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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2019

El Salvador
La orientacin clasista del gobierno de Nayib

Marlon Javier Lpez
Rebelin


A casi seis meses de haber tomado posesin de su cargo, Nayib Bukele ha dejado clara la orientacin ideolgica de su gobierno. Pese a que su retrica se ha cimentado sobre el esfuerzo de convencer a la poblacin de estar situado fuera del extremo binomial derecha-izquierda, sus decisiones y las lneas de su gobierno ya ponen en evidencia el sentido tradicional bajo el cual su gestin se conduce. Estamos ante la presencia de un poltico clsico, marcado por el pragmatismo y la complacencia hacia el poder. Prueba de ello es el contraste entre el discurso del poltico que aspira a conquistar el poder contra viento y marea, y el poltico que una vez que se ha hecho con el ejecutivo apaga la luz, dando el juego por finalizado, para proclamar el momento de la reconciliacin con los mismos de siempre.

Es verdad que el caso carece de novedad. En momentos de crisis, las lites se permiten crear outsiders con el propsito de engaar a la poblacin, evitando que el descontento se conduzca por derroteros que atenten contra sus privilegios. Casos como el de Ecuador, Francia o Espaa, para mencionar solo algunos, evidencian la enorme capacidad de los poderosos para crear figuras polticas, crear narrativas y apropiarse de demandas legtimas de la poblacin para mantener el control del gobierno en sociedades formalmente democrticas.

En nuestro pas ahora mismo gobierna una persona que prometi nada menos que hacer que los ricos pagaran ms impuestos, desarrollar un sistema de salud pblico de calidad y luchar, en las calles si era necesario, por dotar a la Universidad de El Salvador de un mayor presupuesto. Los pasos dados hasta ahora, han ido en la direccin opuesta. Un gobierno no puede complacer a todo el mundo, tiene que elegir entre proteger a la poblacin vulnerable o mantener y fortalecer los privilegios de los ricos. En uno o en otro caso el estado es un poderoso instrumento; el nico con el que cuenta la poblacin mayoritaria, para hacer frente a las injusticias que la agobian cotidianamente. Los poderosos pueden contar con otros mecanismos proporcionados por su fortuna para defender sus intereses.

El estado, en consecuencia, es una herramienta valiosa de la cual se puede disponer para aliviar el sufrimiento de los ms desfavorecidos. Justamente este sentido democrtico y de mayora, es el que Nayib abandona cuando enuncia que el mejor programa social es el empleo asumiendo como la principal tarea de su gobierno el crear las condiciones adecuadas para la Inversin y el desarrollo econmico. Con esta terminologa, tomada del lenguaje empresarial, el presidente anuncia el carcter clasista de su gobierno, dando por finalizadas las expectativas de aquellos que vieron en l una figura capaz de dirigir un gobierno progresista que resolvera la desesperada situacin que agobia a los salvadoreos. En lugar de desarrollar un sistema de salud pblica de calidad, se habla ahora de crear condiciones propicias para la inversin, en lugar de fortalecer la Universidad pblica, se asumen las exigencias empresariales para la apuesta educativa, en lugar de convertir la justicia fiscal en el eje para vertebrar un gobierno progresista que ample los derechos sociales y disminuya la desigualdad, se sigue abusando del crdito y recortando subsidios.

En definitiva, el camino trazado por el gobierno se mueve enteramente en la rbita del capitalismo neoliberal. As lo confirman los elogios que, cada vez con mayor fuerza, recibe de los sectores empresariales, los nicos con los que el presidente se ha sentado en una mesa, en contraste con la distancia que mantiene con los sindicatos, las asociaciones estudiantiles, los colectivos de mujeres e incluso con su propio partido Nuevas Ideas. Y esto en un pas en el que segn Oxfam 160 personas acumulan el 87% de la riqueza, dos personas poseen un patrimonio tres veces ms alto que el presupuesto de la nacin. Un pas que es defraudado cada ao con aproximadamente $1.200 millones de dlares en concepto de elusin fiscal y casi $700 millones en evasin y en el que cada ao los multimillonarios incrementan su patrimonio mientras el nivel de vida de la poblacin se deteriora incesantemente.

Bajo estas condiciones, un gobierno sensato pondra en marcha una reforma fiscal a fin de hacer ms justa y equitativa la estructura tributaria del pas; combatira la evasin y elusin fiscal y gravara impuestos al extraordinario patrimonio de las grandes fortunas. A pesar de que todo esto fue prometido en campaa, el actuar del gobierno sugiere el abandono de cualquier perspectiva encaminada en esta direccin. Al contrario, el gobierno capitula ante una agenda puramente empresarial, mientras recorta subsidios, programas sociales y confiesa su voluntad de renunciar a proteger a los ms necesitados, trasladando esa responsabilidad a los empresarios. Atrs quedaron las promesas electorales de hacer pagar a los que ms tienen, combatir el fraude fiscal, gravar bienes de lujo. La direccin del gobierno sigue el mismo guion de siempre: servir al poder y castigar a los ms desfavorecidos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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