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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-12-2019

Per
Una afrenta a la justicia

Gustavo Espinoza M.
Rebelin


Bien podra decirse que la Mafia recupera posiciones, con los hechos ocurridos en la semana que concluye. Por supuesto que nos quedamos cortos si consideramos que la decisin adoptada por el Tribunal Constitucional el pasado lunes 25 de noviembre, constituye una afrenta a la justicia. Es mucho ms que eso. Pero debemos usar palabras mesuradas para expresar de manera formal el sentimiento que embarga a millones de peruanos, empeados en la lucha contra la Mafia y la corrupcin.

Es claro que en el caso, se han violado todos los procedimientos y se ha sorprendido a la ciudadana. 24 horas antes de adoptada la decisin de liberar a Keiko Fujimori, el pas haba sido notificado de un debate en torno al tema, que el TC deba procesar en el transcurso de la semana, y que slo el viernes se podra saber el resultado del mismo. Ocurri, sin embargo, que no, que apenas el recursos presentado para liberar a la acusada, pudo alcanzar cuatro votos en su beneficio, se tom el acuerdo, y se puso al Per ante hechos consumados. A quin podra beneficiar una decisin adoptada de ese modo? Slo a ella, pero en absoluto a los peruanos, ni a la administracin de justicia.

Es curioso, la resolucin del TC tuvo lugar cuando qued plenamente confirmado la denuncia que siempre se hizo: que Keiko Fujimori haba recibido cuantiosas sumas de dinero de sospechoso origen, y las haba administrado en secreto, violando todas las disposiciones vigentes.

Porque la beneficiada asegur siempre que todas sus operaciones financieras eran legales. Lo inform as a la ONPE, lo acredit ante la SUNAT, y lo sostuvo finalmente ante el Poder Judicial. Hoy se supo, sin embargo, que slo haba construido un castillo de mentiras que se derrumb con la primera brisa de primavera.

Keiko recibi donativos secretos, cre depositantes fantasmas verdaderos testaferros-, ocult hechos, minti aviesamente, invent fuentes de financiamiento inexistentes, hizo uso de la modalidad de pitufeo para engaar. En otras palabras, se vali de todos los recursos para esconder aportes que slo podan provenir del lavado de activos.

Los dineros del Consorcio de Dionisio Romero, estaban en el exterior, y fueron trados e introducidos al pas va Islas Vrgenes / Gran Caimn- sin que nadie lo supiera. Por eso, no fueron declarados en su momento por sus propietarios, ni por Keiko

Si hoy se supo del asunto, eso no debe atribuirse a la franqueza de los actores de este ostentoso fraude, sino al hecho que las investigaciones de la Fiscala pusieron contra la pared a los banqueros y los obligaron a confesar. Si eso no hubiera sido as, no habran dicho nada y el pas entero habra continuado ignorando tamaos desaguisados.

Es claro que la decisin del TC es casi una victoria Prrica de la Mafia. Como ha tenido que admitirlo el propio Blume, el kase conocido no se ha referido al fondo del tema, sino apenas a la periferia. No ha dicho, ni de lejos, que Keiko sea inocente de los delitos que se le imputan, ni que no merezca una sancin ejemplar al momento de la sentencia. Ha dicho apenas- que puede esperarla en libertad.

Claro que con eso ha dado un portazo a la justicia. No slo porque a la sombra de esa disposicin se ha archivado la acusacin contra el Fiscal Chvarryuno de sus ms calificados cmplices-; sino porque tambin por esa va abandonarn la crcel otros caimanes del mismo pozo, como los rbitros , abogados que se llenaron de plata favoreciendo a Odebrecht contra el Estado Peruano. Algunos ms, harn lo propio.

La libertad de estos peces gordos constituir, sin duda, un mecanismo de obstruccin de la justicia, que deber tenerse en cuenta en la perspectiva. No ser fcil, entonces, remontar la marea. Pero ser indispensable hacerlo.

Para enfrentar el alud, hay que alentar el funcionamiento de la Fiscala. Ya existen pruebas ms que suficientes para acusar a Keiko y condenarla por la comisin de diversos delitos contra la Administracin de Justicia y contra el Estado. La Fiscala debe proceder como corresponde.

Y hay que mantener la batalla en dos planos: el de la denuncia y la campaa de masas; y el de la movilizacin activa de la poblacin. Un signo alentador en la materia ha sido, sin duda, el hecho que el mismo da, y a escasas horas de conocido el dictamen del TC, miles de peruanos y peruanas hayan tomado las calles en Lima y en otras ciudades del pas mostrando verdadera voluntad de lucha. Ese camino, hay que recorrerlo.

Vivimos un escenario exterior convulso. En Bolivia, tras el Golpe Fascista, se ha instaurado un rgimen asesino. En Chile, el ejrcito y los Carabineros matan a la juventud y a los trabajadores da y noche. En Colombia, se alzan las masas combatiendo al uribista Duque. En Ecuador, el pueblo enfila contra el traidor. En todos esos pases los pueblos se han alzado contra los abusos y los atropellos, y en la bsqueda de dignidad y de justicia. En nuestra patria habrn de ocurrir episodios similares.

Aqu tambin la gente est harta de abusos y atropellos, de inequidad y de injusticia, de desigualdades y de discriminaciones. Pero, sobre todo, est harta de una Mafia que envileci la vida nacional y que busca recuperar posiciones a cualquier precio. Co sus lderes libres y sus candidatos habilitados, estn al acecho. Cuidado!

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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