Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2019

Las revoluciones rabes en histrica
De Argelia a Iraq, los pueblos del mundo rabes vuelven a revelarse abiertamente

Alain Gresh y Jean Pierrer Sereni
Orient XXI

Traduccin para Rebelin de Loles Olivn Hijs.


Estamos asistiendo a la segunda oleada de protestas y rebeliones en el mundo rabe. La primera comenz en diciembre de 2010 y provoc la cada de las dictaduras de Tnez, Egipto, Libia y Yemen. Tambin provoc disturbios en Bahrein y Siria, por no hablar de numerosos movimientos de protesta en Marruecos, Argelia, Iraq y Sudn. Luego vino la contrarrevolucin, cristalizada dramticamente en Egipto con en el golpe de julio de 2013 financiado por Arabia Saud y Emiratos rabes Unidos. Combinacin de represin con inyeccin de capital fresco de los pases del Golfo o de los ingresos del petrleo y algunas concesiones ms o menos formales, pareci confirmar que el viejo orden se mantena utilizando la amenaza de guerra civil como elemento disuasorio frente a los manifestantes de todos los sectores.

Y sin embargo, quienes una vez ms, particularmente en Occidente, albergaban la esperanza de que la estabilidad volva han tenido que cambiar de opinin. En 2019 se ha reavivado la llama revolucionaria: en Sudn un levantamiento popular derroc la dictadura de Omar Al Bashir, casi treinta aos en el poder; en Argelia, una enorme oleada de protestas frustr la candidatura para un quinto mandato de un presidente decrpito y ha seguido exigiendo el fin de un sistema que ha desangrado al pas; el pueblo iraqu se est levantando para denunciar el sistema impuesto por Estados Unidos en 2003 sostenido por Irn y apuntalado en el confesionalismo y la corrupcin. Y finalmente los libaneses, hartos de los mismos males, han salido a las calles exigiendo que se vayan todos. Incluso los egipcios, controlados y aplastados por un aparato represivo sin parangn en la historia del pas, salieron a la calle a protestar en septiembre en manifestaciones modestas pero extendidas al Cairo, Suez, Alejandra y Mahalah Al Kubra.

El Estado por encima de la ciudadana

Esta segunda ola se nutre de las mismas razones que la primera: estructuras de poder autoritarias que abusan del pueblo deteniendo a la gente arbitrariamente y no slo por razones polticas, encarcelando, brutalizando, y torturando; situaciones sociales insoportables marcadas por un desempleo generalizado, sobre todo entre los jvenes, y enormes disparidades que se agravan cada da. Oriente Prximo es la regin ms desigual del mundo. La injusticia social est en el centro del movimiento, ms incluso que en 2011.

Estos hirak [ movimientos], como se denomina a todos estas revueltas, han aprendido las lecciones del pasado: rechazan la lucha armada a pesar de la brutalidad de la represin como en Iraq y Sudn, impiden los intentos de dividir a los manifestantes por sesgos confesionales, y desacreditan el fantasma de las conspiraciones extranjeras. Asimismo han tomado conciencia de que la verdadera confrontacin no est entre supuestos sectores laicos y supuestos islamistas. Pero se enfrentan a una gran dificultad, un obstculo que sortearon en 2011-2012: imaginar un nuevo orden econmico y social.

Cuando el mundo rabe cambi

Para comprender la dificultad de esta tarea debemos remontarnos al final de la Segunda Guerra Mundial, a los aos de la descolonizacin y a las luchas por una verdadera independencia poltica aunada a la exigencia de eliminar las bases militares y la influencia occidentales. Las antiguas colonias o protectorados tambin se comprometieron a recuperar sus recursos naturales, construir un poderoso sector pblico y aplicar la reforma agraria. Este proyecto se materializ de Egipto a Iraq y de Argelia a Siria. El desarrollo de los sistemas de educacin y salud mejor considerablemente las condiciones de vida de los sectores ms empobrecidos de la poblacin. A estas opciones se sum una poltica exterior independiente dirigida a la no alineacin. A pesar del alto precio a pagar un aparato policial omnipresente y la drstica reduccin de las libertades civiles la mayora de fuerzas polticas hicieron suyo ese programa en los aos sesenta y setenta, tanto si estaban en el poder como en la oposicin.

Sin embargo, la derrota de los pases rabes en junio de 1967 en su guerra contra Israel, la muerte del presidente Gamal Abdel Naser en 1970 y del presidente argelino Huari Bumedian en 1978, as como la intensificacin de la crisis del sistema socialista representado por la URSS, marcaron un punto de inflexin. Y con la llamada crisis del petrleo de 1973, las monarquas del Golfo aumentaron su influencia en la regin.

A escala internacional, la globalizacin econmica y el triunfo del neoliberalismo hicieron que el consenso de Washington [1] se impusiera al resto del mundo, y los criterios del Fondo Monetario Internacional (FMI) se convirtieron en la nica va hacia el desarrollo. No hay alternativa, proclam Margaret Thatcher. Los planes elaborados por el FMI, aprobados por el Banco Mundial y la Unin Europea, se aplicaron sin tener en cuenta las consecuencias sociales.

Con su poltica de infitah [apertura econmica], el presidente egipcio Anwar El Sadat comprometi a su pas en una direccin que pronto siguieron otros. El sector pblico paraliz su actividad, a veces simplemente se vendi a intereses privados. A partir de entonces, las lites miraron a Washington y dieron la espalda a las viejas reclamaciones nacionalistas y a su apoyo al pueblo palestino. Las libertades civiles retrocedieron porque los diversos cuerpos policiales seguan dominando toda la actividad poltica.

Los polticos se mantienen unidos

Este modelo neoliberal basado en el libre comercio ha resultado desastroso para la gente comn. En lugar de asumir las tareas del sector pblico, el sector privado ha invertido todos los beneficios de su saqueo en parasos fiscales. Millones de jvenes bien formados no han encontrado buenos trabajos en sus pases y muchos han emigrado en muchos casos poniendo en riesgo sus vidas. La cada del mercado en 2008 confirm que la naturaleza de la crisis no se limitaba al mundo rabe, como demostr Grecia o Chile. Y mientras tanto, la amenaza del calentamiento global probablemente volver a esta regin en inhabitable.

Estrecha es la puerta

Hoy empieza a surgir una nueva cultura poltica democrtica que requiere programas econmicos que no pueden reducirse a paga tus deudas y abre tus mercados. Sin embargo, ya no hay ningn otro modelo disponible, excepto el capitalismo de estado a la manera china, lo que implica trampas inhumanas como la subcontratacin y la explotacin feroz de mano de obra local, un modelo que ya no se puede poner en prctica fcilmente hoy en da porque la subcontratacin est pasada de moda, los mercados se estn cerrando y la emigracin es cada vez ms peligrosa para quien la emprende.

Qu hacer? Contrariamente a lo que muchos dirigentes occidentales imaginan, la estabilidad no puede restaurarse sin transformaciones polticas profundas. Mantener a las lites actuales en el poder significa agravar el caos que afecta directamente a organizaciones radicales como Al Qaeda, ISIS o algn otro movimiento que an no ha nacido. El otro camino, estrecho, escarpado y lleno de obstculos, es el de la nueva cultura pluralista emergente y el desarrollo de economas nacionales basadas en la satisfaccin de las necesidades reales de las personas. Y esto requiere una ruptura con la lgica neoliberal y el libre comercio desenfrenado.

Por lo tanto, se plantea la cuestin, tanto para Francia como para la UE, de si vamos a acompaar estas opciones o nos vamos a aferrar a un dogma anticuado que slo puede empeorar una inestabilidad por la que tambin nosotros tendremos que pagar un alto precio.


Nota:

1. Nota del editor: El Consenso de Washington se refiere a un acuerdo tcito entre el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) apoyado por el Tesoro de Estados Unidos, para proporcionar ayuda financiera a los pases en desarrollo en dificultades slo a condicin de que adopten principios de estricta disciplina presupuestaria, reorientando el gasto pblico hacia sectores que garanticen un rendimiento positivo de la inversin, reformando sus leyes tributarias, desregulando sus mercados y garantizando la estabilidad monetaria.

Fuente: https://orientxxi.info/magazine/the-arab-revolutions-in-historical-perspective,3432



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