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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2019

Silvio Rodrguez en busca del unicornio

Csar Luquero
El Salto

Silvio Rodrguez es el artfice de una obra extensa y plena de hondura, estrechamente vinculada a su apasionante biografa, que nos descubre a un artista sustantivo e inquieto, con poderoso ascendiente intergeneracional. De pocos msicos puede decirse lo mismo.


LEO SOUSA

La carrera de Silvio Rodrguez (San Antonio de los Baos, Cuba, 1946), tan orgnica como fructfera, se despliega en mltiples direcciones, estimula interpretaciones diversas y desafa cualquier convencin o ley taxonmica. La dimensin poltica de su repertorio es ineludible, pero, en este caso, el todo se impone a las partes y trasciende cualquier contorno ideolgico hasta difuminarlo. Porque Rodrguez le ha cantado a muchas cosas, no solo a los procesos revolucionarios que se desarrollaron durante la segunda mitad del siglo pasado. Y su trayectoria se caracteriza por la bsqueda continua de nuevas formas de expresin. A solas con la guitarra o acompaado por bandas que indagan en la tradicin cubana con voluntad experimental, ha establecido un canon particular, identificable y perdurable.

Acostumbrado a cuestionar y reescribir su propio libro de estilo, lleva ms de medio siglo en activo y ha escrito decenas de canciones-faro que siguen centelleando en las escarpadas costas de la msica popular contempornea. Delimitar los mrgenes idiomticos, geogrficos y genricos de su trabajo no es de recibo. Cualquiera de sus hitos creativos que son muchos, echen cuentas tiene el suficiente peso especfico para convertir las acotaciones en afrentas. Silvio juega en la liga de la totalidad, del patrimonio global. Es muy difcil no darse por aludido al escucharle, no conmoverse con su amplsimo legado de invenciones armnicas, desafos meldicos y sesmos lricos.

Inscrito en la frtil nmina de la Nueva Trova Cubana, movimiento con espritu rompedor pese a sus fuertes vnculos institucionales, el joven Silvio admiraba el trabajo de cantores y compositores aejos como Sindo Garay, Eusebio Delfn o Manuel Corona, pero tambin apreciaba a The Beatles y a Leadbelly, a los iconoclastas del Tropicalismo brasileo y a los renovadores de la cancin combativa que afloraba en Espaa desde finales de los aos 60.

Molestaba la compleja apuesta formal de unas composiciones que desafiaban la norma mercadotcnica e incorporaban influjos que eran anatema en los cenculos revolucionarios

Ese sincretismo esttico ajeno a cualquier dogma le cost ms de una amonestacin oficial, varios disgustos y no pocas decepciones. Molestaba la compleja apuesta formal de unas composiciones que desafiaban la norma mercadotcnica e incorporaban influjos que eran anatema en los cenculos revolucionarios. Aunque, para el periodista y escritor Luis Fernndez Zaurn (Barcelona, 1964), se puede decir que los vientos de libertad que recorren la isla despus de la revolucin cubana inflaman las velas del movimiento de la Nueva Trova.

El autor del monogrfico Biografa de la Trova, publicado por Ediciones B en 2005, seala entre los principales logros del movimiento en el que tambin militaron Pablo Milans, Noel Nicola, Sergio Vitier o Sara Gonzlez el haber abierto la Trova integrando en ella otros gneros musicales, desde el rock and roll hasta la msica sinfnica, e integrando tambin una gran diversidad de temas que hasta entonces creo que no se haban abordado.

Silvio Rodrguez lleva toda la vida desbordando encasillamientos. Ha sido aprendiz de pintor en la adolescencia, voluntario en las campaas de alfabetizacin alentadas por el gobierno castrista, miliciano encandilado por la poesa de Csar Vallejo, guitarrista autodidacta, incmodo presentador televisivo, pescador de melodas infinitas sobre la cubierta del Playa Girn, investigador en el Grupo de Experimentacin Sonora del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematogrficos (ICAIC), aspirante a cineasta, brigadista en la guerra de Angola, cantor solidario y urgente para Nicaragua, diputado en la Asamblea Nacional del Poder Popular, hilandero de tejido cultural desde Ojal Estudios, venerable promotor de giras con sabor a barrio. Tambin un excepcional observador de la condicin humana, capaz de trasladar al folio sentimientos de calado universal sin renunciar a una apuesta de formas intrpidas y, en algunos casos, inauditas.

LEO SOUSA

Alejandra Fierro (Madrid, 1959), fundadora de Radio Gladys Palmera, destaca la capacidad para preservar en sus letras una elevada potica que, curiosamente, parece nunca haber sido un obstculo para su comprensin y aceptacin por los pblicos ms amplios y diversos. Esta consumada especialista en msicas latinoamericanas duea de una coleccin fonogrfica de valor incalculable se sorprende al comprobar que, a diferencia de Pablo Milans, que viene de una fuerte relacin con los compositores y cantantes del feeling en Cuba como Jos Antonio Mndez, Portillo de la Luz, Marta Valds, Elena Burke, y tambin con los soneros, como Miguelito Cun, Compay Segundo y otros, Silvio, que tengo entendido que no tuvo esos vnculos en sus orgenes como cantautor, supo prestar atencin a todo eso, tomar influencias y componer canciones en los que esos gneros y movimientos musicales cubanos, y tambin otros, estn muy presentes. Y esto no lo hace como algo anecdtico, como pueden ser las citas en los libros, sino que yo lo siento como algo orgnico, profundamente estudiado y sabia y naturalmente incorporado en su obra.

Entresacar la discografa de Silvio Rodrguez no es tarea fcil. Ha mantenido un impresionante estndar de calidad durante dcadas y preservado la vigencia de su arrebatador lenguaje tanto en las obras de juventud como en las de madurez. Habr quien prefiera el canto desnudo y sin sombrilla de Al final de este viaje (1978), Mujeres (1978), Silvio (1992) o Cita con ngeles (2003). Otros se decantarn por el brillante aparejo con que arregla clsicos como Das y flores (1975), Unicornio (1982), Causas y azares (1986) o el todava reciente Amoros (2015). Lo que parece difcil de discutir es su permanencia, la presencia de sus canciones en la memoria colectiva del mbito hispanohablante.

Segn la periodista y escritora chilena Marisol Garca (Michigan, 1973), hubo un tiempo se refiere a su pas en la dcada de los 80 en que escucharle era inevitable. Estaba por todas partes. Sus canciones se colaban en todos los entornos, explica. Tambin en los de derechas, me parece, en un muy asombroso ejercicio de autonoma, fuera de radios, televisin y prensa. Incluso podra decirse que se trataba de una transmisin oral: se le escuchaba en casas y reuniones, en actividades escolares y universitarias, en el canto espontneo de quienes tuvieran una guitarra a la mano.

Garca ha escrito libros sobre Lucho Gatica, Claudio Arrau o la cancin poltica chilena y forma parte de la organizacin del festival de documentales musicales In-Edit Chile. Reconoce que esa presencia continua de Silvio Rodrguez, as como el excesivo subrayado del componente poltico en un corpus polidrico que se presta a infinitas lecturas, terminaron por hastiarla. Aunque despus se ha reconciliado con la msica del caribeo. Luego he venido a entender que no era culpa de Silvio Rodrguez ni de su cancionero, sino de la excesiva recurrencia a solo una parte de este entre cdigos que se volvan flojos, predecibles. Tuve una escapada hacia otros gneros y recin luego de muchos aos pude volver a apreciar la msica de Silvio ya fuera de todos sus clichs sociales asociados.

Lo habitual es destacar a Silvio como letrista eminente, poeta integral y hbil constructor de mensajes, pero Marisol Garca prefiere poner el acento en otros atributos artsticos que suelen planear por debajo de algunos radares. Su lrica y poesa no es lo que ms me atrae, aclara. Me interesa su guitarra, la versatilidad de esta, el muy imaginativo y exigente avance que consigue desde una base tradicional hacia armonas que s le son caractersticas. Es un compositor y arreglador atrevido.

Alejandra Fierro se muestra ms entusiasta con la vena potica de Silvio, pero no desaprovecha la oportunidad para subrayar el valor de su msica, todava abierta a reinterpretaciones enriquecedoras. Escuchando sus discos ms recientes notas la capacidad para dejar entrar en sus grabaciones sonoridades que acercan ms su obra al presente. En particular, me ha encantado escuchar en Amoros el modo en que retoma una de mis preferidas, leo de mujer con sombrero. Y aunque el tempo corresponde ms al tiempo de Silvio, al que creo es el Silvio de hoy, escuchar canciones como esta, arropadas por un ambiente totalmente diferente, con un arreglo diferente, da prueba de su vigencia, como ocurre con muchos de sus temas ms representativos.

Javier lvarez (Madrid, 1969), uno de los cantantes espaoles que emergieron durante la primera mitad de los aos 90 renovando nuestra escena de autor, reconoce a Silvio como referencia esencial y destaca que es su favorito en castellano, pero tambin matiza que se queda con su voz y capacidad meldica, y eso que es vertiginoso lricamente, explicando que a l le ha enganchado por las melodas, como me pasa siempre en la msica, pero su imaginario es variado y muy rico.

Esa riqueza ha permitido a Silvio abordar mltiples asuntos con un copioso caudal de perspectivas. El comentario poltico ms o menos explcito es una constante en una obra que da para muchsimo ms. Canciones en las que se interroga por su oficio, composiciones impregnadas de fragante sensualidad, partituras ominosas que exploran el envs de la condicin humana y temas que celebran la vida como un milagro de origen inaprensible. Y son pocos los que han cantado al amor con la profundidad con que l lo ha hecho. Puedo pensar en muchsimos cantores polticos ms interesantes y precisos que Silvio Rodrguez, cosa innegable cuando has crecido admirando a la Nueva Cancin Chilena, por ejemplo, afirma Marisol Garca. El cancionero del cubano es, creo, ms revelador en lo sentimental, en la descripcin de emociones y relaciones, en la revelacin de la propia intimidad [] Su figura se convirti en los aos 80 en mi pas en smbolo de resistencia, de cdigos compartidos casi en secreto, de traspaso cuidadoso de informacin sorteando la censura pinochetista. Escuchar a Silvio Rodrguez te pona de inmediato en una situacin de complicidad con otros muchos, sin necesidad de explicitarla. Y creo que ese fenmeno, que era ms social que musical, es lo que le daba su carcter poltico. Las letras estrictamente sociales no me parecen particularmente reveladoras, y por cierto son menos remecedoras que las de Violeta Parra, Atahualpa Yupanqui o Chico Buarque. Silvio es sus canciones pero tambin un montn de otras circunstancias asociadas que solo el tiempo permite separar.

Alejandra Fierro comparte dicho enfoque y anima a explorar con atencin esa faceta de su trabajo. S, justamente pienso que los medios han capitalizado en cierto modo solo un aspecto de la obra de Silvio, en detrimento de ese reconocimiento que merece lo que para m es un aporte mayor: la coherencia y originalidad con que canta al amor como sentimiento humano, no solo como un estado de gracia entre dos personas. Ya te habl de su potica, muy personal y profunda, donde el amor es uno de sus grandes temas y, a mi juicio, uno de los temas centrales de sus composiciones en los ltimos aos.

Atemporal, minuciosa y aventurera, la msica de Silvio Rodrguez lleva ms de cinco dcadas logrando ese ms difcil todava que supone la expresin de lo inefable. Erigiendo canciones que son refugios

Atemporal, minuciosa y aventurera, la msica de Silvio Rodrguez lleva ms de cinco dcadas logrando ese ms difcil todava que supone la expresin de lo inefable. Erigiendo canciones que son refugios. Pellizcando fibras sensibles que siempre han estado ah, aunque no supiramos que existan. Dibujndonos sonrisas y enjugando lgrimas. Durante el presente siglo ha ralentizado el ritmo editor y cuesta eximirle de su propia conquista artstica al evaluar resultados contemporneos, porque el efecto erosivo de la nostalgia siempre es feroz. Pero muchas de las cuestiones que sigue dispuesto a plantear son tan suyas como nuestras.

En cul de esos planetas hay hermanos, hermanos sobre bombas y vestidos, hermanos sin jugar al enemigo?
En qu cosmicidad de un lindo juego la hierba est pareja sobre cualquier lugar, quemada o sin quemar, mas toda igual? En qu mundo hay un pacto universal?
En cul de esos planetas se halla el mundo?
(En cul de esos planetas, 2015).

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/musica/silvio-rodriguez-en-busca-del-unicornio



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