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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2019

Comunicacin contra hegemona y praxis colonial

Iaki Gil de San Vicente
Rebelin

Ponencia a debate en el evento Ahora hablan los pueblos! a celebrar los prximos das 2, 3 y 4 de diciembre de 2019 en Caracas, organizado por el Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV)


Bolvar convocaba a la unin de Sudamrica, casi al mismo tiempo que Monroe en Washington deca Amrica para los americanos. Bolvar deca: No, vamos a unir el Sur. Desde entonces estamos en esa lucha, es una lucha colosal. Hasta ahora lamentablemente se ha impuesto la tesis de Monroe. Pero de este siglo no pasa que derrotemos la tesis de Monroe, y podamos decir, Sudamrica para los sudamericanos, Amrica Latina para los latinoamericanos

Hugo Chvez Fras: Nuestro Norte es el Sur1

1.- LA HISTORIA

Estas palabras del Comandante Chvez, dichas el 5 de noviembre de 2004 en Rio de Janeiro, se refieren al contexto de los aos 1823-1824, hace casi dos siglos, nos permiten tener la imprescindible perspectiva histrica desde la que encarar este debate sobre la lucha contra el poder de la comunicacin burguesa. Partiendo de esta visin larga podemos entender, en su radicalidad, qu es lo que est en juego ahora mismo en la oleada de sublevaciones obreras, campesinas y populares en Hait, Ecuador, Honduras, Chile, Colombia Costa Rica, Panam; en el ascenso de movilizaciones en Paraguay, Brasil, Argentina, Mxico, pero tambin en la posibilidad de la derrota electoral del Frente Amplio uruguayo; para entender el porqu del golpe de Estado en Bolivia, y cmo no?, para descubrir los secretos de la resistencia cubana y venezolana.

En Comandante Chvez volva a tener razn cuando se refera a la dcada de 1820 porque en 1826 Bolvar intent dar un salto cualitativo en la liberacin de Nuestramrica con el Congreso Anfictinico de Panam, boicoteado por el colonialismo en uno de los primeros ejemplos, si no el primero, de lo que ahora denominamos contrainsurgencia imperialista. Las potencias dominantes comprendieron de inmediato el peligro que para ellas supona el Congreso. I. Livano Aguirre resume en diez postulados lo esencial del proyecto de Bolvar para el Congreso, y en el dcimo descubre la base de lo que ahora debatimos: la necesidad de defender la homogeneidad cultural, poltica y social2 de Nuestramrica frente y contra la de EEUU, lo que significaba el recrudecimiento de la guerra poltico-cultural y psico-poltica que ya entonces se libraba, y que, con algunas diferencias, haba empezado desde finales de 1492.

Siempre es fundamental la perspectiva histrica, y ms cuando tratamos de temas que por su misma naturaleza rebosan mentiras, manipulaciones, engaos, silencios elaborados desde los aparatos del poder opresor, como es el de la comunicacin. Entrecomillamos este trmino porque en su contradiccin interna radica la solucin al problema que debatimos en este evento.

La comunicacin en las sociedades del comunismo primitivo, sin propiedad privada, era de una cualidad diferente a la de las sociedades rotas por la propiedad privada. Mediante sus estudios sobre las sociedades comunales, Marx descubri que en ellas El lenguaje mismo es tan producto de una comunidad como, en otro sentido, lo es la existencia de la comunidad misma. Es, por as decirlo, el ser comunal que habla por s mismo3. A lo largo de este debate, veremos que la nica forma de vencer a la hegemona psico-poltica y poltico-cultural imperialista, es hacer que en las condiciones actuales el ser comunal, la nacin trabajadora,4 para seguir con la conceptualizacin marxista, hable por s mismo.

La propiedad privada rompe la unidad del ser comunal y de su modo de comunicacin con la lengua que expresa ese ser colectivo. Desde que surgen en la sociedad patriarcal de Estados y clases dominantes, la comunicacin y la lengua en la que comunica, son a la fuerza las que impone la clase propietaria de las fuerzas productivas. Desde entonces, definir qu es la comunicacin exige el uso de la dialctica para entender sus contradicciones internas que se agudizan segn termina imponindose la propiedad burguesa, porque lo bsico de la comunicacin ya fue adelantado en los primeros textos en escritura cuneiforme en Sumer y otras culturas hace casi 6000 aos en algo vital para nuestra especie: el concepto de trabajo para asegurar la subsistencia humana: emplear el trmino trabajo5 era ya entonces, comunicar las rdenes del amo a la persona que deba trabajar. En aquellas sociedades la propiedad privada de las fuerzas productivas, empezando por la mujer convertida en instrumento de produccin6, venca las resistencias de los pueblos que defendan sus propiedades comunes, comunales, con la ayuda de los primeros Estados:

Las primeras ciudades-templo de Sumer, por el contrario, tenan una estructura social claramente jerrquica. Las masas de campesinos y trabajadores sin cualificar, que sumaban probablemente el 90% de la poblacin, vivan como siervos, si no como esclavos, careciendo de derecho alguno, ni siquiera el de propiedad. La tierra perteneca al templo (o a su deidad) y la administraban los representantes de sta, es decir, los sacerdotes. En una fecha algo posterior pero no ms tarde del principio del tercer milenio- una clase guerrera cuyo mando ostentaban reyes o jefes impuso su autoridad junto a la de los sacerdotes o por encima de la de stos7.

Este fue el contexto histrico en el que surgi la comunicacin. Desde antiguo, las gentes explotadas crearon formas de mostrar abierta o solapadamente su oposicin y desprecio. James S. Scott comienza uno de sus libros con un proverbio etope: Cuando el gran seor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo8. El autor expone ms adelante cmo las clases explotadas crean disfraces que muestran su eficacia crtica mediante las representaciones colectivas de la cultura popular, sobre todo en la cultura oral, menos controlable por el poder9. Las clases dominantes saban de la eficacia movilizadora de tales prcticas y por desde un principio intentaron prohibirlas. Es muy conocida y apreciada la funcin del humor irreverente, del carnaval, de la fiesta popular autoorganizada como instrumento emancipador.

Saltando un poco en la historia, vemos que en -720 el mandarn Fuh-Tsien afirmaba que la repeticin es la base del conocimiento, incluso si ste es falso10. Perfeccionado por el legendario Sun Tzu en el Arte de la guerra probablemente escrito entre los siglos V y -III: Todo el arte de la guerra est basado en el engao [] Ofrece un seuelo a tu enemigo para hacerle caer en una trampa [] Ponle en aprietos y acsale [] Si est unido, divdele [] Atcale donde no est preparado11, o tambin Impalpable e inmaterial, el experto no deja huellas; misterioso como una divinidad, es inaudible. As pone al enemigo a su merced12; y por no extendernos, esta proto-ciencia de la manipulacin fue reforzada por el texto hind los Nueve Desconocidos que data de -273 De todas las ciencias la ms peligrosa es la del control del pensamiento de las multitudes, pues es la que permite gobernar el mundo entero13.

El arte de la manipulacin surge de la necesidad de imponer disciplina militar de mando y control14 de forma relativamente imperceptible para no provocar rechazos, deserciones o motines. Manipular proviene el latn manipulo que era la unidad bsica de la legin, astuta y frreamente dirigida por el oficial al mando, sintetizaba toda la experiencia militar que Roma asimil al detalle. Saber manipular a los soldados era decisivo para vencer al enemigo, esclavizarlo a l y a sus mujeres y jvenes, saquear sus recursos o imponerle duros tributos que deban entregar peridicamente bajo amenaza de exterminio. La manipulacin era ms efectiva que la disciplina impuesta con intimidacin, para combatir teniendo ms miedo al propio oficial que al enemigo. La decimatio15, por ejemplo, consista en ejecutar a uno de cada diez soldados acobardados, pero era menos efectiva que la manipulacin porque sta se basaba en el egosmo del reparto de botn, esclavas y esclavos, tierras Craso, diezm a quienes se acobardaron en una batalla contra los esclavos sublevados dirigidos por Espartaco en el siglo I, revolucionario admirado por Marx, pero se termin imponiendo la superioridad romana. Diezmar y manipular, trminos cotidianos, descubren el papel central que tiene la violencia opresora en la comunicacin.

Volviendo a saltar sobre los siglos, llegamos a cuando los espaoles se dieron cuenta desde el inicio de su invasin de Nuestramrica que sera difcil vencer las resistencias nativas. Desde que en 1502 se escap el primer esclavo africano para refugiarse entre los indios, las resistencias fueron creciendo desde 1522 a pesar de que se aplicaba la estrategia doble de evangelizacin compulsiva de los esclavos y represin legal, policial y militar16. Pueblos originarios muy orgullosos, como los Jiraharas - gente tan belicosa e indmita...17- se aliaron con esclavos huidos y bajo la direccin del Negro Miguel mantuvieron el movimiento revolucionario de Buria de 1553. Con respecto a lo que ahora nos interesa, la comunicacin en la guerra poltico-cultural y psicopoltica, esta revolucin, dej un poso de resistencia socio-religiosa frente al cristianismo invasor que perdura en el subsuelo de la cultura popular18 en zonas de Venezuela.

Al atacar Mxico los espaoles saban muy bien que deban destruir la cultura y la religin azteca si queran dominar el pas. Para 1540 se dieron cuenta que no surta el efecto deseado quemar vivas a las personas que rechazaban el cristianismo, as que pasaron a subsumir en el cristianismo las partes menos peligrosas de la religin y cultura mexica mientras repriman su ncleo duro19. La cooptacin de castas dirigentes compradas para dirigir gobiernos indirectos20 ayud a aplastar la identidad. Espaa utilizaba tres tcticas fundamentales: ocultar su objetivo estratgico, no revelar sus planes; engaar a los pueblos gracias al soborno de los caciques, y regalar cosas al pueblo para que creyera que la dominacin espaola era mejor21.

En determinadas zonas, la Compaa de Jess, las Encomiendas jesuitas y franciscanas- fueron el mejor medio de desnacionalizacin e integracin mediante una vida miserable22, y tambin de represin de las sublevaciones de otros pueblos23. Si estos mtodos fallaban, actuaba el ejrcito y la Inquisicin, siempre vigilantes. Como en toda la conquista, tambin en la del Per, los invasores recurrieron a mtodos idnticos a los de cualquier arte de la manipulacin y doctrina de aniquilamiento mediante el uso del terror crueldad extrema [] se produjeron terribles excesos difciles de justificar24. Ferocidad elemental porque Las prioridades de los espaoles durante el siglo XVI en el continente americano [...] no era otro que el saqueo, adquisicin por la fuerza de riqueza que pertenece a otros para transferirla a la propiedad de los saqueadores25.

Aun as, se mantuvo la resistencia clandestina socio-cultural: en 1556 algunos caciques indios quichs de lo que hoy es Guatemala escribieron en su lengua nacional, pero con caracteres latinos el Popol Wuj quizs para usarlo en reuniones clandestinas, texto que permaneci desconocido para los invasores hasta 1702. Tambin se escribieron otros textos como el Memorial de Solol. Posteriormente, ya a finales del siglo XVIII, indios yucatecos pasaron a escrito con caracteres latinos las tradiciones de sus propios pueblos, denominndolas Chilam Balam26. No termin ah la resistencia.

J. L. Peset narra las arriesgadas opciones independentistas de cientficos criollos a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX: Muchos de los cientficos que haban trabajado all, en especial los criollos, se afiliaron en las filas de los insurgentes, contribuyendo con su sangre, su pensamiento y sus escritos a cimentar el origen de las nuevas naciones27. Cultura-ciencia y libertad-rebelin son elementos de la praxis que tambin tienen su contenido axiolgico, del valor tico del precio de la libertad28 que muchos cientficos tuvieron que pagar por su coherencia.

Para muestra, un botn. La sublevacin de 900 indios mocov en la pampa el 21 de abril de 1905, termin en una masacre tras dos horas de guerra: Todo empez, como siempre, con el despojo de las tierras a sus dueos naturales. Despus, como se dijo, llegaron la miseria, la explotacin y la opresin a enlutar las almas y los cuerpos indgenas. Y tambin caciques nombrados por los invasores para que bien sirvieran a sus intereses coloniales. Todo se planific hasta el escarnio y la humillacin29. En en 1911 los guaycures fueron invadidos de nuevo y por fin vencidos resistan a los blancos desde el principio, volvindose a insurreccionar en 1863 y 1874-1876:

La campaa signific el intento de destruccin de un rgimen social y econmico, basado en la propiedad comunal de la tierra y la solidaridad, para sustituirlo lisa y llanamente por otro, cuyos signos principales eran el salario mal pagado y el despojo total y sistemtico de aqulla. A mayor inversin de capital, mayor necesidad de crear obreros libres que no podan ejercer la libertad de vivir como quisieran30.

Los esclavistas blancos de Hait castigaban con extrema crueldad cualquier indicio de resistencia de los esclavos y esclavas, entre otras razones porque nunca estaban totalmente seguros que bajo la obediencia aterrorizada se mantuviera un rescoldo de libertad. En las primeras pginas de su obligado libro, C.L.R James detalla cmo pese a tanta brutalidad, en los descansos de las noches los esclavos narraban tradiciones, cantaban canciones que los esclavistas perseguan: Era esta inteligencia que se negaba a ser aplastada, estas posibilidades latentes, lo que atemorizaba a los colonizadores, como atemoriza hoy a los blancos en frica31. James public en este necesario libro en 1938 y el miedo imperialista a frica se ha incrementado an ms.

Diez aos antes, C. Maritegui escribi sobre cmo la crisis capitalista haca que el aparato poltico-intelectual burgus reactivase la irracionalidad religiosa, idealista, abandonado el materialismo historicista que sostena hasta ese perodo:

Ahora que no sirvindole ya los mitos de la historia y de la evolucin para resistir al socialismo, deviene antihistoricista, se reconcilia con todas las iglesias y todas las supersticiones, favorece el retorno a la trascendencia y a la teologa, adopta los principios de los reaccionarios que ms saudamente la combatieron cuando era revolucionaria y liberal, otra vez encuentra en los sectores y en las capillas de una filosofa idealista bonne a tout faire [buena para todo] neokantistas, neopragmatistas, etctera- solcitos proveedores, ora dandis y elegantes como el conde Keyserling, ora panfletarios y provinciales a lo Len Bloy, como Domenico Giulliotti, de todas las prdicas tiles al remozamiento de los ms viejos mitos32.

La crisis que entonces azotaba al capitalismo haba estallado en lo poltico con la oleada revolucionaria de 1917 que, con altibajos, se extendi por el mundo a pesar de ser derrotada parcialmente en Europa y aunque el texto del que hemos extrado la cita Defensa del marxismo- est escrito entre septiembre de 1928 y junio de 1929, ao en el que tambin escribe sobre el factor religioso33 en otro imprescindible libro, tiene la virtud de adelantar una tctica imperialista multiplicada desde ese mismo octubre de 1929, cuando estalla por fin la segunda Gran Depresin mundial, reactivada desde finales del siglo XX y sobre todo con especial virulencia neofascista a partir de la tercera Gran Depresin de 2007.

La preocupacin por Maritegui por la cuestin poltico-religiosa se basaba en su profundo conocimiento de la historia del continente, y del papel de la Iglesia catlica y del cristianismo, influencia estudiada tambin por A. Rangel sobre Mxico, Argentina, Chile, Cuba, El Salvador y Nicaragua34. Centrndose en Venezuela, Rangel explica que:

Desde la dcada de 1950, la Conferencia Episcopal Venezolana CEV- en alianza con la burguesa presionaba a los sucesivos gobiernos para que redujeran la educacin pblica estatal y ampliaran la privada y catlica35. Con el tiempo, muchos dirigentes neofascistas surgieron de la educacin privatizada: la prensa imperialista mostraba escenas de estudiantes luchando por la democracia que EEUU quiere imponer en Venezuela. Y como en otros pueblos resistentes, tambin en este crece la siguiente interrogante: El papel poltico de la Iglesia es decisin autnoma de quienes la dirigen localmente, la jerarqua de la CEV, u obedece a una doctrina preestablecida como principio ideolgico de la organizacin impuesto desde el Vaticano?36.

La respuesta es obvia: manda el Vaticano en lo que concierne a la poltica catlica, pero en lo que toca a las reaccionarias sectas protestantes, manda el imperialismo yanqui. En 2008 Franco Velzquez rastre la expansin de las sectas protestantes desde las iniciales 13 Colonias del siglo XVII hasta el presente. Resulta muy esclarecedor cmo en 1785 estalla una guerra de clases entre los Reguladores, sector obrero y campesino que haba sido la carne de can en la Guerra de Independencia, y que quera repartir la tierra y la burguesa que, en base a su interpretacin de la Biblia, quera quedarse con ella. Los Reguladores fueron derrotados en 178737. El neoliberalismo no es una simple receta econmica sino una estrategia contrarrevolucionaria global en la que el reaccionarismo cristiano tiene una funcin socio-poltica clara, ante la que la nueva izquierda permanece muda y pasiva.

Desde 1928-29 hasta ahora, el impulso dado a la reaccin cristiana tambin tuvo y tiene el objetivo de acabar incluso mediante el terrorismo asesino con la teologa de la liberacin y con grupos protestantes que luchan por la justicia y la libertad, pero ahora no podemos extendernos en esta cuestin importante para el futuro de la igualdad. No podemos cometer el error de separar la tarea poltica del reaccionarismo cristiano de la doctrina, sistema, estrategias y tcticas de la contrainsurgencia imperialista. Lo acaecido en Bolivia, la beligerancia ultraconservadora38 del grueso de las corrientes - Dios a la cabeza de esta lucha, Dios que menospreci el dictador. El tirano cuando lleg al gobierno sac a Cristo del pas. Dios va a volver a Palacio39-, se suma a las terribles lecciones del pasado inmediato Bolsonaro, por ejemplo-; del mediato la Iglesia ante la dictadura argentina, por ejemplo-; y del remoto: los cristianos y la esclavitud en Norteamrica40, por citar muy pocas barbaridades

Pero el capitalismo contemporneo ha desarrollado medios de sojuzgamiento tanto o ms dainos que los que acabamos de ver. El fortalecimiento desde 1945 de los medios masivos de propaganda, la introduccin de la obsolescencia programada para que las mercancas baratas de consumo popular tuvieran que ser desechadas cada poco tiempo a fin de incrementar la produccin consumista masiva, la erotizacin y sexualizacin machista del marketing y mercado-tecnia, la aplicacin a la propaganda poltica de los mtodos de teledireccin consumista reforzaron el imperialismo y el eurocentrismo racista. F. Stonor Saunders nos recordaba las siguientes palabras del que fuera presidente Eisenhower durante los aos 1953-1961:

Nuestro objetivo en la guerra fra no es conquistar o someter por la fuerza un territorio explicaba el presidente Eisenhower en una conferencia de prensa. Nuestro objetivo es ms sutil, ms penetrante, ms completo. Estamos intentando, por medios pacficos, que el mundo crea la verdad. La verdad es que los americanos queremos un mundo en paz, un mundo en el que todas las personas tengan oportunidad del mximo desarrollo individual. A los medios que vamos a emplear para extender la verdad se les suele llamar guerra psicolgica. No se asusten del trmino porque sea una palabra de cinco slabas. La guerra psicolgica es la lucha por ganar las mentes y las voluntades de los hombres41.

Pero los pueblos rebeldes contraatacaron autoorganizndose, por ejemplo, en la Conferencia Tricontinental en La Habana, con su decisiva revista que practicaba el derecho a la palabra de los pueblos del tercer mundo42. En efecto, ya entonces las clases y naciones oprimidas por el imperialismo saban que el eurocentrismo, el racismo colonialista, era el cemento ideolgico del terrorismo que sufran. La Tricontinental y otros organismos antiimperialistas derrotaron buena parte de esos medios de explotacin material y moral, patriarcal y afectiva. Las declaraciones de La Habana de enero de 1966 y agosto de 196743, y las que se sucedieron, fueron un paso cualitativo que, como mnimo y para no extendernos, podemos ejemplarizar en dos experiencias. Una es la lucha de liberacin de frica y en especial de Sudfrica contra el racismo y el eurocentrismo, que se sustentaba en la fusin entre la lucha de clases y la lucha de emancipacin nacional44 sostenida desde mediados del siglo XIX.

La otra fue el impulso que la Tricontinental dio a la teora revolucionaria precisamente cuando sta retroceda en Europa por razones que no podemos exponer ahora. La teora antiimperialista en general, liberada de las cadenas mentales del eurocentrismo, cre maravillas crticas como la denuncia radical de la industria yanqui dedicada a la manipulacin colonialista de la infancia y adolescencia, tambin de la edad adulta. En 1972 se public una investigacin fundamental: el veneno poltico-cultural que la Factora Disney inoculaba a la infancia y adolescencia, tambin a los adultos, de los pueblos del mundo, sobre todo mediante la mercanca ideolgica del Pato Donald:

Walt tom tierras vrgenes en EEUU y construy sus palacios de Disneylandia, el reino embrujado. Cuando mira al resto del Globo, trata de encuadrarlo en la misma perspectiva, como si fuera una tierra previamente colonizada, cuyos habitantes fantasmales deben conformarse a las nociones de Disney acerca de su ser. Utiliza cada pas del mundo para que cumpla una funcin modelo dentro de este proceso de invasin por la naturaleza-disney. Incluso si algn pas extranjero se atreve a esbozar un conflicto con EEUU, como el de Vietnam o el del Caribe, de inmediato estas naciones quedan registradas como propiedad de estas historietas y sus luchas revolucionarias terminan por ser banalizadas. Mientras los marines pasan a los revolucionarios por las armas, Disney los pasa por sus revistas. Son dos formas de asesinato: por la sangre y por la inocencia.

[]

Para Disney, entonces, los pueblos subdesarrollados son como nios, deben ser tratados como tales, y si no aceptan esta definicin de su ser, hay que bajarles los pantalones y darles una buena zurra. Para que aprendan! Cuando se dice algo acerca del nio-buen-salvaje en estas revistas, en objeto en que en realidad se est pensando es el pueblo marginal. La relacin de hegemona que hemos establecido entre los nios-adultos que viven con su civilizacin y sus tcnicas, y los nios-buenos-salvajes que aceptan esta autoridad extranjera y entregan sus riquezas, queda revelada como la rplica matemtica de la relacin entre la metrpoli y el satlite, entre el imperio y su colonia, entre los dueos y sus esclavos45.

Abundando en la inhumana manipulacin de la infancia para, a partir de ah, producir seres reaccionarios, objetos pasivos mentalmente castrados que obedecern las rdenes del amo, A. Matterlard analiz en 1974 cmo la industria de la educacin pasaba a ser propiedad de las grandes corporaciones y cmo la infancia, la niez, era mercanca del imperialismo, citando en otras a la Fundacin Ford que desde 1950 controlaba en EEUU la televisin educativa, que desde 1966 controlaba los canales de va satlite, y que desde 1971 haca especial hincapi en acabar con la identidad negra, portorriquea y chicana46 para, despus de desintegrarlas como comunidades conscientes, integrarlas en la cultura anglosajona como piedras el desierto.

En 2002, en medio de la defensa popular que derrot al golpe contra el Comandante Chvez, proliferaron las mentiras en la prensa capitalista. Un colectivo de mujeres militantes en la comunicacin liberadora denunci las mentiras del periodista mexicano Emiliano Payares que se invent de la nada una falsa entrevista a I. Ramonet que nunca haba existo, en la que malvolamente pona en boca del nunca entrevistado duras palabras contra el Comandante: un mtodo de engao clsico pero reforzado con las nuevas tecnologas al que volveremos en su momento:

Con razn se habla de un golpe meditico. Las televisoras, las empresas radiales, los diarios, todos los grandes medios privados se confabularon contra las reformas sociales promovidas por Chvez. Programado el golpe por un grupo de empresarios y militares, con la venia de la embajada norteamericana, los medios de comunicacin olvidaron su responsabilidad social y se convirtieron en conspiradores, azuzadores de manifestaciones y huelgas. No informaban. Hacan propaganda [] Sin televisin ni radios, miles y miles de ciudadanos y ciudadanas de Caracas, no de turba como decan los medios, se autoconvocaron, bajaron de los cerros sin armas, rodearon el Palacio de Miraflores y restituyeron el derecho constitucional en Venezuela47

En 2006 se public un muy interesante estudio basado en la experiencia venezolana sobre el antagonismo entre la solidaridad y el dinero. En el capto. III dedicado a la salud, el mercado y la revolucin hay un apartado vital para nuestro tema de debate: la guerra de los medios: medicina y revolucin48 en el que se detalla las relaciones entre los internacionalistas cubanos de la salud y el pueblo venezolano, comparando esa realidad con las mentiras de la comunicacin burguesa en su intensa campaa para enfrentar a los mdicos venezolanos con los cubanos, para atemorizar al pueblo, logrando que no acuda a los hospitales internacionalistas, para recuperar las ganancias de la salud burguesa en detrimento de la salud como inalienable derecho humano

2.- EL PRESENTE

El Comandante Chvez demostr una perspectiva histrica decisiva. Hemos seguido su concejo. En los casi dos siglos pasados, el colonialismo y el imperialismo han aplicado mejoras a su contrainsurgencia de modo permanente, pero tambin Nuestramrica les ha respondido con nuevos planteamientos. Dedicaremos el segundo captulo que iniciamos ahora para estudiar el secreto de la comunicacin burguesa, y en el tercero y ltimo propondremos algunas cuestiones para que el ser comunal hable por s mismo.

En uno de sus premonitores libros Stella Calloni demostr en 2014 cmo la DEA y la CIA tenan a Evo Morales en el punto de mira desde el inicio de su vida poltica all por 1983. De entre la impresionante masa de informacin que nos ofrece la autora, ahora y a la luz ensangrentada de la brutalidad golpista, queremos citar su anlisis del papel provocador de las ONG, de la USAID y de la Fundacin Konrad Adenauer, bien acompaadas por la industria poltico-meditica y el eco-imperialismo, en la estrategia de minar la profunda legitimidad del presidente boliviano en un conflicto de tanta importancia material y simblica como el de la conservacin de las tierras de los primeros pueblos, codiciadas por el capital transnacional: la famosa carretera de 306 kilmetros de los cuales slo unos pocos cruzaran esos territorios49. Antes de seguir, es conveniente saber que la Fundacin Konrad Adenauer es desde 1956 un instrumento del expansionismo alemn disfrazado con los ropajes socialcristianos y democristianos.

Varios captulos antes, Stella haba detallado el quehacer de un complejo multiforme, gil e imperceptible sistema de dominacin basado en la contrainsurgencia meditica, la propaganda contrainsurgente y la guerra psicolgica50, dirigido fundamentalmente por la CIA que en 1977 se relacionaba nada menos que con 22 grandes medios de comunicacin estadounidenses, segn una investigacin del The New York Times de ese ao citada por Stella. De entonces a ahora ese poder se ha agigantado desarrollando nuevas tcnicas de manipulacin, como, entre otras muchas, la de las falsas verdades que han facilitado la victoria electoral del neofascista Bolsonaro51 en la muy restringida democracia burguesa brasilea.

Stella Calloni escribe sobre la funcin de la USAID, oficialmente la Agencia yanqui para el desarrollo internacional, pero en realidad un monstruo tentacular que est presente en los golpes blandos, modalidad creada por imperialismo para suavizar la forma externa de los golpes de Estado clsicos, pero manteniendo su naturaleza interna. Los golpes blandos buscan legitimarse en los laberintos de la posverdad, del neolenguaje, de la voluntad de no saber, de la servidumbre voluntaria que luego veremos. A raz de los intentos del derrocar el gobierno sandinista de Nicaragua, T. Araya informa que:

Los recientes sucesos en Nicaragua han revelado un patrn calcado al de otros procesos desestabilizadores: Venezuela, Ecuador, Bolivia Detrs de todos ellos encontramos al mismo pulpo de organizaciones de la sociedad civil promoviendo la erosin, desestabilizacin y cada de los gobiernos contrarios al dominio norteamericano. Y tras ellas, un tentculo principal, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), uno de los principales aparatos de intervencin de EEUU para crear y potenciar los golpes blandos en Amrica Latina [] La trayectoria de agencias como la USAID en Amrica Latina se remonta a los aos 60, y la historia de su intervencin es larga, y alcanza a cada pas de Amrica Latina. Pero es a raz del declive del poder norteamericano en la regin -con la formacin de una larga lista de pases formando un frente antihegemonista- cuando EEUU se vio impedido de poder recurrir a los golpes de Estado clsicos (es decir, militares) para deponer gobiernos rebeldes. Se haca imperioso recurrir a la nueva estrategia de los golpes blandos, y agencias como la USAID adquirieron un nuevo protagonismo52

Llegamos as al punto crtico: el debate sobre la comunicacin y la lucha contra la hegemona imperialista nos lleva en ltimo y definitivo anlisis a la propiedad burguesa. Bolsonaro, el golpe contra Bolivia, los ataques a Venezuela y Cuba, las provocaciones a Nicaragua, las traiciones diarias de L. Moreno en Ecuador, la hipocresa asesina de Duque en Colombia y de Piera en Chile, tienen como objetivo recolonizar la regin y evangelizar a los salvajes53, segn los denomina la Factora Disney. Nosotras y nosotros somos los salvajes, con orgullo, que combatimos la civilizacin del capital, de la muerte. Por ello, estamos de acuerdo con F. Buen Abad cuando dice que: Definir la comunicacin como herramienta y lucha de tipo filosfico y poltico, de tipo tecnolgico y potico, definir la comunicacin como herramienta y lucha para que de una vez por todas triunfe el trabajo no alienado sobre la miseria fabricada por el capitalismo54.

Esa miseria fsica y moral reprime las ansias de libertad sobre todo en el interior de la conciencia sojuzgada, ya que en la unidad y lucha de contrarios que permanentemente se libra dentro de la comunicacin, una parte suya es la de la comunicacin como mecanismo de represin [] Con la ayuda de los mass media, nada se ve tal cual es, todo pasa a ser envuelto en un velo ideolgico que deforma los hechos reales para convertirlos en alfeiques victimados por un vestuario de ideas jams consensuadas55. El capitalismo ha impuesto una nueva caracterstica a la comunicacin: la asalarizacin del lenguaje:

La lengua es espacio fundamental de lo poltico, y no solo en lo ms evidente presentacin de programas, debates electorales o parlamentarios, redaccin de leyes, sino, de modo decisivo, en la conformacin de la realidad en la que vivimos y en el modelado de los puntos de vista manipuladores o evasivos o crticos desde los que la consideramos y juzgamos. Incluso, como han sealado muchos investigadores sociales desde hace dos dcadas al menos, el lenguaje se ha ido convirtiendo en eje articulador de los medios productivos actuales, a partir de su papel en la tecnologa, la economa o la organizacin del trabajo (lenguajes artificiales, teoras de la informacin y de los sistemas, teoremas de la lgica formal, juegos lingsticos, imgenes del mundo). Paolo Virno ha llegado a definir nuestra poca como la poca en que se ha puesto a trabajar al lenguaje mismo, en la que este se ha vuelto trabajo asalariado56.

La asalarizacin del lenguaje va unida a la castracin de su potencial crtico. Dado que el salario exige la disciplinarizacin del lenguaje en el contexto capitalista, ste emplea fundamentalmente cuatro mtodos interactivos: Uno es el neolenguaje como estrategia de dominacin imperial57 que consiste en anular toda carga crtica objetiva de los trminos contrastados como verdaderos por la prctica diaria, para volverlos abstractos, ambiguos, polismicos, de modo que convenientemente usados en cada momento produzcan la apariencia de una hegemona suave, liberal e incluso democrtica. Otro, complementario con este, pero ms directo consiste en imponer restricciones estrictas al comunicador, que introyecta en la ideologa como negacin del saber crtico, peligroso para la dictadura del salario:

La voluntad de no saber [] capitalismo, imperialismo, explotacin, dominacin, desposesin, opresin, alienacin Estas palabras, antao elevadas al rango de conceptos y vinculadas a la existencia de una guerra civil larvada, no tiene cabida en una democracia pacificada. Consideradas casi como palabrotas, han sido suprimidas del vocabulario que se emplea tanto en los tribunales como en las redacciones, en los anfiteatros universitarios o los plats de televisin58.

El tercero: la llamada posverdad que busca imponerse en el actual escenario poltico-ideolgico. Los recursos del lenguaje y su ambigedad intrnseca brindan su andamiaje para alterar conceptos como los de explotacin y dominacin, esenciales para el capitalismo. Mentiras existieron siempre, pero la posverdad innova generando nuevos cdigos que manipulan el significado reconocido de la verdad para adecuarla al inters de su emisor. Esto origina un lenguaje falaz que se aplica a la poltica y lo social. No se trata de sinnimos como en las voces del lunfardo sino de la falsificacin de las ideas que se emiten a fin de engaar a sus receptores. Vale decir, constituye la sistematizacin de la mentira59. Una crtica brillante de la posverdad nos la ofrece A. Boron que ha denunciado la produccin sistemtica de mentira sobre la historia de Bolivia60 para legitimar el golpe de Estado, porque La mentira permanente es la apoteosis del totalitarismo. Ya no importa qu es verdadero. Solamente importa qu es correcto61

Y para acabar y no extendernos en demasa, la servidumbre voluntaria -que nos recuerda a tienne de La Betie en el siglo XVI- de muchos de los asalariados de la industria de la manipulacin que toman el calificativo de ketman, que proviene de un trmino rabe para designar a quienes ocultan sus ideas por miedo, inters egosta, oportunismo, etctera, convirtindose en voceros de la ideologa del amo al que obedecen, es decir:

aquella persona que domestica la manifestacin de su pensamiento con una finalidad ajena al rigor normalmente exigido a su anlisis y acepta voluntariamente la contradiccin de afirmar en pblico aquello sobre lo que duda o incluso rechaza, adaptndose fielmente a las circunstancias del medio circundante definido por una autoridad no necesariamente poltica o por una entidad dispuesta a premiar generosamente al intelectual si se atiene a lo que se impone o difunde la opinin dominante, pensante y correcta. De esta manera, el pensador opta libremente por someterse a las ideas o a los dictados ajenos, mientras mantiene orgullosamente el recinto de su intimidad, aunque sea transitoriamente.62

Cmo se impuso semejante castracin cognitiva, amputacin de la creatividad, domesticacin de talento e individualismo cobarde? La respuesta exige volver al consejo del Comandante Chvez sobre la necesidad de la perspectiva histrica. El miedo ante las incertidumbres inherentes a la vida precarizada cambi cualitativamente con la victoria de la propiedad privada sobre la propiedad comunal, y ha seguido cambiando en su forma externa, siendo el mismo en esencia, dentro de la propiedad tributaria, esclavista, feudal y burguesa. Un ejemplo de lo tenemos en cmo el capitalismo ha integrado en sus sistemas de control, vigilancia y represin los mtodos feudales de la confesin cristiana:

El poder sobre uno mismo, del que el confesor es el depositario, pasa por la obligacin de vigilarse continuamente y de decirlo todo acerca de uno mismo. Pasa tambin por una relacin con el juicio, con el juzgar-se, puesto que establece una relacin entre la subjetividad y la ley [] El sujeto confesante es atado a la ley en la misma operacin en que es atado a su propia identidad. Reconoce la ley y se reconoce a s mismo en relacin con la ley. La confesin es un dispositivo que transforma a los individuos en sujetos en los dos sentidos del trmino: sujetos a la ley y sujetos a su propia identidad. Promueve formas de identidad que dependen de cmo el sujeto se observa, se dice y se juzga a s mismo bajo la direccin y el control de su confesor. La secularizacin de la confesin en la medicina, la psicologa, la pedagoga, etc., no cambia esencialmente, en cuanto a la forma general del dispositivo, el modo como integra la verdad, el poder y la subjetividad63.

En las crisis de la totalidad social es cuando adquiere pleno sentido la expresin de E. Gonzlez Duro: Cunde el hambre y reaparece el miedo64. El autor analiza cmo en desde los siglos XII y XIII la Iglesia intensific el miedo a los horrores del infierno para mantener en su sumisin a las clases explotadas, enfurecidas por la corrupcin de la Iglesia y de los nobles, por el hambre y por el fro. Ms adelante el autor profundiza en los miedos del capitalismo actual que surgen de su incapacidad para resolver los peligros crecientes y satisfacer las necesidades vitales65.

En el contexto de la crisis mortal del feudalismo e irrupcin del absolutismo y la burguesa con sus necesidades de control absoluto, lo que llev a la aparicin de la industria poltico-meditica en el siglo XVII de la mano del Cardenal Richelieu en Francia. La ley de la concentracin y centralizacin de capitales de la industria poltico-meditica le exiga la creacin de una fuerza de trabajo acorde con la identidad represiva y manipuladora de esa industria. Para ello, como para todo, contaban con el intervencionismo estatal descarado desde el siglo XVII, cuyo ejemplo ms notorio fue Colbert66 con sus minuciosas reglamentaciones productivas y severos castigos incluso para los empresarios, la creacin de academias de ciencia, arte y lengua vigiladas por el Estado, as como el decisivo peso de la militarizacin inseparable ya del incipiente desarrollo tecnocientfico. No es casualidad que la primera crcel moderna para castigar y simultneamente hacer trabajar a los penados, se crease en la msterdam del siglo XVII porque, adems de otras medidas, sta resultaba central para la construccin de la clase obrera, pues slo una clase trabajadora disciplinada, poda convertirse en fuerza de trabajo, es decir, una seccin del capital lista para producir ganancias67. ste y no otro es el secreto de la comunicacin: asegura la explotacin asalariada, y el saqueo colonial e imperialista.

Basta recordar el esfuerzo desesperado de las burguesas occidentales desde inicio del siglo XX para subsumir a las peligrosas clases proletarias en la lgica del capital: El rasgo fundamental de las polticas sociales implementadas por las reformas liberales de los aos 1900 fue el establecimiento de mecanismos de seguridad e integracin que pudieran recubrir y reorganizar los efectos del mercado laboral sin alterar sus condiciones capitalistas bsicas68. Cuando esto fallaba, el capital recurra al nazi fascismo, y despus, en el contexto de la mal llamada Guerra Fra, a la contrainsurgencia como el tristemente famoso Plan Zona Especial Norte (Plan ZEN)69 aplicado por el Gobierno socialdemcrata espaol desde 1982-83 contra Euskal Herria, con el apoyo incondicional de los burgueses vascos.

Una de las razones por las que el melifluo reformismo europeo fue incapaz de comprender y combatir el perfeccionamiento de la eficacia desmovilizadora de la comunicacin burguesa en Europa, mientras que en Nuestramrica se libraba una decisiva lucha contra el imperialismo y sus atrocidades represivas, fue la fascinacin de la intelectualidad eurocntrica por la palabrera de las modas post, por ejemplo del foucaultismo que comenz de forma ultraizquierdista y termin apoyando al reformismo francs70. Mientras tanto, sin perderse en divagaciones, intelectuales burgueses debatan cmo mejorar la creacin de lderes al servicio del capital conscientes de que ya para comienzos de la dcada de 1970 la casta intelectual se haba asalarizado71, y sobre los principales objetivos de la comunicacin persuadir, convencer, manipular72- buscando en Kant y otros filsofos la base de todo ello.

Pero se hicieron aportaciones crticas tan excelentes y tan nmeros que nos resultan imposible researlas. Recordemos cmo J.A.C. Browm escriba en 1963 sobre algo que la propaganda comercial e industrial haba descubierto: la obsolescencia psicolgica73, que terminar aplicndose a la propaganda sociopoltica: generar una estructura psquica colectiva ansiosa por las baratijas y quincallera sociopoltica, cultural, etc., de usar y tirar, dependiente de mercancas ideolgicas de baja calidad fabricadas en serie por la industria poltico-meditica segn el principio industrial de la obsolescencia programada, que es la base de la obsolescencia psicolgica, y del consumo de ilusiones fabricadas en serie: Pasamos a consumir ilusiones, y en esto Estados Unidos es hoy el mayor exportador mundial (ocio, juegos, series de televisin o pelculas)74.

Sabedor de esta marea arrasadora l imprescindible C. Taufic explicaba al detalle en el Chile de 1972 por qu el periodista es un poltico en accin aunque lo niegue y por qu la verdad es privilegio del pueblo75. Estos y otros consejos eran imprescindibles para no caer en el consumo de ilusiones que ya se generalizaba entonces, y que no era sino otra forma de drogadiccin que conduce a la obediencia. Un ao antes. P. Brckner empezaba su reflexin sobre el sistema de prensa, pedagoga y obediencia con una interrogante demoledora: Qu es lo que realmente pretenden nuestro esfuerzos pedaggicos y polticos: tranquilidad o libertad?76.

R. Roig public en 1995 un voluminoso estudio en el que, adems de otras muchas cosas, tambin desarrollaba la naturaleza poltica de la comunicacin y, al final, la vertiginosa multiplicacin de las mercancas culturales alienantes aprovechando la obsolescencia psicolgica que acabamos de ver. Se detiene en las caractersticas que Carlos Coln elabora sobre los reality show, programas reaccionarios de gran audiencia: Su xito se basa en la degradacin visual e imaginativa del espectador. Suponen una restauracin del mtodo inquisitorial por excelencia: la denuncia annima, aqu en versin de llamadas telefnicas confidenciales. Transmiten peligrosas exposiciones de realidades no verdaderas, manipuladas, distorsionada, espectacularizadas, trivializadas. Y recurren a presentadores de prestigio para aparentar respetabilidad a la vez que intentar presentarse como un servicio pblico, pero nada puede atenuar el hedor77 del programa.

En 2001 Douglas Rushkoff nos propuso algunas ideas sobre las que debemos reflexionar:

El fundamento histrico de la comunicacin de masas se encuentra en siglos de coercin cultural imperialista. Financiados principalmente por sus gobiernos, antroplogos bien intencionados --y unos cuantos no tan bienintencionadosdesarrollaron mtodos de anlisis y direccin mientras estudiaban pueblos primitivos con culturas extraas. Conscientes o no de las intenciones de sus patrocinadores, estos antroplogos prepararon el terreno a las posteriores invasiones militares [] Invariablemente, el proceso de dominacin cultural segua los tres mismos pasos que hoy utilizan los especialistas en relaciones pblicas: primero, descubrir los mitos dominantes de la poblacin y, durante el proceso, conseguir su confianza; segundo, encontrar supersticiones o lagunas en sus creencias; y tercero, reemplazar la supersticiones o incrementarlas con hechos que modifiquen las percepciones o la lealtad del grupo78.

D. Rushkoff hace mucha insistencia en el papel de los misioneros cristianos como predecesores de las invasiones posteriores, como predecesores de la antropologa burguesa. Y el autor aade ms adelante:

En la dcada de los ochenta, todas estas tcnicas de guerra psicolgica fueron reunidas en un volumen de la CIA bajo el nombre de Counter Intelligence Study Manual, utilizado principalmente en los conflictos de Amrica Central [] Para reunir informacin sobre una determinada poblacin, los agentes se mezclan entre la gente y asisten a actividades pastorales, fiestas, cumpleaos e incluso velatorios y entierros con el fin de estudiar sus creencias y aspiraciones. Tambin organizan grupos de discusin para medir el apoyo local a las acciones planeadas. El proceso de manipulacin se pone en marcha y los agentes identifican y reclutan a ciudadanos bien situados para que sirvan como modelo de cooperacin, ofrecindoles trabajos inocuos aparentemente importantes. A continuacin, transmiten conceptos difciles o irracionales a travs de eslganes simples [] En los casos en que los intereses de la CIA se oponen de modo irreconciliable a los de la poblacin, el manual sugiere la creacin de una organizacin que acte como tapadera, con una serie de objetivos muy diferentes a sus verdaderas intenciones. Finalmente, todos los esfuerzos por garantizar la conversin deben adaptarse a las tendencias preexistentes de la poblacin seleccionada: Debemos inculcar a la gente toda esta informacin de forma sutil, para que esos sentimientos parezcan haber nacido por s mismos, espontneamente79.

D. Rushkoff contina desarrollando las relaciones inconscientes y subconscientes que la comunicacin capitalista establece entre el dominante y la dominada, relaciones que tienen contenidos de la tortura psicolgica o blanca explicada en los manuales de la CIA:

Cuando el vendedor de coches consigue que el cliente se sienta insatisfecho con su propio vehculo y el estilo de vida que representa, intenta conducirlo al mismo estado de emocin suspendida que persigue el interrogador de la CIA [] Se produce una prdida momentnea de consciencia, durante la cual el proceso racional y los mecanismos de defensa del cliente han sido anulados [] Si la respuesta es positiva, el vendedor introduce al cliente potencial en la tercera fase: obtener una confesin o, segn la jerga de los vendedores: el cierre. Incluso la forma como se ensea el concesionario est pensada para provocar la obediencia del cliente. Se le dice dnde ir, cmo caminar y dnde sentarse. Segn un manual de ventas, el vendedor debe ofrecer caf al cliente aunque a ste no le apetezca: No le preguntes si quiere una taza de caf, simplemente pregntale cmo le gusta tomarlo. De esta manera, el cliente aprende a obedecer y, debido a su temor y desorientacin respecto al negocio de las ventas, acepta las rdenes y su invitacin implcita a retroceder al estado de seguridad de la infancia80.

Obediencia, temor, desorientacin, bsqueda de la seguridad infantil, esta dependencia refuerza la ansiedad y la angustia del comprador ante el vendedor, del torturado ante el torturador, del votante ante la urna, del obrero ante el empresario, de la mujer ante el hombre: La ansiedad paraliza la libertad de decisin, y ciertamente pude hacer que tal libertad sea imposible solo un hombre sin miedo puede decidir libremente. La discusin del problema de la angustia debera estar abierto a todas las disciplinas, no reservado a algunas de ellas, porque la gran preocupacin de la ciencia es el anlisis y la aplicacin del concepto de libertad humana81.

La deliberada provocacin de la ansiedad, de la angustia, del miedo por el sistema de comunicacin de la clase dominante, busca que los sectores alienados del pueblo ansen al lder que les ofrece normalidad y orden, supeditando la libertad a la seguridad oficial, busca imponer la tranquilizante figura del Amo que el capitalismo ha introyectado en la estructura psquica alienada de las masas mediante la comunicacin entre otros medios, segn la feliz expresin de D. Sibony en su proftico estudio sobre la indiferencia poltica de las gentes explotadas82. Una sociedad miedosa es una sociedad acobardad, por eso el capital se lanza a la criminalizacin del ms mnimo gesto de descontento. Reforzando esta idea, R. Vidal Jimnez opina que:

En este mundo-espectculo, la resistencia contra la dominacin es un acto de terrorismo, con lo que la legtima pretensin de autonoma poltica y econmica te transforma, al menos, en un radical o en un extremista. En esta sociedad mundial autosimulada, la recta obediencia, la aceptacin incondicional del orden impuesto, tiene, por tanto, un premio: la adjudicacin del adjetivo elogioso de moderado. Un adjetivo cuyo precio es asumir las consecuencias inevitables de esa nueva economa poltica (global) de la guerra83.

Pero Cuba es una nacin sin miedo, sin pnico ante su futuro porque solo ella decide cmo ser, a pesar de las crecientes agresiones norteamericanas. S existe, y es bueno que as sea, preocupacin por los efectos de las brutalidades imperialistas sobre la humanidad trabajadora debido al internacionalismo consustancial a su cultura poltica. Dax Toscano es autor de uno de los mejores estudios de la propaganda antisocialista y anticubana de los EEUU. No hay miedo en Cuba entre otras muchas razones, tambin por esta:

La propaganda poltica que se lleva a cabo en las sociedades capitalistas est dirigida a las instancias deseantes a-reflexivas y pre-reflexivas de las personas con la intensin de manipularlas a travs de imgenes, smbolos o eslganes llamativos. As mismo las y los candidatos, aprovechndose de la pobreza de la gente, entregan vveres o atienden a las poblaciones para obtener de esa manera ms votos. En las democracias capitalistas lo que prevalece es la demagogia y el populismo.

Eso no se da en la sociedad cubana donde la poblacin tiene un elevado nivel acadmico y una amplia formacin poltica, lo cual constituye una garanta para cada una y cada uno de las y los ciudadanos cubanos que desde la niez participan directamente en las discusiones, debates y toma de decisiones sobre los temas fundamentales y de inters para toda la nacin84

Muy al contrario que en Cuba, la sociedad yanqui est cada vez ms constreida por los miedos. Un reciente debate en EEUU ha confirmado lo que decimos: los miedos difusos o concretos al desempleo, a la inseguridad, a la enfermedad aumentan alimentados por un trabajo poltico85. J. Balboa nos ayuda a entender la gravedad del problema:

Vivimos sobre el miedo. Miedo al fracaso, miedo a la soledad, miedo a la muerte. Miedo a la pobreza, miedo a la marginacin. Miedo a enfermedades, a la inseguridad. Miedo a la exclusin. Miedo a los delincuentes, miedo a la prisin. Miedo a los extraos, miedo a perder el trabajo, a perder la vivienda. Miedo a la violencia. Y miedo tras miedo marcan el sino de nuestras acciones, de nuestras decisiones, de nuestras opiniones y de nuestra visin de la sociedad. Una autntica oleada de miedos y temores se expanden por el cuerpo social. Pero, antes de nada, qu es el miedo? El mecanismo del miedo (Segn la RAE: 1. m. Perturbacin angustiosa del nimo por un riesgo o dao real o imaginario. 2. m. Recelo o aprensin que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.), puede esquematizarse a partir de los siguientes elementos: el objeto que causa el miedo, cierto desconocimiento (sobre el objeto o sobre cmo afrontar el peligro), la parlisis y la reaccin hacia la seguridad buscada por parte del sujeto atemorizado. El elemento comn a todo temor, a todo miedo, es cierto desconocimiento sobre el objeto que lo genera: toda una aureola de ignorancia cubre el fenmeno en s (sea una bruja, una posible pandemia, un enemigo poderoso, una amenaza natural de efectos catastrficos, un terrorista, un Dios, etc.). Podemos afirmar que el miedo aumenta de manera directamente proporcional al desconocimiento sobre el objeto temido o al desconocimiento (o impotencia) ante cmo afrontarlo86.

El miedo es un tremendo generador de acatamiento y rendicin psicofsica al poder. E. Fromm tiene escrito que: Mientras obedezco al poder del Estado, de la Iglesia o de la opinin pblica, me siento seguro y protegido. En verdad, poco importa cul es el poder al que obedezco. Es siempre una institucin, u hombres, que utilizan de una u otra manera la fuerza y que pretenden fraudulentamente poseer la omnisciencia y la omnipotencia. Mi obediencia me hace participar del poder que reverencio, y por ello me siento fuerte. No puedo cometer errores, pues ese poder decide por m; no puedo estar solo, porque l me vigila; no puedo cometer pecados, porque l no me permite hacerlo, y aunque los cometa, el castigo es slo un modo de volver al poder omnmodo87.

Hemos recurridos a muy pocos de los muy abundantes y excelentes estudios crticos sobre la comunicacin, porque lo visto es suficiente para descubrir que hay debajo de las ms de 60.000 cuentas falsas abiertas en la nube para justificar el golpe de Estado en Bolivia88, campaa coordinada internacionalmente89. M. Roitman ha definido como guerra neocortical al mtodo que logra que grotescas marionetas como Guaid y sus cipayos imploren genuflexos a los EEUU que invadan Venezuela, su propio pas: Se trata de paralizar, regular, anular la voluntad y la capacidad de comprensin. Trasformar a los humanos en autmatas sin capacidad de pensar y actuar al margen de las rdenes dadas. Obediencia y sumisin90, que es el mismo objetivo de la psico tecnologa:

Los estrategas norteamericanos han desafiado el concepto de precisin dimensional completa, a partir de la consideracin de la vulnerabilidad de las fuerzas armadas estadounidenses a las asimetras y como forma de justificar el desarrollo de armamentos ms sofisticados, de mayor precisin fsica (al impactar los blancos) y sicolgica. La precisin fsica se deriva del perfeccionamiento de los sistemas llamados inteligentes y de la habilidad de ajustar 0 y graduar los efectos de un armamento particular. La precisin sicolgica es ms compleja, pues se trata de conseguir que, en una operacin militar, el enemigo y la opinin pblica internacional tengan opiniones y conductas que se avengan a los intereses de los Estados Unidos [] La sicotecnologa es la ciencia que desarrolla armamentos no letales de alta precisin sicolgica dirigidos a manipular el pensamiento y la conducta del ser humano. En estos momentos, se est creando una tecnologa que ofrezca la posibilidad de alterar las percepciones de la audiencia blanco mediante el incremento del miedo, de una total tranquilidad o de cualquier reaccin requerida para lograr sus objetivos91.

Tres aos despus, y en base a la experiencia cada da ms cruda, D. Martnez ofreca esta sntesis de la llamada guerra de cuarta generacin: Se consideran las guerras de cuarta generacin, como las guerras del futuro donde:

En cada uno de los puntos y en su totalidad est presente de una forma u otra la guerra psicolgica, los mtodos generalmente invisibles de manipulacin o destruccin de la conciencia que hemos visto arriba en su generalidad. La manipulacin no acta de manera aislada, puntual, dejando espacios y tiempos libres de ella que permiten a las personas, colectivos, clases y pueblos oprimidos encontrar un respiro, pensar y reaccionar. No. Los mtodos de manipulacin son permanentes porque ella misma es necesaria en todo instante para la supervivencia del capitalismo, porque la manipulacin dificulta en extremo la crtica revolucionaria del fetichismo del capital. Por esto, hace muy bien Silvina M. Romano cuando habla de guerra psicolgica permanente:

En general, se entiende a la guerra psicolgica como propaganda y engao a travs de los medios de comunicacin. Sin embargo, se trata de algo mucho ms amplio. Considerando las prcticas implementadas desde su institucionalizacin (inicios de la Guerra Fra) hasta la actualidad, entendemos que incluye y combina estrategias de asistencia para el desarrollo (presin y extorsin econmica), el manejo de (des)informacin (propaganda, programas culturales y de educacin, intercambio estudiantil, formacin de lderes) y de seguridad (intervencin militar, en general de baja intensidad). Resumiendo, se trata de una guerra que conjuga aspectos polticos, econmicos, culturales y militares93.

A finales de 2015 se conoci el documento Guerra de Inteligencia y Control Social de la Armada de Colombia. Empieza citando a George, W. Gray: El uso de las ideas para suplementar o sustituir las armas materiales es tan antiguo como el grito de guerra de la tribu o el tom-tom africano. En todas las guerras tratan los antagonistas de propagar ideas que beneficien a su causa y perjudiquen la del enemigo por medio de razonamientos, de sugestiones, de llamamientos emotivos, reteniendo algunas informaciones y haciendo resaltar otras: y por otras tcticas que van desde el engao organizado, hasta la mentira ms descarada. Luego ofrecen esta definicin: Es una guerra de convicciones, de ideas de pensamientos y doctrinas polticas en las que debe pretenderse influir en la mente del enemigo, poblacin civil, y propias tropas hasta llevarlo a pensar como nosotros queremos94.

Recordemos las citas chinas e hinds presentadas en nuestra ponencia porque son la base de la contrainsurgencia actual y del documento colombiano, que cita a Sun Tzu: Entre ms secretos conozcamos del enemigo mejor ser. Entre menos secretos conozca el enemigo de nosotros, mejor ser, y a Mao Tse Tung: Si el enemigo avanza nos retiramos; si el enemigo se detiene, lo hostigamos; si evita la batalla, lo atacamos; si se retira lo seguimos. Las estratagemas que propone son:

El desconcierto: Desorientar al enemigo y cubrir nuestra situacin e intencin real. La intimidacin: Dominar al enemigo y hacer vacilar la voluntad. La fragmentacin: Desmoronar la unin del enemigo, creando frustraciones y enfrentamientos al interior del enemigo. El miedo: Desviar los planes de accin del enemigo. La difamacin: Disminuir el prestigio y el crdito del enemigo, debilitando sus mandos.

Y los objetivos de la accin de masas son: 1. Controlar la psicologa de las masas, empleando la fortaleza de nuestras tropas bajo el empleo consolidado de la guerra total, para implementar nuestra poltica nacional y buscar nuestra propia consolidacin. 2. Sembrar la semilla de la discordia entre las masas enemigas a fin de destruir el control que tiene el enemigo sobre las masas, debilitar su podero y buscar al fin su destruccin95.

Todas y cada una de estas tcticas han sido utilizadas contra Venezuela, llegando a su accin coordinada e integral en las sucesivas guarimbas fascistas. L. Brea es autor de una de las mejores investigaciones sobre los crmenes de odio que definen mejor que nada qu es y para qu acta la guarimba fascista. Una de las excelencias de su texto es que contextualiza la agresin a Venezuela dentro de la lucha mundial de los pueblos contra el terrorismo imperialista: Libia, Ucrania, yihadismo del Estado Islmico aunque precisando las sutiles diferencias que les distingue de las guarimbas. El autor presenta tres caractersticas de los delitos de odio contra el pueblo venezolano: Primera, las vctimas merecan sufrir la violencia, incluso ser asesinadas, por el simple hecho de ser chavistas. Segunda, todas las violencias y asesinatos fueron pblicos. Y tercera, todas tuvieron un sentido espectacular. De lo que se trataba era mostrar la legitimidad de negar al otro, al chavismo96, o tambin la legitimidad de asesinar chavistas. L. Brea contina:

Las guarimbas son, en primera instancia, un dispositivo de lucha poltica, un medio tctico para lograr el derrocamiento del gobierno e instaurar un nuevo estado de cosas. Su principal recurso es la violencia espectacular. De ah que la historia de la guarimba es la historia del refinamiento de la violencia que despliega [] Al principio eran vecinos que trancaban las urbanizaciones de clase alta. Luego se sumaron grupos de choque de los partidos polticos de la ultraderecha. Por ltimo se agregaban elementos a sueldo y profesionales de la violencia de todo cuo97.

Son brillantes las identidades y diferencias que establece el autor entre las hogueras humanas de la Santa Inquisicin y del Ku Klux Klan, y las de las guarimbas. Las de las dos primeras consistan en que Ms que una manifestacin de odio, estos crmenes expresan la voluntad supremacista blanca, es decir, una voluntad poltica que pugna por la reafirmacin de un derecho que concede una superioridad que se ve amenazada. Mientras que la quema de chavistas por las guarimbas son terrorismo pero sin olvidar nunca que el sentido de la violencia trasciende de la intimidacin y busca la constitucin de un orden, de un derecho, cuya forma positiva definitiva estara por verse, aunque ya se prefigura en la negacin del otro chavista, que es la condicin propuesta por los sectores radicales de la derecha para el nuevo amanecer de Venezuela98: amanecer iluminado por las llamas del chavismo quemado vivo.

La Santa Inquisicin, el Ku Klux Klan, los campos de concentracin espaoles en Cuba99, los campos nazis, la castracin de pueblos originarios, los bombardeos con agente naranja, los vuelos de la muerte y las desapariciones forzosas, las guarimbas, el terrorismo teledirigido por la Inteligencia imperialista, las prisiones flotantes100 son tcticas que el poder imperialista aplica cuando el arte de la manipulacin fracasa contra las naciones resistentes.

3.- LA PRAXIS

El Comandante Chvez plante en 2004 que de este siglo no pasa, que en este siglo XXI Nuestramrica deber llegar a ser la Patria Grande. Su perspectiva bicentenaria, desde la segunda dcada del siglo XIX a la segunda del s. XXI, es tanto ms necesaria cuanto que en este debate nos enfrentamos a un conjunto de problemas caracterizados por su larga duracin, como es todo lo relacionado con el arte de la teledireccin de las conciencias alienadas.

La perspectiva histrica presente en los dos captulos anteriores nos permite ahora extraer al menos cuatro conclusiones vitales para reflexionar entre todas y todos sobre nuestra praxis anti hegemnica. La primera, y que por su obviedad no desarrollamos ahora, es que en todo lo relacionado con la comunicacin sociopoltica y cultural debe ser protagnico el pueblo trabajador, es decir: el ser comunal que habla por s mismo.

La segunda es que los pueblos que se resistan y se niegan a que sea destruida su identidad comunal, sufren el ataque inmisericorde del racismo colonizador, del eurocentrismo, definido por E. Dussel con un listado de siete caractersticas que destruyen la identidad de los pueblos no occidentales, destruyen su autoestima, dignidad y orgullo, destruye su historia y su memoria: los anulan como sujetos activos y conscientes reducindolos a objetos pasivos e inconscientes101:

  1. El eurocentrismo se define superior a otras civilizaciones y culturas.

  2. Al ser superior tiene la obligacin moral de desarrollar a los ms primitivos, rudos y brbaros.

  3. Este desarrollo debe ser siempre copia y calco del anterior desarrollo europeo.

  4. Dado que el brbaro se resiste a ser civilizado, el eurocentrismo debe aplicar la guerra justa colonial en bien del brbaro.

  5. Las vctimas de la guerra justa colonial son por ello inevitables y tienen el sentido cuasi-ritual de vctimas propiciatorias en el sacrificio.

  6. La negativa del brbaro a ser civilizado exime de toda culpa a la modernidad, traslada sta a los brbaros por resistirse y dota al eurocentrismo de contenido emancipador.

  7. Por esto, son inevitables los costos de la modernizacin de los pueblos atrasados e inmaduros.

La tercera es que estas caractersticas se han desarrollado a la vez que la expansin del capitalismo, y aparecen ahora expresadas con nuevas formas en el muy concentrado y centralizado poder meditico ramificado en slo cinco grandes monopolios: La acelerada concentracin de empresas que brindan servicios en Tecnologas de Informtica y Comunicaciones fundamentalmente basados en software, dej como resultado que Google (integrada en Alphabet Inc.), Microsoft, Facebook (que integra WhatsApp), Apple y Amazon sean los destinatarios de todas las conexiones que realizamos diariamente en internet.102. Un poder terrible que lo sufrimos a diario.

Y la cuarta y ltima es la que nos aporta V. Romano tras su detenido estudio sobre la sumisin humana: la comunicacin capitalista no es invencible ni todopoderosa, al contrario:

La manipulacin ideolgica tiene tambin su taln de Aquiles. Las contradicciones se pueden camuflar e interpretar falsamente, pero no se pueden superar ni eliminar bajo el capitalismo. Los llamados medios de comunicacin de masas, todo el sistema educativo, la industria entera de la conciencia y de la publicidad comercial pueden interpretar, presentar, comentar, tergiversar o embellecer como quieran una realidad compleja y contradictoria. Pero las disparidades y conflictos sociales se mantienen, y cada da son ms evidentes: sigue habiendo ricos y pobres, trabajadores y desempleados, hartos y hambrientos, etc.

El ser social no se modifica con una conciencia manipulada. El carcter inhumano de este orden social se va conociendo con la experiencia. Gracias a ella aprendemos a ser ms crticos con los medios de comunicacin, a ser ms exigentes con la calidad de los productos materiales y culturales, a reflexionar sobre las causas del abismo que existe entre la realidad y lo que esos medios de masas nos presentan. Los lmites de la manipulacin hay que buscarlos en las contradicciones del propio sistema103.

La dialctica marxista de esta ltima frase -Los lmites de la manipulacin hay que buscarlos en las contradicciones del propio sistema- ser la que nos guie en las cinco propuestas a debate:

Primera: en toda lucha contra la hegemona de la comunicacin burguesa hay que construir y partir del ser comunal que habla por s mismo, es decir, primar lo colectivo autoorganizado que reflexione en comunidad sobre todos los problemas. Sea el grupo que fuere con los objetivos que tuviera --radio vecinal, revista popular, colectivo cultural, televisin barrial--, la nica forma de luchar contra la comunicacin burguesa y vencerla en su mbito de intervencin no es otra que practicar la democracia directa interna del debate constructivo como base para explicar la verdad del pueblo.

Al ser un colectivo comunal en autorreflexin horizontal, est capacitado para demostrar que la verdad descubierta en colectivo siempre es superior a la manipulacin inherente a la industria meditica. Al hablar, pensar y hacer desde el interior del ser comunal descubre las mentiras de la prensa del capital, saca a la luz las contradicciones sociales y ofrece a la comunidad una propuesta de actuacin para el triunfo popular. Al ser comunal combate interna y externamente el individualismo burgus, una de las anclas irracionales del poder del capital. Es por esto que la clase dominante siempre intenta acabar con la horizontalidad democrtica de asambleas, comits, asociaciones, consejos, comunas, etc., porque sabe que es la mejor arma de la clase obrera y el pueblo trabajador, imponiendo por el contrario la verticalidad burocrtica.

Segunda: la lucha contra la comunicacin colonizadora realizada por el ser comunal que habla por s mismo, debe basarse en la (re)construccin de la identidad orgullosa y digna de las naciones vejadas por el racismo eurocntrico. Tal (re)construccin debe alimentarse en primer lugar de las inagotables experiencias de la mujer trabajadora que lleva en su conciencia ntima y sobre sus espaldas la memoria viva de Nuestramrica y la dureza de su presente heroico, pero sobre todo en las lecciones amargas y dulces que ella atesora porque, bajo el patriarcado imperialista, ella es el suelo ltimo sobre el que caen todas las opresiones, dominaciones e injusticias, y la raz de la emergen todas las resistencias.

Decimos (re)construccin porque la lucha contra la manipulacin eurocntrica es tanto ms efectiva en la medida en que recupera y actualiza valores precoloniales de resistencia contra las injusticias, de fusin con la naturaleza, de defensa de los bienes comunes, de horizontalidad convivencial, de desprecio y odio al entreguismo, a la traicin al pueblo y a la sumisin al amo extranjero Valores actualizados en la lucha obrera, campesina, socioecolgica, cultural, internacionalista que libramos contra el imperialismo actual. Leamos otra vez a Sad Boumama:

No es menos cierto que las esperanzas suscitadas por la Tricontinental siguen siendo de candente actualidad. Testimonio de ello son experiencias como la revolucin burkinesa, la Alianza Bolivariana o los foros sociales mundiales. En su conjunto son intentos de retomar la iniciativa histrica en un contexto nuevo, lo que plantea cuestiones similares a las planteadas por la Tricontinental. Los condenados de la tierra de los tres continentes se siguen enfrentando a las mismas cuestiones, a las mismas dificultades y a las mismas urgencias. Si hoy nadie puede pretender tener la respuesta a estos retos, sigue siendo seguro que la reapropiacin de las luchas de las generaciones anteriores de militantes es parte integrante de la solucin que hay que construir104.

Tercera: la lucha contra la comunicacin imperialista debe ser sincera en la verdad, clida en el rigor, afectiva en la inmediatez cmplice, pedaggica en la complejidad de lo real, valiente en lo peligroso de toda verdad, concreta en la denuncia y en la propuesta, abierta en la autocrtica, creativa en la imaginacin, barata y asequible en los costos inevitables, coordinada en lo nacional e internacionalista por vocacin, impulsora de lo comunal, y artstica porque el arte del pueblo es la libertad en accin.

Por el contrario, la industria de la manipulacin se basa, como hemos visto, en formas de mentira y medias verdades; en la provocacin de ansiedades y miedos, y de falsas esperanzas que terminan frustrndose al no cumplirse; en el autoritarismo asalariado inherente a toda industria meditica que hace que su comunicacin destile un tufo disciplinario; en la superficialidad de risas falsas y espectacularidad artificial para obnubilar y desorientar, para impedir llegar al fondo crtico de la realidad; en la masificacin desordenada de noticias parciales, datos descontextualizados; en la hiper-sexualizacin machista y violenta; en cambios bruscos de temario, etc., de modo que le sea imposible al pueblo trabajador desarrollar una visin objetiva de la explotacin que sufre.

Cuarta: la lucha contra el monopolio de la comunicacin por un pequeito grupo de grandes empresas de la alienacin que tienen a EEUU como Estado-cuna, slo puede extenderse si se basa en el proceso que va de los contrapoderes vecinales, laborales, etc., en los que el ser comunal ejerce su praxis de liberacin hasta las formas de poder de prensa popular, ascendiendo coordinadamente por redes de doble poder des alienador en ciudades y a escala estato-nacional e internacional. O sea, contra el poder manipulador del imperialismo, el poder de la prensa popular a diversos niveles procesuales. Claro que los pueblos que, como el venezolano y cubano, tienen su propio Estado gozan de una muy merecida ventaja sobre los que an no tenemos Estado propio, ventaja ganada con herosmo y mantenida con sacrificio.

La trgica leccin de Bolivia nos ensea lo vital que es el poder del pueblo trabajador en sus ms mnimas expresiones. Quieren silenciar a Bolivia no slo para aislarla del mundo y as aplastarlo en la impunidad absoluta, sino sobre todo para impedir la unidad interna de las luchas para recuperar la libertad. Se trata de una tendencia represiva mundial la burguesa espaola va a la cabeza en esta persecucin- que debemos vencer mediante la mundializacin integrada de la praxis concienciadora. Bolvar ya era consciente de esta necesidad para Nuestramrica a comienzos del siglo XIX, como hemos visto. La visin en perspectiva del Comandante Chvez nos ha llevado incluso a comprender que ahora hasta el logro histrico de la Trilateral debe extenderse ms all de los tres continentes, abarcando al planeta entero.

Y quinta: la lucha contra la comunicacin del capital debe evitar lo arriba dicho sobre el consumo de ilusiones: la verdad debe ser dicha de manera pedaggica, asequible y realista, como tambin hemos dicho. La verdad nace y crece en las calderas y hornos subterrneos de las contradicciones en las que nosotros y nosotras malvivimos. Llegar a ella, descubrir sus enrevesadas relaciones, ordenarlas tericamente y darlas a conocer al pueblo para que la emplee como arma revolucionaria, esta es la primera fase de la concienciacin. La segunda y definitiva fase es que sea el pueblo el que elabore l mismo el arma de la verdad sin depender de intermediarios por voluntariosos y sinceros que sean.

Las ilusiones, por bienintencionadas que sean, crean expectativas que tarde o temprano se incumplen, defraudan y generan decepcin porque, sin una realidad que las sustente, son una droga que atonta la inteligencia. Las revoluciones triunfan y se sostienen diciendo la verdad y construyndola colectivamente, de modo que sea la praxis comunal la que hable por s misma.


Notas

1 Hugo Chvez Fras Nuestro Norte es el Sur. Hugo Chvez Fras. Pensamiento antiimperialista y unin de los pueblos. Caracas 2019, pp. 81-82.

2 Indalecio Livano Aguirre: Bolivarismo y Monrosmo. Grijalbo, Venezuela 2007, pp. 81-90.

3 K. Marx: Formaciones econmicas precapitalistas. Talleres Grficos. 1967. p. 140.

4 K. Marx: El dieciocho Brumario de Lus Bonaparte, Obras Escogidas, Progreso, Mosc, 1978. Tomo I. p. 453.

5 P. Garelli, S. Sauneron: El trabajo bajo los primeros Estados. Grijalbo. Barcelona 1974. p. 12.

6 Marx y Engels: Manifiesto del Partido Comunista, Obras Escogidas, Progreso, Mosc, 1978, Tomo I, p. 126.

7 Rondo Cameron: Historia econmica mundial. Alianza Universal. Madrid 1995, pp. 53-54.

8 James C. Scott: Los dominados y el arte de la resistencia. Txalaparta. Tafalla 2003, p. 7.

9 James C. Scott: Los dominados y el arte de la resistencia. Txalaparta. Tafalla 2003, pp. 223-243.

10 E. Ferrer Rodrguez: De la lucha de clases a la lucha de frases, Taurus, Mxico 1995, p. 26

11 Sun Tzu: El arte de la guerra, Fundamentos, Madrid 1974, pp. 49-53.

12 Sun T zu: El arte de la guerra, Fundamentos, Madrid 1974, p. 90.

13 E. Ferrer Rodrguez: De la lucha de clases a la lucha de frases, Taurus, Mxico 1995, p. 27.

14 AA.VV.: Tcnicas blicas del mundo antiguo 3000 a. C. 500 d. C. LIBSA. Madrid, 2006, pp. 135-177.

15 Csar Cervera:  La decimatio, el castigo ms salvaje reservado a las legiones romanas sediciosas. 13 de noviembre de 2015 ( https://www.abc.es/historia/abci-decimatio-castigo-mas-salvaje-reservado-legiones-romanas-sediciosas-201511130314_noticia.html)


16 Jess Mara Herrara Salas: El Negro Miguel y la primera revolucin venezolana. Vadell. Caracas 2003, pp. 273-313.

17 Jess Mara Herrara Salas: El Negro Miguel y la primera revolucin venezolana. Vadell. Caracas 2003, p. 44.

18 Jess Mara Herrara Salas: El Negro Miguel y la primera revolucin venezolana. Vadell. Caracas 2003, pp. 167-229.

19 Fernando Bez: El saqueo cultural de Amrica Latina. Debate. Mxico 2008, pp. 95- 98.

20 E. R. Wolf: Europa y la gente sin historia. FCE, Mxico, 1994, pp. 181-185.

21 L. Ugalde: El tesoro de los indios Cmo hacerlos ms tiles a la economa espaola? UCAB. Caracas 2000. pp. 49 y ss.

22 Hugo Nstor Pea Pupo, Vindicacin del piel roja. Ciencias Sociales. La Habana 2014, pp. 35-36.

23 S. Guerra Vilaboy: Breve historia de Amrica Latina. Ciencias Sociales. La Habana 2006. p. 77. Y P. O'Donnell: El Rey Blanco. La historia argentina que no nos contaron. Debolsillo. Buenos Aires 2004. pp. 205.

24 Antonio Espino Lpez: Huestes y tcticas conquistadoras. La conquista del Per. Desperta Ferro, Madrid, N 37, Diciembre 2018-Febrero 2019, pp. 21-23.

25 Peter Jay: La riqueza del hombre. Crtica. Barcelona 2002. P. 133.

26 J. Mostern: El pensamiento arcaico. Alianza Editorial. Madrid 2006. Pp. 264-265.

27 J. L. Peset, Ciencia y Libertad. El papel del cientfico ante la independencia americana. CSIC Madrid 1987, p. 14.

28 J. L. Peset, Ciencia y Libertad. El papel del cientfico ante la independencia americana. CSIC Madrid 1987, pp. 233-267.

29 Jorge Lus Ubertalli: Guaycuru. Tierra rebelde. Antarca. Buenos Aires. 1987, pp. 53-54.

30 Jorge Luis Ubertalli: Guaycuru. Tierra rebelde. Antarca. Buenos Aires. 1987, p. 40.

31 C.L.R. James: Los jacobinos negros. Casa de las Amricas. La Habana, 2010, p. 12.

32 Carlos Maritegui: Defensa del marxismo. Obras. El perro y la rana. Caracas 2010, Tomo IV, p. 97.

33 Carlos Maritegui: 7 ensayos de interpretacin de la realidad peruana. Obras. El perro y la rana. Caracas 2010, Tomo II, pp. 175-202.

34 Antonio Rangel: Luces y sombras. Iglesia, poder y Estado en Venezuela. Pequiven-Ich. Mrida, Venezuela 2016, pp. 54-81.

35 Antonio Rangel: Luces y sombras. Iglesia, poder y Estado en Venezuela. Pequiven-Ich, Mrida, Venezuela 2016, p. 296.

36 Antonio Rangel: Luces y sombras. Iglesia, poder y Estado en Venezuela. Pequiven-Ich, Mrida, Venezuela 2016, p. 309.

37 Franco Velzquez: Protestantismo y poder poltico. MIR. Caracas 2008, pp. 125-126.

38 Nicols Iglesias Schneider: A Dios rogando y con el mazo dando. El papel de la religin en el golpe boliviano. 21 de noviembre de 2019 (https://brecha.com.uy/a-dios-rogando-y-con-el-mazo-dando/)

39 Francisco Bosch: Dios ha vuelto al Palacio Quemado. 12 de noviembre de 2019 (https://www.religiondigital.org/america/dios-vuelto-Palacio-Quemado-bolivia-evo-morales-poder-comunidad_0_2176282362.html)

40 Paul Johnson: La historia del cristianismo. Vergara Editor, Buenos Aires 1989, pp. 493-494.

41 Frances Stonor Saunders: La CIA y la Guerra Fra cultural, Editorial Pennsula, Barcelona 2001, p. 212.

42 Sad Boumama: La Tricontinental. Boltxe Liburutegia. Bilbo, 2018, pp. 175 y ss.

43 AA.VV.: Rebelin Tricontinental. Ciencias Sociales. La Habana, 2007, pp. 391 y ss.

44 Jack Yay Simons: Clase y color en Sudfrica de 1850 a 1950. Ciencias Sociales. La Habana, 2007, pp532 y ss.

45 Ariel Dorfman y Armand Mattelard: Para leer el pato Donald. Comunicacin de masa y colonialismo. Siglo XXI, Mxico 1981, pp. 57-58.

46 Armand Mattelard: La cultura como empresa multinacional. ERA. Mxico 1974, pp. 61-100.

47 Radialistas Apasionadas: Mentiras abiertas y sutiles eufemismos. Periodismo y crimen. El caso Venezuela 11-04-02. Hiru Argilatetxe, Hondarribia. 2002, pp. 62-64.

48 Enrique Ubieta Gmez: Venezuela rebelde. Solidaridad vs. Dinero. Edit. Abril. La Habana, 2016, pp. 207-226.

49 Stella Calloni: Evo en la mira. CIA y DEA en Bolivia. Ciencias Sociales. La Habana 2014, pp. 432-438.

50 Stella Calloni: Evo en la mira. CIA y DEA en Bolivia. Ciencias Sociales. La Habana 2014, pp. 269-296.

51 Stella Calloni: Brasil. La guerra sucia de noticias falsas para imponer a Bolsonaro. 17 de diciembre de 2018 (http://www.resumenlatinoamericano.org/2018/12/17/brasil-la-guerra-sucia-de-noticias-falsas-para-imponer-a-bolsonaro/)

52 Toms Araya: La USAID y los golpes blandos en Amrica Latina. 15 de mayo de 2018 (https://deverdaddigital.com/la-usaid-y-los-golpes-blandos-en-america-latina/)

53 Denise Braz y Vanesa Dourado: Golpes en Amrica Latina: evangelizar a los salvajes y recolonizar a la regin. 23 de noviembre de 2019 (https://kaosenlared.net/golpes-en-america-latina-evangelizar-a-los-salvajes-y-recolonizar-la-region/)

54 Fernando Buen Abad: Filosofa de la Comunicacin. Edit. Amanec de Bala. Caracas 2013, p, 124.

55 Fernando Buen Abad: Filosofa de la Comunicacin. Edit. Amanec de Bala. Caracas 2013, p, 134.

56 Miguel Casado, Sobre la accin poltica de la poesa. 30 de marzo de 2016 (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=210561)

57 Elades Acosta Matos: Imperialismo del siglo XXI: Las Guerras Culturales. Casa Editorial Abril. La Habana 2009, pp. 323-335.

58 J. P. Garnier: Contra los territorios del poder, Virus, Barcelona 2006, p. 22:

59 Jorge Cerletti: La posverdad y los golpes blandos. 25 de octubre de 2018 (http://contrahegemoniaweb.com.ar/la-posverdad-y-los-golpes-blandos/)

60 Atilio Boron: Mentir sobre Bolivia. 24 de noviembre de 2019 (http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/11/24/mentir-sobre-bolivia/)

61 Chris Hedges: La mentira permanente, nuestra amenaza ms mortfera. 23 de diciembre de 2017 (http://www.sinpermiso.info/textos/la-mentira-permanente-nuestra-amenaza-mas-mortifera)

62 Colectivo Treva y Pau: La servidumbre voluntaria. 3 de septiembre de 2018 (https://www.lavanguardia.com/opinion/20180903/451585230719/la-servidumbre-voluntaria.html)

63 Jorge Larrosa: Tecnologa del yo y educacin. Escuela, poder y subjetivacin. La Piqueta. Madrid 1995, pp, 322-323.

64 Enrique Gonzlez Duro: Biografa del miedo. Debate, Barcelona 2007, pp. 42-43.

65 Enrique Gonzlez Duro: Biografa del miedo. Debate, Barcelona 2007, pp. 254-256.

66 AA.VV.: Colbert. Historia Universal. Salvat-El Pas. Madrid 2004, Tomo 15, pp. 302-307.

67 Daro Melossi: Controlar el delito, controlar la sociedad. Siglo XXI, Buenos Aires 2018, pp. 291 y ss.

68 David Garland: Castigar y asistir. Siglo XXI, Buenos Aires 2018, pp. 323 y ss.

69 Vase (https://borrokagaraia.files.wordpress.com/2013/08/plan_zen.pdf)

70 Jos Lus Moreno: Gubernamentabilidad, biopoltica, neoliberalismo: Foucault en situacin. Hacer vivir, dejar morir. Biopoltica y capitalismo. Catarata, Madrid 2010, pp. 84-107.

71 Roberto Coll-Vinent: La creacin de un lder. La organizacin de la propaganda poltica. DOPESA. Barcelona 1975, pp. 320 y ss.

72 Jordi Berrio: Teora social de la persuasin. Edit. Mitre. Barcelona 1983, pp. 67-88.

73 J.A.C. Brown: Tcnicas de persuasin. Alianza Editorial, Madrid 1984, p. 167.

74 Albino Prada: Crtica del hipercapitalismo digital. Fundacin 1 de Mayo. Madrid 2019, p. 21.

75 Camilo Taufic: Periodismo y lucha de clases. Akal. Madrid 1976, pp. 179 y ss.

76 Peter Brckner: Sobre la patologa de la obediencia, Psicologa Poltica, Barral Editores, Barcelona 1971, p. 169.

77 Ramn Reig: El control de la comunicacin de masas. Bases estructurales y psicosociales. Libertarias. Madrid 1995, pp. 469-470.

78 Douglas Rushkoff: Coercin. Por qu hacemos caso a lo que nos dicen. La Liebre de Marzo. Barcelona 2001, p. 160

79 Douglas Rushkoff: Coercin. Por qu hacemos caso a lo que nos dicen. La Liebre de Marzo. Barcelona 2001, pp. 164-165.

80 Douglas Rushkoff: Coercin. Por qu hacemos caso a lo que nos dicen. La Liebre de Marzo. Barcelona 2001, pp. 62-63.

81 Franz Neumann: Ansiedad y poltica. Miedo y sociedad. Edit. Escuela, Argentina 1976, p. 43.

82 Daniel Sibony: De la indiferencia en materia de poltica. Locura y sociedad segregativa. Anagrama, Barcelona 1976, p. 108.

83 Rafael Vidal Jimnez: Capitalismo (disciplinario) de redes y cultura (global) del miedo. Ediciones del Signo. Buenos Aires 2005, pp. 117-118

84 Dax Toscano Segovia: El modelo de propaganda imperialista contra Cuba. Casa de la cultura ecuatoriana. Quito. 2005, p. 129.

85 Patrick Boucheron-Corey Robin: El miedo. Clave Intelectual. Madrid 2019, pp. 20-40.

86 Jaume Balboa: Entre el miedo y la violencia. Estrategia de terror y de represin para el control social. 29 de junio de 2006 (https://www.lahaine.org/est_espanol.php/entre_el_miedo_y_la_violencia_estrategia)

87 Erich Fromm: Sobre la desobediencia y otros ensayos. Paids Studio. Barcelona 1984, pp. 9-15.

88 Misin Verdad: Manipulacin del consenso: 60 mil cuentas falsas apoyan el golpe en Bolivia. 18 de noviembre de 2019 (http://misionverdad.com/tendencias/manipulacion-del-consenso-60-mil-cuentas-falsas-apoyan-golpe-en-bolivia)

89 Carlos del Castillo: Una campaa coordinada con miles de nuevas cuentas de Twitter y bulos contra Morales la imagen internacional del golpe en Bolivia. 21 de noviembre de 2019 (https://www.eldiario.es/tecnologia/operacion-expulsar-Morales-Bolivia-Twitter_0_965203787.html)

90 Marcos Roitman Rosenmann: El nuevo totalitarismo: EEUU y la guerra neocortical. 28 de mayo de 2019 (https://www.lahaine.org/mundo.php/el-nuevo-totalitarismo-eeuu-y)

91 Emiliano Lima y Mercedes Cardoso: La sicotecnologa y los siniestros laboratorios del Pentgono para intervenir el cerebro humano. 25 de noviembre de 2006 (https://www.lahaine.org/est_espanol.php/la_sicotecnologia_y_los_siniestros_labor)

92 Daniel Martnez: Teora y prctica de la Guerra de Cuarta Generacin. 27 de marzo de 2009 (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=82925)

93 Silvina M. Romano: La guerra psicolgica como guerra permanente Voces en el Fnix N 44 (https://www.vocesenelfenix.com/content/la-guerra-psicol%C3%B3gica-como-guerra-permanente-estados-unidos-en-am%C3%A9rica-latina)

94 El Sudamericano: Qu es la guerra psicolgica permanente? 18 de diciembre de 2015 (https://elsudamericano.wordpress.com/2015/12/18/que-es-la-guerra-psicologica-permanente/)

95 El Sudamericano: Qu es la guerra psicolgica permanente? 18 de diciembre de 2015 dem.

96 Lenin Brea: Venezuela: Crmenes de odio y violencia incendiaria 2017. El perro y la rana, Caracas, 2018, pp. 35-36.

97 Lenin Brea: Venezuela: Crmenes de odio y violencia incendiaria 2017. El perro y la rana, Caracas, 2018, p. 39.

98 Lenin Brea: Venezuela: Crmenes de odio y violencia incendiaria 2017. El perro y la rana, Caracas, 2018, pp. 42-43.

99 MPR: La Espaa colonialista invent los primeros campos de concentracin en Cuba. 5 de noviembre de 2018 (https://movimientopoliticoderesistencia.blogspot.com/2018/11/la-espana-colonialista-invento-los.html)

100 Gilberto Lpez y Rivas: Estudiando la contrainsurgencia de los Estados Unidos. P. 114. Septiembre de 2019 (https://elsudamericano.files.wordpress.com/2019/09/contrainsurgencia-de-estados-unidos-lopez-y-rivas.pdf)

101 E. Dussel: Europa, modernidad y eurocentrismo La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales, CLACSO. 2003, pp. 48-49.


102 Alfredo Moreno: (Comunicacin poltica) Cinco monopolios construyen el relato del mundo. 15 de diciembre de 2018 (http://www.resumenlatinoamericano.org/2018/12/16/comunicacion-politica-cinco-monopolios-construyen-el-relato-en-el-mundo/)

103 Vicente Romano: La formacin de la mentalidad sumisa. Fundacin Simn Rodrguez. Miranda. Venezuela. 2007, pp. 172-173.

104 Sad Boumama: La Tricontinental. Boltxe Liburutegia. Bilbo, 2018, p. 204.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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