal sobre la movilizacin. En horas previas el gobierno limit el derecho a protestar y reunirse, amenaz con crcel a los activistas y emiti prohibiciones de todo tipo. La gente desobedeci. Ret al gobierno que control la informacin, silenci, desinform, incit al pnico. Al final se contaron 33 muertos, 3000 heridos, por encima de 4000 detenidos y el estreno del abominable crimen de la desaparicin forzada de opositores y adversarios. El capitulo de la verdad sobre el 14S todava esta incompleto .

Un ao despus (1978) las jugadas del poder hegemnico se juntaron en el Estatuto de Seguridad, que permiti inclusive el juzgamiento de civiles por militares y se volvi cotidiana la tortura y la persecucin, hasta cerrar ese capitulo con la constituyente de 1991. La Revista Alternativa de la poca escribi que los vivas enardecidos y espontneos del pueblo pauperizado expresaron su rechazo a la explotacin del capital; las mujeres, los nios y los adolescentes sentaron su protesta especialmente energmena contra la miseria creciente; los choferes y taxistas se sumaron a la paralizacin del transporte. Los comits de barrios organizaron barricadas y brigadas que bloquearon efectivamente el trnsito de buses y de automviles, garantizando el xito del paro, lo que haba empezado como un paro de la clase obrera termin en un motn nacional que dej profundas huellas de cambio, aunque el presidente obstinado repeta que el paro laboral haba sido un rotundo fracaso.

El 21N de 2019, llega en el contexto de una amrica convulsa, en el que el gobierno colombiano ha jugado el papel de psimo amigo, desconfiable socio y mal vecino. Su obsesin por desestabilizar gobiernos, aplaudir golpes de estado, apoyar bloqueos y respaldar afuera lo que condena adentro, lo tiene desgastado, dbil. Ha creado incertidumbres que la movilizacin sabr aprovechar con el acumulado de experiencias prximas de las movilizaciones estudiantiles de 2011 continuadas en 2018 en defensa de la universidad publica; los levantamientos indgenas de la Minga en defensa de territorio, autonoma y cultura; el paro campesino que cambi el horizonte de luchas por la tierra y; el reclamo global por las equivocadas decisiones del gobierno que prefiri el retorno a la barbarie, antes que promover e impulsar los acuerdos de paz firmados, que literalmente todo el mundo reconoce, menos el partido de gobierno y su socio principal, el capital.

La tragedia real del pas, sin eco y ms bien desprecio del poder, sirve de base al 21N, que con multitudinarias y crecientes manifestaciones solidifica su permanencia en las calles y hace confluir la inconformidad en la idea de hacer caer el rgimen y sacar del gobierno al partido liderado por el expresidente Uribe, sealado de promover la violencia como herramienta de saboteo y distorsin de la movilizacin, atacada con arremetidas brutales sobre los manifestantes y la generacin de pnico y caos en las ciudades, que podrn ser tiles para entorpecer la continuidad del juicio penal en su contra y de su hermano Santiago. El gobierno y en particular el presidente parece quedarse solo en esta coyuntura, aprobando medidas ineficaces y autoritarias como el toque de queda y la amenaza de estado de sitio, quiz porque por confusin o desesperacin busca abrigo en las fuerzas militares (que tampoco son sus mejores aliadas, porque lo son de Uribe, no del gobernante) que lo empujan a negarse a entender que el 21N ni es un asunto de menor importancia, ni ha terminado, ni es una suma simple de minoras, sino una identidad colectiva, difcil de destruir atacndola con la fuerza o reducindola a conversar por sectores aislados o pretender acuerdos cuando esta rota la confianza y credibilidad.

La respuesta de una Conversacin Nacional, aunque pueda tener similitudes al Dialogo Nacional propuesto por Jaime Bateman en 1984 o la Convencin Nacional del ELN de 1998, no corresponde a las demandas del 21N y mas bien refleja afn por dilatar y apaciguar la efervescencia popular, cuya potencia ya representa una amenaza real, tanto para la gobernabilidad del partido uribista en el poder, como para la continuidad de las polticas neoliberales basadas en especulacin, consumismo y destruccin de garantas a derechos. El 21N espera que el gobierno desista de su pretensin de fragmentar la movilizacin por va de mesas y temas sectoriales con presencia o conduccin de la misma clase poltica representada en los partidos tradicionales de origen liberal-conservador, para los que hay hasti y que seran beneficiarios de la conversacin nacional cobijada con la premisa dilatoria y de distorsin de que vengan todos para que nadie quepa. Las demandas del 21N son de origen econmico y social y no se resuelven con meros acuerdos polticos y el gobierno esta frente al mas grande reto de cambiar para quedarse con legitimidad o irse del poder.

La gente del 21N pide reformas estructurales y hace presentir que no se ir de las calles con la promesa de ajustes a los programas del gobierno. La nueva demanda que coge vuelo es el pedido de renuncia del presidente y la salida del poder del partido uribista de gobierno, por su concepcin antipopular del poder y sus tcnicas sealadas de corruptas y contrarias a la paz, a los derechos y a la vida digna. El mensaje del 21N es a prepararse para corregir y reconstruir el ejercicio del poder y las polticas publicas, incorporando las demandas sociales y econmicas de las mayoras nacionales, que son las cuatro quintas partes de la poblacin, ajenas al poder y que reclaman vivir con dignidad.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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