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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2019

Bogot, del caos diario al estallido social del 21N

Claudia Julieta Parra


Bogot siempre es un caos, una jungla de cemento donde se vive o se muere (), en cualquier esquina te atracan, nunca llegas a tiempo por los trancones, pero cuando ese caos se transforma en estallido social, los medios lo banalizan y lo satanizan.

Debo confesar que soy del gran grupo colombianos que no se integra a las marchas, no por apata o falta de conciencia, sino porque el miedo es ms fuerte. Cuando en octubre anunciaron el Paro Nacional estaba convencida que sta sera una marcha ms y no estaba dispuesta a participar, pero cuando el cinismo estatal empez con las mentiras y el amedrentamiento, guard el miedo en el cuarto de San Alejo y decid marchar.

El jueves 21 muy temprano me calc mis botas y en una mochila alist ropa, leche, vinagre, crema dental, en fin un kit para la manifestacin, no porque fuera con intenciones de causar disturbios; sino por que la alta militarizacin de la Capital en los das anteriores, y el sadismo caracterstico de la polica militarizada del ESMAD, indicaba que Duque soltara estos perros de la guerra con ms ganas de sangre de lo habitual.

Un Combo de varias locas inexpertas, pero con coraje y muchas ganas de hacer sentir nuestro descontento contra el mal Gobierno, nos embarcamos rumbo a uno de los sitios de concentracin; a las 9 am llegamos la carrera sptima con calle 39, el cotidianamente lugar solitario que suele ser el Parque Nacional, ahora era un mar multicolor lleno de matices, aromas y sobre todo de mpetu y rebelda.

Luego de un tiempo la manifestacin que semejaba dragn humano baj por la Carrera Sptima, como un tren al sur, cuyo destino era llegar a la avenida Jimnez y de ah a la mtica Plaza de Bolvar, donde haramos sentir nuestro clamor a una sola voz. En medio de la marcha haba que estar con el ojo abierto, sabamos que en cualquier momento apareceran los infiltrados a causar disturbios, a cada paso de la marcha nos seguan los Robocops, siempre intimidndonos y provocndonos, pero al paso sala un eco que deca no se dejen provocar, sta es una movilizacin pacfica.

Cerca de la una de la tarde, bajo una leve llovizna arribamos a la Plaza de Bolvar, donde fuimos recibidos por arengas de todo tipo, Uribe paraco el pueblo esta verraco, Fuera Duque. Era una manifestacin diversa y multicolor que a medida que pas el tiempo fue atiborrando la Plaza Mayor de la Capital.

El tiempo trascurri, todo estaba tranquilo, pese a la lluvia el fervor continuaba en el aire, las arengas no paraban, hasta que surgi el grito de Paro indefinido hasta que caiga Duque; en medio del fervor nos dimos cuenta que ya no caba la gente en la Plaza, el ro de gente llegaba hasta ms all de donde el ojo alcanza.

Fuera Duque, fuera Duque, fuera Duque era el clamor de la manifestacin, pero en medio de jubilo son un estallido disonante y acto seguido empec ha sentir picazn en la nariz y ardor en los ojos, sin an entender qu me pasaba, una amiga grito Marica los tombos estn echando gas!; se escuchaban los gritos Sin violencia!, gritaba la gente, Sin violencia!; ya no haba nada que hacer, lleg el momento de defenderse, porque Duque nos haba echado encima sus perros de la guerra.

Tratamos de sostener nuestra posicin en la Plaza, pero el ambiente era una gran nube de gas, donde slo se escuchaban gritos, estallidos y de manera difusa apenas vea sombras multicolores movindose; en medio de la algaraba sent un intenso dolor que me tumb al piso, Paty me grit Marica te dieron!, en efecto un cilindro de gas lacrimgeno me haba impactado.

En medio de la trifulca, del humo y de los chorros de agua, mi combo y yo empapadas, estbamos emputadas con los Robocops por su agresin contra nosotros y el grueso de manifestantes, que pacficamente reclambamos transformaciones legtimas. Terminamos el da contentas, felices y dichosas, nos embarg un xtasis de haber hecho lo correcto, algo slo comparable con un orgasmo.

Golpeada, gaseada y literalmente muerta de cansancio, qued feliz por expresar mi indignacin con un Gobierno elegido por muchos, pero que apenas gobierna para Sarmiento y su cuadrilla. Cuando estaba lista para ducharme y dormir profundamente, el silencio de mi casa lo interrumpi un tac, tac, tac, tac en la puerta.

El tac, tac, tac, tac fue creciendo como un efecto domin que se extendi por toda el conjunto residencial, ese sonido metlico fue un blsamo revitalizador, el cansancio se me fue y aprisa saqu la primera Cacerola y cuchara que encontr, rpidamente me integr a la multitud, durante 35 minutos prolongados el tac, tac, tac, tac, sonido aturdidor que seguramente no lleg a los odos sordos de un Gobierno al que no le interesa el pueblo, pero tengo la plena certeza que s se instal en la sangre de los colombianos asfixiados diariamente con impuestos.

El Cacerolazo, fue espontneo, surgi del descontento popular, fue un sonido insoportable para quienes nunca estuvieron de acuerdo con este Paro Nacional, el eco del metal reivindic lo mejor de toda la jornada, un sonido hermoso que al unsono dice lucharemos en las calles por un cambio social!.



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